miércoles, 2 de agosto de 2017

Archivo histórico de Asturiana de Zinc, S.A. en Arnao, Principado de Asturias.

Archivo único, por sus características, que recoge los más de 185 años de la compañía industrial.

Arnao es una pequeña localidad perteneciente al concejo de Castrillón, ubicado en el centro del Principado de Asturias, cuya historia y de gran parte de la comarca de Avilés a la que pertenece, está marcada por el establecimiento en la misma de la Real Compañía Asturiana de Minas de Carbón en el año 1833, con capital belga –mayoritariamente- y español.
Su objetivo mercantil en sus inicios fue la ser fabricante de armamento para la Marina, actividad que nunca se llegó a emprender, realizándose en cambio la explotación del carbón en el subsuelo de la localidad, a la orilla del mar Cantábrico. Actividad en la en su momento fue la primera mina existente en España que contaba con un pozo minero vertical,  único además por disponer de galerías submarinas.



Castillete original de la mina, en la actualidad reconvertida en museo.


En 1854 con la entrada de nuevos accionistas, y dado que el carbón obtenido no era apropiado para la siderurgia, la compañía diversifica su actividad primitiva para convertirla en establecimiento metalúrgico, creando la Real Compañía Asturiana de Minas. Comenzando en 1855 la producción industrial de zinc, a escasos metros de la mina, aprovechando la materia prima extraída de la misma y el material traído de las explotaciones que de calamina y blenda que la compañía tenía en Cantabria y Guipúzcoa.






Pionera empresa, la primer grande existente en el Principado, que transformó industrialmente, económica y socialmente la comarca. Y que durante la Primera Guerra Mundial extendió sus actividades a la industria química fabricando ácido sulfúrico y superfosfatos.
En 1957 se crea la filial Asturiana de Zinc, S.A. cuyas principales actividades son la investigación, explotación y comercialización de toda clase de sustancias minerales, especialmente el zinc y otros productos asociados como plomo, germanio o ácido sulfúrico.
Ubicada en la también localidad castrillonense de San Juan de Nieva, la nueva fábrica de creada comienza su actividad en 1960, obteniendo el 5 de marzo de ese año el primer zinc electrolítico producido en España.





En el año 1981, la Real Compañía Asturiana de Minas entra en crisis, y se integra en Asturiana de Zinc, S.A. Quien a su vez a finales del siglo XX, cambia de accionariado y entra a formar parte del grupo multinacional Glencore, dedicado a la explotación de recursos naturales y uno de los líderes de producción a nivel mundial de zinc.
La fábrica infrautilizada en la actualidad en Arnao, sus edificios, instalaciones y maquinaria de diferentes períodos, constituyen un fiel reflejo histórico de la arquitectura industrial y minera de finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX.
Entre sus edificios, se encuentra el antiguo laboratorio, que en la actualidad acoge el “Archivo histórico” de la Compañía. Iniciativa de Rafael Benjujea y Cabeza de Vaca, presidente de Asturiana de Zinc, SA, en la década de los noventa del siglo XX, su  puesta en marcha fue obra de los archiveros Antonio Gómez Mendoza y José Ramón García López.








La contratación de estos dos documentalistas para la organización y cuidado de los fondos y el hecho de contar con abundante espacio físico, han permitido conservar casi intacto un fondo, a la vez extraordinariamente voluminoso y de gran interés historiográfico, tanto por la antigüedad de la documentación como por la innegable influencia que esta empresa ha tenido en su entorno geográfico.








Equipamiento que es sólo una excepción en el panorama documental del sector empresarial, sino que es el conjunto mejor conservado y más importante, desde los puntos de vista cuantitativo y cualitativo, no sólo del Principado de Asturias, sino posiblemente a nivel nacional.









No sólo cuenta con un archivo histórico como tal, con personal dedicado exclusivamente a su conservación y cuidado, ejerciendo en la actualidad como archivero Alfonso García Rodríguez, sino que además ha conservado sus fondos documentales en un grado de integridad muy notable desde el año 1833 hasta principios del siglo XXI, cuyo contenido de las series y colecciones que lo componen lo hacen único.









