sábado, 28 de noviembre de 2015

Gran Café Tortoni de Buenos Aires.

Inaugurado en 1858, es el más antiguo, emblemático y elegante de la ciudad.


Argentina, está organizada de modo republicano representativo y federal, la forman  veintitrés  provincias y una ciudad autónoma, Buenos Aires, capital y sede del gobierno federal. Capital situada en la región centro-este del país, en la margen sur del río de la Plata, en plena llanura pampeana, aglutina a tres millones de personas viviendo en la ciudad y otros once millones en sus alrededores. Fue fundada definitivamente en 1580 por los conquistadores españoles, después de varios asentamientos infructuosos, sufriendo una total conversión a finales del siglo XIX. 
Desde la época colonial española se fueron creando cafetines, bares y cafés, que con el correr de las épocas se transformaron en símbolo de la cultura bonaerense, dónde vive la memoria colectiva y sus sueños, siendo parte esencial de su paisaje urbano. Tanto, que setenta y tres de ellos, tienen el reconocimiento de la ciudad como “Bares Notables”, contando con apoyos oficiales, y que califica como tales a aquellos bares, billares o confiterías relacionados con hechos o actividades culturales de significación, y aquellos cuya antigüedad, diseño arquitectónico o relevancia local, le otorgan un valor propio. Algunos de ellos, además, también han sido reconocidos como “Patrimonio Cultural de la ciudad de Buenos Aires”. El Gran Café Tortoni, está incluido en ambas categorías.









Ubicado en el epicentro de la ciudad, en pleno barrio de Montserrat, en el número 829 de la avenida de Mayo, fue abierto e inaugurado en 1858 por un francés de apellido  Touan, que le dio el nombre de un  célebre local bohemio situado en el Boulevard des Italiens de Paris, dónde se reunía la élite de la cultura parisina del siglo XIX.
De carácter porteño, es el más emblemático y más representativo del espíritu tradicional de la avenida dónde está situado, toda una leyenda en una ciudad de cafés, a los que encabeza en elegancia y antigüedad.









Situado inicialmente en la esquina de la calle Rivadavia y Esmeralda, sufrió las obras realizadas en la ciudad en 1858, con la construcción del gran boulevard al estilo de los existentes en Francia, que se denominó avenida de Mayo, que comunicó la plaza de Mayo y la plaza del Congreso.
El diseño y la construcción del boulevard supuso la demolición de muchas de las antiguas edificaciones existentes. Del edificio dónde se ubicaba el café se respeto la fachada, que sigue existiendo como puerta trasera por la calle Rivadavia, siendo la principal obra del arquitecto noruego Alejandro Christophersen, edificada en estilo academicista francés, que terminó de construirse en 1898 y cuenta con planta baja y dos pisos. Edificio en la actualidad denominado “Palacio Carlos Gardel”.









 El café ocupa su planta baja y el sótano del edificio, dónde se realizan diariamente espectáculos de tango. Mientras que el resto es ocupado por la Academia Nacional de Tango, que dispone de una biblioteca de investigación para estudiosos del tango e imparte clases de baile; el Liceo Superior del Tango y el Museo Mundial del Tango, que cada noche acoge espectáculos de música de tango y jazz.










En las tres columnas que separan la puerta principal del café de los ventanales exteriores y  de la puerta de acceso al resto del edificio, están ubicadas diferentes placas que dan fe de su fundación, reconocimientos, acontecimientos y conmemoraciones, que no sólo forman parte de su historia, sino también de la ciudad y de su cultura, de la que es una auténtica referencia.
Placas que recuerdan su fundación; de su declaración como “Sitio de interés cultural” por el honorable concejo deliberante de la ciudad de Buenos Aires; la dedicada por la Asociación amigos de la avenida de Mayo, con motivo de su ciento quince aniversario; la que los alumnos de la Facultad de Historia y Letras, de la Universidad del Salvador, dedicaron al profesor Fernández Moreno, por los versos que escribió desde el café o la que recoge su reconocimiento en abril de 2003 como “Sitio de interés turístico” por la subsecretaria de turismo del gobierno de la ciudad, figuran entre ellas.












