lunes, 17 de agosto de 2026

XXIX Descenso Ecológico del Esva. Pregón de Esther Canteli Peláez.

Leído en Agüera, en el inicio del XXIX Descenso Ecológico del río Esva.

Un río. Un valle. Un rico subsuelo. Un paisaje único. Podría ser un verso de un poema de amor a la naturaleza. O podrían ser los protagonistas de una épica epopeya medioambiental que llevase por título: ¡Qué verde era el valle del Esva!




Una ensoñación bellísima que todavía hoy es realidad gracias a vuestro esfuerzo. Gracias al coraje de los pocos que sois y que, con acciones como esta que hoy celebramos, el 29 Descenso Ecológico del Esva, hacéis posible que este río y su entorno preserven su esencia.

Porque los paisajes no se conservan solos. Detrás de un río limpio siempre hay alguien que decidió que merecía la pena ensuciarse las manos. Y vosotros lleváis más de tres décadas haciéndolo.

Más de tres décadas de resistencia nos contemplan. Empezasteis luchando contra la contaminación que generaría la puesta en marcha de una mina de feldespato. Una batalla larga, difícil, que ganasteis después de años de perseverancia en los tribunales. ¡Y aquí estáis! ¡Y aquí estamos!

Vuestra unión y vuestra fuerza os hicieron merecedores, hace ya 25 años, del Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias. Aquello fue un reconocimiento. Pero, sobre todo, fue la constatación de algo que vosotros ya sabíais: que una comunidad pequeña, cuando sabe lo que quiere defender, puede conseguir cosas enormes.

Ha transcurrido ya un cuarto del siglo XXI y, desgraciadamente, la sensibilidad y la cultura medioambientales no han avanzado tanto como hubiéramos deseado. Ni en Asturias ni en el mundo.

Y vosotros, pioneros entonces y constantes ahora, seguís predicando con el ejemplo. Con el ejemplo de limpiar el río. Con el ejemplo de velar por la salud de vuestro verde valle.

Con el ejemplo, en definitiva, de no esperar siempre a que venga alguien de fuera a solucionar lo que nosotros mismos hemos de proteger y cuidar.

Desde finales del siglo XX y durante lo que llevamos del XXI os habéis enfrentado, con inteligencia y discreción, a peligros que han amenazado la paz y la integridad de este valle: la despoblación, la incomunicación, el olvido, los intereses sobre sus recursos minerales y geológicos, los incendios impunes, o los parques eólicos. Y podríamos sumar y seguir.

Pero después de cada amenaza, después de cada dificultad, después de cada momento en el que hubiera sido mucho más cómodo rendirse. ¡Aquí estáis! ¡Y aquí estamos! Porqué los peligros continúan. A veces visibles. Otras veces latentes, escondidos, agazapados como raposos ante un goloso gallinero. Y no podemos flaquear, ni cansarnos, ni abandonar. Porque abandonar significaría poner punto final a esta historia.

Vosotros sois una isla en medio de un océano. Asturias, a pesar de su extraordinario patrimonio natural y de su dilatada tradición industrial, sigue necesitando mucha más conciencia y mucho más activismo medioambiental nacido desde el propio territorio. Y vosotros, tal vez imbuidos de ese espíritu de los vaqueiros de alzada, habéis demostrado una capacidad extraordinaria para resistir frente a la adversidad, el aislamiento y la marginación.

Pero vivimos en un mundo cada vez más complejo. Un mundo a menudo ebrio de materialismo y de individualismo, donde, permitidme la broma, hay más egos incompetentes que nutrias en el Esva.

Y ante ese mundo, resistir ya no es suficiente. Hay que buscar aliados. Aliados en las universidades. Aliados entre científicos e investigadores. Aliados en las instituciones. Aliados en Europa. Aliados entre quienes disponen de recursos económicos y están dispuestos a comprometerse de verdad con la conservación del territorio.

Porque la mejor manera de defender este valle no consiste solamente en decir no cuando aparece una amenaza. También consiste en ser capaces de decir sí a un proyecto propio de futuro.

Y aquí quiero recuperar una idea. Hace unos años os comenté, a ti, Marisa, y a ti, José Manuel, que podríais crear el ESVAFEST. Hoy creo que aquella idea es todavía más necesaria. Pero, por favor, no hagáis lo que hacen todos. Un mercadillo, una folixa y poco más.

No. El ESVAFEST tiene que ser otra historia. Tiene que ser un encuentro pensado para defender estratégicamente el valle. Un lugar donde pensar el presente y, sobre todo, donde trazar las líneas de futuro que permitan blindar su esencia.

Porque este valle tiene algo que otros muchos lugares ya han perdido: autenticidad. Las aguas curativas del Esva. Sus algas, helechos y mejillones. La nutria y el martin pescador. La flora autóctona. Una biodiversidad sorprendente. El Paisaje. La Memoria. La Cultura.

Y, sobre todo, las personas. Personas que todavía conocéis este territorio, que sabéis nombrarlo, que sabéis recorrerlo y que conocéis historias que no aparecen en Google ni caben en ningún algoritmo. Ese conocimiento y ese sentimiento también es patrimonio. Y hay que conservarlo.

Por eso sueño con un ESVAFEST ambicioso. ¿Por qué no?. Si el Mobile World Congress reúne al mundo para hablar de tecnología y telecomunicaciones, ¿por qué un pequeño valle asturiano no puede reunir durante unos días a quienes están pensando el futuro del mundo rural y del medio ambiente?

No hablo de competir en tamaño. Hablo de ser competitivos en ideas. Una feria medioambiental artesanal, sí, pero intelectualmente ambiciosa. Un lugar donde científicos, ecologistas, investigadores, universidades, emprendedores rurales, empresas, administraciones y vecinos se sienten en la misma mesa.

