martes, 30 de mayo de 2017

Las puertas tunecinas y su simbolismo.

Auténticos símbolos de fortuna y felicidad de sus moradores.


Túnez, es el país magrebí más próximo cultural y socialmente a Europa y a Occidente. Ubicado en el norte de África, su extensión es de 163.155 kilómetros, de los que 1.298 son de costa en el mar Mediterráneo, cuenta con una población muy próxima a los once millones de habitantes, en su 98 % practicantes de la religión islámica.
Si en algo coinciden los visitantes del país tunecino, es que no pueden abstraerse de la observación de las puertas de las viviendas, restaurantes, mezquitas, palacios e incluso tiendas de los diferentes lugares que visitan.








Puertas que en ocasiones contrastan con las construcciones dónde se encuentran ubicadas, y es que su gran peculiaridad, es la nula relación del tipo de puerta y su decoración con la construcción a la que da acceso.







En realidad, en Túnez, las puertas son símbolos que reflejan la fortuna y la felicidad de sus moradores.







En general se suelen fabricar con sólida madera de palmera, reforzadas con planchas de metal, con decoraciones –tanto en materiales como en temas- diferentes, y en ocasiones emplazados en pórticos magníficamente decorados.







Puertas que ponen la nota de color, en las más de las ocasiones,  en unas edificaciones que incluso carecen de ventanas al exterior, como ocurre habitualmente en las medinas.







La gama cromática es de lo más variado, aunque predomina el azul añil, el amarillo, granate, marrón, mostaza o el verde, son otros de los muchos colores más utilizados.







A nivel distintivo, no siempre detectado por el ojo visitante, las puertas de los baños públicos y de los mausoleos de los guías espirituales y morabitos, se pintan de verde o rojo.
Históricamente en la arquitectura tunecina se otorgaba mayor importancia al interior que al exterior de las viviendas, en dónde se acumulaba el lujo, fuera de la vista de los curiosos. Su diseño se basaba en la construcción alrededor de patios internos donde se abrían ventanas, claraboyas y más puertas de acceso a las distintas estancias, siendo el acceso a la misma la única utilidad de la puerta exterior.









Construcciones características de la cultura árabe, con marcadas influencias romanas, otomanas y francesas, muy presentes aún en los pueblos y ciudades tunecinos, muchas de ellas reconvertidas en hoteles o restaurantes.










A lo largo de la historia, las puertas tunecinas fueron evolucionando. Bajo la dinastía Hafsí, durante los siglos trece, catorce y quince, las mismas apenas presentaban ornamentación alguna.







En los siglos dieciséis y diecisiete, las influencias otomanas, introdujo en el estilo decorativo árabe plantas y estilizadas flores, que se sumaron a los dibujos geométricos utilizados habitualmente.









En el siglo diecinueve, con la presencia francesa en la zona, la moda europea se dejo sentir en el color, como en el azul claro,  y en los motivos decorativos de las puertas.









Diferenciables son también los tipos y enmarcados de puertas que se encuentran recorriendo el país. Cuadradas, rectangulares, coronadas con arcos de medio punto, en herradura, con dinteles, englobadas en estructuras o pilares graníticas que complementan a la misma, con celosías, ventanas superiores complementarias y cualquier otro tipo inimaginable.









Algunas de ellas se caracterizan por su ornamentación y opulencia, manifestadas habitualmente por diseños tachonados en hierro forjado con motivos de complicados diseños.







Los motivos más frecuentes, por lo general tachones y clavos,  que se encuentran son medias lunas, estrellas, alminares, plantas, flores, hojas de palma y peces, entre otros.









Dónde la influencia europea fue mayor, esta se manifiesta en el adosado de losetas rectangulares decoradas con corazones y flores estilizadas, reemplazando la ornamentación de tachones y clavos.








En casos concretos son utilizados para mostrar diferentes tipos de artes.


                                                  

                                                   



Cómo en otros muchos aspectos de la cultura árabe, las puertas no están exentas de las diferencias de género. Diferencia que en este apartado se manifiestan en las aldabas. Presentes habitualmente en las mismas, las formas más habituales son en forma de mano o de aro, ubicadas a la izquierda o a la derecha. Las ubicadas a la izquierda de la cerradura, son las utilizadas por las mujeres, mientras que las de  la derecha lo son por los hombres.









En algunas de ellas, en su parte superior, sin formar parte de las mismas, se ubican pequeñas ventanas tapiadas con rejillas y celosías que apenas dejan ver nada, y cuyo objetivo es observar a quién pica en las mismas.









Complementarias a las puertas, y habituales en diferentes puntos del país, son las ventanas, no siempre presentes en las construcciones. Aún es común en las mismas, el tapiado mencionado anteriormente, de rejillas y celosías, y que preteritamente tenían la función de impedir que las mujeres fueses vistas desde el exterior, y que ellas si pudiesen observar lo que sucedía.









“El ser humano es un gran demandador de belleza”. Anónimo.

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