Sus fondos superan el millón de documentos originales, cerca de 5000 libros documentales, 500 instrumentos científicos y herramientas y más de 1200 piezas de todo tipo relacionados con la actividad propia de la fábrica y la mina. Fondos que ocupan un total de 120 metros cuadrados de depósitos y tienen más de un kilómetro lineal de estanterías, con la peculiaridad que muchos de ellos están guardados en 225 cajas de zinc fabricadas con la finalidad de ser utilizadas como archivos.










Cajas a las que deben de atribuirse el éxito de su alto índices de conservación,  eficaces contenedores de los documentos generados entre 1833 y 1956 que, aún hoy día, se conservan en perfectas condiciones y han mantenido la parte más antigua del fondo a salvo de los elementos de degradación medioambiental.










La estructura organizativa de la documentación está reflejada en dos modalidades de agrupación: correspondencia y cuentas, recogiendo materiales que van desde escrituras de propiedad y poderes, hasta libros contables y actas, pasando por archivos de producción, comercialización e intervención.
El material recogido, y cuya visión es posible en visitas concertadas previamente y en períodos de puertas abiertas, se distribuye entre los pasillos y las salas de las instalaciones, a través de muebles, mesas y estanterías.








La primera de las salas contiene material expositivo en mesas-vitrinas de los primeros treinta años de la historia de la empresa, con los inicios de la mina y la fábrica. En concreto, se pueden observar los referentes a las minas de Arnao y Santa María del Mar, en los períodos 1833-39 y 1840-53; la fábrica de zinc en 1853-58 y 1854-65; y el museo de Arnao entre 1853-1915.










La actual biblioteca está repleta de estanterías con diversa documentación y libros, así como con paneles de las actividades realizadas de transporte tanto a nivel interno de fábrica, como por vías marítimas y férreas, tanto para el suministro de materias primas, como finales para su comercialización.







Paneles en los que se pueden observar, como curiosidad, vapores que circulaban durante el período de la II Guerra Mundial, y que llevaban las banderas españolas en el costado para ser vistas por los submarinos alemanes y evitar ser atacados.






En la sala también se encuentran varias piezas de blenda, de la explotación que la entidad tiene en Hinojedo (Cantabria) que destacan por su tamaño y rareza.






Los pasillos acogen diversos instrumentos y muebles con documentación varia en muebles y mesas expositoras con vidrieras, así como fotografías de las fábricas y de sus construcciones tanto asturianas, como las cántabras y guipuzcoanas, desde 1855 hasta 1960.













En las estanterías ubicadas en diferentes áreas, acogen multitud de documentación en diferentes archivos, así como maquinaria de oficina usada en años pretéritos. Documentación entre la que se encuentra todo el archivo de personal que ha prestado sus servicios profesionales a la compañía.











El archivo cuenta con instrumental y maquinaria diversa, que se acumulan en espera de una mejor ubicación para su exposición.








Entre ellos destacan materiales utilizados en las fábricas de ácido sulfúrico y abono Arnao y San Juan, cerradas en 1964 y 1970 respectivamente, y las que sólo quedan los moldes y los sacos.








Materiales gráficos, cartográficos y otros tipos de fondos, también son recogidos en este Archivo, que le hacen ser único tanto por su contenido, como por su tipología y volumen.



De izquierda a derecha, junto a Luis Rodríguez, Alfonso García, Julio, Luis, Mariano.



OBSERVACIONES:
Visita cursada gracias a las gestiones realizadas por Luis Rodríguez Pérez, director del departamento de logística de Asturiana de Zinc, entre los años 1959 y 2009. 



MÁS INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA. Pinchar enlaces.



"El archivo histórico es un tesoro por su amplio arco temporal.  La compañía ha sido un verso suelto, porque no es habitual que las empresas conserven documentación de ese tipo". Alfonso García Rodríguez, archivero de Asturiana de Zinc.



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