jueves, 6 de julio de 2017

Ordizia, en Guipúzcoa, la capital del queso Idiazábal.


Su rica historia, su cinco veces centenario mercado y el queso Idiazábal, componen un triunvirato único.


En la comarca del Goierri, en el sureste de la provincia de Guipúzcoa, a 39,400 kilómetros de su capital, ubicada a 154 metros de altitud, Ordizia cuenta con una extensión de 5,65 kilómetros cuadrados y una población de 9,875 habitantes, según el censo de 2016.
Bañada por el río provincia de Guipúzcoa, el mayor y más largo de los ríos guipuzcoanos, limita al norte con los términos municipales de Itsasondo, al sur con Lazkao y Beasaín, al este con Zaldibia y al oeste con Beasaín, con los que forma una zona altamente industrial en la que habitan más de 28.000 habitantes, casi un 40 % del total de la comarca.







Fue fundada en 1256 por el rey castellano Alfonso X “el Sabio”, en el lugar denominado Ordizia, dónde ya existía un asentamiento de población, junto con las cercanas de Tolosa y Segura, siguiendo un plan estratégico de defensa. Tres emplazamientos defensivos interiores, ubicados a la entrada de los valles laterales y a píe de las montañas, situadas a lo largo de la nueva frontera de Castilla con el reino de Navarra.
El mismo rey en una Carta Puebla expedida en Sevilla en el año 1268 el mismo rey, le otorgó el título de “villa”, le concedió el fuero de Vitoria, en el que se recogen una serie de derechos y privilegios para los vecinos, le eximió de todo pecho real y la rebautizó con el nombre de Villafranca de Ordizia, que conservó hasta 1982 que adquirió el actual de Ordizia.








El 18 de marzo de 1512 sufre un incendio devastador que destruye la práctica totalidad de la población, lo que motivo que la reina Juana “la loca” de Castilla y las Juntas de Zumaia, conceden una ayuda económica y “la real facultad para que pudiera celebrar mercado franco semanal todos los miércoles del año”.
Esta facultad dio el impulso definitivo a unos encuentros mercantiles que se celebraban ya en los siglos XI-XII alrededor de la ermita de San Bartolomé, sirviendo para afianzarlos y que tras diversas vicisitudes la llegada del ferrocarril en 1860 le consolidó dando un enorme impulso tanto al mercado como al municipio. Mercado que es referencia provincial, considerándose la “bolsa”, marcando los precios semanales de los productos hortofrutícolas y alimentarios que en él se comercializan.









Históricamente su lugar de celebración histórico ha sido y es su plaza Mayor o Nagusia, cuya cubierta fue inaugurada el 11 de junio de 1925 tras múltiples peticiones de comerciantes y habitantes, siguiendo el proyecto de Francisco Gurruchaga, mediante una estructura de hormigón sostenida por ocho pilastras esquinadas y doce columnas de fuste acanalado dotadas de capiteles con decoración corintia, cuyo conjunto está rematada por diversos florones.









Emblema urbanístico de la villa, también pasó a la historia por ser en ella, el 7 de julio de 1875, dónde Carlos VII juro guardar y cumplir los fueros de Guipúzcoa.









En su entrada principal, luce desde el 11 de diciembre de 2015, la escultura “Goizane” –primer rayo de luz de la mañana- realizada en madera de castaño por el escultor Javier Arrieta, del vecino pueblo de Zegama, que simboliza el reconocimiento a la mujer baserritarra y a sus antepasados, que se acude al mercado cada miércoles.







Enfrente se encuentra la casa consistorial, construida entre 1830 y 1832, sobre uno existente anteriormente, construido de acuerdo con los proyectos de Alejo de Miranda y posteriormente de Manuel de Ugartemendia.







Su fachada es de estilo grecorromana, cuenta con tres plantas y un amplio pórtico con cuatro columnas, con  triple arcada en los soportales orientados hacia la plaza y dos de ellos hacia la calle lateral. La primera planta cuenta con un balcón corrido de tres vanos de hierro forjado, rematado por el escudo de armas de la villa: un castillo con tres almenas; rematando el conjunto un reloj sobre el alero.








En el lateral izquierdo del consistorial y derecho de la plaza, se encuentra la casa del Duque del Infantado, antigua fonda, casa de postas y parada de diligencias de la línea Madrid – Irún  a partir de 1805. Conocida primeramente como la posada de las Ánimas, y posteriormente por el nombre del mesonero que la regentaba, Sujeto. Reconstruida tras un incendio en 1740, es una construcción de cuatro plantas, realizada en mampostería con piedra sillar en esquinales y vanos, con balconadas y dos pequeños escudos de armas en la primera planta y ventanales en el resto.







Antiguamente toda la fachada estaba cubierta de pinturas neoclásicas, perviviendo parcialmente las de la tercera planta, compuesta por pequeños frontones sobre ventanas, en los que están representados una ciudad, un puente y unas ruinas.







En uno de los extremos de la plaza mayor, se encuentra el palacio barroco de los Abaria. Construido en el siglo XVII, edificio de tres alturas, cuya fachadas destaca por la combinación de piedra de sillería, ladrillo y madera, combinados con balcones de hierro forjado y puerta adintelada, y el escudo de armas de la familia. En él se alojó el rey Carlos VII en 1875, cuando juró los Fueros de Guipúzcoa en la localidad.






En la cercana plaza Nikola Lekuona, se encuentran las casas palacio de Barrena y Barretxe.








El palacio de Barrena, cuyo significado es la casa de abajo,  actualmente reconvertido en casa de la cultura, construido a principios del siglo XVII, declarado Monumento Histórico, es uno de los edificios más ilustres de la villa, dónde tuvieron lugar reuniones de las Juntas Generales de Guipúzcoa en los siglos XVIII y XIX.






