viernes, 28 de junio de 2013

Traspinedo, esencia pura de Castilla.

Municipio, capital y parroquia, Traspinedo en Valladolid, mantiene viva la esencia de Castilla. Descripción, fotografías y video de la localidad.

Auspiciado por Alfonso VI de Castilla, continuador de la organización política de la Extremadura Castellana a través de las Comunidades de Villa y Tierra, allá por el siglo XI para repoblar las tierras conquistadas a las huestes musulmanas, y en concreto las de la cuenca del río Duero,  que aún maldecían al Rey Pelayo y a sus fieles asturianos por su atrevimiento a enfrentarse y retar al poder sarraceno, Traspinedo vio pasar su posesión de mano en mano y esta documentado como uno de los primeros pueblos de la actual provincia de Valladolid.
Su actual territorio estaba incluido en el de la cercana localidad segoviana de Cuéllar, una de las primeras Comunidades de Villa y Tierra en crearse, de las sesenta y dos que existieron, y que ya en 1147 aparece por vez primera vez documentada actuando como concilium, y a cuya vicaría perteneció religiosamente durante una buena parte de su historia. Historia que también señala su pertenencia al Infante de Valladolid y a varios señoríos.
En la actualidad Traspinedo es un municipio de la provincia de Valladolid, con una extensión de 26 kilómetros cuadrados y poco más de 1000 habitantes, ubicado a una altitud de 742 metros, distante 25 kilómetros de Valladolid capital a la que se accede por la carretera N-122. Englobada en la comarca de Tierra de Pinares, en el valle del río Valcorba que a poca distancia entrega al Duero, y que linda con los municipios de: La Parrilla, Monte Mayor de la Pililla, Santibañez de Valcorba, Sardón de Duero, Tudela de Duero y Villabañez.
La capital municipal se encuentra en la localidad de mismo nombre, que aglutina a la mayor parte de su población, que se ha extendido en los últimos años en pequeños núcleos rurales y urbanizaciones como el Apeadero, Romeral, Vega Nueva o Ventorro, y cuya etimología se debe a estar “tras los pinos”, rodeada de pinos Negrales y Albales, pinos que a su vez han sido y son parte importante en la economía local.



Traspinedo desde el Sur, con las tierras de la Ribera del Duero al fondo.


Ubicado muy cercano al inicio de las tierras que componen la Ribera del Duero vallisoletano –dista 30 kilómetros de Peñafiel- por el que suscribe relativamente bien conocidos, Traspinedo era para mi un gran desconocido, visitando recientemente el mismo por cortesía del matrimonio Sanz Gómez, los amigos Luis y Elena, y que mantienen la casa que vio nacer al primero de ellos, a la que acuden cuando les es posible, y que han sido nuestros magníficos anfitriones.



Luis, hijo sirviendo el típico “Pincho de lechazo de Traspinedo” a sus padres Elena y Luis.



Un paseo por sus calles y las conversaciones con los lugareños hacen que el visitante se inunde de la más pura esencia castellana, de su hospitalidad y de unas costumbres y hábitos diferentes.
Paseo que recomiendo inicien en el centro de la localidad, que atraviesa la carretera VA-2303 que comunica la localidad con la N-122 en el trayecto que une Valladolid con Soria. Allí se encuentra el edificio que albergo hasta el año 2011 la casa Consistorial y que ahora acoge a la Asociación de jubilados Santa Isabel.





Esta carretera es el eje sobre el que se estructuro la localidad, y de ella parte la calle Mayor, que alberga a derecha e izquierda sus casas más antiguas, datadas parte de ellas en el siglo XIX, casas cargadas de encanto con soportales con columnas de madera, buena muestra de la arquitectura rural castellana, sin duda  testigos de la historia local, y cuya observación no deja indiferente a nadie.





Esta calle es, junto con la carretera mencionada, la que vértebra Traspinedo, y por ella se accede al actual edificio que alberga el Ayuntamiento y las dependencias municipales. Edificio levantado a finales del siglo XIX y que acogió hasta finales del siglo XX sus escuelas públicas y las viviendas de los maestros, y que fue respetuosamente rehabilitado en el año 2011 para su fin actual. Las dependencias técnicas y de los partidos políticos ocupan la planta baja, mientras que la planta superior es utilizada para la realización de los plenos y como sala multiuso municipal.





