domingo, 24 de junio de 2018

Soto de Sajambre, en la montaña leonesa.


Pueblo perteneciente a la provincia de León, ubicado dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa.


Ubicada en el extremo noreste de la provincia de León, perteneciente al municipio de Oseja de Sajambre, su acceso se realiza desde la carretera N-625 que une Cangas de Onís, en el Principado de Asturias, con el puerto del Pontón, para abandonar la misma a unos 3 kilómetros de Oseja, la capital municipal, y ascender a la vera del río Agüera durante 4 kilómetros hasta la localidad, dónde concluye la carretera LE-2708.








Situada a 930 metros de altitud, su censo poblacional en 2017 es de 61 habitantes. Integrada en el Parque Nacional de los Picos de Europa, está situada a los pies de la peña Santa de Castilla, que con sus 2.596 metros es la cumbre más alta del macizo occidental de los Picos de Europa, lo que le ha valido para ser llamada por muchos como el “jardín de peña Santa”.








De su pasado se han hallado restos relacionados con la cultura castreña y la dominación romana, así como monumentos funerarios megalíticos. Documentado a finales del siglo XI y principios del XII, formo parte del concejo asturiano de Amieva, con el que limita hasta el siglo XIV, de ahí que muchas de sus tradiciones sean de influencia asturiana.









Ubicada en un rellano boscoso, del que posiblemente reciba su nombre, vertebrado por el río Agüera, sus casas se dispersan por la ladera, componiendo una buena muestra de la arquitectura tradicional del concejo, destacando sus corredores, galerías acristaladas, cuadras, pajares y hórreos, así como sus peculiares barganales, cercas de madera que separan fincas colindantes.











Su economía ha estado ligada históricamente a la ganadería, siendo importante antaño al comercio de trueque de herramientas y artículos de madera por cereales y legumbres con Castilla, siendo el turismo en la actualidad el principal sustento junto con la ganadería.








Las duras condiciones de vida provocaron un éxodo emigrante hacia América en el siglo XIX y principios del XX, lo que trajo consigo pingües beneficios y contribuciones para la localidad gracias a la generosidad de sus hijos emigrantes que costearon importantes obras, contribuyendo a su sorprendente rico patrimonio arquitectónico.







Félix de Martino Díez (1859-1924) ha sido el principal benefactor y su hijo más ilustre. Emigrado primero a Huelva, y después a Puebla (Méjico) hizo su fortuna como empresario textil y petrolífero, invirtiendo una gran parte de su fortuna en mejorar la calidad de vida de sus vecinos a través de infraestructuras como la escuela, el lavadero, la fuente, la fábrica de luz o las mejoras en la carretera.






La parroquia se encuentra bajo la advocación de Nuestra Señora de las Nieves, cuya festividad se celebra el 5 de agosto. La actual iglesia se remonta a los años 1883-85, patrocinada por Domingo Díaz Caneja, con el apoyo de sus vecinos, destacando pórtico y el campanario rematado en una pequeña cúpula y sobre todo su retablo barroco y la imagen de la Virgen del Pópulo del año 1625, procedente de la capellanía de Santa  María del Pópulo, adscrita a la iglesia de Soto.





Entre su patrimonio arquitectónico destaca la Escuela, la más preciada obra de Félix de Martino, que entró en funcionamiento el 21 de agosto de 1907 y vivió su época de mayor esplendor hasta 1932, gozando de reconocido prestigio tanto por sus instalaciones, por las enseñanzas impartidas por el maestro Leonardo Barriada, inspirado en la Institución Libre de Enseñanza y por su extraordinario material didáctico, conservada en gran parte y base del Museo, sito en la misma en la actualidad.









Distribuida en dos plantas, contaba con taller de oficios, escuela de párvulos, y escuela para niños y adultos y en la parte de atrás el patio cubierto donde los niños salían en sus horas de recreo.








El resto del patrimonio arquitectónico comunes son el lavadero y su fuente, el potro de herrar y la bolera.





Situados los tres primeros en el extremo este de la localidad, el lavadero de las Fuentes, data del año 1905 y está construido con piedra caliza, cubierta de teja y amplia pileta.







La fuente del lavadero, construida en piedra caliza con dos caños en 1893, conserva en su parte superior la leyenda de recuerdo de su benefactor, Félix de Martino, quién también financió el lavadero.






Pegado a ambas construcciones se encuentra el potro de herrar a los animales, especialmente los de tiro.





La bolera, en la parte alta del pueblo, en una zona llana formó la zona de esparcimiento de los lugareños, que jugaban y juegan a la modalidad de bolo riañes, que se juega en la montaña leonesa oriental.






A nivel particular, peculiar es la conocida como “casa de los tiros”, construida en 1906 por su hijo ilustre, y que utilizaba como lugar de residencia en sus períodos vacacionales. Ubicada en la zona alta, fue puesto de mando de las tropas nacionales en la contienda civil, fue objetivo prioritario del bando republicano, conservando la fachada los impactos de fusiles y ametralladores, que le dan su peculiar aspecto.






La fábrica de luz, compone su patrimonio industrial, que atendió el suministro de energía eléctrica a la localidad. Promovida, igualmente, por el indiano mejicano con la colaboración de los vecinos que en cooperativa construyeron los canales, depósito y edificio, entró en funcionamiento el 16 de febrero de 1925, contando la pequeña central hidroeléctrica con una turbina acoplada a un generador.









La bella localidad sajambriega es un extraordinario punto de partida para rutas de senderismo por el Parque Nacional de los Picos de Europa, siendo las más frecuentadas la senda del Arcediano, que comunica Soto con Amieva, en el Principado de Asturias y la de acceso a la majada de Vegabaño, siendo a su vez sitio de partida para acceso a diferentes picos de la zona, como el Jario o la peña Beza.













MÁS INFORMACIÓN. Pinchar en enlaces.


“Soto de Sajambre es el más bello pueblo de montaña conocido, dentro del mejor cuadro de la más prodigiosa naturaleza”. José Ramón Lueje (1903-81) montañero asturiano.

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