sábado, 18 de abril de 2020

Las iglesias de la Lalibela Terrenal. Etiopía.

Componen el primer grupo de los dos existentes en la monástica ciudad etíope. Conjunto declarado Patrimonio de la Humanidad.


La República Democrática Federal de Etiopía desde 1995 está dividida en tres Ciudades Autónomas y ocho Estados, Amara es uno de ellos. Situado en el altiplano etíope, su extensión es de 161.828 kilómetros cuadrados, su lengua oficial es el aramiña y su población, perteneciente mayoritariamente a la etnia amara y practicantes del cristianismo copto, supera los 28.000.000 de habitantes.
La actual Amara ha sido la base histórica de la unidad de Etiopía, desarrollada durante la época imperial y la región elegida por los emperadores para establecer en ella su corte entre los siglos XV y XIX.
A ella pertenece Lalibela, situada en las montañas de Lasta, a 2630 metros de altura, cuya población se cifra en poco más de 20.000 personas, en el año 2020, compuesta prácticamente en su totalidad por cristianos ortodoxos coptos.
Antaño llamada Roha, fue la segunda capital del antiguo imperio etíope de la dinastía Zagüe después de Axun, siendo rebautizada con el nombre del emperador Gebra Maskal Lalibela, que reino entre los años 1172 y 1212.
Canonizado por la iglesia etíope, y conocido por los europeos como Preste Juan, ha sido uno de los máximos exponentes –sino el más- de la devoción cristiana del país. A él se debe la construcción de l conjunto de templos más peculiares, misteriosos e imponentes, posiblemente, del mundo.
Situadas en las colinas de la actual ciudad, talladas en el subsuelo de la roca basáltica rojiza, con ellas quiso edificar una réplica de la Jerusalén conquistada por los musulmanes, inspirándose en sus edificaciones para su construcción, que ordeno al ser coronado, realizada en 24 años.


         


El conjunto formado por once iglesias, no exento de leyenda –como casi todo en Etiopía-, es el principal lugar de peregrinaje de los cristianos ortodoxos etíopes, siendo declarado Patrimonio de la Humanidad en 1978. 






El primer europeo que escribió de ellas fue el misionero portugués Francisco Álvares, en 1520. Pero no fue hasta 1939, en plena invasión del país por la italiana de Mussolini, cuando gracias al arquitecto italiano Monti Della Corte el mundo occidental supo de su existencia, ya que hasta entonces permaneció en el olvido.





Diez de ellas están distribuidas en dos grupos, más una undécima separada de ellas. Concebidas para que su topografía correspondiera a una representación simbólica de la Tierra Santa, el primer grupo lo forman seis iglesias, que simbolizan el Jerusalén Terrenal. Mientras que el segundo, de cuatro, lo hacen del Jerusalén Celestial. Separados ambos por el río Yordanos (Jordán), pero unidos por una compleja red de túneles, pasadizos y trincheras.
Lalibela. Las iglesias de la Lalibela Celestial.








Al oeste de ellos, en la ribera norte del río, unida por un conjunto de zanjas al segundo grupo, se encuentra la undécima. Última en construirse, con leyenda propia, la mejor conservada, emblemática, llamativa, e ícono de todo el conjunto y de la ciudad. Es la Beta Giorgios, la casa de San Jorge, esculpida en honor del patrón de Etiopía.




El primero de los grupos, el del noroeste, que simboliza la Jerusalén terrenal, está rodeada de una muralla y un foso de 11 metros de profundidad. Todas las iglesias, capillas, celdas y demás dependencias están esculpidas en bloque rocoso, formando un conjunto monolítico.
Está compuesta por seis iglesias, son: Bete Medhani Alem -del Redentor del Mundo-; Bete Maryam –de María-; Bete Meskel –Santa Cruz-; Bete Golgotha –Santo Gólgota-; Bete Debre Sina –del monte Sinaí- y Bete Denaghel –de las Santas Vírgenes Mártires-. Que complementa la iglesia Biet Uraiel, la capilla Selassie, la tumba de Adán y las grutas de Petros y Paulos.




Antaño el conjunto disponía de varias entradas, en la que la principal era el del lado oeste, dónde se encuentra la tumba de Adán. En la actualidad –febrero 2020- se entra por un centro de recepción, que cuenta con un pequeño museo, por el que se accede directamente a Bete Medahne Alem. Costando la entrada a todo el complejo 50 dólares, que cobra la iglesia etíope.




