martes, 3 de enero de 2012

Exposición de Auguste Rodin en Cáceres.

Parte de la obra del famoso artista francés, ha estado expuesta en la plaza mayor de Cáceres del 29 de noviembre de 2011 al 2 de enero de 2012.

Los ciudadanos de Cáceres y los que visitamos la ciudad en ese período, hemos tenido la ocasión de disfrutar con la visión de siete de las esculturas más famosas del genial escultor, gracias a la exposición que la Obra Social “la Caixa” ha realizado en la capital extremeña, siendo Hélène Marraud, la comisaría de la exposición. Las obras expuestas fueron: el Pensador –símbolo de la escultura de Rodin- y el conjunto de “Los burgueses de Calais” compuesto por seis esculturas, todas ellas pertenecientes al Musée Rodin de Paris.


Cáceres ha sido nuestra base, desde el 2 al 5 de diciembre de 2011, para las etapas que hemos realizado del Camino de Santiago Mozárabe, también conocido como Vía de la Plata. Ello nos ha permitido disfrutar en diferentes momentos y horarios del espectáculo que las esculturas formaron en la plaza mayor de esta monumental ciudad.

Auguste Rodin nació en París el 12 de noviembre de 1840, su formación estuvo ligada a la Escuela de artes decorativas de París y al escultor adornista Carrier-Belleuse, que completo en su instancia en Italia y el estudio de la obra de Miguel Ángel. Contemporáneo de la corriente impresionista, enmarcado en el academicismo más absoluto de la escuela escultórica neoclásica, no sólo fue el escultor encargado de poner fin a más de dos siglos de búsqueda de la mimesis en las artes tridimensionales, sino que además dio un nuevo rumbo a la concepción del monumento y de la escultura pública.
Su salto a la fama se produjo en 1875, con su escultura “La edad de bronce” con su exposición primero en Bruselas y después en París, que provocó todo un escándalo e incluso se le llego a acusar de haberlo realizado a partir de moldeados del natural. A partir de entonces recibió toda una serie de encargos públicos, como “La puerta del infierno” “Los burgueses de Calais” “Víctor Hugo” o “Balzac”, lo que no le impidió dar libre curso a sus experimentos, como la fragmentación, la ampliación o el ensamblaje, tomando como principales fuentes de inspiración la antigüedad y la naturaleza.
La carrera del artista despegó definitivamente en 1900, con la gran retrospectiva del Pabellón del Alma, en la que su fama se consolidó, y los encargos y exposiciones se multiplicaron. Falleció en su casa de Meudon en 1917, poco después de fallecer su eterna compañera Rose Beuret.
El Pensador, fue realizada en 1903, en bronce, con unas medidas de 189x98x140 cm, fue realizada con suscripción pública e inaugurada ante el Panteón el 21-04-1906, como símbolo de la democracia frente a los problemas sociales y políticos de la época.


En un principio, esta escultura fue concebida para formar parte de una puerta monumental, “La puerta del infierno”, destinada a su vez a un futuro museo de artes decorativas. Colocada en el centro del tímpano, representaba a Dante, al poeta, al creador, meditando sobre su obra. La pieza fue posteriormente aislada de dicho contexto, fue ampliada y tomó el nombre del Pensador.
Se trata de un hombre sentado, reclinado, con la cabeza ladeada hacia abajo, en una postura de pensamiento, pasividad, soledad, preocupación, etc, fruto de la inspiración en obras ya existentes como el Moisés o la Tumba de Lorenzo de Médici de Miguel Ángel.
La totalidad del cuerpo refleja la actividad del pensamiento, que se expresa a través de cada uno de los músculos perceptibles bajo la piel. Imagen del trabajo intenso en reposo, de la fuerza sometida al acto del pensamiento, la escultura muestra el contraste entre un cuerpo atlético listo para la acción y su actitud inmóvil, que recuerda la postura tradicional de la meditación.

En cuanto a “Los Burgueses de Calais”, se trata de un encargo recibido en 1884, para conmemorar el heroísmo de seis notables ciudadanos de Calais, durante el asedio de la ciudad por parte de los ingleses en 1347, en el contexto de la guerra de los Cien Años. Arriesgando la vida, este grupo de hombres se ofreció para entregar las llaves de la ciudad al victorioso rey de Inglaterra, Eduardo III, como símbolo de rendición. La escena que Rodin decidió representar es la lenta procesión hacia la muerte de los seis burgueses.
Concebidas de forma aislada, distintas unas de otras, cada una de las figuras fue directamente moldeada a tamaño natural, primero desnudas y después vestidas, lo que permite hacer perceptible la estructura del cuerpo bajo el ropaje. Tras dos maquetas preparatorias, los distintos personajes fueron agrupados en un monumento, que se terminó y se expuso por primera vez en París en 1889. Las reticencias del comité encargado del seguimiento de la obra y la quiebra del banco Sagot –depositario de la suscripción realizada- retrasaron su fundición y la inauguración del monumento, que tuvo lugar en Calais en 1895. Allí se encuentra el monumento, frente al ayuntamiento, en un pedestal muy bajo, por voluntad expresa del autor.
La composición cúbica de la obra sitúa a todos los personajes en un mismo plano, respetando así su identidad y carácter propio. En cada uno se expresa los distintos sentimientos que puede experimentar un hombre frente a la perspectiva de la muerte: la desesperación, la resignación, la valentía, la reflexión, la duda. Ninguno de ellos escapa a su destino.
Todos ellos están realizados en bronce, Jean d´Aire, tiene unas medidas de 205x65x63 cm, se manifiesta crispado y tensa los brazos como bajo el peso de esas llaves de la ciudad que debe de entregar al rey de Inglaterra.


Jacques de Wissant, muestra en sus medidas de 212x125x74 cm, la duda ante la situación que se va a crear.

El hermano de este, Pierre de Wissant, con unas medidas de 214x106x118 cm, se muestra decidido a entregarse con valentía.


Jean de Fiennes, con sus medidas de 202x115x70 cm, abriendo brazos y manos, parece interrogarse sobre el cruel destino que va a arrancarle la juventud.

Andrieu d´Andres, con unas medidas de 198x89,5x131 cm, muestra su desespero ante la idea de suplicio sujetándose la cabeza con las manos, y


Eustache de Saint Pierre, tiene unas medidas de 215x73x113 cm, es el mayor de todos y alma del grupo, avanza al encuentro de ese destino.

Esplendidas y simbólicas esculturas, que forman un conjunto manifiesto de expresión popular, con un gran contenido histórico, y del que hemos podido disfrutar con su observación en nuestra estancia en la preciosa ciudad cacereña.
“Los distintos personajes no se tocaban, se erigían al lado de otros como los últimos árboles de un bosque arrasado. Lo único que los unía era el aire, que participaba con ellos en el conjunto de un modo muy especial”. Rainer María Rilke, secretario de Auguste Rodin.

1 comentario:

  1. Bonito reportaje sobre una gran exposición. He tenido el placer de verla y ha merecido la pena, integrar estas esculturas en el casco antiguo ha sido una gran idea.

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