miércoles, 13 de noviembre de 2019

Cucharón del Buen Guiso Marinero. XXXIV Edición, 2019.

Máximos galardones de la Cofradía Buena Mesa de la Mar, de Salinas, entregados el 8 de noviembre de 2019. Descripción y fotos.

La Cofradía Buena Mesa de la Mar con sede en Salinas, Principado de Asturias, fue fundada en el año 1986, instaurando al año siguiente los galardones que pronto se convirtieron en su máxima distinción, el “Cucharón del Buen Guiso Marinero”.
Cofradía Buena Mesa de la Mar. Historia.

Siguiendo la estela marcada desde sus inicios, su Mesa Mayor presidida por Vicente Quintanilla, convocó a sus cofrades, autoridades e invitados a la entrega de su trigésima cuarta edición el 8 de noviembre de 2019.
Su fin es distinguir a los mejores restauradores que defiendan y oferten la cocina del mar, divididos en tres categorías: regional, nacional e internacional. Entrega, que de acuerdo con su protocolo se divide en tres actos: la recepción de galardonados en la sede social, la comida  con la critica especializada en Casa Gerardo, en Prendes y el acto oficial de entrega y cena de hermandad en el restaurante Real Balneario, de Salinas.







A mediodía en su sede social, el pabellón gastronómico de la Colonia, tuvo lugar la recepción de los premiados. Javier Loya, del restaurante Mestura, de Oviedo; Jesús Sánchez, del restaurante Cenador de Amós, en Villaverde de Pontones (Cantabria) y Alejandro Pérez, del restaurante Casa Alejandro, de Panamá, fueron respectivamente en las categorías regional, nacional e internacional, los galardonados de la edición.
Javier, Jesús y Valeria y Anni, estas últimas en representación de su padre Alejandro, fueron recibidas por el presidente anfitrión, Vicente Quintanilla, y sus compañeros de la Mesa Mayor: José Antonio Villabrille, José Miguel Díaz, Ovidio Antuña, Santiago Prieto, Tito Gómez y Tomás Badiola. Firmando todos ellos en el libro de honor y atendiendo las preguntas de los medios de comunicación representados.





La prevista visita al cercano Museo de Anclas Philippe Cousteau, diseñado y creado por la Cofradía, tuvo que suspenderse por las inclemencias metereológicas. Desplazándose por ello seguidamente a la localidad de Prendes, en el concejo de Carreño, dónde la familia Morán tiene su templo gastronómico, Casa Gerardo, para celebrar la comida de confraternización de los galardonados y sus acompañantes, con los miembros de la Mesa Mayor y una representación de escritores gastronómicos.
Museo de Anclas Phiplippe Costeau.
Cucharón del Buen Guiso Marinero. XXXIV edición, 2019. Comida Casa Gerardo.






Como desde su creación, excepto la edición del año 2017, en el restaurante Real Balneario, sito en el inigualable marco del arenal de Salinas, se celebró la cena de hermandad y el acto oficial con la entrega de los distintivos del galardón.
Los cofrades anfitriones fueron recibiendo a premiados, autoridades e invitados, mientras se servía los “Entrantes de píe”, el aperitivo de la cena, en el hall del restaurante, al no poder realizarse en la terraza por el tiempo reinante.






Ya ubicados en las mesas personalizados, se repartió el ya insustituible babero conmemorativo de la edición, y se escucho el himno de la Cofradía, compuesto por el cantautor candasín Manolo Santarúa.







Concluida la cena compuesta por la Arribada, el Atraque y el Postre, con el servicio de cafés y licores, dio comienzo el acto oficial.








En el que el cofrade Alberto Infanzón sumo a su papel de maestro de ceremonias de otras ediciones, el de notario en los nombramientos.




La primera intervención correspondió al cofrade secretario, Tomás Badiola, quien dio lectura al acta de la reunión de la Mesa Mayor de la Cofradía celebrada el 1 de octubre de 2019, en el que se ratificaba la propuesta de la comisión de los Cucharones presidida por Tito Gómez, en los nombramientos a realizar en la trigésima cuarta edición.






El médico nefrólogo y escritor gastronómico, Francis Vega, fue el encargado de glosar a Javier Loya, galardonado regional. Mencionó la relación fraternal que le unía con toda la familia Loya, de la que el premiado forma parte de su tercera generación. Calificó a este como un peleón agotador, maquina total, empresario, cocinero y padre, siempre con el apoyo de su mujer Marina. Valoró su autoexigencia, su capacidad de hacedor de equipos, el ser un trabajador máximo, llegando el primero y ser el último en marcharse. Destaco que fue él quien obtuvo la estrecha Michelin para el Real Balneario, que su hermano Isaac ha sabido conservar. Definió a su restaurante Mestura, elegante y coqueto, como una Mistura de su abuelo Félix, de la elegancia y profesionalidad de su padre Miguel, en el que Javier busca la perfección.






