martes, 25 de octubre de 2011

Museo del calamar gigante en Luarca.

Qué magnífico proyecto, es ÚNICO en el mundo, y lo tenemos en el Principado de Asturias. Descripción y vídeo del mismo.


El Centro del Calamar Gigante, se encuentra en pleno puerto de Luarca, muy cerca del mar (para lo bueno y lo malo) ubicado en un llamativo edificio de grandes ventanales.
Era una visita que tenía pendiente desde hace su inauguración, parecía que estaba gafado, ya que en las tres o cuatro veces que intente visitarlo no me fue posible hacerlo. Por este motivo la visita, que he realizado con un grupo de amigos el 22 de octubre de 2011, la realice expectante, con la seguridad de que la misma iba a merecer la pena, y que iba a complementar un estupendo día que comenzó visitando de nuevo los espectaculares Jardines de la Fonte Baixa en el Chano, y continuo con una suculenta comida en Casa Consuelo y posterior visita a su bodega, de las mejores del Principado sin duda. Sin embargo la sensación final, no sólo mía sino de todos, fue un poco contraria a la esperada, una pequeña desilusión y perplejidad por lo visto, era lo que sentía.
Pero antes de ir con las cosas negativas, que las hay, y que por suerte son subsanables, voy a hablarles de un proyecto singular, diferente y que no está valorado en su justa medida tanto por las administraciones como por el público en general.
Este Centro, ha sido puesto en marcha por el CEPESMA (Coordinadora para el estudio y protección de las especies marinas), con la participación y colaboración del Ayuntamiento de Valdés y el Gobierno del Principado de Asturias, y fue inaugurado el 14 de agosto de 2010. En los temporales sufridos en el Principado a finales de noviembre de ese mismo año, se inundó toda la planta baja, y no pudo reabrir sus puertas hasta el 21-04-2011.








Hablar del CEPESMA, creado en 1996, es hablar del organismo que más ha hecho en el Principado y probablemente del territorio nacional, por la recuperación, conservación, educación y divulgación de los ecosistemas marinos. Esta organización no gubernamental cuenta con más de 800 personas asociadas, destacando un buen número de veterinarios, biólogos y naturalistas entre otros. Sus asociados no sólo son del Principado, sino que casi el 50 % lo son de otras comunidades del Estado español.
Las actividades que realiza son múltiples, destacando algunas de ellas por su repercusión en los medios de comunicación, que genera en la sociedad un compromiso con su entorno. Pero, como bien dicen, su máximo interés es el respeto racional del ecosistema marino y sus especies, mediante la educación medioambiental.
Siendo todo lo anterior importante, sin duda el mayor valor añadido que presta lo hace a través de su “Centro de recuperación de Especies” ubicado en el Chano, a 4 kilómetros de Luarca. Creado en 1997, es el primero en el arco atlántico-cantábrico, cuyo objetivo principal es la reintegración a su medio de las especies tratadas, previamente recogidas a través de sus múltiples medios.
Otra faceta del CEPESMA es la colaboración con el “Parque de la Vida” espacio temático para el desarrollo de las actividades educación medioambiental. Ubicado igualmente en el Chano, es todo un referente en actividades de divulgación científica. En él se pueden ver especies de todo tipo, que no se han podido devolver a su hábitat natural y un planetario.
Centrándome ya en el Centro objeto de la visita, el mismo posee la colección más importante de cefalópodos gigantes del mundo y también una cantidad única de especies alóctonas y abisales. SI, como leen, tiene la colección más importante del mundo, ¡casi nada!.
El Centro, está dividido en tres alturas o plantas, que se comunican mediante rampas, que simbolizan las diferentes zonas de profundidad marina. Su diseño está realizado para que cada uno realice la visita como tenga a bien; cada especie tiene un cartel en el que se especifican sus peculiaridades y hay paneles interactivos para obtener más información. En uno de sus apartados un amplio panel contiene un juego que permite identificar, mediante distintos pulsadores, las partes de un calamar gigante.








La visita la hay que comenzar por la planta superior, que se centra en las especies marinas y en los cuidados medioambientales; vistosos paneles complementan las especies que se pueden observar bien en vitrinas y cuadros. Es dónde se exhiben los invertebrados (medusas, esponjas, moluscos, equinodermos y artrópodros) y los vertebrados (peces, anfibios, aves, reptiles y mamíferos). La pesca de la ballena, con cuatro grandes paneles y piezas tanto del arte como del cetáceo o una gran variedad de crustáceos, disecados o en paneles, se observan en ella. Los múltiples esqueletos de especies únicas colgadas del techo, llaman y atraen la atención con sus variopintas y peculiares formas. También aquí se encuentra la reproducción de un submarino con su puerta.