El grupo monástico sigue una alineación este-oeste. Cuyo significado teológico estaría relacionado con la encarnación, representado por la iglesia de María, y la redención, representado por las otras que simbolizan la pasión y muerte de Jesús.
Dada la importante erosión y daños que el efecto de las lluvias causa en el conjunto, la primera de ellas -Bete Medahni Alem- y el patio que acoge a las tres siguientes -Bete Maryam, Bete Meskel y Bete Denaghel- están protegidas por grandes cubiertas translúcidas colocadas por la Unesco, con fondos de la Comunidad Europea.








Las iglesias, y su descripción, son:

BETE MEDHANI ALEM.

La primera de ella, Bete Medhani Alem, la iglesia del Redentor del Mundo, o del Salvador del Mundo, la más oriental de todo el grupo y considerada la iglesia monolítica esculpida en roca más grande del mundo.





Se encuentra situada dentro de un patio a 11 metros de profundidad, con unas medidas de 40 metros de longitud, 38 metros de anchura. 



Y ocupa una superficie total de 800 metros cuadrados, con una planta cuyas medidas son de 11 metros de altura, 23,50 de ancho y 33,50 de largo, siendo sus muros de un grosor de 2 metros.




Simboliza la tienda de la Alianza, y pasa por ser una reproducción de la catedral de Santa María de Sion, en Axum, construida por el rey Ezana en el siglo IV, destruida en 1535 por las tropas de los invasores sarracenos, que albergaba el Arca de la Alianza.




Elevada sobre un pedestal, más alta por su cara norte, con tejado a dos aguas, su exterior está rodeado por 30 pilares rectangulares y 4 cuadrados, de paredes lisas, cuenta con ttes hileras de ventanas.


  



Las altas, que simbolizan el Antiguo Testamento, tienen forma básicamente de cerradura, con arco axumita, imitando el perfil de los remates de los obeliscos de Axum.




Las inferiores, que simbolizan el Nueve Testamento, son de estilo axumita, con cruces de diferentes formas y clases.


                                                     


Su entrada principal se encuentra en su lado norte, cuya puerta está enmarcada en un arco con forma de cerradura y decorado con motivos vegetales, de estilo axumita, mientras sus ventanas están decoradas con cruces.




Su interior dispone de dos estancias separadas, la del atrio y la del ábside. 





De planta basilical rectangular de cinco naves, divididas por pilares conectados por arcos, siendo el techo de su parte central abovedado y el esto plano.


    
                                                                               
                                                                
Desprovista de pinturas, su interior es austero, alberga tres sepulcros vacíos cincelados simbólicamente para albergar los cuerpos de Abraham, Isaac y Jacob.


  




Junto con bastones para la oración y otros objetos utilizados por los sacerdotes, su elemento más destacado y junto al Arca de la Alianza el objeto más apreciado por la iglesia etíope, es la Cruz de Lalibela, con una antigüedad superior a los 800 años, se dice que está hecha de oro macizo y un peso de siete kilos, propiedad personal del rey.




Cruz que cuenta con una peculiar historia. Robada en el año 1997, no fue recuperada hasta dos años después, cuando se detecto en el equipaje de un anticuario belga que la intentaba sacar del país.




En su exterior, en las paredes del patio, hay oquedades que son cuevas de ermitaños y de varias tumbas, así como una cueva habitación en el lado sur.



Y la entrada que conduce al pasadizo que la comunica con el patio trapezoidal, dónde se encuentran tres iglesias: Bete Maryam, Bete Meskel y Bete Danaghel.







Patio protegido, que cuenta también con diferentes cavidades y varias cisternas.







BETE MARYAM

Cuya traducción sería la iglesia de María, considerada como la preferida del rey Lalibela, por su advocación marinera. Es la más popular y concurrida de todo el conjunto monástico, y la que acoge más celebraciones y ceremonias, entre ellas las más coloristas de la Navidad y la Epifanía.


        



  


Monolítica y dispuesta sobre un pedestal para compensar el desnivel, como la anterior, de planta rectangular, su tejado a dos aguas se encuentra bastante deteriorado, sus  dimensiones son de 10 metros del altura, por 16 de largo y 17 de ancho.


