jueves, 11 de noviembre de 2010

III Aniversario del Barrio de la Sidra de Gijón.

Pregón dado en Gijón el 27 de mayo de 2010 con motivo del III Aniversario del Barrio de la Sidra. La Asociación del Barrio de la sidra esta compuesta por 6 sidrerías ubicadas en el Llano, Gijón
Sr. Presidente de la Asociación del Barrio de la Sidra, resto de asociados, señoras y señores, amigas y amigos.

Permitanme expresar mi gratitud a los organizadores al confiar en mí para pronunciar unas palabras que sirvan de anuncio oficial e inicio de este tercer aniversario.

Hace unos días recibí la llamada de mi amigo José Luis invitándome para tal fin. No me costo mucho en dar un SI rotundo, y no me costo por que estar hoy entre vosotros es poner en valor sentimientos que llevo en lo más profundo de mi ser.

En primer lugar es estar dando un pregón en Gijón. Mi entrañable Xixón a la que mi querida y difunta madre como buena gijonuda me vino a parir con premeditación y alevosía a su Jove natal. Mis primeros pasos los dí por el llamado callejón de la Calzada, propiedad de Gijón Fabril, la fabrica que elaboro las primeras botellas de sidra y dónde mi abuelo materno trabajaba y por desgracia como otras muchas empresas hoy tienen sus instalaciones fuera de nuestra región. Aquí mantengo la casa materna en el barrio de la Arena y aquí acudo con asiduidad y religiosidad a inyectarme buenas dosis de playu.

En segundo lugar estamos hablando de que la fiesta la organiza una Asociación Empresarial, y a uno que más de la mitad de su vida profesional estuvo presentando sus servicios en una Cooperativa y en una Asociación Empresarial siente estos colectivos como una parte de sí mismo.

No es fácil en los tiempos que vivimos aunar voluntades para alcanzar un objetivo común, y por eso he de felicitar a sus miembros no solo por ponerla en marcha, sino por mantenerla con la misma ilusión que el primer día. Dar vida a nuevas ideas, organizar concursos literarios, jornadas gastronómicas, colaborar con campañas oficiales y particulares, participar en actos de colectivos, organizar eventos
múltiples hablan por si solo del trabajo que habéis realizado.

Felicitaros por haber visto en vuestro vecino un aliado y no un competidor, por ver en su negocio una continuidad del vuestro y por haber aprovechado la sinergia que surge de la cercanía y de planteamientos empresariales basados en la mismas premisas. La sidra ha sido vuestro punto de encuentro, mantener unos estándares de calidad tanto de ella, como de la gastronomía que ofrecéis unido a un trato exquisito y personalizado a los clientes fueron el resto de ingredientes que habéis elegido en vuestra constitución. A ellos debéis manteneros fieles.

Seguro que muchos de los indecisos en un inicio ahora os miran con envidia. Que muchos de los que dudaban del proyecto ahora estarán arrepentidos de no haberse sumado a él. De que los que os criticaron se han quedado sin argumentos y que alguno se aprovecha de vuestro trabajo. Pero sabéis que esto es inevitable y que vuestro trabajo y unión os recompensa de todo ello.

Estáis celebrando vuestro tercer año juntos, habéis recorrido la primera travesía del desierto, ello os dará seguridad para continuar con vuestra iniciativa muchos años más. Como bien afirmasteis cuando os constituisteis habéis puesto APELLIDO a vuestro barrio y eso no es baladí.

Mi enhorabuena por lo conseguido y mis mejores deseos para el futuro, y ya que estoy, permitirme ser atrevido y animar al resto de empresarios cercanos a sumarse al proyecto, seguro que las satisfacciones que sin duda obtendrán superara las indecisiones o dudas que puedan tener. Vuestros clientes os lo agradecerán.

La tercera razón ha sido porque la fiesta esta basada en la sidra. En la zythos de la que ya nos hablaban los romanos, en una bebida que es mucho más que eso, que ha generado cultura, literatura, música, folclore, comportamientos y manifestaciones propias. Que es un auténtico elemento de asturianía y una pieza más de nuestra forma de vida. Refleja nuestro carácter, es singular, natural y sana.

