domingo, 1 de julio de 2012

El vino de Ribeiro, a través de un recorrido por seis bodegas.

Coto de Gomariz, Manuel Formigo, Viña Mein, Eloi Lorenzo, Antonio Cajide y Casal de Armán, han sido las bodegas visitadas acogidas a la Denominación de Origen Protegida Ribeiro.


Con complemento a la entrega de los premios de la DOP Ribeiro 2012, que se ha realizado en la cuna y motor del Ribeiro, el monasterio San Clodio, Marta Fernández responsable del departamento de comunicación y promoción de la DOP, nos ha preparado al amigo  Carlos Cuesta y  al que suscribe, un amplio programa de visitas a bodegas. Un total de seis bodegas visitadas, entre los pasados días 21 y 22 de junio, que ha constituido una experiencia altamente agradable, que nos han permitido conocer de cerca viñedos, bodegas y vinos de la denominación de origen más antigua de Galicia y que vive un espléndido momento, como he podido comprobar in situ.
Las visitas comenzaron en Leiro, en Gomariz, en la bodega COTO DE GOMARIZ muy cercana al monasterio, donde conocimos de la mano de Inma Pazos –responsable de exportación del grupo Ribeiros do Avia- el coto vitícola más antiguo de la península ibérica, fundado por la granja y priorato cisterciense de Gomariz en el siglo IX.
La bodega es propiedad de la familia Carreiro, fundada en la década de los 80 del siglo pasado, ha sido pionera en la recuperación de variedades autóctonas, constituyendo su viñedo actual una superficie de 28 hectáreas repartidas en varios viñedos de ladera, seleccionados por su orientación y su suelo. Su filosofía de trabajo esta muy orientada a los suelos, vinificando todas las variedades en función del viñedo de donde proceden y por separado unas de otras.
 
 

Todo ello le ha permitido elaborar desde vinos blancos del año, hasta vinos tintos de alta expresión y largas crianzas en barrica de roble, pasando por blancos fermentados y criados en barrica. Está considerada como una de las bodegas más moderna y vanguardista de Galicia, tanto por sus instalaciones como por los vinos que elabora.
Los vinos blancos que comercializan son: Coto de Gomariz, Coto de Gomariz colleita seleccionada y Gomariz X; mientras que en tinto son: Abadía de Gomariz, Gomariz X, VX Cuvée Primo, VX Cuvée Caco y Seica.
Asimismo aprovechando los bagazos de su vendimia, elaboran una gama de excelentes aguardientes, que destilan en la propia bodega con cuatro alquitaras que poseen para tal fin. Comercializan aguardiente blanco, el de hierbas y el de café; este último con el nombre de Café de Gomariz, elaborado con cafés “volcán de oro” y “pico de San Cristóbal” y azúcar de caña sin refinar.
Cabe recordar que Gomariz, pertenece al municipio de Leiro, dónde el licor de café es exaltado, mediante una fiesta que se celebra cada año a finales de septiembre.
 
 

Para la siguiente visita, nos desplazamos al municipio de Beade, a visitar al colleiteiro MANUEL FORMIGO. Un colleiteiro, es una figura creada en 1987 en la DOP, es aquél que elabora con viñedo propio o alquilado y cuya producción no puede superar los 60.000 litros al año. En su casa y bodega en Cabo de Vila, nos recibió Manuel, que representa la segunda generación de esta familia colleiteira.
Primeramente nos llevó a conocer uno de sus ocho viñedos, el de Portela, cercano a la bodega y que cuenta con una superficie de 1 hectárea, siendo el segundo mayor en superficie de un viñedo que en total tiene 4,5 hectáreas, del que anualmente obtienen aproximadamente 42.000 kilos de uva.
 
 

De vuelta a Cabo de Vila, 49 –ubicación de la bodega- pudimos comprobar el quehacer elaborador de un colleiteiro. Una coqueta bodega, ubicada en el bajo de la casa con unas paredes dobles de piedra de más de doscientos años de antigüedad, que cuenta con 10 depósitos de acero inoxidable, con una capacidad máxima de elaboración de 46.000 litros, aunque su producción real este en los 30.000 litros, un pequeño laboratorio, embotelladora y almacén.
Manuel elabora principalmente blancos, unos 28.000 litros, que comercializa con las marcas Formigo blanco, Finca Teira blanco, Teira X blanco; un tinto -2000 litros- con el nombre Finca Teira tinto y una pequeña joya, su Tostado de Teira, monovarietal de Treixadura, elaborado mediante una pasificación bajo cubierta, y cuya producción no llega a 300 botellas de 0.500 litros.
 
