domingo, 12 de abril de 2020

Escultura La Maternidad, en Oviedo

Ubicada en el campo de San Francisco, obra de Félix Alonso Arena.

Oviedo, tercera capital del reino de Asturias, y por tanto en su momento de España, ostenta la capitalidad del Principado de Asturias, estando ubicado en el centro neurálgico del mismo.

Vertebrado en 30 parroquias, su extensión es de 186,15 kilómetros cuadrados, se encuentra a una altitud de 227 metros sobre el nivel del mar, resguardado por el monte Naranco al norte, y la sierra del Aramo al sur, y su censo poblacional es de 220.406 habitantes –censo de 2020-.

Oviedo es una ciudad repleta de magia, la vieja dama del norte de España renueva cada día su encanto. Si algo la define es el exquisito cuidado de todos sus rincones. Visitarla y recorrerla es una aventura apasionante, la alta peatonalización de sus calles –tanto del centro como de barrios- permite al visitante el disfrute de parques, edificios, plazas, esculturas, fuentes, rincones y sobre todo gentes, y todo ello enmarcado en una máxima limpieza que le ha valido para ser galardonada en diferentes ocasiones como la ciudad más limpia de España.

Moderna y vital, pero repleta de historia, sus doce siglos de historia le permiten atesorar un patrimonio artístico como pocas ciudades españolas. Sus íconos monumentos del arte prerrománico, declarados Patrimonio de la Humanidad, se complementan con múltiples edificios civiles y religiosos, como la Catedral, componiendo un paisaje urbano al que complementan monumentos conmemorativos y esculturas.



Paisaje que se ha visto incrementado notablemente en las dos últimas décadas, debido al auge de esculturas que proliferan por todos sus rincones. Más de ciento cincuenta esculturas y monumentos, muchas en tamaño natural a píe de calle,  la convierten en un museo abierto e interactivo las veinticuatro horas, símbolos inmortales y representativos de la ciudad, susceptibles de ser tocadas, abrazadas y fotografiadas.

En el céntrico parque de San Francisco, pulmón de la ciudad, creado en el año 1534 aprovechando los terrenos del convento de San Francisco datado ya en el siglo XIII, que ocupa una extensión de más de 90.000 metros cuadrados, de los que 55.000 son zonas verdes que incluyen 955 ejemplares de árboles, frente al estanque de patos se encuentra la escultura denominada MATERNIDAD.

La obra es del escultor y pintor asturiano Félix Alonso Arena, nacido en Villamayor (Piloña) en 1931, discípulo de Paulino Vicente, quién la cedió al Ayuntamiento para su reproducción en bronce.

Colocada sobre un pedestal de piedra, representa a una madre con su hijo pequeño de píe mirando hacia ella, luce mirando al estanque desde mayo de 2003.

 



 

“La mejor herencia que pueden dejar los padres a sus hijos es un capital educativo”. José Antonio Marina Muñoz (1939 -) filósofo español.

 

 

 

 

 

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