sábado, 11 de junio de 2016

Hanoi. La pagoda de Tran Quoc, en el lago del Oeste.

Ubicada en el lago del Oeste, es la más antigua de la ciudad.


Hanói, la capital desde 1954 primero de Vietnam del Norte y después de la República Socialista de Vietnam, se encuentra situada en la zona norte del país, en la margen derecha del río Rojo. Dividida en un distrito provincial, diez urbanos y dieciocho rurales, tiene una extensión de cerca de mil kilómetros cuadrados, y una población –incluyendo su área metropolitana- superior a los siete millones de habitantes.
El agua es el sello distinto de Hanoi y una marca de identificación única, con un peso especifico muy importante de sus lagos, base en gran medida del peculiar encanto de la gran urbe, de la que son sus auténticos pulmones abarcando una superficie total de dos mil doscientas hectáreas.
En el oeste de Hanoi se encuentra el lago del Oeste –Ho Tay -, el mayor de los dieciocho existentes, conocido también como el Gran Lago, por su perímetro de trece kilómetros y una superficie de cinco kilómetros cuadrados.









En el pasado fue el lugar preferido de la dinastía Tran y los señores feudales Trinh, que construyeron palacios, pabellones y numerosos templos budistas alrededor de su orilla. Los palacios han desaparecido, pero en el entorno aún se conservan numerosos templos. En la orilla oriental del lago enclavada en una pequeña península, limitada por la calle Thanh Nien, con entrada enfrente del vecino lago Seda Blanca -Truc Bach- se encuentra la pagoda de Tran Quoc, la más antigua de la ciudad.









Pagoda levantada a orillas del río Rojo durante el reinado, entre los años 541 y 545,  del señor Trinh Ly Nam De, denominándose Khai Quoc, que significa Fundador Nacional. Durante el reinado de Le Kinh Tong, a principios del siglo XVII, fue trasladada a su ubicación actual por el peligro inminente de derribo a causa del río Rojo, siendo rebautizada como Tran Quoc, cuyo significado es Defensa Nacional o de la Patria.








A diferencia de otras pagodas, su construcción se realizó de una manera muy compleja, sorprendiendo por su altura –quince metros- su estrechez, forma octogonal y su color rosado. De arquitectura intrincada, edificada siguiendo los diseños budistas, cuenta con once niveles o alturas, tantos como estados budistas existen, teniendo cada uno a su vez cinco puertas custodiadas por una estatua de Amitabha.










Una vez superada su puerta exterior, que cuenta con un texto dando la bienvenida a los visitantes, se debe de atravesar un estrecho pasillo por encima del lago hasta la puerta principal del complejo.











En el interior del complejo abundan las estructuras y construcciones, con escaso espacio entre ellas, incluido un altar y un minúsculo jardín, decorado con un buen número de bonsais diseminados por toda su superficie, al igual que en un buen número de pagodas vietnamitas, así como otras plantas exóticas.








En el centro de un pequeño patio, se encuentra la reconstrucción de una montaña con bonsáis. 










Cuenta con una nave principal, seguida de corredores, diez santuarios y el llamativo campanario, así como los habituales crematorios de ofensas.









La nave principal sigue la disposición tradicional de los templos budistas.









La adoración es para la trinidad budista, con los budas escalonados tras el altar, con las estaturas del Bien y del Mal, a un lado y a otro.









En él se exhibe una estatua de oro de Buda del Parinirvana, el estado final del buda, una de las obras maestras de la escultura vietnamita. 






También se encuentran muchas estatuas de valor, varios pergaminos del siglo XII y catorce estelas.









Una de las estelas sujeta por una tortuga, el símbolo de la longevidad vietnamita,  fue hecha en 1639, y tiene grabada la historia de la pagoda.








También hay tumbas de monjes budistas, los conocidos como bonzos y una galería dedicada a los grandes bonzos y a las tres madres: madre celestial, madre terrenal y madre de las madres.








Como curiosidad, en el jardín se levanta un árbol Bodhi, regalo en 1959 del primer ministro indio, con sus hojas en forma de corazón. Planta injertada en el árbol Bodhi sagrado donde Buda meditó y alcanzó la iluminación espiritual en India hace más de 25 siglos.
Auténtica reliquia religiosa. Objeto de veneración popular, a la que acuden a diario vietnamitas ávidos de observar las puestas de sol que desde ella se disfrutan. Considerada como un símbolo cultural del budismo vietnamita, fue declarada Monumento de Interés Nacional en 1989.










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"Amor a la sabiduría es acercarse al propio sendero luminoso" Confucio (551-478 a.C) filósofo chino.

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