martes, 21 de junio de 2016

Hanói. El barrio antiguo.

El barrio de las 36 calles, es el Hanói eterno e inmutable.

Hanói, la capital desde 1954 primero de Vietnam del Norte y después de la República Socialista de Vietnam, se encuentra situada en la zona norte del país, en la margen derecha del río Rojo. Dividida en un distrito provincial, diez urbanos y dieciocho rurales, tiene una extensión de cerca de mil kilómetros cuadrados, y una población –incluyendo su área metropolitana- superior a los siete millones de habitantes.
En el centro, el barrio antiguo, delimitado al sur por el lago Hoan Kiem –el de la Espada Restituida- y en sus otros extremos por la Ciudadela, el río Rojo y el mercado Dong Xuan, es el más fascinante de todos los distritos en que se divide la ciudad.




Límite del barrio con el del Hoan Kiem.



Es una de las zonas más concurridas y singulares de la ciudad. Lleno de ruido y actividad, es el más el más antiguo, el más comercial y el más animado, el lugar de encuentro, de comercio y de diversión. 









En el maremágnum de sus calles, callejuelas y mercados se toma el pulso a la vida cotidiana vietnamita, se ha convertido en una de sus atracciones turísticas más importantes.








Mantiene el diseño y la estructura original de la antigua Hanoi. Es un entresijo de callejuelas que contrastan con las rectas avenidas del resto de la ciudad, conservando aún el espíritu de sus orígenes como barrio comercial, en el que cada calleja tomaba el nombre de la actividad mercantil que en ella se desarrollaba.







A lo largo del siglo XIII, se fueron asentando diversos artesanos a orillas del río Rojo para satisfacer las necesidades de palacio. Con el tiempo, los artesanos se concentraron en este barrio, dónde había una calle especializada en una actividad profesional, albergando un único oficio o gremio, a menudo de toda una aldea del delta del río. 









Con el paso de los años se formaron 36 gremios artesanales que dieron a la zona el sobrenombre de 36 calles, y que en la actualidad está formado por 50 calles principales a lo hay que sumar un buen número de callejas y callejones.









Divididas y nombradas de acuerdo al tipo de comercio artesanal que había en el pasado, el nombre y actividad de las más importantes, sus nombres suelen comenzar con la palabra “Hang” –mercancía- mientras que la segunda palabra describe el tipo de productos que se vencen, precedidas por la palabra “Pho” –calle del centro-, “Duong” –camino más común- o “Dai” –la gran avenida o bulevar-.  








Algunas de ellas son:
**  Bat Sa, la de los cuencos.
**  Cau Go, accesorios para mujeres.
**  Cha Ca, la del pescado
**  Dang Dung, la de los teléfonos móviles usados.
**  Dinh Liet, la de la lana.
**  Hai Ba Trung, la de productos eléctricos.
**  Hang Bac, la de altares votivos y banderas religiosas.
**  Hang Baca, la de la plata y las joyas.
**  Hang Be, cuenta con un mercado local que se abre todo el día.
**  Hang Bo, la de las mercerías.
**  Hang Bong, la del algodón.
**  Hang Bun, la de los fideos.
**  Hang Buom, antigua de las velas, y ahora de dulces, café y bebidas de importación.
**  Hang Can, la del cartón, cordel y balanzas.
**  Hang Chao, la de la sopa densa de arroz, dónde se expendía este tipo de sopa a los que llevaban a la capital para examinarse del Examen Nacional o Examen de la Corte. Ahora productos mecánicos y eléctricos.
**  Hang Chieu, la de las esteras y alfombras.
**  Hang Dao, la de los relojes.
**  Hang Dau, la de los aceites, y a hora de zapatos y sandalias.
**  Hang Dong, la de los productos de cobre.
**  Hang Duong, la del azúcar, dulces y frutos secos.
**  Hang Gai, la de la seda.
**  Hang Gia, la del calzado.
**  Hang Giay, la de los papeles. Giay ban –de seda-; Giay moi –pañuelos de papel- y Giay Boi-papel grueso- y otros papeles populares, hechos en las aldeas de Buoi y Cot.
**  Hang Giay, la del calzado.
**  Hang Huong, la del incienso.
** Hang Ma, o del papel votivo, replicas de productos hechos de papel, para quemarlos como ofrendas.
**  Hang Mam, antigua del pescado encurtido, y ahora de las lápidas funerarias.
**  Hang Manh, la de cortinas, especialmente de bambú.
**  Hang Muoi, la de la sal.
**  Hang Ngang, calle principal, especializada en seda.
**  Hang Quat, la de objetos de culto religioso.
**  Hang Ruoi, la de gusanos marinos.
**  Hang Than, la de pasteles de copos de arroz de color verde, té y cigarrillos.
**  Hang Tre, la del bambú.
**  Hang Vai, la de productos de bambú.
**  Hoang Hoa Tham, la de árboles ornamentales.
**  Lan Ong, la de medicinas orientales o herbolarios.
**  Lo Su, la de los ataúdes.
**  Luong Van Can, la de los juguetes.
**  Ly Nam De, las de equipos informáticos.
**  Ma May, la de servicios turísticos.
**  Ta Hien, conocida como la de los extranjeros, muy concurrida por las noches.
**  Thuoc Bac, la de hierbas medicinales.
**  To Tich, la de las frutas.
** Trang Tien. Allí se ubicó un taller de fundición de monedas de la dinastía Nguyen, en el siglo XIX.












