viernes, 12 de junio de 2020

Monumento a Armando Palacio Valdés, en Oviedo.

Ubicada en el paseo de su mismo nombre, en el parque San Francisco, obra de Gerardo Zaragoza.

Oviedo, tercera capital del reino de Asturias, y por tanto en su momento de España, ostenta la capitalidad del Principado de Asturias, estando ubicado en el centro neurálgico del mismo.

Vertebrado en 30 parroquias, su extensión es de 186,15 kilómetros cuadrados, se encuentra a una altitud de 227 metros sobre el nivel del mar, resguardado por el monte Naranco al norte, y la sierra del Aramo al sur, y su censo poblacional es de 220.406 habitantes –censo de 2020-.

Oviedo es una ciudad repleta de magia, la vieja dama del norte de España renueva cada día su encanto. Si algo la define es el exquisito cuidado de todos sus rincones. Visitarla y recorrerla es una aventura apasionante, la alta peatonalización de sus calles –tanto del centro como de barrios- permite al visitante el disfrute de parques, edificios, plazas, esculturas, fuentes, rincones y sobre todo gentes, y todo ello enmarcado en una máxima limpieza que le ha valido para ser galardonada en diferentes ocasiones como la ciudad más limpia de España.

Moderna y vital, pero repleta de historia, sus doce siglos de historia le permiten atesorar un patrimonio artístico como pocas ciudades españolas. Sus íconos monumentos del arte prerrománico, declarados Patrimonio de la Humanidad, se complementan con múltiples edificios civiles y religiosos, como la Catedral, componiendo un paisaje urbano al que complementan monumentos conmemorativos y esculturas.

Paisaje que se ha visto incrementado notablemente en las dos últimas décadas, debido al auge de esculturas que proliferan por todos sus rincones. Más de ciento cincuenta esculturas y monumentos, muchas en tamaño natural a píe de calle,  la convierten en un museo abierto e interactivo las veinticuatro horas, símbolos inmortales y representativos de la ciudad, susceptibles de ser tocadas, abrazadas y fotografiadas.




En el centro neurálgico de la ciudad, se encuentra el parque de San Francisco, pulmón de la ciudad, creado en el año 1534 aprovechando los terrenos del convento de San Francisco datado ya en el siglo XIII, que ocupa una extensión de más de 90.000 metros cuadrados, de los que 55.000 son zonas verdes que incluyen 955 ejemplares de árboles.

Uno de las calles del Parque lleva el nombre de uno de los Hijos Adoptivos de la ciudad, el del escritor Armando Palacio Valdés (1853-1938), nombrado en el año 1926, que aunque nacido en Entralgo (Laviana) residió en Oviedo, dónde curso sus estudios universitarios e impartió clases en su Universidad.




En la zona central de la calle y paseo se ubica el monolito con el busto del prolifero escritor que entre novelas, ensayos y relatos su obra supera el medio centenar de publicaciones. Escultura realizada en piedra en 1953, por el artista asturiano de Cangas de Onís, Gerardo Zaragoza (1902-85), por encargo del Ayuntamiento de Oviedo para conmemorar el centenario del literato.




En el pedestal o monolito sobre el que descansa el busto, tiene la leyenda: “Al / Insigne novelista / Armando / Palacio Valdés / Hijo adoptivo / de esta ciudad / el / Excmo. Ayuntamiento / de / Oviedo / en el primer centenario / de su nacimiento / 1853-1953”.

Aunque a fecha actual, año 2020, sigue ubicado en el sitio inicial elegido, durante unos años –desde 1985 a 1988- fue trasladado a la calle que lleva su nombre situada a escasos cien metros del parque San Francisco por petición de la Unión de Comerciantes donde lucio al comienzo de la misma.




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ESCULTURAS.

OTROS.



“La vida está hecha para obrar, y es tan corta, que si nos obstinamos en razonar cada uno de nuestros pasos, corremos el peligro de quedar inmóviles”. Armando Palacio Valdés (1853-1938) escritor asturiano.

 

 

 

 

 

 

 

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