jueves, 3 de mayo de 2018

Camino medieval a Bandujo, en Proaza.

Sirvió históricamente como el medio de comunicación con Proaza, la capital municipal y el resto de los pueblos del valle del Trubia.

Proaza es un concejo ubicado en el centro sur del Principado de Asturias, cuenta con una extensión de 76,79 kilómetros cuadrados y un censo poblacional a fecha 2017 de 754 habitantes, estando vertebrado en 8 parroquias.
Una de ellas, Bandujo, parroquia y pueblo, está situada en el suroeste del concejo, a 660 metros de altitud, distante 11 kilómetros de la capital, su extensión es de 10,78 kilómetros cuadrados, se encuentra habitada por 43 personas –censo de 2017- y cuenta con nueve barrios: Campal, Palaciu, el Real, Entelailesia, la Campa, la Molina, La Reguera, el Taranu y el Toral.





A ella se accede por la carretera comarcal que parte de la salida de Proaza a la derecha, en la carretera AS-228, que comunica Trubia con el puerto de Ventana, desde Proacina, construida en los años ochenta del siglo pasado.
Hasta su construcción la vía de comunicación más directa que tenían con la capital del concejo era por el ahora conocido como “Camino medieval a Bandujo”, a través de la senda labrada en el desfiladero del río Valduro.
Que concluye, en este caso se inicia, en la mencionada carretera AS-228, a la altura del kilómetro 21, una vez superada Caranga de Abajo y tomando la dirección hacia San Martín de Teverga y el puerto de Ventana, a unos 300 metros del área recreativa de la Castañal, sirviendo de referencia una marquesina de parada de autobús allí sita.





En este punto se encuentra el puente Llaneces sobre el río Teverga, que permite el acceso a la actual senda del Oso, para tomar esta en dirección a Proaza, estando el inicio del Camino a escasos 200 metros, indicado perfectamente con una señal, en el punto que el Valmoro tributario del Teverga, le entrega sus aguas.






El recorrido hasta Bandujo, lineal y sin ningún tipo de cruces, tiene una longitud de 2,700 kilómetros, en el que se salva un desnivel de ascenso de 340 metros, en un tiempo de una hora y media pausadamente y disfrutando de la preciosa entalladura que forma el río en su descenso, desde su nacimiento cerca del lavadero sito en mitad del pueblo.






El Camino, conocido también como Real, se inicia por la parte izquierda del río, para cruzar el primero de los cuatro puentes de madera que permiten el cambio de orilla, pasando en este caso a la parte derecha, haciendo un giro casi total en forma de U.






El paso por una importante entalladura en la roca desemboca en una preciosa cascada de unos ocho metros, ubicada en un lugar idílico que bien merece su disfrute.







El camino empedrado con grandes losas, que requiere prudencia en su caminar cuando está mojado, continua su serpenteo y continuas revueltas entre castaños, robles y hayas en busca de un nuevo puente.





Continuando por la vertiente izquierda se llega a una zona, en el que un arroyo entrega sus aguas al Valmoro, dónde un viejo molino en estado de abandono muestra una de las actividades económicas pretéritas de la parroquia.






Punto en el que el camino se ensancha, y totalmente empedrado salva una importante pendiente durante unos 500 metros con varias revueltas a través del bosque, alejándose del río.  








En lo alto el tercero de los puentes sirve para cambiar de vereda en el río e internarse en una preciosa zona boscosa despejada, dónde el empedrado convive con el sendero de tierra.







En leve ascenso varios arroyos le van entregando sus aguas al principal, formando por momentos llamativas pequeñas cascadas.









Por zona más bien llana, se cruza el último de los puentes, con el firme prácticamente de tierra, enfocando la parte final del Camino.






Que pasa a la vera de los actuales depósitos de agua que suministran al pueblo.






Y ya con firme de hormigón salvar el pequeño desnivel que concluye en el barrio de la Molina, el más bajo de los nueve que componen el que posiblemente sea el pueblo medieval más precioso y mejor conservado del Principado de Asturias.






Dónde concluye el conocido como “camino medieval o real” recorrido por los vecinos históricamente desde, al menos, la época medieval hasta finales del siglo pasado, al ser su principal y casi única vía de comunicación.





Bandujo, es un ejemplo excepcional de aldea asturiana, ubicada en un valle rodeada completamente por montañas, lo que históricamente le dio una cierta inaccesibilidad,  que ha conservado a lo largo del tiempo sus características fundamentales, perseverando sus componentes básicos, sin graves alteraciones, destacando su rico conjunto patrimonial.






Que incluye desde una de las torres defensivas bajomedievales mejor preservadas de Asturias, pasando por la iglesia de más antigüedad del concejo de Proaza, hasta un variado repertorio de viviendas y construcciones auxiliares de tipología tradicional de época moderna y contemporánea.





Elementos todos perfectamente integrados, en el considerado pueblo medieval mejor conservado del Principado de Asturias y merecedor por ello del reconocimiento realizado en enero de 2010 por el Gobierno autonómico de Bien de Interés Cultural, en su categoría de Conjunto Histórico.







MÁS INFORMACIÓN. Pinchar en enlaces.



“El camino de la montaña, como el de la vida, no se recorre con las piernas sino con el corazón”. Andrés Nadal Cristóbal, escritor español.

No hay comentarios:

Publicar un comentario