lunes, 17 de febrero de 2020

Exposición sobre Severo Ochoa, en Luarca

Ubicada en el palacio de los Gamoneda, en el centro de Luarca, acoge un repaso a la vida y logros científicos más importantes del Premio Nobel valdesano.


Luarca es la capital del occidental concejo asturiano de Valdés, parroquia y localidad que cuenta con un censo poblacional de 4937 personas –censo de 2019- ha sido a lo largo de la historia el puerto más importante del occidente asturiano y uno de los más importantes del Principado de Asturias. La villa, llamada también “La villa blanca de la costa verde”, ha crecido urbanísticamente entorno a su puerto y está vertebrada por el río Negro, que desemboca en una de sus tres playas.




Uno de los hijos ilustres e hijo Predilecto de Valdés es Severo Ochoa de Albornoz, nacido en la villa el 24 de septiembre de 1905. Médico y científico, que a la muerte de su padre –Severo Ochoa-, con siete años, se fue a vivir con su madre –Carmen de Albornoz- a Málaga, residiendo posteriormente en Madrid y diferentes países antes de asentarse en Estados Unidos, dónde se nacionalizo en 1956 renunciando a la española.




Ejerció la investigación en Bioquímica en Berlín, Glasgow y Madrid, antes de casarse en 1931 con Carmen Grande Cobián. Ya casado, el matrimonio abandono España en la contienda civil primero a Alemania, posteriormente a Inglaterra y finalmente en 1940 a Estados Unidos, dónde desarrollo su labor investigadora en las universidades de Washington y Nueva York. En 1956 se nacionalizó estadounidense, renunciando a la española que nunca quiso volver a recuperar.




En 1959 compartió el Premio Nobel de Medicina con su discípulo estadounidense Arthur Komberg, por sus hallazgos sobre la enzima “Polinucleótico fosforilasa” con la que pudo sintetizar el ácido ribonucleico y sobre el desciframiento de nuestro código genético, siendo el segundo español, tras Ramón y Cajal, en obtenerlo. Su trabajo contó con multitud de reconocimientos y premios, entre ellos en su Asturias natal, el de doctor honoris causa por la Universidad de Oviedo en 1967.



Uno de los auspiciadores de la Sociedad Española de Bioquímica, jubilado en 1975 desde 1977 alterno sus actividades en el Instituto Roche de Biología Molecular de Nueva Jersey, con el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, creado en la Universidad Autónoma de Madrid en 1971. En 1985 volvió definitivamente a España, siguiendo con su trabajo en el centro que lleva su nombre y en 1987 ingresó en la Real Academia Nacional de Medicina de España, falleciendo en Madrid el 1 de noviembre de 1993.




En su testamento creó la Fundación Carmen y Severo Ochoa, de cuyo patronato forman parte algunos de sus discípulos españoles, con el objetivo de perpetuar la memoria de su nombre y el de su mujer, en reconocimiento a su apoyo y ayuda a lo largo de su trayectoria profesional e investigadora.



En la plaza Alfonso X el Sabio de Luarca, el rey que concedió la carta puebla a la villa en el año 1270, se ubica el palacio del siglo XVIII de los Gamoneda, adquirido en el año 2009 por el Ayuntamiento de Valdés, quién lo rehabilitó para albergar la oficina de turismo municipal y la Exposición permanente sobre el valdesano universal, quién mantuvo a lo largo de su vida el contacto con el concejo.



Inaugurada el 23 de marzo de 2011, en ella se hace un repaso a su vida y a sus logros científicos, a través de una colección de fotografías, documentos y objetos personales, con el fin de dar a conocer la trayectoria y la labor científica de forma didáctica y amena, del denominado “bioquímico de los bioquímicos” por alguno de sus discípulos.





En ella se observan grandes paneles, fotografías, audiovisuales y proyecciones, que acercan a su vida personal y a la de su mujer, cuyo apoyo permanente fue fundamental en su labor investigadora. La recreación del escritorio en el que trabajaba, el birrete obtenido en el acto de investidura como Doctor Honoris Causa en la Universidad de Oviedo, así como otros objetos personales y profesionales y más de 250 fotografías, conforman esta pequeña pero ilustrativa Exposición, en la que no falta el vídeo en el que se le puede escuchar en viva voz.




Paneles tan identificativos a su infancia como los de la casa familiar, Villa Carmen y la playa de Portizuelo en el cercano Villar, complementan y dan el toque local al ilustre valdesano. Casa a la que acudió hasta sus últimos días y playa que le despertó su inquietud e interés por la biología, al pasarse horas y horas observando las pozas habitadas por plantas y animales, carrera que no estudio al no existir por lo que se decantó por la de Medicina.





Exposición complementa la Semana de la Ciencia, que dirigió hasta su fallecimiento meses atrás su discípula y también valdesana, Margarita Salas, que organizada por el Ayuntamiento de Valdés y otras instituciones reúne a los más afamados científicos del país en la villa blanca.

 



 

 

 “Lo que sí puedo decirles sobre el descubrimiento científico, al darse cuenta de encontrar algo que es el primero y tiene transcendencia es que no hay nada que produzca más emoción”. Severo Ochoa de Albornoz (1905-93) médico e investigador asturiano, Premio Nobel de Medicina en 1959.

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