sábado, 11 de julio de 2020

Escultura Esparanza Caminando, en Oviedo.

Ubicada delante de la fachada principal del teatro Campoamor, es obra del escultor Julio López Hernandez.

Oviedo, tercera capital del reino de Asturias, y por tanto en su momento de España, ostenta la capitalidad del Principado de Asturias, estando ubicado en el centro neurálgico del mismo.

Vertebrado en 30 parroquias, su extensión es de 186,15 kilómetros cuadrados, se encuentra a una altitud de 227 metros sobre el nivel del mar, resguardado por el monte Naranco al norte, y la sierra del Aramo al sur, y su censo poblacional es de 220.406 habitantes –censo de 2020-.

Oviedo es una ciudad repleta de magia, la vieja dama del norte de España renueva cada día su encanto. Si algo la define es el exquisito cuidado de todos sus rincones. Visitarla y recorrerla es una aventura apasionante, la alta peatonalización de sus calles –tanto del centro como de barrios- permite al visitante el disfrute de parques, edificios, plazas, esculturas, fuentes, rincones y sobre todo gentes, y todo ello enmarcado en una máxima limpieza que le ha valido para ser galardonada en diferentes ocasiones como la ciudad más limpia de España.

Moderna y vital, pero repleta de historia, sus doce siglos de historia le permiten atesorar un patrimonio artístico como pocas ciudades españolas. Sus íconos monumentos del arte prerrománico, declarados Patrimonio de la Humanidad, se complementan con múltiples edificios civiles y religiosos, como la Catedral, componiendo un paisaje urbano al que complementan monumentos conmemorativos y esculturas.

Paisaje que se ha visto incrementado notablemente en las dos últimas décadas, debido al auge de esculturas que proliferan por todos sus rincones. Más de ciento cincuenta esculturas y monumentos, muchas en tamaño natural a píe de calle,  la convierten en un museo abierto e interactivo las veinticuatro horas, símbolos inmortales y representativos de la ciudad, susceptibles de ser tocadas, abrazadas y fotografiadas.

La calle Pelayo concluye en la plaza del teatro Campoamor, dónde se ubica el centenario teatro que le da nombre, famoso por albergar el acto oficial de la ceremonia de entrega de los “Premios Príncipe de Asturias”. Levantado en la huerta del convento de Santa Clara, de estilo neoclásico, fue construido entre los años 1883 y 1892, por el arquitecto Juan Miguel de la Guardia, gracias a la suscripción pública de la burguesía local, e inaugurado en 1892. Durante la revolución del 34, fue prácticamente reducido a cenizas, quedando solo en pie la fachada principal, volviendo a abrir sus puertas en 1948 después de su nueva construcción, contando con remodelaciones parciales posteriores.




Delante de la fachada principal del teatro, se encuentra desde octubre de 1998 la escultura “Esperanza caminando” obra del artista madrileño Julio López Hernández (1930-2018), uno de los renovadores del arte español desde una óptica realista a mediados del siglo pasado.




Realizada en bronce colocada a píe de calle, sin elevación alguna, tiene una altura de 1,65 metros, representa a una mujer leyendo de modo distraído un libro que sujeta junto a una libreta y una carpeta mientras camina con gran sosiego, simbolizando la tradición universitaria de Oviedo. Sosiego al que se une un halo de romanticismo en la noche, cuando es iluminada por la farola situada sobre ella.

La mujer es en realidad Esperanza López Parada, la hija del artista, que le inspiro y sirvió de modelo para su confección.

 



MÁS INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA. Pinchar enlaces.


"Una fórmula para alcanzar la celebridad puede ser ésta: expresar ideas sencillas, con claridad, ingenio y cortesía”. André Maurois (1885-1967) pseudónimo de Émile Herzog, escritor francés.

No hay comentarios:

Publicar un comentario