miércoles, 3 de abril de 2013

Viavélez. El Franco. Principado de Asturias.

Perteneciente al concejo de El Franco, en el occidente asturiano, el pueblo y el puerto forman un conjunto paradisiaco. Descripción, fotos y vídeo.

Viavélez, ubicado a 25 metros de altitud, llamado “O Porto” por los lugareños, es el único puerto con el que cuenta el pequeño concejo de El Franco,  en el extremo occidental del Principado de Asturias, con una población que apenas llega al centenar de vecinos de los 3.946 que cuenta el concejo (censo de 2012), pero cargado de historia y de encanto.
Su nombre proviene de  “Vía Velae” (camino de navegación) y el acceso rodado lo tiene por la carretera FR-4, que lo comunica con La Caridad la capital municipal, o bien a través del núcleo rural de Mernes, al que se accede desde Valdepares, en la carretera N-634.
La localidad, que pertenece a la parroquia de La Caridad, es un pequeño núcleo metido en el mar, edificado casi en su totalidad en un peñasco cuyo cortante da a la ensenada del puerto, con calles estrechas y curvas, es un pueblo con sabor marinero y encanto como pocos, recogido y abrigado de los embistes del mar Cantábrico, remanso de paz y sosiego, en el que el tiempo se detiene mientras uno pasea por sus calles.


Parte alta del pueblo y ensenada del puerto, desde la subida al mirador del bofu.



Una buena manera de conocer y pasear por el pueblo es partiendo de su zona alta, la conocida como la Atalaya. La primera parada a realizar es en el mirador de la Atalaya, ubicado estratégicamente, uno de los oteadores de ballenas cuando su pesca era inmensa en nuestras costas y que ofrece una panorámica integra del pueblo, de la entrada del puerto y del puerto en sí.



Vista desde el mirador de la Atalaya.



Alejándose del pueblo tierra adentro, por una llanura con praderías, bosques y dispersas casas, un camino lleva primero hasta la playa de Porticel, de difícil acceso y lugar frecuentado por pescadores, y luego hasta las antiguas Escuelas. Financiadas por Eduardo Jardón y Máximo Santamarina, fueron construidas en 1917 como una escuela mixta y vivienda adosada, más tarde en 1930, con igual financiación, se hizo la escuela de niñas, quedando la anterior para niñas. Su portada es neoclásica rematada en doble frontón, en su fachada tiene el emblema de la República Argentina, y en ellas se ubica en la actualidad la “Escuela municipal de música Arcángel San Miguel”.




Exterior lateral de las Escuelas.





Continuando hacia el interior, en La Senra, a pocos metros de distancias se divisa la “Quinta de San Jorge” o “Palacio de Jardón”, construido en 1914 por iniciativa del filántropo de Viavélez, Eduardo Jardón Perissé –que aparte de donar las escuelas hizo lo propio con el cementerio- y su esposa Teresa Ron Magdalena, para ser utilizada como residencia veraniega, pues sus propietarios residían habitualmente en Madrid.
Es de estilo arquitectónico eclecticismo, mezcla de diferentes estilos y épocas, esta considerado como uno de los mejores de su estilo levantados en el Principado de Asturias. Con una superficie de 2.000 metros, es obra del arquitecto Sainz de los Terrenos y su planta tiene forma de “H” sobre una terraza con balaustrada, con columnas laterales y sobresalientes que enmarcan el dintel con terraza sobre pórtico de columnas jónicas; su cubierta es de pizarra rematada en zinc y sus  los laterales son más elevados y con ósculos, estando su interior repartido alrededor de un patio acristalado. Su finca de 16.000 metros, está rodeada de un muro que se curva para realzar la entrada desde donde se contempla la casa y los jardines.
Su edificación fue muy llamativa, ya que algunos de los materiales de construcción vinieron de Inglaterra y Francia por barco a Gijón, de ahí a Viavélez y del puerto se subían en yuntas de bueyes.





