lunes, 29 de agosto de 2011

Cuevas de Andina o As Covas d´Andía.

Este Monumento Natural desde el año 2002, se encuentra en el pueblo de Andina (Andía), concejo de El Franco, en el Principado de Asturias. Descripción y vídeo.

Se accede desde la carretera que une La Caridad, en la Nacional 634, con el pueblo de Arancedo a través de la carretera FR-5, y que continua hasta Coaña a través del puerto de Penouta. En Arancedo, cabecera de una de las seis parroquias con las que cuenta el concejo, hay que coger la FR-6 que accede a Andina. La distancia total es de 8 kms.
As Covas ocupan una superficie de casi 12 hectáreas de terreno, fueron declaradas Monumento Natural en el año 2002 por el Gobierno del Principado de Asturias, y está englobado en el “Parque histórico del Navia”. Es posible realizar visitas guiadas a través de sus más de 2.000 metros visibles, siendo otras inaccesibles. La parte que se visita es de fácil caminar, tiene escaleras, cuerdas, puentes, etc. y cuenta con rótulos ilustrativos en diferentes zonas indicando lo que puede ver el visitante. El precio de la visita es de 3 €. El teléfono de contacto de la guía, Esperanza, es el 619-368-169.


Nosotros lo visitamos el 19 de junio del 2011 completando un espléndido día, que comenzó con la visita a los “Jardines de la Fonte Baixa” en el Chano (Valdés), la comida en Otur, en Casa Consuelo y ya en la tarde disfrutar de este extraño y espectacular paraje. Esperanza nos esperaba en la caseta ubicada en el extenso prado que hay en la entrada, y con suma amabilidad fue explicando detalle a detalle todo su contenido.
Entre los lugares de Andía de abajo y de arriba, y en una de las colinas descuelga formando un perfecto cono truncado, la llamada Corona de Castro, en cuya cima se perciben claramente las ruinas de unas antiquísima fortificación; debajo de esta colina y en dirección este nace un valle muy espacioso que sigue hasta terminar en las Cárcobas de Pena.
Este valle resguardado de roca caliza, no es obra de la naturaleza, sino que ha sido formado por la mano del hombre con una excavación asombrosa; donde hubo una explotación aurífera de época romana, factores que explican un paisaje de formas llamativas, con caprichosos relieves.
En el medio de este valle se encuentran a corta distancia una colina de regular magnitud y una peña elevada llamada Azor o Llamua; que se presume con fundamento haber sido el núcleo de una montaña descuajada por todos lados para conseguir la explotación del mineral.
As Covas constituyen un paraje de gran singularidad geológica, geomorfológicas y paisajística. Se trata de una depresión kársticas, que ha tenido lugar por la acción química de aguas ligeramente ácidas durante millones de años. Esto ha dado lugar a un valle semicerrado, recorrido por un arroyo que termina por verter aguas al río Mazo, tributario del Porcía, que es el más importante por recorrido y caudal del concejo y sirve de límite al mismo.


En el centro de la depresión se sitúa un promontorio calcáreo, hendido de arriba abajo en un estrecho pasillo rocoso y horadado en varias oquedades, que en su cumbre se transforma en varios pináculos inaccesibles. Su valor geológico se debe a su naturaleza, ya que se trata de mármoles del Cámbrico inferior correspondientes a la llamada “formación de Vegadeo”, bastante raros en el occidente asturiano. El lapiaz caracteriza buena parte del roquedo calcáreo, con oquedades, fisuras y formas caprichosas.


Las galerías subterráneas habrían quedado al descubierto entre los siglos I y II d.C a causa de la explotación aurífera romana, que mediante la corta minera ha seccionado el roquedo con técnicas combinadas de agua y fuego. Esta concentración de labores mineras, en torno a los lugares de Arancedo y de A Andía, se encuentran entre las más importantes del noroeste de la Península Ibérica.

Forno del Mosqueiro.

En la corta minera se habrían aplicado técnicas propias de los yacimientos primarios, donde el oro aparece en el interior de las masas rocosas. Su explotación sería mediante cortas superficiales atacando a la roca, con encendido de fuegos bajo la roca, y emisiones abundantes de agua desde depósitos superiores, a través de canales, induciendo bruscos cambios de temperatura que fragmentan la roca. Los grandes bloques serían triturados y molidos hasta obtener sedimentos finos, en canales de decantación del oro por gravedad, a los que podían seguir tratamientos químicos con mercurio.


La explotación minera habría dejado al descubierto las galerías kársticas, a la vez que dado forma al frente de explotación, con bloques caídos, abruptas trincheras, quebradas, vaciados, cerros de residuos, coladas de tierra y galerías excavadas en la roca; así como grandes acumulaciones de escombros que están disimulados por la vegetación.


La abundante y densa vegetación que cubre esta zona, hace que desde el exterior apenas sea visible. La vegetación dominante está compuesta por mezclas de bosque atlántico y mediterráneo. Las zonas más abruptas están pobladas por laureles, castaños y madroños que originan densas formaciones que escalan enraizando entre las fisuras de las rocas. En las zonas más bajas son los fresnos, avellanos, acebos, chopos, tejos, alisos, abedules, hayas y robles los que forman la cobertura arbórea principal; destacando la presencia de más de 20 tipos de helechos.


En sus alrededores aparecen prados y plantaciones de pinos y de eucaliptos. Su singularidad microclimáticas derivada de su posición al resguardo de los vientos dominantes, puede haber favorecido la presencia de algunas especies singulares.
En cuanto a su fauna, esta es diversa, viven aquí numerosas aves, como rapaces entre las que destacan azores, ratoneros y cernícalos, lechuzas o cárabos. Entre los mamíferos, los corzos y jabalíes encuentran aquí su refugio; zorros y varios mustélidos, roedores y numerosos anfibios y reptiles también han sido localizados, al que igual que martas, nutrias y ardillas.
Existen llamativas cuevas con diversas galerías cuyo interior se puede visitar, como son los casos de Grallas y el Forno del Mosqueiro, perfectamente señalizadas, y otras de más difícil acceso como la cueva del Castrón o el Brusquete.

A cova das Grallas.

Otros puntos interesantes y señalados son el “pozo de agua verde” ubicado entre bloques caídos sobre profundas coladas de tierra, o el caleiro del Llamazo.

Pozo de agua verde.

El caleiro es una de las arquitecturas típicas de la zona a mediados del siglo XX. Ubicados en bosques, se utilizaban para obtener cal a partir de las piedras areniscas, que calentaban con leña que proporcionaba altas temperaturas como el tojo, la argoma, la retama o raíces. Los hornos alcanzaban temperaturas altísimas que debían de permanecer continuas durante 36-48 horas, hasta convertir la piedra en cal. En la actualidad apenas se ve, al estar prácticamente tomado por la vegetación.
Espectáculo maravilloso el que se puede disfrutar acercándose a Andía, y en el que nadie quedará indiferente. Uno retrocede en el tiempo y parece ver las explotaciones romanas en funcionamiento con su ingenio para sangrar la tierra y extraer lo más rico de ella. La naturaleza se muestra explosiva y contundente, con una vegetación exuberante en el que uno puede ver especies de lo más diferentes.

VIDEO DE AS COVAS


MÁS INFORMACIÓN.
Los Jardines de la Fonte Baixa en verano.

“La función capital de la cultura, su verdadera razón de ser, es defendernos contra la naturaleza”. Sigmund Freud (1856-1939) psiquiatra austriaco, creador del psicoanálisis.

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