A pocos metros, bien visible casi enfrente, se ubica el epicentro local y monumento local más importante, la iglesia parroquial de San Martín de Tours, costeado por sus vecinos entre finales del siglo XV y principios del XVI, lo que demoró su construcción y explica la mezcla de estilos góticos y renacentistas, con posteriores reformas en 1752 y otra en la última década del siglo pasado. Su estructura de piedra se encuentra dividida en dos naves cubiertas de bóveda, de arista la central y de crucería estrellada la lateral, separadas ambas por pilares compuestos góticos, siendo de cañón la bóveda de su capilla mayor y todo ello soportado por contrafuertes en los laterales.
Edificios ambos  de cuya visita he podido disfrutar gracias a la amabilidad de Paco Puertas, vecino y concejal, que como buen anfitrión no ha escatimado esfuerzos en darme a conocer el patrimonio local.  http://www.dendecaguelu.com/2013/06/iglesia-de-san-martin-de-tours-en.html




Volviendo al actual Ayuntamiento en su parte trasera, al Oeste,  se encuentran las actuales escuelas públicas y muy cerca de las mismas otro ícono de la localidad, epicentro de las fiestas y enraizado en la más pura tradición castellana, la plaza de toros “La Fuentecilla”. De construcción peculiar, de forma casi triangular, no utilizada para la realización de las corridas de toros clásicas, sino para los encierros de toros por las calles y plaza, que en esta zona de Castilla forman parte intrínseca de sus habitantes, y a la que no es ajena Traspinedo, que sin duda los ha vivido durante toda su historia, ya que no podemos olvidarnos de que en la cercana y mencionada Cuéllar, se encuentran documentados los mismos desde el año 1215, lo que les convierte en los más antiguos de España.




  
Desde la plaza de toros si el visitante enfoca el Sur, pronto se encontrará en las afueras del casco urbano y las primeras fincas agrícolas, dónde se hallan los restos de la ermita del Cristo del Humilladero, de la que en la actualidad solo quedan las cuatro paredes que la conformaban, su arco de entrada de medio punto y su Cruz exterior. Ermita enraizada en la historia española y castellana, levantada y consagrada con el mismo nombre que otras tantos a lo largo y ancho de nuestra geografía, como lugar devoto existente en las entradas o salidas de los pueblos y junto a los caminos, con una Cruz en su parte delantera como seña identificativa.




El municipio cuenta con varias ofertas de ocio, deportivas y de naturaleza, entre ellas el parque recreativo de la “Fuente del Hinojo” y varias rutas de senderismo, una de ellas la que conduce al “pico de la Atalaya” excepcional mirador del valle del río Valcorba, y cuyo inicio se realiza desde la ermita del Humilladero.




De la ermita también se disfruta de la mejor panorámica de la ladera o cerro  que protege por el Sur a la localidad, y que se encuentra perforada por la multitud de bodegas allí ubicadas. Y es que a escasos 500 metros de la población tienen los traspinenses parte de su esencia: las bodegas y merenderos, y las más de cien existentes hacen que pocos vecinos no tengan allí directa o indirectamente una segunda propiedad.




 Panorámica de las bodegas desde la ermita del Humilladero.



Edificaciones que en la actualidad albergan varios usos, muchas de ellas han conservan sus orígenes y en ellas se elaboran vinos –las menos- mientras que otras conservan todos sus útiles para lo que fueron creadas en desuso y son utilizadas simplemente como merenderos o lugares de reunión, fin único que tienen otras de más recientes. Y es que uno no puede olvidar que en Traspinedo, como en los municipios lindantes, el viñedo siempre fue uno de sus sustentos económicos, viñedo que prácticamente fue reconvertido en la década de los años setenta del siglo pasado en terreno para hortalizas y cereales, aunque aún existe un buen número de viñedos, incluso algunos en el centro de la localidad. ¡Quién les iba a los agricultores traspindejos los tiempos de bonanza que años más tarde viviría el sector vitivinícola y en concreto el de la Ribera del Duero!.







Al cerro dónde están ubicadas las bodegas fui conducido por mis anfitriones, y en el lagar levantado por Eleuterio Parra y Baltasara Amo levantado a inicios del siglo pasado, que hace unos años ha rehabilitado su nieto Alfonso Parra, pude conocer en profundidad sus construcciones, útiles y costumbres gracias a la gentileza de este último.



Alfonso explicando el uso del lagar, con la piedra y la viga de madera de negrillo, con mis anfitriones alrededor suyo.



Rehabilitación realizada con exquisito gusto, conservando todo el patrimonio etnográfico  de la misma, sus instalaciones y complementando, con materiales en la línea de los originales, formando un conjunto de esparcimiento y ocio cargado de encanto, desde el que se disfruta de una panorámica única de la localidad con parte del valle del río Duero al fondo.