Conjunto de la quinta de San Jorge por su parte trasera.




Retrocediendo hacia el pueblo, para adentrarse por las callejuelas empinadas, se pasa al lado de la capilla dedicada al Santo Ángel de la Guarda, patrono de la localidad y que es festejado cada 2 de agosto. Su construcción data del siglo XVII, y en el año 1874 fue adquirida por José Ron Fresno, de ahí que también sea conocida como la capilla de la familia Ron, quién la reconstruyó, quedando como se encuentra en la actualidad. Aunque de propiedad privada, está abierta para el culto del pueblo (entierros y bodas principalmente), cuenta con una espadaña de tres huecos y una campana, la sacristía esta adosada a uno de los laterales, y su interior alberga un pequeño coro y un sencillo retablo con la imagen del Santo Ángel.





Capilla con dos tejos a su derecha, siguiente la costumbre habitual asturiana.





La bajada de la zona alta atravesando las callejuelas del pueblo hacía el coqueto puerto pesquero, es todo un placer para la vista, cada pocos metros es una imagen diferente, se domina toda la ensenada del puerto, con los “Goñines de fuera y de adentro” que dan forma a la bocana del puerto, el monte Gavioteru enfrente y parte de las vistosas casas, muchas de ellas de pescadores que tenían la costumbre de pintar las balconadas y corredores del mismo color que las de su embarcación.



En uno de los miradores, bajando hacia el puerto.



La bajada al puerto se hace por la parte este del mismo, a la calle que lleva el nombre de la inmortal escritora Corín Tellado, natural de la localidad e hija predilecta del concejo de El Franco desde 1995. María del Socorro Tellado López (1927-2009) nació en una recién habilitada casa ubicada en el extremo de la calle que la inmortaliza, fruto del matrimonio de un maquinista naval de la Marina Mercante y de un ama de casa, y aquí vivió hasta 1939, año en que su familia se traslado a Cádiz, regresando en 1948 con su madre a Viavélez, viviendo desde entonces en el Principado e instalándose definitivamente en Gijón en 1951 con continuas estancias en su localidad natal.
Corín Tellado es la escritora española más leída, después de Miguel de Cervantes,  figura en el libro Guiness de los Récords, como la autora más vendida en idioma español y es la autora más famosa de la literatura popular española. Autora casi exclusiva de novela rosa, también escribió numerosas fotonovelas, ha publicado cerca de 4.000 títulos, vendido más de 400 millones de ejemplares y sus obras han sido traducidas a 27 idiomas y llevadas al cine, televisión y radio.
Por su prolifera obra fue merecedora de la “Medalla de oro al mérito en el trabajo” en 1998 y a la “Medalla de Oro de Asturias” en 1999, y aunque siempre ha escrito en castellano, nunca olvido su lengua natal y poco antes de fallecer, en el año 2008, se adhirió a la campaña “Doi la cara pola oficialidá” como lengua cooficial.



En primera línea, a la izquierda del todo la casa propiedad de Corín Tellado, y a la última de la derecha la casa dónde nació.




El paseo por la calle Corín Tellado, permite visionar la casa dónde nació, la más cercana al mar y recientemente rehabilitada,  ya en la zona conocida como los “salseiros” que da acceso a la zona utilizada como playa ubicada en la misma ensenada del puerto y la casa edificada por ella y propiedad de sus herederos. La calle es el lugar a dónde arriban los nueves barcos de pesca de bajura con los que cuenta la localidad y que subastan sus capturas en la rula ubicada al final de la calle, en el edificio que la Cofradía de pescadores Santo Ángel de la Guarda construyó en 1958, sobre el que los carabineros controlaban el tráfico marítimo y la entrada y salida de mercancías.









