jueves, 3 de mayo de 2012

Santoña, una visión histórica y monumental.

La villa marinera de Santoña, en la zona oriental de Cantabria, bien merece una visita y un paseo sosegado observando su belleza. Este es mi pequeño homenaje, en agradecimiento a la hospitalidad de sus gentes. Descripción y vídeo de la misma, de sus esculturas y de una excursión por el Buciero.
Capital del municipio y partido judicial de mismo nombre, integrada en la comarca de Trasmiera, está situada en la bahía de su nombre, al pie del monte Buciero. Dista unos 48 kilómetros de la capital autonómica, Santander, cuenta con una superficie de 11,53 kilómetros cuadrados, de los que solo uno es urbano y su población en 2011 era de 11.465 habitantes, estando rodeada casi en su totalidad por el mar Cantábrico, excepto por el oeste con los municipios de Argoños, Escalante y Bárcena de Cicero.
Su topónimo puede ser celta -derivado de la tribu Sanntonos- previo al nombre de Portus Vereasueca que le dieron los romanos. En 1579 Felipe II le dio categoría de villa, inscribiéndose con el nombre de Puerto de Santoña, y quedando incorporada a la Corona como villa real, pasando a finales del siglo XVIII a llamarse definitivamente Santoña.
El monte Buciero, con el pico Ganzo como máxima altura (376 m) es el punto neurálgico sobre el que se ha desarrollado el municipio, cuya costa ha sido configurada por la acción erosiva del mar, encontrándose en el mismo una gran parte de su historia. Playas, como Berria y la Redonda; puntas, como la del Águila, el Pescador, la Mula, el Caballo, el Fraile y Galbanes; los acantilados; los faros del Pescador y el Caballo; los fuertes de San Martín, San Carlos, Napoleón y las baterías defensivas del Águila, de San Felipe y Galbanes,   forman un conjunto único, y un tranquilo paseo por él, permite disfrutar de una naturaleza abrupta y caprichosa que guarda en sus entrañas toda una arqueología bélica inigualable.

Precisamente la situación estratégica de la villa, fue motivo de continuos ataques históricos, lo que motivo la construcción de edificaciones militares para su defensa. Los ataques de las tropas francesas fueron continuos a lo largo del siglo XVI y XVII y a ello se debe la construcción de los fuertes Imperial, San Carlos, San Martín y Napoleón, también conocido como Mazo. Los tres últimos, aún en pie, están protegidos por la ley de Patrimonio de Cantabria.

En su afán defensivo se comenzó a construir una muralla en el año 1861, con comienzo en el norte partiendo del fuerte San Martín y final en el sur, en la batería de la Cueva, en el barrio y playa de Berria. El proyecto se abandono en 1895, construyéndose únicamente un kilómetro a lo largo del paseo marítimo, con dos baluartes y uno iniciado. Las piedras de todo ello fueron unas utilizadas por el Ayuntamiento para construir una escollera y la plaza de toros (1903-7), así como para arreglar el muelle y rellenar zonas del pueblo. Otras piedras y pilares fueron vendidas a particulares, como al salazonero Giovanni Vella Scalioto, que fue el inventor de la conserva de la anchoa en aceite de oliva, que los empleo en los muros de su fábrica Parodi.
  
Santoña cuenta con uno de los penales para presos comunes más importantes del norte de España, el del Dueso, ubicado en el barrio que le da nombre, en los terrenos dónde estaba ubicado el fuerte Imperial. Su construcción se realizó en 1907, acogiendo primero a los penados de los presidios de África y después de la guerra civil a muchos republicanos.

La presencia militar esta muy presente en la villa, y allí esta ubicado el “Patronato militar Virgen del Puerto” creado en 1960, que prestó servicios de enseñanza media y de residencia de verano para hijos de militares, y en ella, en la actualidad está ubicada la academia preparatoria para la escuela de suboficiales del ejército español y como residencia militar de descanso.

