domingo, 15 de noviembre de 2020

Las Letronas de Oviedo.

Ubicadas en la plaza del Carbayón, en uno de los puntos de acceso de la ciudad.

Oviedo, tercera capital del reino de Asturias, y por tanto en su momento de España, ostenta la capitalidad del Principado de Asturias, estando ubicado en el centro neurálgico del mismo.

Vertebrado en 30 parroquias, su extensión es de 186,15 kilómetros cuadrados, se encuentra a una altitud de 227 metros sobre el nivel del mar, resguardado por el monte Naranco al norte, y la sierra del Aramo al sur, y su censo poblacional es de 220.406 habitantes –censo de 2020-.

Oviedo es una ciudad repleta de magia, la vieja dama del norte de España renueva cada día su encanto. Si algo la define es el exquisito cuidado de todos sus rincones. Visitarla y recorrerla es una aventura apasionante, la alta peatonalización de sus calles –tanto del centro como de barrios- permite al visitante el disfrute de parques, edificios, plazas, esculturas, fuentes, rincones y sobre todo gentes, y todo ello enmarcado en una máxima limpieza que le ha valido para ser galardonada en diferentes ocasiones como la ciudad más limpia de España.

Moderna y vital, pero repleta de historia, sus doce siglos de historia le permiten atesorar un patrimonio artístico como pocas ciudades españolas. Sus íconos monumentos del arte prerrománico, declarados Patrimonio de la Humanidad, se complementan con múltiples edificios civiles y religiosos, como la Catedral, componiendo un paisaje urbano al que complementan monumentos conmemorativos y esculturas.

Paisaje que se ha visto incrementado notablemente en las dos últimas décadas, debido al auge de esculturas que proliferan por todos sus rincones. Más de ciento cincuenta esculturas y monumentos, muchas en tamaño natural a píe de calle,  la convierten en un museo abierto e interactivo las veinticuatro horas, símbolos inmortales y representativos de la ciudad, susceptibles de ser tocadas, abrazadas y fotografiadas.

Oviedo, como otras ciudades españolas, se sumó a la moda surgida en los últimos años de colocar en algún sitio estratégico las letras que componen el nombre de la ciudad en forma de escultura, colocando la misma en septiembre de 2015 en la céntrica plaza del Carbayón, en la vía de penetración norte de la ciudad.




Allí comparte espacio con otras dos referencias monumentales y escultóricas carbayonas. A su derecha está el edificio del Instituto Nacional de Previsión que en su fachada cuenta con tres piezas escultóricas realizadas por el escultor Francisco Goicoechea Aguirre en 1936 sobre temática laboral, conocidas como “Mural al trabajo” o “Relieves de trabajo”.

Y detrás, una de las esculturas más voluminosas y más trabajadas, llamada “Monumento a la Concordia”, obra de la escultora madrileña Esperanza d´Ors (1949 -). También es conocido como “Monumento a la Solidaridad” y “Cabeza de manifestación”, es un conjunto escultórico sin pedestal realizado en bronce compuesto por siete figuras humanas a tamaño natural desnudas -4 mujeres y 3 hombres-, colocados por parejas.




Icónicas letras colocadas en plenas fiestas mayores de la ciudad, las de San Mateo, con la intención de colocarlas en diferentes puntos de la misma en distintas festividades, pero que nunca se movieron de su primera ubicación.

Estructura de hierro pintada de azul, que cuando fue colocada formaba parte de una campaña de promoción del pequeño comercio y de la hostelería bajo la marca “Oh¡viedo” puesta en marcha coincidiendo con las celebraciones festivas.

Las intenciones y previsiones de uso se fueron difuminando, pero las “Letronas de Oviedo” como fueron bautizadas por la “sorna” carbayona, sigue luciendo en un lugar privilegiado e inmortalizando el paso de visitantes y lugareños que no dejan pasar la ocasión de fotografiarse con ellas.




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ESCULTURAS.

OTROS.


“Los turistas no dónde han estado, los viajeros no saben hacia dónde están yendo”. Paul Edward Theroux (1941 -) escritor estadounidense.

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