Enfrente del mismo se encuentra el “campín del puerto” con su área ajardinada, el ancla enterrada y los bancos de descanso y disfrute visual, levantado a píe de la rampa de acceso al puerto construido en el siglo XVIII, teniendo a su derecha las instalaciones de los antiguos astilleros Ron, dónde los carpinteros de ribera construyeron en la segunda mitad del siglo XIX gran cantidad de mercantes de vela. Astilleros que gozaron de gran fama durante la guerra de la Independencia por ser aquí dónde se construían los bergantines más veloces del norte peninsular.
Viavélez siempre vivió de cara al mar, fue puerto ballenero y maderero, sacando las maderas en pequeñas naves conocidas como “patachas”, contó con los mencionados astilleros y también con una fábrica de salazones, y a su puerto rinde sus aguas el truchero río Vio.









En el lateral izquierdo de la Cofradía, también su ubica el establecimiento hostelero “La taberna”, abierto por el empresario madrileño, pero de raíces locales y asturiano de corazón, Paco Ron y su familia en 1989 bajo el nombre de “Taberna de Viavélez” y que en 1998 ubica a la localidad en el mapa gastronómico nacional al otorgarle la prestigiosa guía Michelín, una “estrella Michelín”. Paco es sin duda uno de nuestros grandes, lo conseguido desde su tierra amada es digno de reseñar, fue fundador de NUCA (Nueva cocina asturiana) en el año 2000 junto a sus amigos y compañeros Pedro Martino, Nacho Manzano y José Antonio Campoviejo  (todos también con estrella Michelín) y todo un innovador en la culinaria asturiana. En el año 2005 a su pesar cerró este emblemático establecimiento y volvió a Madrid, dónde abrió en el 2007 el restaurante Viavélez en la calle General Perón, 10, recibiendo desde entonces los parabienes de la crítica especializada y el reconocimiento de una clientela fiel.
Continuando por la calle que da acceso a la explana del puerto, el lateral izquierdo lo constituye el monte Gavioteru, al que se accede por un sendero hormigonado a mitad de calle, que a su vez es el inicio de la ruta “Viavélez-Tapia de Casariego” que forma parte del GR-204-E9 y tiene una longitud de 18 kilómetros.








El pequeño desnivel de ascenso permite de nuevo unas panorámicas integras sobre el puerto y el conjunto de la localidad, para llegar en apenas 100 metros, al mirador de Viavélez, también llamado del “bofu”. Ubicado encima de la bocana del puerto y enfrente justo del de la Atalaya, mencionado al inicio del presente, goza de una visibilidad privilegiada de los acantilados cercanos y del mar Cantábrico.




Entrada del puerto con los espigones y sus balizas indicativas.





Antiguamente otro oteadero de ballenas, en él se encuentra desde el año 2002 una pequeña área recreativa y la escultura “Litoral” obra del escultor Ernesto Knorr, nacido en Vitoria, pero que desarrolla su actividad profesional desde 1982 en el Principado de Asturias, dónde cuenta un buen número de obras. La escultura realizada en acero, luce en el extremo este del mirador integrada en el paisaje.








Esta es una descripción y mi humilde homenaje al pueblo con puerto de mar,  que para el que suscribe, tiene mayor encanto de entre todos los que cuenta el Principado de Asturias. De visita obligada en cada viaje por el occidente marítimo siempre que las circunstancias lo permiten, de gratas vivencias y recuerdos, y dónde su paz y sosiego permite el disfrute pleno de todos los sentidos. Visítenlo, paséenlo y disfruten de cada rincón, no se arrepentirán.


MÁS INFORMACIÓN.
Vídeo de la localidad.






“Sólo hay dos cosas que podemos perder: el tiempo y la vida. La segunda es inevitable, la primera imperdonable”. Oscar Wilde (1854-1900) escritor, poeta y dramaturgo irlandés.

1 comentario:

  1. Gracias por hacer este artículo tan bonito de mi pueblo, muy bien documentado y con estupendo soporte fotográfico. Enhorabuena. J.A.Ron.

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