Las marismas, ubicadas en el norte del municipio, con su canal de Bóo, es su gran riqueza natural, con un gran valor ecológico, forman junto con las de Victoria y Joyel la Reserva Natural que lleva sus nombres, siendo las de mayor extensión del norte de la península, con sus 6.678 hectáreas. Además de pródigo en fauna marina, es utilizado por las aves migratorias, procedentes del norte y el centro del continente, en su desplazamiento hacia tierras cálidas, detectándose hasta el momento 121 especies diferentes. La Reserva, cuenta con su centro de interpretación ubicado en un el puerto pesquero, en un edificio singular, en forma de barco con mirador hacia el puerto y las marismas.


El vivir de cara al mar facilitó la creación de diferentes astilleros, y ya desde la baja edad media hay constancia de la construcción de barcos de pesca y comerciales. El mayor auge se consiguió en los siglos XVI y XVII, primero con los astilleros de El Encinar, que completaban los trabajos que se realizan en Colindres, en los que se construían los galeones de la Armada Española, y luego con la creación un Real Astillero, por orden de Felipe V para construir navíos para su armada. Los ataques anglo-franceses, y la poca defensa que tenía el mismo, produjo que a mitad de siglo se utilizasen sólo para barcos pesqueros y comerciales.
El puerto con sus diferentes partes: diques, muelles, pantalanes y atraques, fue configurándose desde el siglo XIX hasta nuestros días. Su infraestructura fue creada gracias a las fuertes inversiones de los diferentes Gobiernos de España y de sus ministerios de guerra primero y fomento después. Las primeras obras comenzaron en 1855 con la construcción de una escollera-muelle en el que hoy es el paseo marítimo, continuaron en 1870 con la construcción de la dársena conocida como muelle viejo, y hasta 1954, cuando el anterior se quedo pequeño y anticuado, no se iniciaron las obras de la nueva dársena, llamada muelle nuevo o norte. Peculiares son las “machinas” que ejercieron de base de carga y descarga de barcos, la primera construida en 1902 en el Pasaje, delante de la plaza de toros,  es todo un símbolo de la ciudad, y en el año 2006 fue demolida y construida de nuevo, más como un monumento al pasado que como algo práctico, en ella está situada la estatua del pescador de sulas.

En los últimos años del siglo XX se hicieron importantes obras de reestructuración para conseguir un puerto más moderno y rentable. El puerto viejo se reconvirtió en puerto deportivo, y el nuevo se adapto para albergar grandes embarcaciones de pesca y comerciales. Asimismo se les dotó de la infraestructura necesaria, con reformas y obras en edificios portuarios, como el de la lonja, fábrica de hielo y Cofradía de pescadores, inaugurada el 19-08-2008. En la actualidad 11 barcos pesqueros tienen su base en él, sus nombres son: Ermita Pilar, Madre Consuelo, Madre Lita, Maremi, Noche de Paz, Nuevo Libe, Paquita Pérez, Siempre al alba, Siempre Beatriz, Siempre Landera y Siempre Pecos.

Santoña siempre marinera, participó con hombres y naves en la hazaña del descubrimiento de América, a través de Juan de la Cosa (1450-1509), al que acompañaron otros tres santoñeses y que fue codescubridor al mando de la nao Santa María, de la que era dueña y maestro. El municipio le rinde homenaje con una escultura a él dedicada, ubicada en el paseo marítimo, erigida en 1949, compuesta por dos grandes columnas que simbolizan las de Hércules, con los emblemas de los Reyes Católicos y sobre las que se alza la carabela o nao Santa María. También fue autor del primer mapamundi dónde se presentan las nuevas tierras conquistadas, un busto suyo al pie del monumento, conmemora el V Centenario de su realización.

Otra personalidad santoñesa ligada al mar y con una gran influencia política, y que cuenta igualmente con otro monumento muy cercano al anterior en el mismo paseo, fue Luis Carrero Blanco (1904-73). Este Almirante, fue presidente del Gobierno de España durante el franquismo y asesinado por ETA en un atentado terrorista realizado en 1973. El monumento se mandó erigir por el Ayuntamiento en 1976 y fue inaugurado oficialmente veinte años más tarde, en 1996.

Caminando por la ciudad uno puede disfrutar de lugares de auténtico sabor marinero, con edificios emblemáticos, de gran valor histórico patrimonial y con un sinfín de bonitas esculturas que le dan un aire señorial a la villa, contando el municipio con nueve bienes de interés cultural, entre los que se incluyen los tres fuertes y baterías mencionadas y la cueva del Perro, en el que se hay pinturas rupestres. La iglesia de Santa María de Puerto es sin duda su monumento más importante.


