miércoles, 29 de febrero de 2012

Vino de la Tierra de Cangas, toda una realidad.

Hablar del mundo vitivinícola en el Principado de Asturias es hablar del "Vino de la tierra de Cangas", pero no ha siempre ha sido así.

Aunque existen vestigios de una existencia anterior, constancia documental de cultivo de la vid, de viñedos y de elaboración de vinos, se encuentra por primera vez en el siglo IX, y no sólo en el suroeste asturiano, sino también en otros concejos del centro de nuestra Comunidad, como Candamo, Las Regueras o Villaviciosa. Se puede afirmar que en el Principado, hasta la llegada de la filoxera en el siglo XIX, junto a la sidra se elaboraba vino en cantidades considerables.
Centrándonos en el suroeste, el impulso definitivo a la elaboración del vino dado con la fundación en el siglo XI, en concreto en el año 1031, del monasterio San Juan Bautista de Corias (Cangas del Narcea), fundado por los condes Piñolo Jiménez y Aldonza Muñoz y ocupado por monjes benedictinos. Todo apunta que el suroeste asturiano no sólo se autoabastecía, sino que también satisfacía las necesidades de otros concejos y mercados. A finales del siglo XIX vivió su época más álgida, con la obtención de premios y reconocimientos nacionales e internacionales, como los obtenidos en Angers y en Burdeos.
La llegada de la filoxera, no fue motivo de la desaparición del viñedo, se contrataron a técnicos franceses para reducir en la medida de lo posible sus consecuencias, y estos no solo aportaron sus conocimientos teóricos, sino que consigo trajeron cepas francesas, de las que aún hoy en día se pueden encontrar cepas aisladas y el viñedo fue salvado. Sin embargo, sí sería la causa de la desaparición definitiva del viñedo en el resto del Principado. En la actualidad solo un viticultor, Javier Fernández Granda, en la localidad de Ania (Las Regueras) intenta la recuperación del cultivo de la vid fuera de la comarca sur occidental.
El declive en el suroeste vendría a mediados del siglo XX, motivado por el esplendor del sector minero en la comarca y al despoblamiento del medio rural. El éxodo y la rentabilidad económica que aportó el carbón, fue el motivo del abandono paulatino del cultivo del viñedo. Los datos son elocuentes, a principios del siglo XX la extensión del viñedo en la comarca era de 1952 hectáreas, mientras que en la actualidad es de 70 hectáreas totales, de las que solo 29 están acogidos a la Denominación Vinos de Calidad. Hay derechos para poder plantar 230 hectáreas más, que la Administración tiene a disposición de quién las precise. La disminución, en un siglo, fue de un 85 % en el mejor de los casos.
Sería en los últimos años del siglo XX, cuando se retoma el cultivo de la vid de forma sería. En 1997 se constituye con el respaldo de la Administración, la "Asociación de Productores y Elaboradores de Vino de Cangas" (APROVICAN), iniciándose un proceso de modernización de los viñedos y formación de los viticultores. Se hacen plantaciones nuevas, se acondicionan terrenos y comienza la recuperación de variedades autóctonas, que el paso del tiempo había las había puesto en serio peligro de desaparición.
El 25-05-2001 la Consejería de Medio Rural y Pesca, del Gobierno del Principado de Asturias, aprueba la resolución para la puesta en marcha de la Indicación Geográfica Protegida "Vino de la Tierra de Cangas". Aunque no es hasta el 05-02-2003 cuando se constituye el Consejo Rector, y se inscriben a la IGP las bodegas elaboradoras.
Antón Chicote, Bodegas Chacón Buelta, Vinos la Muriella, S.L., Vinos Cangas, S.L. y Bodegas Obanca, S.L. se suman desde su inicio a la IGP, en el 2004 lo hace Bodegas Narcea, S.L. y en el 2010 Dominio del Urogallo, S.L. Los viticultores registrados son 43 a fecha actual, otros 27 no lo están.
El 19-11-2008 la CEE aprueba la denominación de "Vinos de Calidad de la Tierra de Cangas" y se espera que en el primer trimestre del 2012 se obtenga la Denominación de Origen Protegida Tierra de Cangas. El ciclo legislativo se cerraría de esta forma, obteniendo la máxima categoría de protección.