    

                                           



Cuenta con tres hileras de ventanas cruciformes. 




La primera contiene diferentes tipos de cruces: griega, esvástica y latinas, entre otras. En la segunda sólo hay una con forma de cruz latina. Mientras que en la tercera las ventanas son cuadradas y rectangulares.




El acceso a su interior se realiza a través de tres puertas enmarcadas con porches de arcos axumitas, decoradas con bajorrelieves que representan a animales.


  


Interior dividido en tres naves decoradas con pinturas, la central más alta que las laterales, por medio de dos hileras de arcadas sobre pilares, cuyos capiteles, ménsulas y arcos están tallados y pintados.





Profusamente decorada, alberga un amplio conjunto con murales pintados al fresco y de  lienzos, que  recogen diferentes motivos bíblicos, como simbólicos y animales reales y fantásticos.



  






Entre ellos varios cuadros y pinturas con la imagen de la Madre de Dios.


  

                                     
En el segundo piso, se encuentra una galería para mujeres, que ocupa la parte superior de las dos naves laterales. Mientras que en el piso superior se encuentran siete estancias para guardar tesoros. Cuenta con tres ábsides, tallados en la pared, y separados del resto de elementos por una arcada. 





Enfrente, en mitad de la iglesia, se yergue un pilar central aislado del resto, carente de base y capital, totalmente envuelto en telas.  Llamado “pilar de la unidad de la fe”, simboliza la conexión entre el cielo y la tierra. 



     
                                                            

En su parte inferior se encuentran gravados los diez mandamientos, la historia de cómo fueron construidas las iglesias y la historia del origen y fin del mundo, según dicen los sacerdotes, quienes manifiestan la peligrosidad de destapar el velo y que sea visto por seglares y paganos, por lo que siempre algunos de ellas vigilan el mismo permanentemente.




Envuelto en leyenda, unos afirman que un sacerdote vio en sueños a Cristo besando el pilar. Mientras para otros en este lugar el rey Lalibela vio a Jesucristo oficiando la misa vestido de sacerdote, por lo que mandó consagrar el pilar, que había sido tocado por mano divina.





BETE MESKEL.

Excavada en la pared norte que rodea el patio trapezoidal en cuyo centro se encuentra Bete Maryam, a un nivel inferior a esta, se encuentra la pequeña iglesia de Bete Meskel, cuya traducción es la “casa o iglesia de la Santa Cruz”.








Santuario rupestre de pequeñas dimensiones, 9 por 4 metros cuadrados, que da pensar más en una capilla que en una iglesia, categoría que alcanza al disponer de autonomía litúrgica respecto a Bet Maryam.


                              


Su exterior está decorado por una serie de diez lunetas semicirculares talladas en bajorrelieve, que simbolizan los diez mandamientos. 




Y con tres ventanas, una en forma de doble cruz, otra con la cruz de Malta con agujeros ovalados entre sus brazos y otra con forma de cruz griega.





Su interior se encuentra dividido en dos naves, separadas por tres pilares cuadrados con base y capitel que sostienen arcos, contando la de nivel inferior con una gran cruz tallada en su techo.





Destacable en una antigua caja de madera muy antigua, que hace funciones de altar, que contiene una réplica del Tabot o Arca de la Alianza. La iglesia, a su vez, se comunica con otras oquedades, que para uno son criptas y para otros almacenes.






BETE DENAGHEL.

En la pared contraria horadada donde está Bete Meskel, la sur del patio, parcialmente por debajo del nivel del suelo del mismo, al lado derecho de Bete Maryam, se encuentra la iglesia de Bete Danaghel, cuya traducción es “la iglesia de las Vírgenes”, utilizada también como sala de cánticos.


    


Diminuta iglesia con dimensiones de 8,600 metros de largo por 3,600 metros de altura, dedicada a las cincuenta monjas cristianas que fueron asesinadas por el gobernador romano Juliano el Apóstata en el siglo IV, recogido en el Libro de los Mártires etíopes.





Su estructura está sujeta por cuatro pilares unidos por arcos de medio punto, que sostienen un techo plano sobre el altar.





En su suelo irregular esculpido en la roca, se encuentran una pila bautismal y otra más profunda de once metros de profundidad, donde se sumerge a las mujeres que no consiguen quedarse embarazadas.





BETE DEBRE SINA.

