jueves, 30 de mayo de 2019

Arzak, el mundo entero pintado de cuatro colores. Exposición en Ordizia.


Muestra expuesta en el Centro D´Elikatuz durante el mes de mayo de 2019.


Ordizia, ubicada en el corazón del Goierri guipuzcoano, fue fundada en el año 1256 por el rey castellano Alfonso X “el Sabio”, en el lugar denominado Ordizia, dónde ya existía un asentamiento de población, junto con las cercanas de Tolosa y Segura, siguiendo un plan estratégico de defensa a lo largo de la nueva frontera de Castilla con el reino de Navarra.

El mismo rey en una Carta Puebla expedida en Sevilla en el año 1268 le otorgó el título de “villa”, le concedió el fuero de Vitoria, en el que se recogen una serie de derechos y privilegios para los vecinos, le eximió de todo pecho real y la rebautizó con el nombre de Villafranca de Ordizia, que conservó hasta 1982 que adquirió el actual de Ordizia.
En 1512 un incendio destruyó la villa, y la reina Juana “la loca” de Castilla le concede “la real facultad para que pudiera celebrar mercado franco semanal todos los miércoles del año”. Desde entonces las ferias son semanales y se celebran todos los miércoles del año y el miércoles más cercano a la Virgen de Aránzazu, que se celebra el 9 de septiembre, se realiza en la feria “El concurso de quesos Idiazábal”, cuyas primeras referencias datan del año 1904. Las ferias medievales, las vascas, las de artesanía, la del vino, la de Navidad y el día del pastor, son también otras ferias que alberga el municipio. El mercado de Ordizia, apoyado en el peso de la historia y de la tradición no sólo se ha convertido en referente para los productos agrícolas, queso y cordero entre otros, sino que es el que marca los precios de dichos productos en Euskal Herria.
Basándose en su historia y tradición, el Ayuntamiento ha reconvertido uno de los múltiples casas palacios con los que cuenta la villa en el “Centro de interpretación del Goierri y de la alimentación y de la gastronomía, D´Elizatud”. Y lo ha hecho en el año 2005 en la casa palacio Barretxe, en la calle Santa María, del siglo XVII, aunque parte del mismo es del siglo XV, un muro interior con puerta gótica y alacena en el reverso, un muro paralelo a la muralla que fue la fachada delantera.

En el Centro, esporádicamente, se realizan exposiciones de diverso índole. En dicha línea durante los meses de mayo y junio de 2019, acoge la exposición “Arzak, el mundo entero pintado en 4 colores” toda una visión por la gastronomía vasca a través de la figura del reputado cocinero vasco Juan Mari Arzak a a través de los cinco sentidos, plantear una reflexión en torno a la cocina de vanguardia desde su vertiente más artística.




Está basada en los textos sobre óleos de Hasier Etxeberria (1957-2017) escritor, presentador y gastrónomo y documentalista, y en otros de la familia Arzak, siendo la comisaria de la exposición la licenciada en turismo, hostelería y máster universitario en protocolo y marketing turístico, María Luisa López Telleria.






La sala multiusos, los descansos de las escaleras y la primera planta, son los espacios del Centro dónde se exhiben los contenidos expositivos, como muebles, discos, juguetes, óleos, fotografías, objetos, obas de arte, testimonios, documentos o audivisuales.







La propuesta expositiva es un recorrido a través de los cinco sentidos más uno:
** La vista. El mundo entero pintado de cuatro colores
** El gusto. El gusto por nuestra tierra
** El oído. Los sonidos de la cocina en directo
** El olfato. Los aromas de la tradición
** El tacto. Las texturas del vino, y


** Un sexto sentido: el sentido del humor.




Ya que estos seis sentidos y los colores de las cuatro salsas: la roja o vizcaina, la verde del perejil, la blanca o pil-pil y la negra de la tinta de los chipirones, son según Arzak lo único que diferencia a la cocina vasca del resto del mundo, ya que casi todo lo demás se puede encontrar con pequeñas diferencias y matices en otros lugares del mundo. Ellas definen la cocina vasca, marcando las líneas fundamentales sobre las que discurre la exposición.




Salsas cuya filosofía y recetas figuran sobre óleos, junto a una muestra de los platos más representativos del pionero de la nueva cocina vasca desde la década de los años setenta hasta el año 2015.








Carátulas de los discos de vinilo de música pop y rock de los años ochenta, juguetes de hojalata relacionados con su cocina o muebles y otros elementos particulares relacionados con sus aficiones o que forman o formaron parte de la decoración del restaurante, componen el material expuesto en la sala multiusos.







Fotografías con comensales famosos, su descripción y las anécdotas protagonizadas, se muestran en los descansillos de las escaleras.







Ya en la primera planta, en un lateral es posible la visualización del documental producido por EITB de Hasier Etxeberria, “El mundo es una casa” en 2006 sobre su culinaria.





En la zona central se muestran diferentes cartas –tanto de vinos, como de menús o platos- del restaurante, algunas diseñadas por artistas como Chillida, Andrés Nages y Laura Esteve, colegas cómplices que le realizaron obras para acompañar, resaltar,  o difundir sus creaciones.






Una hilera de huevos fritos, representa su plato favorito: huevos fritos con pimientos del piquillo. Mientras que su parte más entrañable, el tacto del corazón, está presente a través de fotografías e información de sus actividades con la ONG Zaporeak, con la que colabora estrechamente.








MÁS INFORMACIÓN. Pinchar en enlaces.



"El más reputado de entre los cocineros vascos fue un niño que nació en un restaurante. La puerta de su habitación daba directamente al comedor. Esa era su entrada al mundo: un comedor repleto de comensales. Para él cocinar y vivir son sinónimos, por eso afirma que él nunca ha tenido un restaurante, que la suya es una casa de comidas”. Hasier Etxeberria (1957-2017) escritor, presentador y gastrónomo y documentalista español.


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