La zona vitícola y el área de producción abarcan los concejos de Allande, Cangas del Narcea, Degaña, Grandas de Salime, Ibias, Illano, Pesoz y siete parroquias del de Tineo.
En cuanto a las variedades con las que se puede realizar la vinificación, son como recomendadas para los blancos, la Albarín blanco, Albillo y Picapoll; mientras que para los tintos lo son la Verdejo tinto, Mencia y Garnacha Tintorera. Igualmente se admiten como autorizadas, para los blancos la Godello, Gewürztraminer y Moscatel de grano menudo, y para las tintas la Carrasquín, Merlot, Pinot Noir y Syrah.
Es curiosa esta relación ya que no se adapta a la realidad de los viñedos, pero las condiciones del mismo existente en el momento de la puesta en marcha del proceso legislativo, aconsejó esta clasificación. Las varietales autóctonas, y únicas en el panorama vitivinícola español, son cuatro, el Albarín blanco y negro, Verdejo negro y Carrasquín.
La realidad del viñedo, ateniéndonos a la vendimia de 2011, recientemente finalizada, que alcanzo los 120.990 kilos, dice que el 71,47 % es de variedades tintas, mientras que el 28,53 % lo es de blancas. En tintas el 83.45 % se reparte entre Mencia (26,90%) Albarín negro (21,96 %), Carrasquín (21,45 %) y Verdejo negro (13,15 %) mientras que el resto (16,55 %) corresponde a mezclas de diferentes variedades tintas. En blancas, la Albarín copa el 90,17 % de la cosecha, constituyendo la diferencia el resto de variedades admitidas.
Entre 1997 y 2001 los viticultores, se decantaron por plantar la varietal Mencia, ello fue debido a dos motivos principalmente: que no existiesen viñedos que pudiesen suministrar plantones de variedades autóctonas y al asesoramiento de técnicos de Denominaciones de Origen gallegas, en el que esta variedad es la más extendida.
Por suerte ahora esta, en buena parte, está siendo sustituida por la variedad blanca Albarín; valga de ejemplo que los vinos blancos elaborados su multiplicaron por dos en cuatro cosechas, siendo en la añada 2006 el 11,36 % de los elaborados, para pasar a la del 2010 con el 22,18 %.
Todo el viñedo acogido, se encuentra en laderas con fuertes pendientes, en bancales y en terrazas, lo que apenas permite una mecanización del mismo, realizándose prácticamente todas las tareas manualmente. La viticultura realizada se encuentra entre las conocidas como de alta montaña, definida por otros como "heroica".
La densidad máxima de la hectárea está comprendida entre las 3.000 y las 6.000 cepas y los rendimientos máximos por hectárea, son de 8.000 kilos para las variedades tintas y 10.000 para las blancas, aunque la media real no llega a ser el 50 % de estos máximos.
Profundizando en la producción, analizando la añada del 2010, el total de litros producidos fue de 80.762 litros, de los que 62.851 fueron tintos y 17.911 blancos. Cabe destacar que la legislación, prohíbe expresamente la elaboración de espumosos y de rosados.
En cuanto a las seis bodegas acogidas a la Denominación, la inversión en esta primera década de siglo fue importantísima, creándose una infraestructura que antes no existía. Proyectos muy importante como el de Bodegas Narcea, S.L. cuya bodega tiene capacidad para elaborar 200.000 litros; de Vinos Cangas, S.L. con capacidad para 65.000 litros o de Antón Chicote con 20.000 litros, hablan por si solas de la realidad actual.
Hablando de producciones actuales, se puede decir que hay tres grupos. Vinos Cangas, S.L. elaboró casi el 50 % del total de la añada 2010 (39.700 litros) y lo hizo elaborando tres vinos blancos (25,64 %) y cuatro tintos diferentes (74,36 %). Bodegas Obanca, con el 22,81 % y Antón Chicote con el 11,82 % forman el segundo grupo, aunque estos centran prácticamente su producción en vinos tintos (93,57 %). Por último queda el grupo formado por las otras cuatro bodegas, que han elaborado el 16,21 % restante, siendo el porcentaje de blancos y tintos prácticamente igual.
En la comercialización, la mayor cuota del mercado es local y autonómico, produciéndose un importante incremento en los dos últimos años en exportación, concretamente a Estados Unidos y Méjico, siendo más lenta la introducción en el mercado nacional.