En un tercer patio, con estrecho y dificultoso acceso, tallado en las tres caras de un mismo bloque, se encuentran las iglesias de Bete Debre Sina, Bete Golgotha y la capilla de Selassie, que junto con la denominada Tumba de Adán, forman el llamado conjunto funerario.


  


Y que simbolizan la unión del Antiguo Testamento, con la Ley dada a Moisés en el monte Sinaí, y el Nuevo Testamento, con la Ley de Cristo, que fue crucificado en el monte Gólgota.





Bete Debre Sina, también llamada Bete Kidus Mikael, cuya traducción es la iglesia del monte Sinaí y la iglesia de San Miguel. Semimonolítica, de planta rectangular de 5 metros de altura, 9,5 de largo y 8.5 de ancho, decorado con unas pequeñas ventanas en celosía de diferentes formas. 







Cuyo interior se encuentra dividido en tres naves separadas por pilares cruciformes con capitales decorados con cruces griegas.





    





BETE GOLGOTHA.

En el muro norte, una puerta flanqueada por arcos decorados con garras y cruces griegas da paso a Bete Golgotha, “la iglesia del Santo Gólgota”, la única de todo el complejo monástico que no está permitida la entrada a las mujeres, y la más misteriosa de todas ellas.




De dimensiones iguales a la anterior, se encuentra dividida en dos naves separadas también por tres pilares cruciformes. 



  



Y sus paredes acogen piezas destacadas de los primeros tiempos del arte cristiano etíope.





Relieves figurativos poco comunes en otros sitios, como uno que representa a Cristo muerto protegido por un ángel,  la cruz de mano de Lalibela y su bastón de madera de rezo –la vara-, y siete relieves de santos de tamaño real enmarcados en nichos arcados.


  

  



Perforada en uno de sus muros, se encuentra la capilla Selassie, que significa de la Trinidad, considerado el lugar más sagrado de Lalibela, que no es visitable. De planta trapezoidal, con bóveda de herradura, sin ventanas al exterior, que contiene tres altares monolíticos. En ella, pasa por conservarse, el santo sepulcro de la Trinidad, simbología de la tumba de Adán y del rey Lalibela.


    


El conjunto del grupo noroeste de iglesias, se complementa con la Bet Uraiel, integrada en la roca, carente de ventanas y sin fachada aparente. De interior sencillo, decorado con varias pinturas de temática bíblica.






TUMBA DE ADÁN.

Próxima a ella se encuentra la “Tumba de Adán”, en la salida occidental del patio. Monolito de 5 metros de altura, 3.50 de ancho y 2 de largo,  ahuecado en su interior, con una escalera para acceder a su puerta, y una ventana en la parte superior en forma de cruz foliada. 
Se cree que es una introducción al grupo de iglesias, ya que se cree que la cruz de Cristo fue clavada en la tumba de Adán.





Desde aquí, por la izquierda se accede a las grutas de Petros y Paulos. Y por la derecha se llega a la puerta de entrada principal del complejo.

  
  