En su fachada delantera destacan sus ventanas trilobuladas con parteluz. Su vestíbulo está decorado con “kutxas”, los muebles utilizados en los caseríos para guardar alimentos y otros objetos, y con cornamentas de animales.







En su planta superior, a la que se accede por una hermosa escalera labrada en piedra, dispone de un salón multiusos, y un balcón trasero, obra de Juan de Herrera, desde la que se dominan los jardines ubicados en su parte trasera.








La casa palacio Barretxe, data del siglo XVII, aunque parte del mismo sea del siglo XV, tiene su peculiaridad en que en su rehabilitación ha respetado y alberga edificios más antiguas.







También de propiedad municipal, alberga la oficina de turismo y el “Centro de interpretación del Goierri y de la alimentación y de la gastronomía D´Elikatuz”, creado en el año 2005, dividido en tres plantas que albergan diferentes contenidos.





En su nivel inferior, se ubica un salón multiusos cuyo muro interior con puerta gótica y alacena en el reverso, formaba parte de la muralla medieval con una gran aspillera que protegió a la ciudad durante siglos; una fachada de una casa del siglo XV con un ventana y puerta de dos dovelas.







Enfrente de ambas casas, se encuentra otra histórica edificación, el palacio del linaje de los Zabala, edificio del siglo XVI mandado construir por Domingo Zabala, contador mayor del reino y que participó en la batalla de Lepanto. De estilo gótico, destaca su fachada con el balcón de doble arco sin parteluz y el voluminoso escudo de armas de los Zabala.







Otro edificio histórico es la casa Muxica, totalmente remodelado, del que sólo queda el escudo de armas y en él se celebraban sus sesiones el Ayuntamiento hasta el año 1511.







En cuanto a sus monumentos, la referencia es el levantado a Andrés de Urdaneta, en el paseo de los fueros, en el exterior de lo que en su día fue la almendra de la ciudad medieval, enfrente del palacio de Zabala y a la izquierda del de Barrena. Nacido en la localidad en 1508, geógrafo, marino y cartógrafo; formó parte de la tripulación que acompaño a Juan Sebastián Elkano y a él se debe la ruta que permitió regresar de Asia a América a través del Océano Pacífico, establecimiento una ruta comercial que estuvo vigente durante años. Formó parte de la Orden de los Agustinos, y fue el introductor de la civilización cristiana y española en Filipinas.









Obra de Isidro Uribesalgo en bronce, su peso es de 500 kilos y su base es una combinación de mármol y piedra. Escenifica al ordiziarra evangelizando a los indios de Filipinas, sobre un barco, señalando el horizonte, las armas de la Orden de San Agustín, el escudo de España y una leyenda en euskera y castellano con el escudo de Ordizia y la fecha. Su ubicación original fue la plaza mayor, inaugurándose el 20 de septiembre de 1904, trasladándose a su ubicación actual en 1924, al comenzar las obras de la cubierta de la misma.







La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, es su referente en patrimonio religioso. Levantada en el siglo XVI, sobre la primitiva iglesia medieval del siglo XIII de la que aprovecho la torre del castillo-fortaleza, a la que se le añadió una torre campanario barroca en el año 1781.


De nave única, presidida por ábside ochavado, en ella destaca su retablo barroco del altar mayor, así como distintas capillas y retablos ornamentados.








La villa, además del mercado semanal, celebra otras ferias y mercados a lo largo del año, celebrándose cada septiembre las “Fiestas Vascas”, en el que el queso Idiazábal recibe un especial trato.

Mercado extraordinario de las Fiestas Vascas 2015









Dentro de cuyas actividades aparece la primera referencia histórica del “Concurso de quesos de oveja” en 1904, que no toma forma oficial hasta 1.974, cuando se redacta un reglamento con las bases del concurso y pasa a denominarse: “Concurso de leche de oveja Latxa” elaborado artesanalmente por los pastores, y que se celebra en el frontón de la localidad.

Historia del concurso de quesos de pastor de leche latxa, de Ordizia.
Concurso de quesos de pastor de leche latxa, XLII edición, 2015












En 1984 cuando surge un nuevo concurso “Ordizia Txapeldun” en el que sólo podrán participar los vencedores en los últimos cinco años, posteriormente ampliado a los últimos diez.

Concurso de quesos Ordizia Txapeldun, XXIX edición, 2016.







En 1990 se crea la Cofradía del Queso Idiazábal, que desde sus inicios se involucran en la organización del mismo y forman sin duda con todo merecimiento la “voz social” que divulga y promociona el queso allende de sus fronteras, celebrándose ese mismo año su primer Gran Capítulo.








A partir del año 1992 se crea el trofeo Kutxa de Oro, en el que se premia al elaborador que haya ganado tres años durante los últimas diez ediciones.







Actividades que junto con la presentación del nuevo queso, convierten a Ordizia en la capital y referencia de esta variedad quesera.







En cuanto a la oferta hotelera, la población no cuenta de momento con ningún hotel ni establecimiento en el que sea posible pernoctar, aunque si con una buena y variada oferta de restauración y hostelería, dónde destaca el centenario restaurante Martínez, que en el año 2015 ha cumplido sus 125 años de vida. 

Restaurante Martínez, 125 años de singladura.







Contando la villa con más cerca de dos decenas de Sociedades, que realizan una importante labor de dinamización social y deportiva, que cuentan con locales propias dónde rinden culto a la amistad y a la gastronomía.






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“No saber lo que ha sucedido antes de nosotros, es como ser incesantemente niños”. Cicerón (106 – 43 a.C) escritor, orador y político romano.

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