Seguidamente, Alberto Infanzón y Vicente Quintanilla, notario sustituto y presidente anfitriones, le tomaron juramento y entregaron la visera, medalla, diploma y cuadro con el Cucharón, distintivos del galardón. Proceder que repitieron con los otros dos galardonados.





Un emocionado Javier, agradeció y mostró su satisfacción por el nombramiento, y más al ser el acto en su casa, aunque profesionalmente no este en ella.




La presentación del galardonado nacional suele ser realizada por Pedro Morán, quien aúna como pocos el ser un excelente cocinero y relaciones públicas, merecedor de un reconocido prestigio entre sus colegas nacionales e internacionales. Entre ellos suele asesorar a la Mesa Mayor los más convenientes para su nombramiento, como ha sido el caso del galardonado de la edición Jesús Sánchez.
Dio la enhorabuena a Javi y a toda la familia Loya y felicitó a la Cofradía por su trabajo. Definió al cocinero navarro asentado en Cantabria, como un visionario de la cocina y de la vida. Se remontó a los inicios de la década de los años noventa, cuando lo conoció a través de su maestro Pedro Larumbe cuando este le ofreció coger el timón de la cocina del Molino, ya fallecido Víctor Merino para el que tuvo un recuerdo. Calificó a su actual restaurante como un firmamento culinario, sin olvidarse de los principios que le inculcó su abuelo Amos, como a él Gerardo, por los que siempre estarán agradecidos. Concluyendo con un reconocimiento al importante trabajo que desempeña su mujer Marian.





El cocinero más afamado de Cantabria, que cuenta con dos estrellas Michelin, una vez realizado el juramento y recibir los distintivos, agradeció el nombramiento y mostró su orgullo porque su nombre forme parte del firmamento de grandes cocineros que está logrando la Cofradía. Se definió como un navarro al que el mar le llevo al Cantábrico. Afirmó estar hermanado con Asturias y en deuda con sus cocineros y que su casa está abierta para todos los presentes.






José Miguel Díaz, vocal de la Mesa Mayor de la Cofradía, gran conocedor de los establecimientos más prestigiosos de los países de la América central por su pasado profesional, fue el que propuso a la comisión el nombramiento del galardonado internacional y el encargado de glosarlo. Detalló la trayectoria profesional de Alejandro Pérez, nacido en Orense en 1971, emigrante a Caracas con sus padres, haciéndose cargo en 1993 del negocio familiar, el mesón Salmantino, ubicado enfrente del llagar Asturias, que convirtió en el año 2002 en Casa Alejandro, vendiendo el mismo en el año 2015 y asentándose en Panamá dados los problemas existentes en Venezuela. Y calificó su cocina como típicamente española, en base a productos españoles, de los que el destaca su “jamón a la crema” y su “crema catalana”.




Las hermanas Pérez, Valeria y Anny, residentes en Vigo, representaron a su padre que no pudo desplazarse para recoger el galardón. Su hija mayor, Valeria, lo hizo en su nombre. Disculpó a su padre, agradeció el nombramiento, felicito al resto de premiados y a la Cofradía y afirmó que la cocina española está en continua evolución, pero no se puede dejar que se pierda la tradición.






El presidente anfitrión, Vicente Quintanilla, clausuró con su intervención el acto. Felicitó a los galardonados,  a sus glosadores y a los miembros de la comisión organizadora por su elección. Agradeció la presencia de autoridades, invitados,  representantes de otras Cofradías y de sus compañeros cofrades. Se congratuló del  apoyo de colaboradores y del establecimiento que les acogía. Destacó que con los nombramientos realizados son ya 94 los Cucharones entregados desde su creación en 1987, citando a alguno de ellos como a Félix Loya en la primera, al Real Balneario en el 1991 y a Casa Gerardo en 1992. Valoró del Mestura sus menús sensaciones y marinero; del Cenador que apenas dos años después de abrir obtuvo en 1995 su primera estrella Michelin y ahora va camino de obtener la tercera y de Casa Alejandro su apuesta por la cocina española, de la que es un auténtico embajador. Concluyendo con la convocatoria de la trigésimo quinta edición de los prestigiosos galardones.






OBSERVACIONES:
Fotos no firmadas, gentileza de José Antonio Villabrille y Juan Manuel Garmendia


MÁS INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA. Pinchar en enlaces.




“Para obtener la satisfacción en el trabajo, hay que buscar la complicidad del comensal. En la eclosión de la cocina moderna, donde parece que el discurso está por encima de lo que se pone en el plato, lo principal es que el cliente coma y lo haga bien, que esté a gusto”. Jesús Sánchez (1965 -) cocinero y empresario.




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