 

La mañana del viernes fue intensa, con la visita a cuatro bodegas, no pudiendo realizar otra más por falta material de tiempo, la de José Estévez Fernández, que comercializa sus vinos bajo el nombre comercial Mauro Estévez. Como habíamos dormido en el precioso Casal que Viña Mein tiene como turismo rural, la primera bodega visitada fue esa, donde fuimos recibidos cortésmente por el bodeguero Ricardo Vázquez.
VIÑA MEIN nació en 1987, fruto de la ilusión de varios amigos de la infancia de Leiro, sin ambiciones comerciales hecho con Treixadura a partir de un viñedo propio. El azar hizo que el proyecto comandado por Javier Alén, se convirtiese en un principio en algo bastante diferente al inicialmente previsto, la búsqueda de un terreno de media hectárea para plantar viñedo, dio con uno de tres, y el comienzo de un proyecto empresarial que hoy es emblema del Ribeiro, y que en la actualidad alcanza las 18 hectáreas de terreno, y cuyo objetivo desde el inicio fue recuperar la vieja tradición que le antaño le diera fama internacional al Ribeiro.
 
 

El viñedo está compuesto principalmente por la autóctona Treixadura en un 80 % y completado con Torrontes, Lado, Loureiro y Albariño. Destaca la existencia de dos balsas de agua, utilizadas para el riego en época de heladas, para evitar las mismas.
La tecnología más moderna se integra en un viejo Casal rehabilitado en el centro de la plantación de Mein, combinada con un viñedo autóctono y una sabía elaboración, que tiene como característica principal la maceración en frío del mosto con los hollejos durante varias horas, un procedimiento que al extraer las propiedades de la piel, permite manifestar al vino mejor las propiedades de la uva con la que fue elaborado.
Bodega perfectamente diseñada, adosada a un bolo granítico imponente, con control informático de todo el proceso, que cuenta también con una sala de destilado, dónde a través de tres alambiques destilan su bagazo, laboratorio, sala de cata y sala de reuniones.
Aunque la capacidad de elaboración de la bodega es de 180.000 litros, nunca han alcanzado esa cifra, elaborándose de la añada 2011, 140.000 litros, de los que únicamente 3.000 litros fueron de tinto. Los vinos que comercializan son el Viña Mein blanco, Viña Mein blanco fermentado en barrica, Viña Mein tinto clásico y los aguardientes Viña Mein blanco y Viña Mein de hierbas.
 
 

Con pena abandonamos la paz que se vive en Viña Mein, dejamos Leiro y nos dirigirnos a Ribadavia para cruzar el río Miño e introducirnos en el concello de Arnoia, dónde como bien dice su eslogan: “Onde a auga reza, o viño fala, e a pedra cala”. En él estaban programadas las visitas a las colleiteros ELOI LORENZO y Mauro Estévez, aunque como se ha dicho está última no fue posible visitarla.
En A Ponte, nos esperaba Javier Monsalve, al que habíamos conocido recientemente en la II feria del Ribeiro celebrada en Oviedo. Javier representa a una generación que decide dar un giro a su vida, y dedicarse a lo que verdaderamente le satisface. Nacido y con residencia en Madrid, licenciado en Sociología y con un trabajo estable, decide volver a la tierra de sus progenitores que tan bien conoce de su infancia y emprender una nueva vida en Villa Paz, la casa que fue de su bisabuelo Eloi Lorenzo, al que en su honor pone el nombre del único vino que de momento elabora.
 
 

Eloi fue un galeno ejemplar de los clásicos de principios de siglos, que como bien nos decía un emocionado Javier al hablar de él, era una auténtica seguridad social de la época. Siempre vinculado a Arnoia, contaba con 48 parcelas que formaban una hectárea, muestra del minifundio gallego,  que su bisnieto consiguió agrupar en una sola parcela mediante complicadas intercambios a principios de siglo, para convertirse en colleiteiro.
Javier es un pequeño colleiteiro, que obtiene entre 6000 y 7000 kilos de uva de su hectárea, compuesta por Treixadura (80 %), Lado (8 %) -varietal autóctona de Arnoia-, Loureiro (10 %) y Torrontés (2 %), con las que elabora sobre 7000 botellas de Eloi Lorenzo, en su pequeña bodega en la casa, mediante el método tradicional y con escasa tecnología. Vínifica por separado las varietales, y una cuarta parte de Treixadura pasa por barricas de roble durante 8-10 meses, para luego comercializar el vino en una llamativa botella azul cobalto.

