viernes, 10 de julio de 2020

Escultura de Octavio Augusto, en Gijón.

Ubicada en el espacio ajardinado de Campo Valdés, delante de la iglesia de San Pedro.

Gijón, que cuenta con la categoría de villa, es la ciudad más poblada del Principado de Asturias, ubicada a orillas del mar Cantábrico, su extensión es de 182 kilómetros cuadrados y cuenta con una población de 273.422 habitantes –censo de 2016-.
Al igual que otras ciudades, villas y pueblos asturianos, muchas calles, plazas y paseos se han remozado en las últimas décadas, a la vez que se fueron ganando espacios para el disfrute ciudadano.
Espacios y lugares, que en ocasiones, se han enriquecido con esculturas de distintos tipos y tamaños que adornan los mismos. Gijón es un buen ejemplo de ello, contando con un alto número de esculturas, muchas de ellas con el denominador común del acero y el hormigón como sus materiales utilizados, y que conforman por sí solas un buen reclamo turístico.
La ciudad también ha realizado una apuesta por la puesta en marcha de sendas verdes y paseos, y es en algunos de ellos dónde se han ubicado parte del conjunto artístico escultórico existente.
A escasos 100 metros de la iglesia de San Pedro, ubicada en la escalera número 0 del muro de San Lorenzo, en el subsuelo se encuentran las termas romanas de la ciudad, llamada por aquél entonces Gigia, y en el espacio ajardinado Campo Valdés levantado sobre ellas, la escultura de Octavio Augusto (31 a.C – 14 d.C) primer emperador de Roma que obtuvo importantes victorias políticas y militares, entre ellas la región Convectus Asturum, incluido el castro Noega y Gigia. Obra de Francisco González Macías, realizada en la década de los años setenta, ocupa este emplazamiento desde 1995, y conmemora el origen romano de la ciudad.  





“Las grandes obras son hechas no con la fuerza, sino con la perseverancia”. Samuel Johnson (1709-84) escritor y crítico inglés.



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