Y si ilustrativa fue la visita realizada a la bodega, no fue menos la conversación con Alfonso y sus amigos Jesús y David con un buen vaso de vino de la tierra por medio, en la que fui informado con todo detalle de la historia y costumbres de la localidad, de la que nuestro anfitrión es un profundo conocedor como bien pude comprobar y leer en el cuadro que ha confeccionado y que forma parte de la decoración de la bodega en la que describe con todo detalle la historia local, y que me ha sido de gran utilidad para la confección de este artículo.



 Con David, Jesús, Luis Sanz, Luis Riera y Alfonso en el interior de la bodega.



Y si les hablo de las bodegas y merenderos no puedo dejar de hablarles del emblema gastronómico municipal y al que rinde pleitesía todo transpinense que se precie, su auténtico embajador y gran reclamo turístico: el Pincho de lechazo de Traspinedo, peculiar y diferente forma de cocinar el lechazo, basado en la tradición ganadera de los lugareños y que forma parte indivisible de su idiosincrasia.
¿Pero que es en realidad el  Pincho y que se necesita para su elaboración? El pincho no es otra cosa que lechazo, lechazo y sólo lechazo, de cuya calidad va a depender el éxito de la elaboración. Lechazo de cuatro a seis semanas y de cuatro a seis kilos, que será descuartizado en trozos más/menos cuadrados de cuatro a cinco centímetros y que una vez salados se insertan en los pinchos, útil compuesto por una barra de acero inoxidable con mango de madera y final punzante y extensiones igual al ancho de la parrilla. Parrilla en la que será imprescindible el uso como combustible de sarmientos de vides, que allí denominan “haces de leña”, con las que se inicia el fuego, previamente encendido con cerillas de fósforo, nunca mecheros, y sobre cuyas ascuas se elabora los Pinchos. http://www.dendecaguelu.com/2013/06/el-pincho-de-lechazo-en-traspinedo.html








La ensalada de lechuga, tomate y cebolla, la torta de pan de aceite, las pastas de piñones  y el vino de la Ribera del Duero, son los complementos culinarios por excelencia del Pincho, original y exquisita manera de degustar el lechazo, emblema gastronómico vallisoletano y que tiene en Traspinedo su peculiar forma de elaboración. El Pincho ha conseguido unir a la hostelería local en su promoción, que han creado la “Asociación de asadores del pincho de lechazo a la brasa” y que aglutina a los cinco restaurantes de la localidad: “El laurel de Baco”,  “Entre brasas y sarmientos” (antiguo Benito), “ Lo rico de Castilla”, “Mesón los 12 arcos” y “Mesón Molinero”, y en base al mismo se celebra la última semana de septiembre la “Feria del pincho”.
Y una vez concluida tan sabrosa comida, es hora de la sobremesa y después de acudir a los diferentes establecimientos hosteleros a jugar la partida a las cartas, y es que sin partidas de mus Traspinedo no sería lo mismo, es otro de sus santo y seña, y pocos transpinenses no caen en la tentación de echar la partida y compartir esos momentos de relajación y disfrute con sus vecinos, por lo que he podido comprobar. Los establecimientos mencionados anteriormente y el bar el Castillo, bar Taka, James Deam y Trspyd, que componen el resto del sector hostelero de la localidad, son a la hora de la partida el lugar de reunión de la vecindad, sobre todo la masculina.








Concluidas y debatidas las partidas, es el momento de retomar la visita a la localidad, que reiniciamos en la ermita del Humilladero para desplazarnos pocos metros para visitar el campo de celebración de la comida de hermandad de las peñas en las fiestas, cercano a las últimas casas del pueblo, y en el que se ha ubicado la “Fuentecilla”, que dio servicio a los lugareños en el siglo pasado. Fuente, campo, arbolado y bancos forman un conjunto de esparcimiento y reunión bien aprovechado por los vecinos.








Desde la fuente seguimos la visita por el lado opuesto al seguido hasta ese momento, visita que sirve para ver y analizar la nueva cara que vive el municipio, desde que en el año 2009 se hubiese puesto en marcha el “Área de rehabilitación integral Traspinedo”, fruto del acuerdo del Ayuntamiento local con la Junta de Castilla y León y el Estado español. Con un período de vigencia de cuatro años, ampliado recientemente a otros dos más, cuenta con un presupuesto de 4.000.000 euros, del que se han beneficiado propietarios de 110 viviendas hasta el momento, que han recibido hasta el 80 % de la inversión de subvención con el límite de 12.100 € por vivienda. Construcciones que forman el patrimonio civil del municipio, muchas de ellas debilitadas por el paso del tiempo, en estado de conservación precario que el A.R.I ha permitido o permitirá recuperar.