En el café tuvo su sede “La Peña”, nombre con que era conocida la “Agrupación Gente de Artes y Letras”, la de mayor predicamento de la ciudad. Creada en el cercano café La Cosechera y trasladada al poco tiempo al Tortoni, dónde fijo su sede en la bodega de vinos –sita en el sótano-, cedida por  Curutchet –propietario por entonces del café- el 24 de mayo de 1926 y dónde se mantuvo hasta su desaparición en 1943.
Creada y liderada por el pintor Benito Quinquela Martín, siguiendo la idea de las existentes en Paris, fomentó la protección de las artes y las letras, realizando tareas de difusión cultural mediante conciertos, recitales, conferencias y debates.
Actividades de las que formaban parte artistas, escritores e intelectuales, tanto nacionales como extranjeros, clientes asiduos del café, como Alfonsina Storni, Baldomero Fernández,  Florencio Molina, Jorge Luis Borges, Roberto Arlt, Jorge Luis Borges o Ortega y Gasset.  
El denominado “Rincón de los poetas”, ubicado en un lateral del fondo del café, recuerda aquella época. En él se encuentran bustos de algunos de sus ilustres clientes, y tres esculturas a tamaño natural de Alfonsina Storni, Carlos Gardel y José Luis Borges, recreados gracias a la iniciativa del escultor argentino Gustavo Fernández, autor de las obras, que contó con el apoyo del colectivo “Art Saint Michel” de Paris, según reza en un cuadro situado junto a las mismas.










Años más tarde, entre 1962 y 1974, otra Peña tuvo su sede en el café, la del Escarabajo de Oro, creada por jóvenes escritores argentinos que se reunían en él cada viernes con otros colegas de mayor edad. Las emblemáticas revistas “El grillo de papel”, “El escarabajo de oro” y “El ornitorrinco”, que marcaron la dinámica cultural e intelectual argentina de aquellos años, fueron fruto de esas reuniones.








La bodega del Tortoni, también acogió durante una década, desde 1994 a 2004, el programa de radio de humor y reflexión “La venganza será terrible”, conducido por Alejandro Dolina.









También el café y sus mesas de roble y mármol verde, acogieron la visita y parada de conocidos políticos del país,  prestigiosas figuras extranjeras  -como Albert Einstein y Federico García Lorca- ;  jefes de Estado, como el rey Juan Carlos I de España o la primera dama estadounidense Hilary Clinton, o  personajes populares de la vida argentina, como el piloto Juan Manuel Fangio y el cantante, compositor y actor Carlos Gardel. Este último cliente habitual y que cantó en él en dos ocasiones, una en homenaje a Luigi Pirandello, que acababa de dar una conferencia para la Peña.









Pero no sólo Carlos Gardel fue cliente del bar, el café es un símbolo también del tango, muchos cantantes y bailarines se reunían y reúnen en él. La cantidad de tangos dedicados al mismo son muchos, entre los que destaca el “ Viejo Tortoni” con letra de Héctor Negro y música de Eladia Blázquez, que ha sido cantado por Susana Rinaldi:
Se me hace que el palco llovizna recuerdos,
que allá en la avenida se asoman, tal vez,
bohemios de antaño y que están volviendo
quellos baluartes del viejo café.
Tortoni de ahora te habita aquél tiempo.
Historia que vive en tu muda pared.
Y un eco cercano de voces que fueron,
se acoda en las mesas, cordial habitue…









En la actualidad, en su sótano, en la sala “La Bodega”, se celebran diariamente espectáculos de tango y jazz, actuando cada sábado desde 1978 el conjunto argentino de jazz tradicional “Fénix Jazz Band”; realizándose también presentaciones de libros, concursos de poesía y otras actividades literarias de forma continuada. 








Hoy el “Gran café Tortoni”, del que es propietario el Touring Club Argentino, sigue siendo un lugar de difusión cultural y turístico por excelencia. Conserva la decoración de sus primeros años, incluida las dependencias de una antigua peluquería, una biblioteca, mesas para jugar al billar y salones para hacer al dominó y los dados.










Es  más que un café, es un Museo viviente de la ciudad, con diferentes salas temáticas, su mobiliario sigue siendo de la época, con estupendas lámparas y maderas centenarias, muebles que recogen fotografías, objetos y recuerdos recopilados a lo largo del tiempo, esculturas, cuadros y otros enseres.










El café pertenece al selecto grupo de “Bares Notables” de la ciudad de Buenos Aires, grupo que reúne a los setenta y tres bares y cafés más representativos de la ciudad,  están oficialmente apoyado por programas del Gobierno de la Ciudad y son calificados como tales “aquellos bares, billares o confiterías relacionados con hechos o actividades culturales de significación, y aquellos cuya antigüedad, diseño arquitectónico o relevancia local, le otorgan un valor propio”.











MÁS INFORMACIÓN. Pinchar enlaces.



“A pesar de la lluvia yo he salido a tomar un café. Estoy sentado bajo el toldo tirante y empapado de este viejo Tortoni conocido”. Baldomero Fernández Moreno (1886-1950) médico, escritor, poeta y profesor argentino.



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