martes, 6 de febrero de 2018

Palacio de la Alfajería, en Zaragoza, joya del arte musulmán.

Construido en el siglo XI es una de las muestras más importantes del arte musulmán en España y sede actual de las Cortes de Aragón.
Zaragoza, ciudad, municipio y capital de la Comunidad Autónoma de Aragón, situada a 208 metros de altitud, cuenta con una extensión de 974 kilómetros cuadrados y un censo poblacional de 698.978 habitantes –censo de 2017-, lo que la convierten en la quinta ciudad más poblada de España.
Su privilegiada situación geográfica, la convierten en un importe nudo de comunicaciones, siendo históricamente una encrucijada de caminos y culturas, que la ha condicionado y moldeado desde que los primeros pobladores iberos se asentaran en ella. Urbe bimilenaria, acumula el poso de cuatro culturas, logrando conservar una amplia riqueza monumental y artística, fruto de la impronta dejada por los diferentes pueblos que en ella se asentaron.
De su pasado musulmán su muestra más representativa, y una de las más importantes de este arte en España, es el palacio de la Aljafería, construido en el siglo XI por la familia Beni Hud. Muestra única de la arquitectura taifal.








Mezcla entre residencia real y castillo defensivo, levantado aprovechando una fortaleza existente desde el siglo X, mandado construir por Abau Yafar Al-Muqtadir, segundo monarca hudíe, para conmemorar la reconquista de Barbastro, como residencia real, fue declarado monumento histórico artístico en 1931 y Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el año 2001.








El recinto cuenta con manifestaciones artísticas de diferentes épocas, que muestran un esplendoroso pasado, como resultado de su trayectoria histórica, en la que fue alcázar islámico, palacio medieval mudéjar, alcázar de los Reyes Católicos, sede y cárcel de la Inquisición y por último cuartel de Infantería.







Todo un resumen de historia, un palacio de cuento oriental, llamado por su constructor “palacio de la alegría” que sufrió grandes desperfectos durante la Guerra de la Independencia, y que fue restaurado en la segunda mitad del siglo XX, recuperando almocárabes, capiteles cincelados, verserías y artesanados de casetones, y desde el año 1998 sede las Cortes de Aragón.








Su distribución general se realizó según las construcciones palaciegas andalusíes, tomando como eje un patio central, en cuyos extremos de menor anchura se abrieron pabellones enfrentados.







La edificación más antigua es la conocida como torre del Trovador, cuadrangular de cinco plantas, único resto de la fortaleza del siglo IX, escenario de una leyenda tardo medieval que dio origen a la ópera de Verdi “El trovador”.







En su fachada principal, amurallada, lucen torres semicirculares, con influencias de las del Oriente Medio, las más originales e interesantes de Al-Andalus.









En su exterior, también destacan los torreones de poniente, de mediados del siglo XIX y los baluartes de Felipe II.








La entrada principal es heredada de las puertas califales, de arco de herradura flanqueado por torres y de trazado recto, sin recodos.








Tres son los patios con los que cuenta, el de San Martín, el de las Cortes y el de Santa Isabel. 









Siendo este último, que debe su nombre al nacimiento en el palacio de la infanta Isabel de Aragón, el eje del palacio andalusí, muy reformado a partir de la conquista cristiana, en el que se le añadió un piso y las arquerías sur y oeste del patio, cambiando por completo su fisonomía.










Cuenta con cuatro pórticos: el sur; el del pabellón norte, único original, que precede al salón del trono;  y los dos del norte, ambos de la época de la ampliación de los Reyes Católicos.









En el testero norte se encuentra el conjunto más importante de las dependencias del palacio de la época hudí, con el salón del Trono o Dorado y la pequeña mezquita privada, que sirve de antesala al oratorio de planta octogonal con el mihrab en forma de concha orientado a la Meca, obra maestra del arte taifal.







Destacable es su salón del trono cristiano, construido por los Reyes Católicos, con su artesonado y galería superior. Así como su galería previa, formada por elementos góticos tardíos.









El palacio también contaba con la capilla de San Martín, levantada en el siglo XIV, de estilo gótico-mudéjar, de dos naves de tres tramos cada una, que actualmente se utiliza como biblioteca.









La Aljafería, obra maestra del arte musulmán en España, ha recuperado su protagonismo pretérito, y además de cumplir sus funciones como sede del más alto poder legislativo de Aragón, se ha convertido junto con la Basílica del Pilar  Zaragoza. Basílica del Pilar.y la Catedral de la Seo de San Salvador, en todo un referente turístico para la ciudad.







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