jueves, 10 de febrero de 2022

La Camelia, la reina floral invernal.

Su belleza complementa los múltiples propiedades y aplicaciones, entre ellas las gastronómicas, de las que es su base.

Las Camelias, pertenecientes al género Camellia, bellos árboles y arbustos,  pertenecientes a la familia de las teáceas, de hoja perenne, espectacular floración, llamativos colores entre los que predomina el blanco, tan altamente valorado ornamentalmente y curiosamente sin apenas fragancia, son muy femeninas, en mayúsculas.

Feminidad delatada tanto por ser sexualmente una gran parte de sus variedades hermafroditas y gino dioicas, como por sus nombres, dado que muchas especies y cruces de las mismas llevan nombres femeninos e incluso algunas de ellas de mujeres.

Curioso es que el nombre a un género y especie tan femenino, le venga dado en honor a un farmacéutico misionero jesuita checo, Josep Kamel, apodado Camellus, considerado su primer recolector europeo allá en la Filipinas española del siglo diecisiete.




Hay teorías que defienden el lenguaje de las flores y las plantas, así como que su  significado cambia con su color. A la Camelia y sus cerca de 250 especies,  la simbolizan con la estima, la admiración y la belleza perfecta, y la asocian con el amor, la elegancia y la sofisticación. Sin dudar de ello, uno es más pragmático y se queda con su indudable hermosura y sus múltiples propiedades y aplicaciones.

Apartado este, en el que la variedad Sinensis pueda ser su mejor su emblema y que mejor las sintetice. De sus hojas se obtienen varias tipos de té, la bebida elaborada más antigua del hombre datada hace tres mil años antes de Cristo. Entre ellos el verde, que suma a su tipología como liquido su asociación a bondades medicinales por su alta concentración de antioxidantes y ser un firme aliado en la lucha contra enfermedades del estado del bienestar, como las del corazón, colesterol o azúcar en la sangre. Enfermedades que posiblemente no conociesen en la China que incluyó en su medicina tradicional a la flor de la camelia entre sus cincuenta plantas fundamentales. Aunque probablemente sí la Organización Mundial de la Salud cuando reconoció sus propiedades hace unas décadas.

El té negro también se extrae de ella y de la destilación de su vapor se obtiene un saborizante presente en productos alimenticios como lácteos, dulces, gelatinas o flanes y en diferentes bebidas alcohólicas.

Si para algunos es difícil relacionarlas con una bebida, seguramente lo será más hacerlo con la gastronomía. Pero lo está. La obtención de aceite o el uso como ingrediente en la cocina evolucionada o en la elaboración de dulces y mermeladas, son algunos de sus ejemplos.

El aceite se obtiene del secado  de sus semillas, utilizado para cocinar con alto valor nutricional, similar en sus contenidos grasos saturados y monoinsaturados al de oliva. Datado en el siglo uno en la China de la dinastía Sui, es el más usado en los países asiáticos más adelantados e importantes. Utilizado a su vez en usos terapéuticos, como combustible o como base de productos cosméticos, su precio kilo en el mercado español alcanza los mil euros.




En Galicia no solamente tienen su feudo más importante en nuestro país, sino también emprendedores que le están comenzando a dar un dinamismo y una versatilidad que va más allá de su valor ornamental histórico, hasta ahora desconocidos.

Ejemplo de ello es la creación de empresas sustentadas en su aprovechamiento enfocadas en diferentes líneas. Así como en realización de jornadas temáticas que sirven para desestacionalizar el turismo y dar a conocer las innovadoras iniciativas, con la participación de diferentes sectores empresariales, entre ellos el hostelero.




Sector, este, en que reputados cocineros no han dudado en dar rienda suelta a su imaginación y diseñar y elaborar platos tan sugestivos como “Té de camelias con cítricos”, “Bombón de foie-gras y camelia”, “Ganache de chocolate blanco, infusión emulsionada de camelia, pétalos secos y polvo de té verde con almíbar” “Sopa de camelia con helado de té verde y aceite aromatizado” “Crema quemada de leche infusionada en hoja de camelia con manzana asada” o “Tarta de queso de Arzua con aceite y pétalos de camelia”.

Pero este caprichoso árbol, de las que nacen flores simples, semidobles, compuestas o rizadas, de belleza sin igual aunque poco duradera, tiene otros muchos usos y aplicaciones en diferentes sectores, como por ejemplo el cosmético, estando presente en infinidad de productos.

A nivel artístico, su madera es la materia prima elegida por muchos artesanos para plasmar sus inspiraciones o para elaborar piezas de uso cotidiano.




Su asociación con el amor, la elegancia y la sofisticación, es por estar muy presentes en diferentes expresiones artísticas y en relevantes obras pictóricas y literarias,  especialmente en la literatura romántica. Su belleza, variedad y riqueza cromática inspiró en tiempos pretéritos a los autores japoneses de poemas breves, y más recientemente a autores como Camilo José Cela, Emilia Pardo Bazan, Federico García Lorca, Octavio Paz, Rabindranath,  Ramón del Valle Inclán,  Tagore o Vicente Blasco Ibáñez, que les dieron protagonismos en sus poemas y novelas. Siendo mundialmente inmortalizadas por Alexander Dumas en su novela “La dama de las camelias”.

La flor fetiche de la insigne diseñadora francesa Coco Chanel, es también considerada como símbolo de los derechos de las mujeres y lo fue del abolicionismo en el Brasil de finales del siglo diecinueve.

Las Camelias, con su amplio abanico de especies y cruces, son merecedoras de los mayores epítetos. Está en los jardines, pero también forma parte de nuestra vida diaria, aunque en las más ocasiones sin ser conscientes de ello.




 

MÁS INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA. Pinchar en enlaces.

Artículos Dendecagüelu.

Gastronomía Dendecagüelu.

Certamen de camelias Villa de Luarca. I edición, 2013.

Certamen de camelias Villa de Luarca. I edición, 2013. Vídeo del mismo.

Certamen de camelias Villa de Luarca. IV edición, 2019. Vídeo del mismo

Certamen de camelias Villa de Luarca. IV edición, 2019. Pregón de Luis Javier Del Valle.

 

 

“Camelias lindas y bellas, perfumadas y frescas, como orbayu de mañana”. María Isabel Morales.

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