jueves, 23 de noviembre de 2017

Canfranc, la estación internacional. Huesca.

Sita en la Jacetania, Huesca, en el paso fronterizo con Francia.

Canfranc es una localidad y municipio ubicados en la comarca de la Jacetania, en la provincia de Huesca, lindante y paso fronterizo con Francia. Situado a una altitud de media de 1040 metros, su extensión es de 71,60 kilómetros cuadrados, y su población censal a 2016 es de 543 habitantes, que habita los núcleos de Canfranc y Canfranc Estación.
Documentado ya en el siglo XI como paso fronterizo y del Camino de Santiago, su revitalización económica y social se produjo a finales del siglo XIX con la llegada del ferrocarril, surgiendo el pueblo de Canfranc Estación, en el paraje conocido como los Arañones, situado a 1190 metros de altitud, en el que se encuentra la estación internacional que toma el nombre de la localidad.




Estación cuya construcción ha sido fruto del proyecto vanguardista de comunicar España con Europa a través del eficaz transporte de la época, el tren. Proyecto que se fraguó en 1853, comenzó a hacerse realidad cuando la línea férrea llegó a Jaca desde Huesca, y que se concretó en 1904 con la firma el Tratado Internacional por el que se aprueba la línea transpirenaica a través del túnel de Somport y sus obras necesarias.









Y que requirió de majestuosas obras y de prodigiosa ingeniería forestal, por el emplazamiento elegido, un terreno abrupto, astillado en parte por el cauce del río Aragón. Primero fue necesario canalizar y desviar el río; segundo fue igualar el terreno con importantes movimientos de tierra; y tercero fue necesario hacer una prodigiosa ingeniería forestal, con especiales protecciones contra torrentes y aludes, con una repoblación de más de ocho millones de pino.







La construcción de la estación y la inauguración del túnel se demoraron en el tiempo, debiendo superar problemas coyunturales políticos y económicos, como el estallido de la Primera Guerra Mundial, y de orden técnico como el ancho de vía. Aunque el túnel se concluyó en 1915, la estación no se comenzó hasta 1923, siendo inaugurada el 18 de julio de 1928, por el rey Alfonso XIII y el presidente francés Gastón Doumergue.








Estación compartida por ambos países. Exteriormente, con un tramo de vía ancha internacional, otro con ancho español y un segmento de ancho mixto; con aduana y frontera. Y en lo referente al edificio, desde  el vestíbulo principal, la mitad sería suelo francés y la otra mitad suelo español, en cada lado había dependencias de policía, hacienda, enfermería, cafetería, hoteles, bibliotecas, correos y bancos del respectivo país.









El esplendoroso edificio fue diseñado por el arquitecto Fernando Ramírez de Dampierre, con influencias arquitectónicas diversas, que se concibió como un gran escaparate ante los visitantes extranjeros. Desde el punto de vista arquitectónico, consta de un edificio principal, varios muelles para trasbordo de mercancías, y el depósito de máquinas. Utilizándose en su construcción una variada combinación de materiales, como el cristal, piedra, hormigón, hierro y pizarra, propios de la arquitectura industrial del momento.






Exteriormente sigue modelos de la arquitectura palacial francesa del siglo XIX, con desarrollo de planta alargada y estructura simétrica, con una longitud es de  241 metros, anchura de 12,500 metros, posee 75 puertas en cada uno de sus lados, y tantas ventanas como días tiene un año, 365.









Articulado en cinco cuerpos, con el central y los laterales adelantados más elevados, que presentan tejado curvo apizarrado a cuatro vertientes, y se coronan con cuatro pináculos apiramidados dispuestos en sus flancos.








Los dos pisos del cuerpo se abren mediante arcos de medio punto, el primero por los frentes oriental y occidental a los andenes, cubiertos por una marquesina sobre columnas y pilares metálicos. El segundo piso, con vanos abuhardillados en la cubierta apizarrada, que denota la clara influencia de la arquitectura francesa








El interior es luminoso, equilibrado y elegante, con una distribución funcional de los espacios a partir de un vestíbulo central cubierto con una gran cúpula de fundición.
En la planta baja, el vestíbulo, situado bajo la cúpula central, estaba decorado con grandes ventanales, pilastras adosadas de sabor clasicista, capiteles, molduras de escayola y trabajos en madera, de gusto Déco, se combinan para crear un espacio suntuoso.







Allí se situaban las taquillas y las ventanillas de información para los viajeros, el restaurante del Hotel Internacional, las oficinas de las compañías de ferrocarriles del Norte y del Midi, los servicios aduaneros y las dependencias auxiliares como telégrafos, correos y servicios médicos, claramente diferenciados tanto por su estructura como por su decoración.







Disponiendo de dos pasos subterráneos de comunicación entre las partes.








En los pisos superiores, a los que se accedía por una gran escalera de madera, se encontraban las habitaciones del hotel Internacional, las dependencias de las compañías española y francesa, y las viviendas de los empleados de la estación.
Históricamente la estación paso por diversos avatares. En 1931 sufrió un incendio de importante consideración que afecto solo a la parte española. Con el estallido de la Guerra Civil española, se convierte en lugar estratégico, se creó un corredor de búnkeres y tapiándose el túnel hasta 1939, cuando estalla la II Guerra Mundial. Desde 1942 a 1945, los Nazis tomaron el control de la parte francesa, con importantes altercados y tensiones con los militares españoles.







Las conexiones entre ambos países se mantuvieron hasta el 27 de marzo de 1970, cuando se suspendieron por el descarrilamiento de un tren de mercancías en la parte francesa, provocando el derrumbe del puente de L´Estanguet, con la interrupción del servicio entre ambos países.







Servicio que desde entonces se mantiene cerrado, y que ha causado el abandono paulatino de la estación, pasando a ser propiedad del Gobierno de Aragón en 2013, quién ha emprendido obras de rehabilitación en el vestíbulo central y en la restauración de algunos vagones de época, siendo posible la visita a las instalaciones y realizándose actos festivos de forma puntual coincidiendo con fechas señaladas. Estando previsto durante el año 2018 la subasta del conjunto para su rehabilitación integra, con fines turísticos y lúdicos.








Declarada “Bien de Interés Cultural”, en la categoría de Monumento, el 6 de marzo de 2002 por el Gobierno de Aragón, ha sido a lo largo de su historia plató de numerosas grabaciones cinematográficas y televisas.








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“Los Pirineos han dejado de existir”. Alfonso XIII, rey de España (1886-1941), frase motivo de la inauguración de la estación.








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