De origen legendario, ya que se cuenta que fue fundada por el Apóstol Santiago en el año 37, con categoría de Catedral, fundando posteriormente en ese lugar los monjes benedictinos un monasterio en el siglo VIII, el primero o segundo existente en la provincia. Este origen legendario puede ser la causa de que por Santoña pase el Camino de Santiago del Norte, y que más de uno se pregunta como es posible que este pase por aquí, entre los que me incluyo.
De estilo románico de la primera mitad del siglo XIII, fue declarada monumento nacional en 1931, es un edificio de modelo borgoñón, de tres naves, conservando aún columnas de su fundación. Peculiares son la decoración existente en su portada principal (oeste o del cielo) y en la lateral (sur). Su interior sufrió grandes modificaciones en el siglo XVI y en el XVII con la construcción de sus capillas laterales, que albergan retablos barrocos interesantes; en sus bóvedas hay bustos de los apóstoles y temas referentes al descubrimiento de América.
Los retablos flamencos de San Bartolomé y de San Pedro, del siglo XIIII, el primero con tablas de Petrus Nicolai, son junto con el retablo mayor son sus piezas más interesantes. La figura de la patrona de la ciudad, la Virgen del Puerto, se encuentra en el altar mayor, y de ella se cuenta que fue llevada a América en el viaje del descubrimiento. La piedra bautismal de inicios del XIII, tallada en piedra y la portalada de entrada, con su arco, construido en 1660, son también dignas de mención. En los alrededores de la iglesia se encuentran las campanas del antiguo monasterio y figuras de diferentes santos.

El edificio civil más emblemático, hoy en estado ruinoso y abandonado, probablemente es del Palacio de Chiloeches, construido en los primeros años del siglo XVII, es bien de interés cultural desde 1972. Desde mediados del siglo XIX fue hospital militar, hasta la guerra civil española, en el que fue convertido en cárcel. Sus escudos barrocos son sus elementos más destacados.
El otro edificio civil emblemático es la casa palacio neoclásica del Marqués de Manzanedo y su jardín, también reconocido como de interés cultural, construido en 1864 por Juan Manuel de Manzanedo González, marqués de Manzanedo y duque de Santoña, indiano en Cuba, comerciante y banquero. En la actualidad es de propiedad municipal.

Al marqués también se le debe, entre otras, la construcción del Instituto que lleva su nombre, ubicado justo enfrente de lo que fue su casa. En sus jardines se encuentra el busto de su fundador.

Un lugar emblemático, centro geográfico, neurálgico y social de la villa es la plaza de San Antonio. Su configuración se realizo en 1880, y no sólo es el lugar de reunión y paseo, sino que también es el lugar de las celebraciones más importantes, como son los carnavales, declarados de interés turístico nacional y considerados los mejores del norte de España, o la feria de la Anchoa, dedicada a uno de sus motores económicos.

No menos emblemática es la plaza de abastos, construida en 1912 en la plaza San Felipe, con los materiales desmontados del mercado de Atarazanas en Santander en 1903 y que fueron adquiridos por el ayuntamiento para construir la misma. Alrededor de la misma los sábados hay animados mercados, con puestos de aldeanos que ofrecen sus mercancías.

El epicentro cultural es el Teatro Casino Liceo, construido en 1862 por la Sociedad Casino Liceo, albergo sesiones de cine y de teatro, celebrándose en él los bailes de carnaval. Tras años de decadencia, cerró sus puertas en la década de los 80 del siglo XX, hasta que en el año 2009 volvió abrir sus puertas, gracias al acuerdo alcanzado por la Sociedad con el Ayuntamiento, que lo ha rehabilitado. A él acudo cada año con motivo de la celebración del Gran Capítulo de la Cofradía de la Anchoa de Cantabria, al que soy fiel desde hace años. Enfrente se encuentra la actual Casa de Cultura, y a su alrededor las seis esculturas de escritores y poetas, realizadas por el escultor local Víctor de los Ríos, para conmemorar el centenario de la generación del 98.

