domingo, 16 de julio de 2017

Iglesia de San Martín de Calleras, Tineo, Principado de Asturias.

Grandiosa iglesia, que cuenta con los considerados mejores retablos barrocos del siglo XVII, en el Principado de Asturias.


Calleras es una parroquia perteneciente al municipio de Tineo, en el sur occidente del Principado de Asturias, englobada en el denominado Cuarto de los Valles y la comarca vaqueira.
Dista 17 kilómetros de la capital del concejo, con la que se comunica a través de la carretera TI-2, y limita con el concejo de Valdés. Los núcleos rurales que engloba la parroquia, son: Busmeón, Bustellín, Calleras, Ese de Calleras, Llaneces de Calleras, Montelloso, Pandiello, La Rebollada, Relloso, La Rubiera, Trabazo y Veneiro. Siendo su poblacional es de 66 habitantes, según censo de 2015.
Parroquia que tiene en su templo parroquial, en la magnífica iglesia de San Martín, su referente en todos los sentidos, tanto por su riqueza patrimonial como por su grandiosidad, siendo considerada por muchos más catedral que iglesia por su volumetría.






Grandeza que resalta aún más con la historia de su construcción, directamente relacionada con el mecenazgo realizado por el tinetense, Santiago Fernández Negrete, Marqués de Lema, nacido en el cercano Villatresmil y fuertemente vinculado a Calleras, de dónde era su padre. Quién siendo ministro de Gracia y Justicia del gobierno presidido por Leopoldo O´Donell, en el período 1859-1862, convocó a sus habitantes a un referéndum para decidir si se les construía una iglesia o una carretera que diera acceso al pueblo, mejorará la comunicación y facilitará el comercio.
El entonces párroco, Manuel Gallo, prefirió la primera opción, involucrándose personalmente el ministro al que España debe su Ley Hipotecaria, en su construcción. Que se inició en 1860 y concluyendo en 1898, y que sustituyó a una antigua capilla demolida tras la inauguración del moderno templo., ubicada en el mismo lugar conocido como Solavilla.






Construcción que contó con la enorme particularidad, es que al contrario de la inmensa mayoría de los templos, de ser un diseño a medida de los que iba a acoger en su interior, siendo sus medidas decididas  a partir de las de los retablos que debía de acoger.
Retablos barrocos que procedían del monasterio de Santa María de Lapedo, sito en el concejo de Belmonte de Miranda, construido en el año 1032, que conoció sus mejores años durante el reinado de Alfonso VII, y fue regido por los benedictinos desde mediados del siglo XII hasta su desaparición en 1836 con la desamortización de Mendizábal.







Retablos comprados, desarmados y transportadas en carros tirados de bueyes, para volver a ser reconstruidos en su nueva ubicación, que están considerados como los más importantes del siglo XVII en estilo barroco de Asturias.






El edificio es de nave única de gran altura, planta de cruz latina y cúpula central, adaptado a las dimensiones del retablo central, datado entre los siglos XVII y XVIII, compuesto por tres calles divididas por columnas salomónicas de capiteles corintios.







En su construcción se utilizaron piedras de unas canteras situadas en el cercano núcleo de Veneiro, sito en la misma parroquia y de las inmediaciones del puente del río Ese, a escasa distancia de su ubicación. Y que fue llevado entre otros por canteros llegados de Galicia y del artista local, Ceferino “el Porru” que labró el ojo de buey de la fachada.
En el presbítero se encuentra el retablo central, obra del escultor barroco Antonio de Borja, natural de Sigüenza y afincado en Oviedo, que cuenta con las imágenes de los santos Benito, Bernardo, Bartolomé y Juan Bautista.









En la calle central, aparece la Asunción de la Virgen y en la parte alta, el Santo Cristo Crucificado, considerado una de las mejores muestras del barroco del Principado de Asturias, flanqueado por dos escudos, uno de la Orden Benedictina y el otro de los Condes de Tineo, fundadores del cenobio de Lapedo.





El templo cuenta con otra escultura de gran valor, una Piedad, cuya autoría se atribuye al taller de los Palominos, sito en el pueblo tinetense de Villatresmil.







Así como dos retablos laterales, procedentes igualmente del cenobio belmontino.












En su exterior, y siguiendo la milenaria tradición celta, en el lateral izquierdo de la fachada principal, la iglesia cuenta con un tejo. Joven ejemplar, con mucho cemento en su entorno que sin duda dificulta su crecimiento y que no parece estar conservado en las mejores condiciones.




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“Despertar en soledad en un pueblo extraño, es una de las sensaciones más placenteras de este mundo”. Freya Madeleine Stark (1893-1993) exploradora y escritora inglesa.



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