viernes, 1 de febrero de 2019

La leyenda de los amantes Mendo y Menda, en Castelo Mendo, Portugal.

La historia de la leyenda, inmortalizada en piedra, se recrea cada mes de septiembre.

En la región Centro, en la subregión de Beira interior, perteneciente al distrito de Guarda y al municipio de Almeida, se encuentra Castelo Mendo, una de las doce localidades que componen la “Red de Aldeas Históricas”, junto a Almeida, Belmonte, Castelo Novo, Castelo Rodrigo, Idanha-a-Velha, Linhares da Beira, Marialva, Monsanto, Piódao, Sortelha y Trancoso.
Castelo Mendo, la aldea portuguesa dónde pervive la historia y la leyenda.




Situada en la denominada “raya” hispano-lusa, ubicada a 721 metros de altitud, coronando un cerro granítico rodeado por el valle que forma el río Côa, la freguesía tiene una extensión de 21,72 kilómetros cuadrados y su censo poblacional apenas supera el centenar de habitantes.






Datada históricamente desde la Edad del Bronce, ocupada por los romanos –con restos de la época en su perímetro urbano-, fue durante la Reconquista cristiana y la Edad Media cuando vivió sus años de mayor esplendor, al ser un lugar estratégico por sus excelentes características defensivas en la nueva frontera lusa frente al reino de Castilla y León.





El histórico pueblo con doble muralla para proteger su territorio  cuenta con una leyenda, que al igual que su espacio fortificado resiste el paso del tiempo, la de Mendo y Menda.
Leyenda cuya historia no está documentada, ni existe certeza histórica de ella, dando solamente fe de la misma las pétreas figuras incrustada una, y dibujada otra, de un hombre y una mujer en dos casas ubicadas una frente a otra, aunque a diferente altura.







En la fachada de la casa de estilo manierista, fechada en el siglo XVI, construida sobre la muralla de la ciudadela que acoge en la actualidad la oficina de turismo y el “Museo del Tiempo y de los Sentidos” y que previamente fue Ayuntamiento, Tribunal y cárcel, se encuentra la gárgola de piedra incrustada en la pared con la imagen que recuerda a la de un hombre, la de Mendo.






Enfrente de la misma, en una construcción mucho más modesta, sobre una piedra de cantería se encuentra un dibujo muy deteriorado con la imagen de lo que se sería una mujer, la Menda.







Piedras que inmortalizan popularmente un amor prohibido, sobre la que hay algunas tesis o suposiciones, aunque en realidad nada se sabe de estas dos figuras ni de su historia.


La más extendida es que era sólo una gran pasión vivida por dos seres, destinados para siempre a contemplarse a distancia. Otra es que Mendo fuera de una clase y posición social superior y se enamorara de alguien de una categoría social inferior. Y otra en la misma tesis, la relación con Mendo Mendes, gobernador de la fortaleza, a quien el pueblo le debe el nombre, cuya sepultura aún está en píe en la alcazaba del castillo, con la inscripción: “Aquí yace Miguel Augusto Mendonça Corte Real, hidalgo de la Casa Real y Comendador de las órdenes de San Benito de Aviz y de Nuestra Señora de la Concepción (...)







Sin historia, y con la paradoja de que en una aldea que es historia viva del país luso,  que dormita en tiempos pretéritos, es el amor prohibido el que quedó para siempre grabado en sus piedras, los pocos habitantes que en él aún residen mantienen viva la leyenda.
Castelo Mendo, a mediados de cada mes de septiembre desde el año 2015, celebra unas Fiestas, que resalta su historia, su alma y el sus gentes transmitido de generaciones en generaciones, fomentando con múltiples actividades sus tradiciones, mitos y leyendas.
Con Mendo y Menda y su amor pétreo, Portugal cuenta con su propia leyenda de amor prohibido que para nada tiene que envidiar a los de los italianos Romeo y Julieta, inmortalizados en su Verona natal.





VÍDEO DE CASTELO MENDO:
Enlace:  https://www.youtube.com/watch?v=mK6HhDmu









“El amor tiene razones, que la razón no entenderá jamás”. Anónimo

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