REFLEXIÓN PERSONAL SOBRE TODO EL CONJUNTO.
El conjunto monástico lo visitamos en un reciente viaje turístico humanitario que realizamos a la segunda nación más antigua del mundo, y el primer reino, en adoptar el cristianismo como religión oficial. Las seis primeras iglesias las visitamos el 19 de febrero de 2020 y San Jorge y las cuatro restantes, al día siguiente.
Experiencia única, que comienza con un entorno en el que una pobreza extrema es su máximo exponente. El nefasto acceso hasta el conjunto arquitectónico y religioso que ha situado a la monástica ciudad como una joya mundial, por carretera de piedra y tierra con ruinosas casas de madera y/o ladrillos y techos de hojalata, parece preparado para predisponer al visitante a situarse mentalmente en siglos pasados. Incrementado con los “andrajosos y pedigüeños niños”, y las casas de adobe y paja, más cercanas al conjunto, y en concreto a la iglesia.
A pesar de las muchas fotografías vistas, la visión del conjunto en general, supera con creces las expectativas, cualquier calificativo que se quiera poner se quedara corto. Realmente es sorprendente, en San Jorge y en otras del conjunto a no ser por la llamativa, pero necesaria y eficiente medida de protección, hasta que no estas casi encima de ella/s no se percibe que está/n ahí.
Posiblemente,  si estuviesen construidas sobre terreno plano y continuado, y su visión se ejerciera integra desde el exterior, transmitiera menos. Sin embargo sus peculiaridades arquitectónicas, da que pensar y mucho.
Misticismo, religiosidad, sobrenaturalidad y otros calificativos similares, impregnan un lugar en el que la indeferencia deja de existir.
No son simples santuarios rupestres, como ahí muchos en el mundo, todo lo contrario. Aunque excavadas en roca por debajo del nivel del suelo, un alto número de ellos son templos de grandes dimensiones. Y su comunicación también es atípica, un auténtico laberinto, que alterna pasadizos, galerías, estrechas escaleras y túneles. Y complementado con oquedades, catacumbas, celdas y otros ínfimos espacios.
Construcciones tan perfectas y armoniosas, diferentes en tamaño y forma, que resulta difícil de entender que fuesen realizadas por un pueblo, que en pleno siglo veintiuno se encuentra sumido en la más absoluta miseria, que parece enclavado aún en el trece cuando se realizaron.
Lo que en él se ve, tampoco ayuda a cambiar de opinión. Oquedades ínfimas, algunas aún habitadas, que trasladan al visitante al período troglodita. Con decenas de sacerdotes custodiando cada una de ellas y sus lugares más importantes; otros en cuclillas ocupando el espacio del habitáculo, como si formasen parte del conjunto,  absortos con la vista fijada en un libro, sin inmutarse por la presencia de múltiples extranjeros cámara en ristre sin dejar de disparar, ni cuando te pegas a ellos, es una imagen difícil de imaginar sin considerar que sea un mero pose.
Sin embargo es real, es aún la forma de vida que tienen estas personas. En los tres días que llevábamos en el país fuimos viviendo la religiosidad apabullante del pueblo etíope, y la experiencia vivida en Lalibela fue la confirmación de la misma. Llevan una vida miserable, pero su creencia es máxima. Igual la religión es su pócima necesaria para sobrevivir en sus circunstancias.
Y eso que la visita cursada no ha coincido con ninguna ceremonia de las que se realiza habitualmente, ni con las peregrinaciones en las que parece ser se repiten por los sacerdotes y los creyentes los ritos y cánticos de los siglos de la construcción del conjunto monástico.
Dicho todo ello, sólo me queda decir que son auténticas joyas arquitectónicas, posiblemente únicas en el mundo y que creo firmemente que existen por su tardanza en ser dadas a conocer, que bien merecen una visita, y disfrutarlas como yo he hecho.
Lo que tengo claro es que su construcción está envuelta en un halo de leyenda y realidad, que hace aún más atractiva la visita. Sea uno u otro, es posible que sean la “octava maravilla del mundo” como algunos lo han calificado.  Yo tengo mi clasificación particular de las mismas, y ya las he incluido.
Recomendando que previamente se documenten bien de lo que van a ver, para un mayor disfrute. Dudo que lo que he visto permanezca muchos años en este estado, tanto por el conjunto monástico como por su entorno, por ello su visión aún lo valoro más.


OBSERVACIONES.
** El coste por persona para visitar el conjunto íntegro de las iglesias es de 50 dólares, que cobra la iglesia ortodoxa, en entrada única.
** Para las visitas al interior de las iglesias, es obligatorio descalzarse. Por lo que es conveniente llevar calcetines, calzas o lo que se considere conveniente, cuya reutilización será difícil.

** Algunas guías y artículos hablan de la existencia de pulgas en el conjunto, y en el interior de las iglesias. Parece ser que cada tiempo se fumiga, nosotros íbamos preparados con pantalón largo y pulseras repelentes, pero no fueron necesarias, nadie del grupo de viajeros padeció secuelas de su existencia.


MÁS INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA. ARTÍCULOS SOBRE ETIOPÍA.


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** Enlace vídeo de la creación de AYME:

** Guía en Etiopía: Eshetu Fanta. Email: salvavidas.fanta@gmail.com Teléfono: +251 911603107
** Fotos no firmadas, cedidas por compañeros de viaje.



“Me es penoso escribir más sobre estos edificios, puesto que no se me va a dar crédito si escribo más. Juro por Dios, en cuyo poder estoy, que todo lo que he escrito es verdad. Francisco Álvares, jesuita portugués, primer occidental en ver las iglesias de Lalibela en 1521.

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