sábado, 24 de octubre de 2015

Grupo de Cata Las Alondras, reunión ordinaria 06-2015. Organizador Javier del Valle.

Cata de vinos monovarietales de Syrahy y cena celebrada en Cagüelu, el 21 de octubre de 2015.


El otoño suele ser la temporada en que Cagüelu recibe a los fieles miembros del Grupo de Cata Las Alondras en su reunión anual que allí se celebra, organizada por el que suscribe.
Reunión que se ha demorado al no coincidir las fechas de los catadores, celebrándose el miércoles, día 21 de octubre de 2015, a pesar de que Jorge –único ausente-  se encontraba fuera del Principado, para no alargarla más.












A diferencia de las otras catas realizadas en Cagüelu, los catadores fueron recibidos con un vino –algo inhabitual- que Palacios Vinoteca, S.L. elabora en su bodega Nivarius, en Nalda (La Rioja). Un peculiar blanco, acogido a la DOP Rioja, elaborado en base a las varietales Tempranillo Blanco y Viura, y complementado nada menos que con Verdejo, Chardonnay, Sauvignon Blanc, Malvasía y Maturana Viura. Vino de nariz intensa, muy frutal y floral; fresco y equilibrado con un acidez presente, que complementa un conjunto muy agradable, y que degustado en su formato Magnum, resultó un buen punto de partida.  http://www.dendecaguelu.com/2014/12/nivei-2013-dop-rioja.html










Las catas en Cagüelu suelen ser diferentes a las del resto del año, no por la calidad de sus vinos –que abundan en nuestras reuniones- sino por su temática. Suelo buscar vinos  para realizar una cata horizontal -de igual añada de misma zona o diferente-, vertical –mismo vino y diferentes añadas-,  misma vinificación, de misma/s varietal/es o internacionales.
Y siguiendo esta línea mantenida durante años, está no iba a ser diferente. La elección en esta ocasión fue la de vinos monovarietales elaborados con la peculiar uva Syrah, en cuyo origen los estudiosos no se ponen de acuerdo. Uva muy plantada en la zona del Ródano francés, procedente según unos de la ciudad persa de Shiraz y por otros de la italiana Siracusa, y que no fue incorporada al viñedo nacional hasta la década de los ochenta del siglo pasado.
Varietal de fácil cultivo, que requiere temperaturas altas y mucho sol, resistente a las enfermedades, pero de rendimiento bajo, y conocida internacionalmente con diferentes nombres, como Shiraz, Sirah, Sirac, Syra, Candive, Hignin o Balsamia.
Para la cata, se han elegido cuatro elaboraciones realizadas en diferentes puntos de España. Dos con Denominación de Origen Protegida y dos sin ella; dos elaborados en la Comunidad de Castilla la Mancha y otros dos en Aragón.










El primero en ser catado, fue el elaborado para Bodegas y Viñedos del Jalón, S.A. en Maluenda (Zaragoza), acogido a la DOP Calatayud, comercializado con el nombre “Sy o Si 2013”, incluido en su gama “Pizarras Collection”. Vino que no mostró con nitidez las características que se espera de una elaboración Syrah, con anomalías en fase olfativa y gustativa, que no fue del agrado de los catadores obteniendo una puntuación media de 2 puntos sobre 5.










De una elaboración de la Comunidad de Aragón se pasó a una de Castilla y León, a la que Viñedos Balmoral, S.L. realiza en Alpera (Albacete) comercializada con el nombre “Maravides Syrah”, también de la añada 2013, acogida a Vino de la Tierra de Castilla. Elaborado con uvas procedente de un viñedo de 16 años de media y con crianza de 6 meses en barrica de roble francés, mostró parámetros positivos, con una carga de terciarios elevada, y que fue puntuado con una media de 2,50 puntos.      http://www.dendecaguelu.com/2015/10/maravides-syrah-2013-dop-vino-de-la.html







De nuevo se volvió a Aragón, en esta ocasión a la provincia de Huesca, a Barbastro, al Somontano, a cuya DOP está acogida la Bodega Fabregas, S.A. que elabora “Fabregas Puro Syrah”, en su gama Fabregas Varietales. De la añada 2009 y comercializado como Crianza, mostró unas características diferentes a los anteriores, más en la línea que se espera de la monovarietal catada, y que fue del agrado de los catadores, como muestra los 3,25 puntos obtenidos de media.







Y de Castilla, de los montes de Toledo, fue el último vino catado. Una elaboración que Bodegas Villagarcia, realiza en Retuerta del Bullaque, en Ciudad Real, comercializada como Villagarcia Syrah, de la añada 2011. Vino carnoso, con alta carga frutal, con especiados integrados, estructura, con muy buena acidez y un final tánico dulce, que hizo que fuera el más valorado, con una puntuación de 4,10 puntos. Mostrando prácticamente todas las características de la varietal, objetivo de la cata.           http://www.dendecaguelu.com/2015/10/vallegarcia-syrah-2011-vino-de-la.html







Una vez acabada la cata, se realizó la toma de puntuaciones y el recuento de las mismas, y una vez comentado el resultado se mostraron las botellas de los vinos y se realizaron las debidas explicaciones sobre la varietal, cada elaboración y el porqué de la selección, como es normal habitual, abriéndose un debate sobre todo ello.
Cata que pretendía acercar una muestra, de las ya abundantes, elaboraciones que se realizan de esta varietal que ya está plantada en muchas zonas del territorio nacional –sobre todo en aquellas con mayores horas de sol- y reconocida por muchos Consejos Reguladores de Denominaciones de Origen Protegidas.
Vinos catados que han mostrado como la misma varietal, en función del terruño y su altitud, de la edad de las plantas y de las vinificaciones realizadas, dan un resultado muy diferente, mostrando parámetros dispares entre sí aunque con evidente base común, y que al menos para el que suscribe, su cata ha sido educadora y constructiva.
Seguidamente se procedió a dar cuenta de las viandas elaboradas por Estela para la ocasión, que se acompañaron con los sobrantes de los vinos catados. Cena compuesta por tres elaboraciones de primero:
1.- Chorizo curado de ciervo, elaborado en el concejo de Tineo.









2.- Relanzón –aguja de mar- en aceite, elaborado en Santoña a nivel doméstico con su cama de cebolla cruda.









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3.- Ventresca de bonito del norte, en aceite de oliva, acompañada de pimientos del piquillo caramelizados.











Seguido del plato fuerte –y nunca mejor dicho- que en esta ocasión fue el “boroñu relleno”, elaboración típica de la zona oriental central del Principado, y más concretamente de Cangas de Onís, compuesta por una masa de harina de maíz rellena de chorizo, panceta y tocino, y que una vez debidamente horneada resulta tan exquisita como contundente.











Y como complemento goloso, una tarta de manzana de temporada.









Concluida la cena, aún hubo tiempo para la habitual sobremesa, con los licores y combinados al gusto de cada comensal, la actualización de situaciones personales de los catadores y la fijación del calendario de las próximas catas, aunque al ser un día laborable la misma fue más breve que en otras ocasiones, aunque no por ello menos provechosa.



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“En la hospitalidad la buena voluntad es la que más vale”. Anónimo. 

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