Las elaboraciones comienzan a tener una presencia activa en las guías especializadas y varias de ellas ya han conseguido reconocimientos y medallas en concursos nacionales e internacionales.
Analizando toda esta información, podemos llegar a una serie de conclusiones:
1.- El viñedo, aunque aún pequeño, se esta centrando y tiende a estar compuesto por las variedades autóctonas. Carrasquín, verdejo negro y Albarín negro se consolidan como las tintas elegidas, ganando terreno poco a poco a la hasta ahora predominante Mencia y la Albarín se consolida casi como la única en blancas. El camino actual es el correcto, y en el que hay que profundizar. Plantar el resto de hectáreas permitidas debe de ser el gran reto a corto plazo.
2.- La infraestructura productiva actual, en líneas generales, es la adecuada para elaborar la producción actual y futura a corto y medio plazo.
3.- El número de bodegas, es prácticamente el mismo desde el inicio de la legislación protectora, con solo un alta en el año 2010. Que nuevos proyectos vieran la luz, dotarían de un mayor dinamismo y enriquecerían la Denominación.
4.- El mercado, tiende a valorar más positivamente las elaboraciones con varietales autóctonas, especialmente los blancos. Se demandan vinos diferentes, con personalidad propia, en el que el terruño y las varietales muestren sus elementos diferenciadores.
5.- La crítica comienza a hacerse eco de los vinos elaborados y estos tienen ya su sitio en las guías especializadas. A ello se suma que algunas elaboraciones ya tienen en su poder medallas que reconocen su calidad.
6.- La diversificación en las elaboraciones ponen de manifiesto que la calidad de las variedades autóctonas permiten vinificaciones muy diferentes entre sí, lo que incrementará el valor añadido de la Denominación. Calidad, compromiso y apuesta por lo autóctono, son las bases imprescindibles en las que hay que sustentarse.
7.- Falta mejorar la comunicación y acercar la realidad de la Denominación al gran público, comenzando por el del Principado de Asturias. Hasta ahora, las partidas destinadas por la Administración no se han aplicado satisfactoriamente, y el sector necesita posicionarse y comenzar a rentabilizar los proyectos emprendidos.
Por todo ello y a mi entender, se puede afirmar que el Vino de la Tierra de Cangas ha sabido dar los pasos adecuados para asentarse como realidad vitivinícola, y ser toda una realidad, con un futuro tremendo ante sí, al que favorecerá e impulsará, sin duda, la aprobación próxima de la Denominación de Origen Protegida.

"Negar un hecho es lo más fácil del mundo. Mucha gente lo hace, pero el hecho sigue siendo un hecho". Isaac Asimov ( 1920-92) escritor y bioquímico estadounidense.

5 comentarios:

  1. Estupenda información sobre el vino de Cangas, no conocía ni la mitad de las cosas de las que hablas. Gracias y enhorabuena. Manolo Pendas.

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  2. mereces mas que darte las gracias...
    ania

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  3. Hay que darlos a conocer, y sobre todo, animarlos con los blancos, donde, según mi entender, tienen mejor futuro. Muy Bueno Javi, gracias. José A.

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  4. Interesante artículo, no había oído hablar de este vino nunca, ni por supuesto he probado ninguno de esos caldos. ¿sabe dónde se pueden conseguir en Barcelona?. Muchas gracias. J. Andreu Domenech.

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  5. Nosotros tuvimos la oportunidad de ir a cangas a la fiesta de la vendimia durante la cual se organizaban visitas guiadas a los viñedos, a las bodegas y con degustaciones de varios vinos incluidas. La verdad que nos sorprendio bastante donde se situan la viñas, ya que se situan en laderas de la montaña con mucha pendiente y ademas estan creando unos blancos de excelente calidad.

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