jueves, 22 de septiembre de 2016

Vietnam: tradición, naturaleza e historia.

Destino turístico emergente que aúna valores únicos.


La República Socialista de Vietnam, es el país más oriental de la península de Indochina, en el sudeste asiático. Con forma de S alargada, su espada dorsal la forman sus escarpadas montañas y su extenso litoral marino, definiéndola visual y  culturalmente sus ríos. Con una población superior a los 90 millones, es el octavo país más poblado de Asia y el decimotercero del mundo.
Geográfica, histórica y socialmente, se encuentra dividido en tres zonas, claramente diferenciadas. El norte, espectacular topográficamente a pesar de haber soportado durante siglos el peso de las guerras contra sus diferentes invasores, guarda las tradiciones y la esencia de su antiguo pasado, con la capital Hanói y la maravillosa bahía de Ha Long como referencias. La zona central y su costa, que dividió en su momento el país, mezcla modernidad con las costumbres míticas de siglos atrás, Hue y Hoi An son sus bastiones. Y el sur, territorio fluvial y de asentamiento francés y americano, agresivo comercialmente, socialmente progresista y más cercano a la mentalidad occidental, se escenifica en Ho Chi Minh, la ciudad más poblada del país.
En el norte, en el margen derecho del río Rojo, se encuentra Hanói, la capital milenaria fundada en el año 1010, la más antigua del sureste asiático. En ella conviven las antiguas tradiciones y la posmodernidad, no habiendo vivido aún una convulsión urbanística como corresponde a la capital de un país que se moderniza a pasos agigantados. Ruidosa, superpoblada e incluso sucia, el caos reina en ella,  a las hordas de motos y su terrorífico tráfico, se suma un gran gentío que se mueve continuamente de un lado para otro. Esas singularidades, su impronta histórica y monumental, su peculiar diseño y arquitectura, sus calles estrechas con sus peculiares casas tubo, sus lagos, templos y pagodas, hacen que la urbe goce de un extraño imán de atracción turística.






En ella destacan tres áreas. El centro, con el lago de la Espada Restituida y el barrio antiguo, toda una fiesta para los sentidos donde los gremios tradicionales se yuxtaponen al brillo de la modernidad. El lago del Oeste, con sus barrios modernos y zonas verdes. Y la plaza Ba Dinh, epicentro político y simbólico de la unidad nacional, con el parlamento, palacio presidencial y las casas y mausoleo de Ho Chi Minh, lugar de recuerdo permanente al idolatrado y venerado padre la patria, el conocido popularmente como tío Ho, presidente de Vietnam del Norte desde 1945 hasta su fallecimiento en 1969.






Referencia natural y turística, la bahía de Ha Long, con su vasto paisaje marino de escarpadas torres calcáreas que surgen imponentes de las aguas verde jade, es una auténtica maravilla y un destino imprescindible. Es una vasta extensión de agua de más de 150.000 hectáreas, con más de 2000 islas kársticas de varios tamaños y formas, declaradas Patrimonio de la Humanidad y una de las siete maravillas naturales del mundo.








Ubicada en el mar de la China Meridional, en el centro del país,  Hoi An fue el  mayor puerto comercial del sureste asiático, viviendo su época de mayor esplendor entre los siglos XVI y XIX, al que acudían mercaderes de China, Japón e incluso Europa, que modelaron su paisajes, acumulando un rico legado cultural único. Mosaico de culturas, envuelta en un hilo de intemporalidad, evoca tiempos pasados y sus edificios históricos, atractivas casas alargadas, decoradas salas de asambleas y santuarios familiares que integran su barrio antiguo, han merecido el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad, contando con 884 edificaciones protegidas.








Hue, capital y hogar de emperadores entre 1802 y 1945, aun recuperándose de los efectos de las guerras evoca la grandeza de su pasado. Su enorme ciudadela, que encierra la grandiosa Ciudad Imperial y la mítica Ciudad Prohibida Púrpura, es un tesoro de palacios, pabellones, templos, estanques y jardines; toda una sublime interpretación de la mayor y más austera capital dinástica de Pekín.






La actual Ho Chi Minh, la antigua Saigón y perla del Oriente de los franceses, es una ciudad viva y bulliciosa que refleja tanto el pasado como el futuro vietnamita, a pesar de solo estuvo 200 años bajo su control. En ningún lugar es tan arraigada la querencia occidental. Sus anchos bulevares y numerosas villas coloniales, su aire desinhibido, su vida nocturna, su ambiente y su clima empresarial así lo manifiestan. Sus  monumentos son de la época colonial francesa y los ecos de la guerra contra los americanos resuenan de modo profundo por los tres principales atractivos turísticos de la ciudad: el museo de los Vestigios de la Guerra, el palacio de la Reunificación y los túneles de Cu China.









Por el sur, en la región más meridional, en su largo recorrido de más de 4.800 kilómetros el río Mekong se expande a través de nueve brazos, denominados los nueve dragones. Delta exuberante y bello, comprende un entramado de vías fluviales, huertas de frutas tropicales, manglares y arrozales de un vivo color verde que se extiende hasta las aguas esmeraldas del mar de la China Meridional, con una población que ha sabido adaptar su vida a los caprichos del río.








La religiosidad y creencias forman parte del ADN de su población. A la fusión del confucionismo, budismo y taoísmo, la trinidad conocida como Tam Giao, se une su dependencia ancestral con los espíritus y los dioses. Los altares de los antepasados están presentes en todas las casas, en un reino espiritual en el que los muertos son presencia activa que interactúan con el mundo de los vivos. Las tumbas en los campos y jardines salpican su paisaje, sorprendiendo al viajero.
Gastronómicamente el país es inmensamente rico, fruto de la influencia extranjera y de sus riquezas naturales, los vietnamitas unos apasionados de su cocina. Esta trastorna los sentidos, es variada, rica, sin apenas uso de grasas, con muchas salsas, hierbas y verduras, en las que las sopas ocupan un lugar destacado. Es pura sofisticación culinaria, fruto de un primoroso y paciente trabajo en el que se cuida cada detalle. Cada ingrediente es tratado como si fuera el único y cada sabor y cada aroma conjugan a la perfección.  El gusto por comer en las calles está muy arraigado, impresiona la variedad de su oferta culinaria, que va desde puestos y carritos ambulantes ubicados en los sitios más inverosímiles, hasta restaurantes de diferentes categorías, en dónde siempre es posible dónde tomar algo rápido o una comida completa a cualquier hora del día.









OBSERVACIONES:
Artículo elaborado para su publicación en la revista FETYL (Federación Española de Tintorerías y Lavanderías) número 18, del 3º trimestre de 2016











MÁS INFORMACIÓN. Pinchar enlaces.




“El viaje de mil millas comienza con un solo paso”. Lao-Tse (siglo IV a.C) filósofo chino, creador del taoísmo.









No hay comentarios:

Publicar un comentario