lunes, 7 de julio de 2014

El arte prerrománico asturiano, joyas arquitectónicas únicas en el mundo.

Arquitectura única reconocida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1998.



La victoria de las huestes cristianas de Pelayo ante los sarracenos en la batalla de Covadonga, fechada en el año 722, y su proclamación como rey propició la creación de un reino independiente, el Regnum Astuorum  –el reino de los astures- surgido por la divina providencia como se recoge en la Crónica Albeldense, convirtiéndose en el último reducto de la cristiandad en la península ibérica, precedente histórico de la corona de Castilla y el reino de Portugal y considerado el embrión de España.
Instalada la pequeña corte en la cercana Cangas de Onís, el precario reino fue haciendo frente al poder que ejercían los musulmanes y reconquistándoles territorios, llegando a dominar todo el noreste peninsular desde Oporto a Álava, siendo el río Duero la frontera natural. En el año 910, con el fallecimiento de Alfonso III, el Magno, el reino se divide entre sus tres hijos con cortes en Galicia, Asturias y León y en el año 914, uno de ellos Ordoño II traslada la corte a León. No siendo hasta el año 925 cuando Fruela II de Asturias une todos los territorios en el reino de León, poniendo fin al reino de Asturias.
Con el desarrollo de la monarquía asturiana, en la que llegaron a gobernar trece reyes, surge una arquitectura peculiar que aún hoy asombra por su belleza y originalidad: el arte prerrománico o asturiano. Su nominación alude a los rasgos creativos de su lugar de nacimiento, nace y muere en un corto período de tiempo sin descendencia y como todo lo trascendente, sobrevive y será inspirador y vivificador del arte de generaciones venideras.
Es el testimonio más importante de las raíces históricas y de las tradiciones culturales del reino de Asturias. Es sucesor del estilo visigodo, pero de él sólo conserva accidentalmente alguno de sus elementos, mostrando nuevos y originales elementos que lo convierten en claro percusor del románico, que comenzó a extenderse en el siglo XI.
Su desarrollo coincide con los distintos períodos dinásticos y va desde el año 774 al 925, fechas en los que han reinado Silo, Alfonso II el Casto, Ramiro I, Ordoño I y  Alfonso III, por lo que se puede dividir en cinco etapas o partes. Etapas de las que han sobrevivido diecisiete edificaciones religiosas y palatinas y casi una veintena de restos arquitectónicos y escultóricas, que componen el inventario de este arte diferenciador que bien se puede comparar con el nivel alcanzado por el de las cortes carolingia o bizantina.
 
 
 
Escultura de Alfonso II a píes de la torre de la Catedral de Oviedo.
 
 
 
Sus rasgos diferenciales y características más importantes se basan en la planta basilical de tres naves y cabecera tripartita con ábsides de trazado rectangular; su decoración interior con pinturas al fresco de temática diversa; la utilización de muros compuestos de ladrillo y mampostería, con sillares en las esquinas y elementos de refuerzo; los interiores con arquerías ciegas y contrafuertes en el exterior; los arco de medio punto y las bóvedas de cañón y los pórticos a pie del templo con las sacristías laterales.
 
 
 
 
Ventana en la trasera de la iglesia de San Tirso, en Oviedo.
 
 
 
 
 
Situados estratégicamente por toda la geografía asturiana se levantan los monumentos prerrománicos, conservando el Principado de Asturias el más completo y homogéneo conjunto de arquitectura alto medieval de todo el Occidente europeo y que no tiene parangón por su calidad y magnífica conservación. Auténticas joyas arquitectónicas únicas en el mundo, de las que seis han sido reconocidas por la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad en 1998, “por ser una muestra relevante de la cultura del reino cristiano de Asturias, desarrollado en el momento de mayor esplendor del emirato de Córdoba y por la notable influencia que ejerció en la posterior arquitectura europea”.
Oviedo, la capital del reino desde el año 791, es testimonio vivo y material de una de las más profundas raíces de España, allí se encuentran dos de las tres iglesias reconocidas: San Julián de los Prados  y San Miguel de Lillo; la Cámara Santa, sede de las reliquias y el tesoro de la catedral de Oviedo, y dos edificios civiles: la residencia palatina de Santa María del Naranco y la fuente de Foncalada, completando Santa Cristina, en Lena, con las anteriores el conjunto reconocido por la UNESCO.
 
 
 
 
Santa María del Naranco.
 
 
 
La primera edificación de este arte, muy ligado a la monarquía y a la iglesia, y prototipo de los construidos posteriormente es la iglesia de San Juan en Santianes (Pravia) construida bajo el mandato de Silo (774-783). Aunque la primera construcción del reino fue la iglesia de la Santa Cruz de Cangas de Onís, construida en el 737, bajo el mandato del segundo rey Favila, y reconstruida en dos ocasiones.
Alfonso II, el Casto (788-842) es el mecenas al que se le debe San Julián de los Prados, también conocida como Santullano, San Tirso el Real, la Cámara Santa y Santa María de Bendones en Oviedo, junto con la de San Pedro de Nora, en Las Regueras y la excepcional pieza de orfebrería de la Cruz de los Ángeles, depositada junto con el resto de reliquias en la Cámara Santa. La principal novedad de este período es la relación entre pintura y arquitectura, siendo los restos pictóricos de Santullano el conjunto más completo de pintura mural de todo el alto medievo europeo.
 