La bonita casona de la familia Albo, uno de los más afamados empresarios conserveros,  pasó a la historia local por albergar y ayudar al aviador norteamericano Charles Lindbergh y a su esposa Anne Morrow, cuando tuvieron que hacer un aterrizaje forzoso en la bahía de Santoña. Realizaban la vuelta al mundo en su hidroplano Albatros en noviembre de 1933, cuando tuvieron el percance, mientras cubrían la etapa desde el lago Constanza, en Suiza, a Lisboa. El aterrizaje causó un gran impacto social y la pareja recibió todo tipo de reconocimientos y ayudas para poder continuar su aventura.

En la centro de la villa, aún se conservan muestras de su arquitectura industrial de principios del siglo XX, de sus emblemáticas fabricas de conservas, salazones y anchoas, que tanta vida y prestigio han dado a la localidad. Son naves industriales sin gran valor artístico, pero si histórico y no me parece descabellado pensar que alguno de ellos se pudiese destinar a un museo sobre la anchoa y todo su entorno -historia, pesca y manipulación-. Un cartel en la feria del año pasado, daba cifras de fábricas existentes en diferentes años, y las cifras son significativas y muestran el peso económico de esta industria; en 1885=4 fábricas, en 1890=7, 1904=13, 1931=34, 1954= 94, 1960=118, 1984= 74 y 2010=51. El bocarte y la anchoa vivió tiempos mejores, y los más veteranos aún se acuerdan de aquél 5 de abril de 1960, en el que se rularon 1.500.000 kilos de bocarte, esos tiempos está claro que no volverán.


En Santoña hay una especial sensibilidad al arte, y son muchas las esculturas y monumentos que se encuentran ubicadas por diferentes lugares de la villa, no habiendo plaza o rotonda que no disponga de una o varias. Su número es muy alto, y están dedicados a profesiones y temáticas diversas. En monumentos a los citados a Juan de la Cosa y Carrero Blanco, se suma el “Arco del Hermanamiento”, de 1990 para conmemorar el hermanamiento entre Santoña y Palos de la Frontera con motivo del V Centenario del descubrimiento de América, y la de “Virgen del Puerto” que recibe a los marineros en su llegada a la bahía. En esculturas, entre otras, destacan las del “Pescador y su perro de aguas”, “Monumento al bocarte” “Mujer conservera” “Progreso” “Mujer y fuente del Peralvillo” “Pescador de subas” “Cervantes” o el conjunto ya citado realizado por Víctor de los Ríos.
Seguro que habrá muchas anécdotas y dichos sobre todos los sitios que he mencionado, pero no me resisto mencionar la de la escultura del perro de aguas. Conocida es la fidelidad de los perros, curiosa la adaptación de esta raza concreta al medio marino y la complicidad con los marineros. En Santoña hay dos monumentos en los que este perro esta, uno en el paseo marítimo, muy cerca del monumento a Juan de la Cosa, encima de una de las piedras que formaban el primer puerto pesquero en el siglo XVII; la otra a la entrada de la ciudad, formando parte de la escultura al pescador. Púes bien en esta última, un ciudadano santoñes conocido como el “mellizo” de nombre José, acude a ella todos los días a limpiar la placa del perro, en honor al que se le murió, que quiso enterrar en el cementerio y que era su fiel compañero.


Por Santoña no se pasa, a Santoña hay que ir, y yo les animo a que vayan, seguro que no se arrepentirán. Historia, naturaleza, monumentos, paisanaje y gastronomía no les defraudaran.
MÁS INFORMACIÓN.
Vídeo de las esculturas de Santoña.


“Los pueblos son una cera blanda, todo depende de la mano que les imprima el sello”. Laboulaye Edouard ( 1811-83) escritor francés.


2 comentarios:

  1. ¡Qué buena guía de nuestro pueblo has hecho!¡Como te lo curras! seguro que muchos de los nuestros no conocen datos que mencionas. Gracias por el cariño que le tienes a Santoña. Juanma.

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  2. Estupendo artículo sobre un pueblo ejemplar como el nuestro. Enhorabuena. Puerto Zurita.

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