En la actualidad algunas calles continúan especializándose mayoritariamente en un único artículo, otras, en cambio, se han ido abriendo a otro tipo de comercios, a otras ramas artesanales.









Primero porque determinados oficios han desaparecido, y posteriormente a causa de la rápida modernización y sobre todo por la apertura económica, que ha provocado un boom sin precedentes de pequeños comercios de todo tipo.  A pesar de todo, no ha perdido su personalidad viva y cautivadora.









De muy interesante se puede calificar su arquitectura "en tubo", muy longitudinal y de gran originalidad, caracterizada por viviendas bajas de dos o tres pisos y fachadas muy estrechas, de tres metros, ya que una normativa limitaba su anchura.










Construcciones, que dice la tradición, se tuvieron que realizar de esa forma al prohibir el rey construir viviendas más altas que la suya, por lo que antiguamente la altura máxima era de tres pisos, aunque en la actualidad muchas superan dicha altura.










El barrio conjuga construcciones pretéritas, en muy mal estado de conservación y ennegrecidas por la humedad, con otras reconstruidas, las menos.








Llama la atención en sus calles, el laberinto de cables exteriores, que se van entrelazando en los puntos de confluencia, llegándose a formar auténticos amasijos cuya utilidad no se llega a alcanzar. Fenómeno que es extensible a cualquier otro barrio de la ciudad. Parece ser que es costumbre ir sumando los nuevos a los antiguos, y no quitar ninguno de los existentes.










En las fachadas se ubican tiendas o talleres, prolongándose el edificio por pequeños patios interiores y numerosos habitáculos con interminables pasillos, dónde la concentración humana es increíble.












En patios interiores es normal encontrar también negocios y talleres de todo tipo.










Algunos de ellos esconden recintos de paz y un encanto insospechado, que contrasta con las ruidosas calles del exterior.









El negocio de la fachada es también en muchos casos la residencia familiar, sirve de sala de estar o recibidor, y de habitación dónde dormir, que se abre sin tapujos a la mirada de los transeúntes, metiendo incluso las motos y ciclomotores.











Los residentes del barrio viven en la calle, en ella comen y muchos de ellos su higiene y necesidades la hacen en los servicios públicos.









Al norte, ya en su final, se encuentra el mercado de Dong Xuan, el gran mercado, el más antiguo de la ciudad, incendiado en 1994 y posteriormente reconstruido.










Ocupa un edificio de tres plantas y ofrece una gran variedad de productos, como prendas de vestir, alimentos, mercaderías industriales, productos tradicionales, menaje para el hogar y todo aquello susceptible de comercializarse.









En su entorno y calles adyacentes multitud de puestos ofrecen otro sinfín de mercancías, mercado alternativo al cubierto y que cuenta con una gran oferta culinaria durante todo el horario comercial.











Su riqueza monumental no es muy grande. El principal es el templo de Bach Ma, su edificio religioso más antiguo, dedicado al espíritu guardián de la ciudad, representado por un caballo blanco. Su otro elemento más destacable es la Quan Chuong o puerta del comandante del Regimiento, única puerta de las treinta y seis originales que se conserva.










Una de las características del barrio es la cantidad de puestos callejeros y ambulantes de comida, con las ofertas más variopintas e inimaginables, que satisfacen las necesidades de una población cuyos horarios de comidas no están muy definidos.











Pero sin duda lo más llamativo de todo él es su intensa actividad. Sus abigarradas calles, no muy limpias, forman un auténtico dédalo en el que se puede encontrar lo más insospechado; allí se compra, vende y regatea; se alimenta en los lugares más improvisados; se convive con un tráfico intenso y caótico, en una auténtica invasión de vehículos de toda índole, especialmente hordas de motos, sin que se cumplan las  mínimas reglas de seguridad vial.

MOTOS.

Ejército de motocicletas, que aparcan transversalmente en las ya por sí estrechas aceras, impidiendo el paso a los viandantes, que no tienen otro remedio en muchas ocasiones que caminar por la calle, con el consiguiente peligro que ello supone al estar las mismas tomadas por otro ciento de ellas, que no dudan en ensordecer el ambiente tocando sus bocinas.








El barrio, que cuenta con una amplia oferta hotelera, hostelera y nocturna, es en su conjunto un espectáculo sorprendente, en él se toma el pulso a una parte esencial de la vida de la ciudad, en definitiva es el corazón de un Hanói eterno e inmutable.












“Se necesita amigos cuando se hace comercio y se necesita de los gremios para establecerse a la hora de vender”  Lema comercial

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