jueves, 6 de octubre de 2016

Bahía de Halong, en Vietnam

Patrimonio de la Humanidad y una de las siete maravillas naturales del mundo.


La República Socialista de Vietnam, es el país más oriental de la península de Indochina, en el sudeste asiático. Con forma de “S” alargada, su espada dorsal la forman sus escarpadas montañas y su extenso litoral marítimo, definiéndola visual y culturalmente sus ríos. Con una población superior a los 90 millones, es el octavo país más poblado de Asia y el decimotercero del mundo.
En el norte de Vietnam, a 175 kilómetros de la capital Hanoi, en el golfo de Tonkin, a escasa distancia de la frontera con China, se encuentra la bahía de Halong, que tiene su epicentro en torno a la ciudad de mismo nombre.







Ciudad dividida por el estuario del río Cya Luc en dos distritos, unidos por un impresionante puente colgante,  Hong Gay y Bai Chay. 







El primero un ennegrecido centro exportador de carbón y el segundo un importante núcleo turístico, con un paseo marítimo repleto de nuevos hoteles.











La bahía de Halong, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994, constituye por su peculiaridad una de las maravillas naturales más espectaculares del planeta, ocupando una extensión de mil quinientos kilómetros cuadrados, en las que se encuentran más de dos mil afloramientos de dolomía y caliza en forma de pináculo.








El ser humano pobló la zona de la bahía hace unos 25.000 años y en época prehistórica fue crisol de varias culturas: los soi, los bhu, los cai beo y los ha long.








En 1149 se fundo un puerto comercial en la costa de Van Don y a partir del siglo XV, en el que el emperador Le Than Tongo ensalzó en verso la bahía, la región quedó firmemente arraigada en el imaginario colectivo vietnamita.









Imaginario que no podía dejar sin leyenda este extenso archipiélago y sobrecogedor paisaje.








Su nombre, que traducido significa “Dragón descendiente” hace alusión a la leyenda que cuenta cómo un enorme dragón descendió corriendo desde las montañas para dominar las corrientes marinas, arrasando valles enteros con sus patas y sus violentos  coletazos, causando profundas hendiduras en la montaña,  zambulléndose en el mar, provocando la subida del agua que se precipitó entre las hendiduras creadas y dejando sólo las cimas más altas a la vista.









Otra leyenda cuenta que tales protuberancias rocosas son el ejército de dragones que el emperador de Jade escupió en el mar para obstaculizar el avance de una flotilla enemiga hacía el río Bach Sang, escenario de una histórica batalla contra los mongoles.









La versión de los geólogos es muy distinta. Atribuyen las formaciones rocosas a los sedimentos de caliza que se depositaron en la zona entre 300 y 500 millones de años atrás, en la era paleozoica. Durante millones de años, el agua retrocedió y expuso las rocas a la erosión de los vientos, las lluvias y las mareas, que fueron minando con surcos la base kársticas, confiriendo un frágil aspecto a estas modalidades rocosas primitivas.









Los efectos de la erosión se materializan en incontables escondrijos para explorar: pequeñas calas se ocultan tras paredes rocosas llenas de vegetación y grutas de todos los tamaños y tipos cobijan un tesoro de estalactitas y estalagmitas.







Grutas realmente asombrosas, entre las que destacan:
1.- Hang Sung Sot. Gruta de las Sorpresas o del Aturdimiento, abierta al turismo en 1995, aunque ya los franceses la mostraban a principios del siglo XX, como testimonian los graffiti de sus paredes. Tiene una longitud de 12.000 metros cuadrados y consta de 29 cámaras llenas de estalagmitas y estalactitas, y una antigüedad estimada en un millón de años.
2.- Hang Thien Cung. Gruta del Palacio Celestial, descubierta en la década de los años 90 y con iluminación interior que permite observar las estalactitas del elevado techo.
3.- Hang Dau Go. Gruta de las Estacas. Una de las más famosas, lugar dónde el héroe del siglo XIII Tran Hung Dao escondió las estacas con punta de hierro que perforaría la flota de los mongoles en el río Bach Dang.
4.- Dong Tam Cung o de los Tres Palacios. Gran fisura kársticas formada por tres cámaras repletas de estalactitas y estalagmitas totalmente iluminadas.
5.- Hang Trong o del Tambor, caracterizada por su retumbar con un sonido de percusión cuando el viento sopla fuerte.
6.- La gruta del Túnel, que cuenta con un hermoso lago interior.
7.- La de las Sorpresas, en el que destaca el jardín del Rey.
8.- La cueva de la Virgen, relacionada con la leyenda que cuenta que la imagen allí existente, son los restos petrificados de una joven mujer que fue vagando de isla en isla con la intención de encontrar a su amante, que se había perdido entre sus aguas.






La bahía está surcada permanente por cientos de barcos de pescadores, de arrastre y turísticos que navegan por sus aguas cristalinas.






Los de pescadores suelen tener su proa decorada con cabezas de fieros dragones, símbolos de la realeza y la buena suerte, para ahuyentar a los malos espíritus y que representan a la bestia legendaria que creó la bahía.








Menos usual es la visión de los tradicionales barcos de juncos, con velas en forma de abanico, de algodón rugoso y cosidas a mano.








Importante es el transito de barcos de arrastre de pesca y de carga de mercancías.








Pero sin duda el movimiento de barcos con más crecimiento son los destinados a los miles de turistas que acuden cada año a la bahía, auténtico maná para la industria turística, que llega a recibir en su época álgida entre 5000 y 7000 al día.







La oferta para ellos es triple. La más importante es la de las agencias de viaje, que cuentan con barcos propios, pero también es posible el viaje en pequeños barcos estatales y por último los privados, que utilizan todo tipo de ganchos para captar a los posibles usuarios.








Barcos turísticos en los que se pueden hacer todo tipo de excursiones, por horas, día completo o de varios días, con alojamiento, comidas a bordo y excursiones de diferentes tipos: a cuevas, pueblos de pescadores o granjas de perlas.









Siendo las espectaculares vistas del atardecer y del amanecer de lo más destacado por los visitantes.








A fecha mayo de 2016, la oferta turística para navegar por la bahía la componen 23 compañías, que cuentan con más de 500 barcos para prestar sus servicios.








En las paredes de muchos de los islotes, la erosión del agua ha ido labrando caprichosas cuevas, que dan cobijo a familias enteras de pescadores que habitan permanentemente en sus casas flotantes.








Setenta y tres pueblos flotantes componen el censo de pueblos habitados en la bahía, habitados por cerca de dos mil personas, siendo el más poblado el de llamado Cua Van, compuesto por 42 familias. Pueblos que cuentan con un buen número de servicios, incluidos el de maestros, que están nueve meses en los mismos por períodos de cuatro años.








Por todo ello la bahía de Halong, con su vasto paisaje marino de escarpadas torres calcáreas que surgen imponentes de las aguas verde jade, es una auténtica maravilla y un destino imprescindible en cualquier viaje a Vietnam.








MÁS INFORMACIÓN. Pinchar enlaces.





“El aspecto de la bahía de Halong desconcierta la imaginación, a veces, si las contempláis, se asemejan a animales salvajes o a fieros guerreros sentados. A veces, es el caos de las cimas, a menudo rodeadas por esas nubes de fuego que se acumulan en los días de verano. Cada vez que llegábamos a un lugar dónde las montañas invadían el espacio y el mar se estrechaba, me preguntaba si no íbamos a encontrarnos con una carretera cortada. ¡Hasta tal punto había olvidado, con las idas y venidas del navío, que estábamos en el mar!”. Pan Ting-Kouei, viajero chino, en 1688.

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