Un lugar donde se geste y ponga en marcha el primer campus digital de las culturas rurales del arco atlántico, teniendo como uno de sus emblemas la historia y la cultura de los vaqueiros.

Un lugar donde crear una plataforma de crowdfunding dedicada exclusivamente a impulsar pequeños proyectos rurales singulares. Donde buscar financiación y empresas que, a través de una responsabilidad social corporativa auténtica y verificable, contribuyan a financiar proyectos en el Valle de Paredes.

Y donde hagamos algo todavía más importante: Preguntarnos cómo queremos que sea este valle dentro de cien años. Porque conservar un territorio no significa convertirlo en una postal. Un valle sin gente no es un valle protegido. Es un valle vacío, inerte. Tenemos que conseguir que vivir aquí no signifique renunciar al futuro. Que los jóvenes puedan quedarse. Que otros puedan venir. Que sea posible trabajar desde aquí, emprender desde aquí, investigar desde aquí, crear desde aquí. Sin destruir precisamente aquello que hace que merezca la pena vivir aquí.

Y también nos vendría estupendamente que los Bribones, con su sapiencia y esa inteligencia investigadora que les caracteriza, nos desvelaran algún hallazgo arqueológico, histórico o prehistórico, o alguna singularidad natural capaz de convertirse en otro argumento incontestable para proteger esta zona. Y, ya puestos, que sean también los Bribones quienes diseñen la parte lúdica y cultural del ESVAFEST. Algo tendrán que trabajar.

Porque aquí hay otra idea que debemos empezar a creernos. Durante demasiado tiempo los territorios rurales habéis escuchado a otros explicaros cómo tenéis que desarrollaros. Quizá haya llegado el momento de darle la vuelta. Quizá haya llegado el momento de que sean otros quienes vengan aquí a aprender. A aprender cómo se conserva un río. Cómo se defiende un valle. Cómo se mantiene viva una comunidad. Cómo un puñado de personas puede enfrentarse a intereses mucho más poderosos y conseguir que, más de treinta años después, podamos seguir mirando alrededor y decir: ¡Qué verde sigue siendo el valle del Esva!  Ese podría ser nuestro gran proyecto.

Convertir el valle no solamente en un territorio que necesita protección, sino en un territorio que genera conocimiento. Un pequeño laboratorio rural de futuro. Un refugio frente al cambio climático. Un lugar desde el que demostrar que conservación y progreso no tienen por qué ser enemigos.

Ya sé que algunos estaréis pensando: «Gaudiosa, estás soñando». Pues claro que estoy soñando. ¿Y qué?. Las cosas importantes casi siempre empiezan siendo el sueño de alguien. Tal vez no consigamos todo. Tal vez el ESVAFEST no llegue a ser todo lo que imaginamos.

Pero si conseguimos una parte, si ponemos en marcha una sola idea, si atraemos a un investigador, si salvamos un proyecto, si conseguimos que un joven encuentre una razón para quedarse, si logramos que alguien que toma decisiones descubra este valle y comprenda por qué merece ser protegido, entonces habrá merecido la pena.

Porque el camino también habrá sido un fascinante viaje de superación, conocimiento y emociones compartidas. Y después de más de treinta años creo que habéis demostrado algo: Primero resististeis. Ahora toca imaginar.

Os digo lo que pienso, lo que siento y lo que intento aplicar en mi propia vida: «Solo sucumbe quien pierde la esperanza». Pelayo —y os lo dice Gaudiosa— no venció. Resistió. Y aquella resistencia cambió la historia. Vosotros también habéis resistido.

Pero ahora os toca algo todavía más hermoso: conseguir que este valle no solamente sobreviva.Que tenga futuro. Que dentro de cien años alguien vuelva a ponerse aquí, mire hacia el río, mire hacia los montes, mire a la gente de este valle y pueda decir: ¡Así vivieron! ¡Así lucharon! ¡Este es su legado!. Porque este río no puede sucumbir. Porque este valle no puede sucumbir. Porque mientras quede alguien dispuesto a defenderlo, a cuidarlo y, sobre todo, a imaginar su futuro. ¡Este verde valle no sucumbirá jamás!

Y ahora todos al río, unos a limpiar y otros a mirar

¡Viva el Valle de Paredes!

¡Viva Valdés!

¡Puxa Asturies!

¡Viva España!

XXIX edición, Descenso Ecológico del río Esva, 2026 .





OBSERVACIONES: Subido a esta web por gentileza de su autora.

MÁS INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA. Pinchar en enlaces.

Un Principado para descubrir.

Descenso Ecológico del río Esva.

Exposición retrospectiva del Descenso, de 1995 a 2025.

XVII edición, 2011.

XVIII edición, 2012.

XIX edición, 2013.

XX edición, 2014.

XXI edición, 2015.

XXIV edición, 2019.

XXVII edición, 2024.

XXVIII edición, 2025.

XXIX edición, 2026.

Descenso Ecológico del río Esva. Pregoneros.

XVII edición, 2011. Carlos Cuesta Calleja.

XIX edición, 2013. Marco Rodríguez.

XX edición, 2014. Cecilia Iglesias.

XXI edición, 2015. David Arango.

XXIV edición, 2019. Tina Gutiérrez.

XXVII edición, 2024. Esther García.

XXVIII edición, 2025. Luis Javier Del Valle Vega.

 

«Solo sucumbe quien pierde la esperanza». Pelayo —y os lo dice Gaudiosa— no venció. Resistió. Y aquella resistencia cambió la historia. Vosotros también habéis resistido. Esther Canteli, en su pregón del XXIX Descenso Ecológico del río Esva.

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