jueves, 8 de octubre de 2020

Monumento al General Sabino Fernández Campo, en Oviedo.

Ubicada en el parque San Francisco, obra de Víctor Ochoa Sierra, es un homenaje de la ciudad a uno de sus hijos Predilectos.

Oviedo, tercera capital del reino de Asturias, y por tanto en su momento de España, ostenta la capitalidad del Principado de Asturias, estando ubicado en el centro neurálgico del mismo.

Vertebrado en 30 parroquias, su extensión es de 186,15 kilómetros cuadrados, se encuentra a una altitud de 227 metros sobre el nivel del mar, resguardado por el monte Naranco al norte, y la sierra del Aramo al sur, y su censo poblacional es de 220.406 habitantes –censo de 2020-.

Oviedo es una ciudad repleta de magia, la vieja dama del norte de España renueva cada día su encanto. Si algo la define es el exquisito cuidado de todos sus rincones. Visitarla y recorrerla es una aventura apasionante, la alta peatonalización de sus calles –tanto del centro como de barrios- permite al visitante el disfrute de parques, edificios, plazas, esculturas, fuentes, rincones y sobre todo gentes, y todo ello enmarcado en una máxima limpieza que le ha valido para ser galardonada en diferentes ocasiones como la ciudad más limpia de España.

Moderna y vital, pero repleta de historia, sus doce siglos de historia le permiten atesorar un patrimonio artístico como pocas ciudades españolas. Sus íconos monumentos del arte prerrománico, declarados Patrimonio de la Humanidad, se complementan con múltiples edificios civiles y religiosos, como la Catedral, componiendo un paisaje urbano al que complementan monumentos conmemorativos y esculturas.

Paisaje que se ha visto incrementado notablemente en las dos últimas décadas, debido al auge de esculturas que proliferan por todos sus rincones. Más de ciento cincuenta esculturas y monumentos, muchas en tamaño natural a píe de calle,  la convierten en un museo abierto e interactivo las veinticuatro horas, símbolos inmortales y representativos de la ciudad, susceptibles de ser tocadas, abrazadas y fotografiadas.




Uno de sus hijos ilustres, nombrado “Predilecto” en 1991 y condecorado con la Medalla de Oro de la ciudad en 1991, fue el militar y licenciado en Derecho Sabino Fernández Campo (1918-2009). Teniente General del Cuerpo Militar de Intervención, su carrera profesional la desarrollo en la docencia militar y en la secretaria de diferentes ministerios, ante de incorporarse en 1977 primero como secretario general de la Casa de su Majestad el Rey de España y posteriormente desde 1990 a 1993 como Jefe de dicha Casa, y finalmente como consejero privado vitalicio.

Grande de España, el 30 de abril de 1992, el Rey de España Juan Carlos I le concedió el título de Conde de Latores, el núcleo rural de Oviedo de procedencia de su familia, al que acudía de forma habitual. Título concedido por su “larga y brillante trayectoria de servicios destacados, militares y civiles al Estado”. Entre ellos, el papel que desempeño desde la secretaria real en el golpe de Estado del 23 de febrero de 1981.

Su cercanía con el actual Rey de España, Felipe VI, del que fue uno de sus principales tutores, lo motivo a ser uno de los principales impulsores de la creación en el año 1980 de la Fundación que llevó el nombre de Príncipe de Asturias. De la que el entonces Príncipe fue su presidente de Honor desde su creación hasta el 19 de junio de 2014 que fue sustituido por su hija, la infanta S.A.R. doña Leonor Borbón, pasando a denominarse Fundación Princesa de Asturias. 




El Ayuntamiento carbayón en la línea marcada en las últimas décadas de plasmar reconocimientos y monumentos a relevantes personas a través de esculturas diseminadas por la ciudad, impulso la denominada “MONUMENTO AL GENERAL SABINO FERNÁNDEZ CAMPO”.

Monumento que perpetua su persona y que complementa la calle que lleva su nombre desde 1987 en el barrio de Teatinos.

La obra realizada por el arquitecto, naturalista y escultor madrileño Víctor Ochoa Sierra, en de la que Sabino fue modelo, luce desde 1997 en el centro neurálgico de la ciudad, en el lateral norte del paseo de los Álamos del parque San Francisco, en la esquina con la calle Toreno.

Realizada en bronce, es el busto del ilustre carbayón de una dimensión cercana a los dos metros de altura, fundida en Fundiciones Yunta de Madrid, fue costeada con donaciones privadas y particulares. 

 



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Un Principado para descubrir.


ESCULTURAS.

 

“La lealtad es decir siempre lo que sientes, y a estar dispuesto a dejar tu puesto si lo que dices no gusta”. Sabino Fernández Campo (1918-2009), militar español.

 

1 comentario:

  1. No sé lo que hay en algo que me enseñaron de joven. No me acuerdo del nombre del rey-cosas del Alzeimer- pero un rey de Asturias llegó al parque de San Francisco de Oviedo y dijo a sus ayudantes: UBI EDO. (Aquí quiero comer). Y a partir de aquel momento a la zona se la llamó OVIEDO ?????

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