miércoles, 7 de febrero de 2018

Madraza Bou Inania, en Fez, Marruecos.

Inaugurada en 1355 cumple la doble función de madraza y mezquita, la única con minarete en Marruecos.

Emplazada entre la fértil Saïs y los bosques del Atlas Medio, a orillas de los ríos Fet y Zitu, en la región de Fez-Bulmán, Fez es la más antigua de las ciudades imperiales marroquíes, emblema cultural e histórico del país y su capital espiritual y religiosa. Tercera ciudad más grande, después de Casablanca y Rabat, su población de 1.115.000 habitantes –censo de 2016- está dividida en tres zonas: Fez el Bali, la ciudad morisca del siglo IX, centro histórico, dentro de las murallas; Fez el Jedid, la ciudad militar e imperial de los benimerines del siglo XIII, dónde se encuentra el Palacio Real y el barrio judío y la ville nouvelle erigida durante el Protectorado francés en el siglo XIX.
Fez el Bali, dónde se ubica la medina, habitado por más de 80.000 personas, cuenta con magníficos palacios, 185 mezquitas y varias madrazas. Estas constituyen un testimonio vivo del pasado intelectual y científico de la ciudad. Diseñadas por los sultanes merínies, han desempeñado y desempeñan un papel importante cultural, educativo y político. Las madrazas Bou Inania y El-Attarine, ambas del siglo XIV, y Cherratine y Seffarine, de los siglos XVII y XVIII, son las existentes en la ciudad antigua de Fez.


Puerta Bab Bou Jeloud, la principal entrada a la medina, con el minarete de la madraza Bou Inania.


Madraza, cuyo significado literal es escuela, es con el nombre que se conoce en la cultura árabe a todo tipo de escuela, religiosa o no. Sin embargo en la cultura islámica su significado es la de una universidad coránica.
Bob Inania, la más grande y suntuosamente decorada, fue construida por  los benimerines entre 1350 y 1355 por el sultán Abou Inan Fais, de la que tomo su nombre. Combinación de mezquita, residencia de estudiantes y escuela, sus funciones han determinado su complejidad arquitectónica, siendo de los pocos edificios religiosos islámicos abierto a los no musulmanes.





En el pasado fue una de las instituciones religiosas más importante de Fez y Marruecos, ganando el estatus de Gran Mezquita, sin duda su más notable peculiaridad, dado que no es frecuente en el Islam la doble función de madraza y mezquita, siendo la única madraza del país que cuenta con alminar o minarete.






El edificio sufrió importantes reformas en el siglo XVIII, durante el reinado del sultán Mulay Sliman. Y en el siglo XX, se llevaron a cabo labores de restauración en su estructura y decoración, tanto en madera, como en yesos y azulejos, siendo en la actualidad la mejor conservada de la medina, mostrando la riqueza de la antigua ciudad.





Su fachada está profusamente ornamentada con alicatado zellij, estucado y madera tallada, cubriendo todo el especto de la decoración musulmana. Los batientes de la puerta, de madera de cedro laminada en bronce esculpido, los peldaños con cantos de ónix y alicatados, la refinada decoración caligráfica, sus moldeados en escayola y la cúpula en madera pintada, manifiesta claramente su riqueza ornamental.








A la izquierda de la portada principal, se encuentra la puerta de “los descalzos”, dónde los fieles se lavaban los píes para no ensuciar el lugar sagrado.
Las dependencias del complejo están dispuestas alrededor de un patio central rectangular, rodeado en tres de sus lados por un claustro, decorado con mármol y ónix, azulejos, escayolas y maderas talladas que adornan profusamente suelo, muros, puertas y ventanas, y tejos verdes en las cubiertas.







El centro del patio lo ocupa una fuente para las abluciones, que utilizan los fieles que  continúan acudiendo para la oración.







Circunstancia nada común, que es posible por el abastecimiento que recibe del río Fez, que atraviesa la madraza, estando canalizado en el acceso a la mezquita.







Patio rodeado por los cuatro costados, de dos plantas. En la baja se encuentra la mezquita y dos salas para la oración, así como zonas comunes y en la superior galerías que conducían a las habitaciones de los estudiantes, ya que la madraza en la actualidad no se utiliza como escuela coránica.






La mezquita cuenta con una cubierta de dos aguas, estando los capiteles de las columnas  esculpidos con motivos de influencia morisca y sus ventanas cerradas por vidrieras antiguas.






La decoración de los muros está compuesta por tres franjas ornamentales, que guardan el mismo orden en todo el conjunto, compuesto por mosaicos geométricos abajo, caligrafía cursiva labrada en azulejos en el centro y estucado en la hilera superior.






La puerta de entrada principal al patio está compuesta por una reja de madera tallada flanqueada por dos pilares macizos.





Las ventanas de las celdas de los estudiantes, de la planta superior, están enmarcadas por estucados y mocárabes.





Exteriormente su característica destacada y diferencial es el alminar, que no sólo pasa por ser uno de los más hermosos de Fez, decorado con un friso y merlones, su linternón está rematado por un friso en línea con el de su cuerpo, sino que es único en el país, al ser esta madraza la único que lo tiene en todo Marruecos.





Construido en conjunción con la madraza es el Dar al-Magana, reloj hidráulico, con campanillas de bronce y ventanas, y decoración en escayola y madera, muy deteriorada en la actualidad.






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“Vi el mundo entero. Aprendí algo de la gente de cada lugar. Hay verdades en el hinduismo, en el cristianismo, en el Islam, en todas las religiones. Y también en el hablar sincero. La única religión que vale es el amor”. Muhammad Ali, su nombre de pila era Cassius Marcellus Clay (1942-2016) boxeador estaounidense.

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