 

De Arnoia volvemos a Ribadavia, para ir a la parroquia de Santo André, dónde Antonio Cajide Gulín nos esperaba en su adega Salmeirás. Antonio, con el que también hemos estado en la feria celebrada en Oviedo, es uno (o el más) laureado de los colleiteiros del Ribeiro, un autodidacta enamorado de su profesión que transmite su pasión entusiastamente. Como Javier, dejo su actividad laboral que desempeñaba como un alto cargo en la mayor cadena de tiendas de Galicia, para ejercer hace una década una profesión que ya contaba con importantes antecedentes familiares e instalarse en la antigua bodega familiar.
También tuvo que unificar en viñedo, muchas parcelas independientes, contando en la actualidad con 6 hectáreas, formado por 7 parcelas: Samierás (a la vera del Avia), O´Cotiño, O´Forte, O´Naranxo, A Horta y O´Troque, con diferentes altitudes que van desde los 95 hasta los 290 metros, y con terrenos con características diferenciales entre sí, en las que mediante portainjertos por él diseñados, tienen plantadas una gran parte de las varietales admitidas en la Denominación, tanto blancas como tintas. Realiza una importante labor de recuperación de varietales tradicionales y la edad de las cepas están comprendidas entre 12 y 60 años, . Con él visitamos Sameirás y O´Naranxo.


Su producción total no supera los 48.000 litros, de los que aproximadamente un 65 % los comercializa en el extranjero, comercializando bajo dos marcas diferentes: Sameirás y Viña do Avó. Son en total cinco elaboraciones diferentes: Sameirás blanco y tinto, Sameirás 1040, Viña do Avó blanco y tinto, siendo de estas últimas la menor producción. Su primera añada comercializada fue la de 2003 en el caso de Sameirás y 2007 en el 1040. Sus vinos cuentan con los mayores reconocimientos en concursos nacionales e internacionales, así como figuran con importantes puntuaciones en las guías especializadas mundiales. Su último galardón lo obtuvo el día anterior a nuestra visita, dónde Sameirás blanco fue elegido como “Mejor blanco de colleiteiro” en la cata oficial del Ribeiro 2012.
 
 

El tiempo se echaba encima y había que reponer fuerzas, y junto con Antonio a la vuelta de visitar sus viñedos, nos dirigimos al complejo CASAL DE ARMÁN, compuesto de hotel rural, restaurante y bodega, sito en el alto O´Cotiño, encima de la rectoral del siglo XVIII de Santo André en la que pronto abrirá sus puertas el Museo do viño Ribeiro, y que goza de espléndidas vistas de Santo André y de todo el valle que forma el río Avia.
El actual complejo se asienta sobre una casa de 1727, que la familia González Vázquez, rehabilito e inauguro en mayo de 2004, y que se gestiona familiarmente, encargándose cada hermano de cada una de las secciones que componen el mismo.
 
 

El proyecto nace a finales de los años 90, pero que pertenece a la cuarta generación de un grupo familiar que ha elaborado vinos en el Ribeiro desde finales del siglo XIX. El complejo se distribuye en hotel rural de seis habitaciones, un restaurante que ocupa la planta baja y que cuenta con dos comedores y la bodega en un edificio anexo. Después del estupendo almuerzo con el que nos deleitó Jorge en el comedor do Carrasca, nos enseño la bodega. Cuentan con un viñedo propio de 20 hectáreas, en parcelas ubicadas entre los 200 y 350 metros y comercializan cinco tipos de elaboraciones: Casal de Armán blanco y tinto, Armán blanco y tinto en barrica y Armán blanco sobre lías.
 
 

Bien echada la tarde, y concluidas las visitas programadas, nos despedimos de Jorge y Antonio y emprendemos el camino de regreso al Principado de Asturias, con la satisfacción de haber profundizado un poco más en el conocimiento de una de las denominaciones de origen de vinos españoles más antiguas, a través de la visita a tres colleiteiros y tres bodegas referentes de la DOP y con nuestro agradecimiento hacia todas las personas con las que hemos convivido estos días, por el cariñoso trato con el que nos han recibido.
 
MÁS INFORMACIÓN.
 
 
Nadie vuelve jamás de un viaje sin estar físicamente peor, la buena vida es la vida regular y metódica”. Lin Yutang (1895-1976), escritora estadounidense, de origen china.

1 comentario:

  1. Buen reportaje de bodegas de nuestra tierra, realmente han ido a buena parte de la vanguardía de nuestros vinos. Gracias por dar a conocer el Ribeiro. X.Fernández. Ribadavia.

    ResponderEliminar