No voy a profundizar en los aspectos técnicos ni organolépticos de la misma, No, hoy no da lugar. Pero si permitirme manifestar en voz alta una serie de reflexiones en torno a ella y a su madre la manzana.

Primero reconocer a Xixón como auténtica capital de la sidra. Como municipio no solo cuenta con un elevado porcentaje de los llagares de nuestro Principado, sino que aquí se consume casi el 70 por ciento de la producción total y aunque para muchos los números son solo eso, para los que tenemos deformación económica hablan por sí solos. Xixón es a la sidra, como la sidra es a Xixón. Nada se cuece en la ciudad sino es en torno a un culín, es el principio y final, es su seña de identidad.
Aquí no solo se celebra esta fiesta, a finales de agosto y desde 1991 tenemos la Fiesta de la Sidra Natural; pero también cada octubre el “Gijón de Sidras” y como no, cada año se bate en Poniente el récord Guinness de Escanciado de Sidra,
Miles de botellas se levantan al unísono con una mano, mientras la otra sujeta el vaso y los chorros verticales se encargan de plasmar nuestra idiosincrasia, ya son doce años consecutivos y seguro que este año se superaran las 7239 personas del 2009.

Igualmente tenemos que felicitarnos por el esplendor que en esta primera década de siglo esta viviendo nuestro producto.
 Los esfuerzos realizados desde diferentes frentes están recogiendo sus frutos.
 La renovación técnica realizada en los llagares, unidos a la profesionalidad de propietarios y enólogos ha permitido subir varios escalones en la calidad del producto final obtenido.
 Lejos quedan las enfrentadas opiniones sobre la conveniencia del etiquetado o no, no es discutible.
 La Denominación de Origen –aunque mejorable- es toda una realidad.
 Las pumaradas vuelven a dar colorido a los pueblos y con ellas las manzanas autóctonas para la elaboración.
 La diversificación de productos comienza a ser importante, aunque aún no lo suficiente.
 Las administraciones comienzan a entender y apoyar con fuerza a un sector que aporta un buen granito de arena a nuestro maltrecho producto interior bruto.

Pero esto no es suficiente, no podemos dejarnos guiar por nuestro singular “grandiosismo” aún queda mucho camino por recorrer, lo conseguido es importante, pero no la meta aún no está conseguida.

Hay que sacar valor añadido a un producto singular. Se debe de investigar, potenciar y promocionar tanto la manzana como sus derivados.

La población rural debe de encontrar un complemento importante a sus otras faenas, un recurso que permita a la juventud seguir viviendo en el campo y arraigar las poblaciones. Probablemente sea conveniente fijarse en otras regiones y seguir su ejemplo, como el caso de la Rioja que ha hecho de las vides y del vino su estandarte, consiguiendo con ello convertirse en una de las comunidades más ricas de nuestro país.

Se debe conseguir que sea todo un reclamo turístico. Proyectos recién emprendidos como “las visitas a los manzanos en flor” o hacer “una ruta de llagares”, en la que tradición e innovación se den la mano y muestren al visitante todos nuestros elementos diferenciadores. Potenciar visitas en la recolecta y mayada a los llagares, catas, pruebas y degustaciones pueden ser alguno de los posibles pasos a dar.

A los profesionales elaboradores les toca diversificar. La sidra denominada de nueva expresión, la gasificada, la de hielo, la de sin alcohol, vinagres, licores, dulces y otros derivados son un buen camino a seguir, pero hay que mejorar, el mercado global actual solo admite calidad y aún queda camino por recorrer.

Los productos finales tienen que salir de nuestro Principado, el mercado es amplio y la exportación la bandera de la rentabilidad. Los consumidores regionales debemos de saber diferenciar tradición y costumbre con nuevas tendencias; no ser críticos con proyectos empresariales innovadores, difíciles de entender si nos miramos hacia el ombligu, pero no si lo hacemos con racionalidad. Lejos queda el dicho de que la sidra rompe cuando pasa Payares, y como no lo iba hacer si solo se mandaba la puxarra que sobraba en los llagares. El cliente es soberano, saber satisfacer sus necesidades con productos innovadores, diferentes y de calidad a la vez que buscar el nicho de mercado adecuado son algunas de las asignaturas pendientes.