Durante todo el paseo se encuentran con locales que cuentan con rótulos peculiares, que son ocupados en fiestas por las peñas que forman la vecindad, sin límite de edad, y que componen una pequeña feria al más puro estilo andaluz, con el paso por ellos de prácticamente todos los vecinos y sus invitados. Locales que junto con los encierros de suelta de toros por las calles desde los cajones,  forman el embrión festivo en julio –festividad de Santa Isabel- y noviembre –festividad de San Martín- y por son lugar de paso y parada obligatorios. La Resaka –única que cuenta con charanga y es una de los dinamizadores festivos-, el Colocón, el Tomillo, el Albero, el Mostero, los 15, los Chispas o el Cubo + 1, son los nombres de algunas de las muchas peñas existentes, cuyas puertas sólo se abren en las fechas mencionadas y en las que todos los miembros participan en porcentaje económico igual.








El camino lleva de nuevo al viajero a la carretera VA-2303 y al antiguo Ayuntamiento, enfrente del cuál luce una nueva fuente de metal de cuatro brazos, que ha sustituido a la Fuentecilla mencionada anteriormente y cuyo modernismo impersonal uno no llega a entender.








La plaza en la que se ubica la fuente y las calles adyacentes comunican la parte del pueblo ubicado al Norte con el resto de la localidad, en la que me es mostrado una plaza de reciente construcción con una peculiar escultura en la que se rinde homenaje a los viticultores con una cepa en su composición escultural,  que tiene su continuación en la antigua fuente y lavadero, rehabilitado recientemente pero con un no muy cuidado mantenimiento.







Pocos metros separan esta construcción de un pequeño montículo que contiene algún resto de lo que en su día fue un molino de agua, que se alimentaba de un pequeño arroyo del que en la actualidad sólo queda el surco y que nos traslada a tiempos pretéritos, en los que también la localidad contaba con un molino de papel, habitado por monjes, que suministraban el papel utilizado en a la no muy distante localidad de Simancas, donde otros monjes transcribían los hechos históricos, muchos de los cuáles aún forman parte del legado del prestigioso Archivo.
Y con estos recuerdos históricos que también incluyen la existencia de un Castillo y de un Palacio en la localidad de los que no quedan ningún tipo de restos, como tampoco queda del mencionado molino de papel, aunque como muestra de su existencia queda que el escudo municipal tiene por armas un castillo, concluyo la visita a una localidad que me ha prendado por su sencillez, en nada exenta de historia y por la hospitalidad de sus gentes. Localidad que no goza de tradición turística,  pero que sorprenderá al visitante habido de nuevas experiencias y contrastes, como a sucedido al que suscribe, que la ha conocido gracias a la gentileza de mis anfitriones y a los que agradezco sinceramente desde estas líneas la invitación cursada.




MÁS INFORMACIÓN.

Vídeo de Traspinedo.





“Soy una parte de todo aquello que he encontrado en mi camino”. Alfred Tennyson (1809-92) poeta inglés.

8 comentarios:

  1. Buen reportaje y bien documentado, hay cosas en las que nunca me había fijado en dos veces que he ido a este pueblo. Lucia Abengoa, Valladolid.

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  2. Enhorabuena, lo bordas.
    Otro encanto más de Castilla, aparte de los pinchos claro.
    Un abrazo

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  3. me gustaría conocer este pueblo, por lo que he leído sus gentes son muy hospitalarias, su entorno precioso, saludos,

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  4. me ha encantado el pueblo, estuve este fin de semana, recomiendo visitar a los que no lo conozcan.

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  5. Siendo del pueblo da gusto leer cosas como esta para que tido el mundo conozca nuestro pueblo y sus costumbres. Somos un pueblo atípico con gentes muy hospitalarias. Lo único; somos traspindejos, no traspinenses. Por lo demás bordado. Mi enhorabuena al autor y a mis vecinos que siempre estan a la altura.

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  6. Hay que ver en qué se fija la gente, por lo que veo en los comentarios.
    Me quedo con la descripción, con el soporte fotográfico y el cariño que se transmite. Ejemplar. Enhorabuena.
    Fede Marcos. Peñafiel

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  7. Hay que ver en qué se fija la gente, por lo que veo en los comentarios.
    Me quedo con la descripción, con el soporte fotográfico y el cariño que se transmite. Ejemplar. Enhorabuena.
    Fede Marcos. Peñafiel

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