jueves, 7 de julio de 2016

Hoi An. Casa de Tan Ky.

Referencia de las casas de mercaderes de los siglos XVII y XVIII.


Perteneciente a la provincia de Quang Nam, en el centro de Vietnam, la ciudad de Hoi An se encuentra situada en la orilla norte del río Thu Bon, su actual censo poblacional es de 90.000 habitantes. Fue un importante puerto comercial entre los siglos XVI y XIX, al que acudían mercaderes de China, Japón e incluso Europa, acumulando un rico legado cultural comparable al de pocas ciudades en Vietnam.
Su impresionante legado histórico y cultural, es un mosaico de culturas. Su casco viejo, envuelto en un hilo de intemporalidad, evoca tiempos pasados y sus edificios históricos, atractivas casas alargadas, las decoradas salas de asambleas y los santuarios familiares, que componen su barrio antiguo, ha merecido el reconocimiento de Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO desde 1999, contando con 884 edificaciones protegidas por su importancia histórica o cultural.
En este rico patrimonio destacan las casas de los mercaderes de origen chino, levantadas curiosamente en los que fue la parte japonesa de la ciudad, testimonio vivo de su largo período de prosperidad. Las más emblemáticas son las de Tan Kym Phung Hung y Quan Thang, gozando de más fama la primera de ellas.
La casa de casa de Tan Ky, de estructura estrecha y alargada, con doble entrada por calles paralelas, la principal por la calle Nguyen Thai Hoc y la trasera por Bach Dang -el paseo que recorre el río Thu Bon-, es un claro ejemplo de las construcciones sino-vietnamitas de aquella época.








Construida a principios del siglo XIX por un rico comerciante chino, perteneciendo aún a la misma familia, viviendo en ella la séptima generación de la misma. Generaciones familiares, que a pesar de la disminución de la actividad comercial y las devastaciones que causan las frecuentes inundaciones que padece la ciudad, se han esforzado por mantener la casa en su estado original en las mejores condiciones posibles.







Su nombre, que significa “Próspero negocio”, fue puesto por la segunda generación, siguiendo el deseo que quería dar a su negocio su dueño, en la actualidad visitable en horario comercial, con posibilidad de adquirir recuerdos de artesanía aún en la actualidad.









Una de las más antiguas de la ciudad, es posiblemente la mejor conservada, de clara influencia china-japonesa, se edificación se ha realizado alrededor de un pequeño patio, combinando varios tipos de elementos arquitectónicos, como solía y suele ser habitual en Hoi An, permaneciendo sin ningún tipo de cambios muchos de sus detalles.








La amalgama arquitectónica existente en la ciudad es única en el país, fruto de su rico pasado, con combinaciones japonesas, chinas y vietnamitas, siendo la casa es un buen ejemplo de ello. En su exterior, de madera y ladrillos, destaca el tejado y sus vigas, chino el primero y japonesas las segundas, así como los ojos vietnamitas –llamados mat cua o guardianes- que se colocaban para proteger al edificio y sus habitantes de las influencias malignas.








En ella están representadas muchas de las características de la filosofía oriental. Su estructura está realizada en base a la triple viga, que representa el cielo, la tierra y los seres humanos, y la división en cinco bloques representan el metal, la madera, el agua, el fuego y la tierra, los cinco elementos naturales bases de dicha filosofía.







El suelo, que mantiene su estructura original, está cubierto con ladrillos procedentes de Bat Trang, en el delta del río Rojo.









Su techo, que descansa sobre las mencionadas vigas triples japonesas, presenta un rico decorado de motivos chinos, destacando sus conchas de cangrejo.








La estructura de su sala principal fue montada únicamente con clavijas, utilizándose maderas preciosas en su decoración. Las columnas que soportan las mismas, tienen píe de mármol y el resto es de caoba, estando decoradas con versos chinos incrustados de nácar en ellas. 







Estas piezas, son reconocidas como lo más destacable de su interior, sorprendiendo al ser cada trazo de la escritura una ilustración de un pájaro en movimiento, un centenar de aves que representan la perfección.









Su rica decoración interior reflejan a partes iguales elementos estilísticos chino y japoneses en combinación con la clásica ornamentación local.  










A lo largo de las paredes, techos y vigas de la construcción, se observan soberbias grafías chinas e incrustaciones de nácar.








Su mobiliario es todo esculpido, con varias piezas que representan mitad a carpas y dragones, con incrustaciones en nácar en muchas de ellas, no faltando alegorías a la pesca, símbolo de la prosperidad.









En vitrinas se exponen objetos de arte antiguo de la familia, y diversos adornos de cerámica.










Destacable por su simbología es el cuadro del patriarca familiar, sentado en una silla en posición observadora.









Cómo toda casa vietnamita, en ella no falta los altares familiares.




 






En la zona del almacén, dos poleas evidencian su pasado comercial. Y en su patio interior, ricamente decorado no falta el pozo de agua.










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“Elige un trabajo que te guste, y no tendrás que trabajar ni un día en tu vida”. Confucio (551-478 a. C) filósofo chino. 

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