Y si hablamos del profesional escanciador mal lo tenemos. Como dice la canción cualquier tiempo pasado ha sido mejor, en el mercado hay al menos diez tipo de artilugios escanciadores, pero apenas tenemos auténticos profesionales que escancien un “culín” como debe ser. De nada sirven los concursos de escanciadores tan prolíferos, en los que por otro lado suelen participar siempre los mismos formando casi una liga tipo NBA, sino se dignifica la profesión. Es necesaria la formación, esperemos que nuestra Administración Regional que tanto potencia las Escuelas de Hostelería públicas -solo tenemos ocho en la actualidad- enfoca y da solución al problema existente con la implantación de estudios reglados en la especialidad y el sector reconoce en el convenio colectivo la figura del “Maestro escanciador” con sus subcategorías. Sino no es así los artilugios acabaran de invadirnos y el camarero escanciador será una profesión con fecha de caducidad.

Otro tanto podemos decir de la figura de la sidrería. Bajo esta denominación conviven verdaderos establecimientos ejemplares con otros que dejan todo que desear. Es hora de nombrar a cada uno por su nombre, la reglamentación tipificada no es suficiente, hay que realizar las modificaciones necesarias para evitar confusiones al consumidor. Una sidrería no es solo aquel establecimiento que tiene algún tipo de sidra a la venta.

Y que decir de la gastronomía de la sidra. Es cierto que nuestro recetario contiene muchas elaboraciones con manzana o sidra, pero si nos paramos un poco en las cartas de sidrerías y restaurantes esas elaboraciones brillan por su ausencia. Hay que recuperar platos tradicionales y elevarles a la categoría que se merecen. No salimos de casa para alimentarnos –por suerte esa etapa ya esta superada- salimos para premiarnos y encontrar lo que ya no se elabora en las casas. Nuestros visitantes quieren conocer lo autóctono y diferente, quieren que se les sorprenda. Y no olvidemos que la gastronomía es el segundo de los factores mejor valorados por aquellos que nos honran con su visita.

Recientemente la ALA (Asociación de Lagareros Asturianos) ha elevado a la UNESCO la petición de reconocimiento de “Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad”. Buenos sería que no solo el sector elaborador, sino también el resto de la sociedad demandemos al unísono dicho reconocimiento. Sin ir más lejos no acabo de entender por que la Administración Regional no reconoce a la sidra como “Patrimonio Regional”: En países vecinos como Portugal tenemos un buen espejo con el vino de Oporto que goza de dicho distintivo, aunque en este caso nacional. Al menos ya lo hemos conseguido con la gastronomía.

La sociedad civil también tiene mucho que decir, y uno que pertenece, vive y siente las cofradías gastronómicas echa en falta el hueco que ha dejado la Cofradía de la Sidra, con sede en Gijón, que ha disfrutado de escasos años de vida y que tan necesaria considero que es. Que Cantabria y Guipuzcoa tenga la suya y hagan gala de su producto nos debe dar de pensar. Seguro que no tardara en recuperarse, y más ahora que Gijón cuenta desde hace un par de meses con la del Oriciu como su primera cofradía oficial.

La fiesta es ahora lo importante, hay que disfrutar y contagiarnos unos a otros para compartir estos momentos de alegría. La fiesta no es solo de los organizadores y su entorno, sino de todo el barrio y de toda la ciudad, todos la debemos de disfrutar.
Mis mejores deseos en este tercer aniversario y mi agradecimiento por la atención prestada.
PUXA´L BARRIU LA SIDRA

PUXA XIXÓN

PUXA ASTURIES


Luis Javier del Valle Vega.
Gijón, 27 de mayo de 2010







"Se conoce el corazón del hombre por lo que hace, y su sabiduría, por lo que dice". Ali Ben Abu Thaleb (602-661) cuarto califa árabe y uno de los primeros creyentes del islamismo.

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