 
 
 
San Pedro de Nora.
 
 
 
 
A este rey le debe también la humanidad el hallazgo del sepulcro de Santiago en el Campus Stellae, así como la construcción de la iglesia en el que reposan sus restos. Siendo el primero en viajar con su corte al lugar, lo que le ha convertido en el primer peregrino de la historia, creando con su recorrido el primero de los Caminos a Santiago, el Camino Primitivo o auténtico como también es llamado.
La Cámara Santa de la Catedral de Oviedo, abierta de nuevo al público el 14 de abril de 2014 tras su proceso de limpieza y restauración, esta articulada en dos capillas superpuestas, la Cripta de Santa Leocadia y la capilla de San Miguel sin comunicación entre ellas, fue construida como capilla palatina y su función desde su construcción hasta nuestros días ha sido la  de guarda de las reliquias y tesoros catedralicios.
 
 
 
 
Interior de la Cámara Santa de la Catedral de Oviedo.
 
 
 

Está considerada como un gran relicario, contenedor de numerosísimas reliquias que fueron traídas desde Jerusalén, según relata la tradición, por el obispo de Astorga Santo Toribio y escondidas en el Montsacro, monte cercano a Oviedo, dentro de un arca hasta que Alfonso II les hizo traer a su capilla palatina. Reliquias cuya enumeración se conoce gracias al inventario realizado el 13 de marzo de 1075 por el rey Alfonso VI de León, ante los obispos y magnates de la Corte, entre los que se encontraban Rodrigo Díaz de Vivar -el Cid Campeador- como consta en las firmas realizadas.
El inventario del arca alcanzó las 300 piezas, muchas de ellas relacionadas con la pasión de Cristo, como cinco espinas de la corona, un fragmento de la Vera Cruz, un trozo de Síndone, reliquias de la Santísima Virgen y de los Apóstoles y el Santo Sudario, complemento de la Sábana Santa de Turín, entre otras. Las cruces de la Victoria, de los Ángeles y la de Nicodemo y la caja de las Ágatas entre otros, convierten a Oviedo y a su Catedral de San Salvador en relicario de España y de la cristiandad.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Ramiro I (842-850) impulso el arte conocido como “ramiriense”, el más innovador de todos, combinando la tradición arquitectónica tardo romana de los mausoleos de dos pisos, con las plantas basilicales alfonsinas y elementos germánicos. Dos de las obras maestras del arte prerrománico, los edificios de San Miguel de Lillo -templo del palacio real- y Santa María del Naranco -aula regia suburbana- ubicados en el monte Naranco de Oviedo y la torre vieja de San Salvador en la Catedral de Oviedo, pertenecen a este período.
 
 
 
 
                                            
Catedral de San Salvador de Oviedo.
 
 
 
 
A Ordoño I (850-66), se le debe la construcción de Santa María de Lena, en misma línea que las construcciones realizadas por su padre Ramiro I, pero de connotaciones más rústica.
 
 
 
 
 
Santa Cristina de Lena.
 
 
 
 
Con el reinado de Alfonso III el Magno (866-910), este arte en su etapa postrramirense toca a su fin, destacando por la integración en el mismo del arte mozárabe. A él se le deben la construcción civil de la fuente de la Foncalada, en Oviedo, y los templos de Santo Adriano de Tuñón, en Santo Adriano, y San Salvador de Valdediós, en Villaviciosa; así como las joyas de la Cruz de la Victoria y la Caja de las Ágatas de la Catedral de Oviedo y la Arqueta de la Catedral de Astorga (León) y la Catedral de Santiago de Compostela, elevada sobre la iglesia construida por Alfonso II el Casto, y que a partir del siglo XV se convirtió en uno de los principales centros de peregrinación de la cristiandad.
 
 
 
 
 
San Salvador de Valdediós, en Villaviciosa.
 
 
 
 
 
Y ya con la corte instalada en León, datan los templos de Santiago de Gobiendes, en Colunga y de San Salvador de Priesca, San Andrés de Bedriñana y Santa María de Arbazal, en Villaviciosa, así como el monasterio de Obona, en Tineo.
Los museos sitos en el monte Naranco de Oviedo, al lado de Santa María y San Miguel; el de la Cobertoria (Lena) a pie de Santa Cristina de Lena y el de Santianes (Pravia)   junto a San Juan, albergan piezas, paneles y maquetas que complementan y acercan a la realidad de estas auténticas joyas de la humanidad.
Arte con multitud de detalles arquitectónicos, escultóricos y pictóricos, dónde la conjunción de arte, urbanismo y naturaleza dan testimonio de la historia y fe de cómo el actual Principado de Asturias y pretérito reino de Asturias, se convirtió en baluarte y bastión de la cristiandad y en el embrión de la actual España y Portugal. En él se encuentra unas joyas arquitectónicas únicas en el mundo, que unido al relicario que acoge la Cámara Santa de la Catedral de San Salvador de Oviedo y ser el inicio del auténtico Camino de Santiago, hacen que el mismo sea una referencia mundial de la cristiandad.
 
 
"Vamos de cultos por la vida. Pero si la cultura consiste en conocer, comprender y visitar nuestros propios pueblos me temo que la mayor parte de nosotros somos profundamente incultos. Yo, desde luego, me considero enorme y frustradamente ignorante”. Ángeles Caso (1959 - ) periodista y escritora asturiana.
 
 
 

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