La segunda planta proporciona información sobre el fondo oceánico, las especies alóctonas (aquellos nutrientes o materiales que se han incorporado a un ecosistema desde el exterior del mismo), el planeta y las leyendas en torno al calamar gigante. También es posible ver especies peculiares y peces abisales que sorprenden por su apariencia física y por su hábitat, que en algunos casos llegan a los 5.000 metros de profundidad.
Son los casos, por ejemplo, del Himantolophus Groenalndicus, que vive a 4.000 metros; del Escolar (Ruvettus pretiosus); del Cardenal atlántico (Trochypterus arcticus) que habita a 1.500 metros; del Pez luna (Mola mola) que puede alcanzar una tonelada de peso; del Tiburón anguila (Chlamydoselachus anguineus) que es el menos evolucionado de su especie y se calcula que tiene más de 70 millones de años. Hay también un ejemplar del rey de los arenques (Regalecus glenes) que es el pez más largo de las profundidades marinas, pudiendo alcanzar los 7 metros de longitud, y de un congrio (Conger congerthis) que tiene un peso de 81,5 kilos y 1,10 centímetros de perímetro.




Ejemplar de “Himantolophus groenlandicus”




El pulpo común (Octopus Vulgris) cuenta también con un papel relevante. Esta especie difícilmente llega a los 9 kilos de peso, sin embargo en el Centro es posible visionar dos ejemplares, uno de 12 kilos y otro de 15,300 kilos; no tienen tentáculos y en cambio tienen ocho brazos, de ahí su nombre.
Focas disecadas, tortugas gigantes y otras especies se pueden visionar igualmente, y en las paredes de las plantas llamativos esqueletos de diferentes especies, dan al Centro un aspecto por momentos fantasmagórico.








Para el gran protagonista, el CALAMAR GIGANTE, está destinada una planta íntegra, dedicada a su morfología y a su estructura. Parece ser que el CEPESMA tiene 32 calamares de gran tamaño, aunque no todos están expuestos. Su espectacularidad esta fuera de todas dudas, y el tamaño de “estas criaturas” es digno de ver y admirar.
Para informar sobre el mismo hay 5 grandes paneles, que informan de su alimentación, desplazamiento, ritmo de crecimiento, sistema visual y estrategia reproductiva. Otro panel está dedicado al Peludín “Architeuthis”, único nombre vernáculo que se le ha dado al gran calamar en el mundo, su presencia en Asturias es habitual, y su nombre se le da porqué se les pelaba la piel con la arena cuando quedaban varados.
Entrando en la exposición propiamente dicha, los calamares están cada uno en sus vitrinas, al igual que el resto de especies mencionadas anteriormente, y a su lado está el cartel informativo del mismo. Yo en la exposición he contado un total de ocho ejemplares, de tres especies diferentes y un ejemplar de Pota saltadora. Todos ellos han aparecido en las aguas cantábricas de nuestra costa.
Peludin “Architeuthis” hay tres ejemplares. El más espectacular, y me atrevería a decir que emblema del Centro, conservado desde 1998, es una hembra de 140 kilos y 13.70 metros de longitud. Hay otra hembra con un peso de 139 kilos y 9,60 metros de longitud un macho (parece ser que tienen 3), de los pocos que hay en el mundo y su peso es de 60 kilos y mide 3 metros.








Otra especie presente, es el Calamar rombo (Thisanoteuhis rhombus) que debe su nombre a la forma romboidea de su aleta, y que es muy común en las aguas de Japón. De estos he visto dos ejemplares.








La última especie expuesta es el Calamar gato (Taningia Danae), su hábitat está entre los 300 y 1500 metros de profundidad. Hay tres ejemplares expuestos, con pesos de 17, 67 y 127 kilos respectivamente.









Por último el Centro, tiene un apartado dedicado al trabajo educativo y de sensibilización medioambiental, en él informan sobre el material ajeno al mar que daña a quienes en é habitan, pudiéndose ver plásticos y otros materiales encontrados en los estómagos de las grandes especies marinas. Una tienda, una sala interactiva y una de conferencias completan el conjunto del Centro.
Ahora me toca hacer de abogado de diablo, y manifestar varias cosas o circunstancias que se deben de mejorar, y que sin duda harán mucho más agradable la visita y facilitaran la comprensión de los contenidos expuestos.
La visita al Museo (aunque se llame Centro) como ya dije no es guiada, cada uno la realiza como tiene a bien. Esto que en principio es correcto, luego no lo es. La persona que vende las entradas, simplemente se limita a comunicar por dónde se debe realizar la visita y no da ningún tipo de explicaciones más. No es admisible que no haya a disposición del visitante ningún folleto informativo (o al menos eso nos ha dicho) y menos aún que no se comunique que los paneles informativos interactivos no funcionan, ni que hay un audiovisual que se puede ver concluida la visita. Fallos humanos mejorables que causan una desagradable impresión.
Ya había dicho que los temporales habidos a finales de noviembre del año pasado, originaron que el mar inundase la planta baja del Centro. Además de causar múltiples destrozos, entre ellos todo el sistema eléctrico, con la consiguiente pérdida económica y trastornos logísticos. Se procedió al arreglo o sustitución de todo, pero la sal es caprichosa y ha vuelto a aparecer y bloquear todo el sistema interno de los medios audiovisuales. Estas cosas suelen ocurrir y son compresibles, pero hay que comunicarlo y explicarlo, y no que uno se entere a la salida, cuando se pregunta el porqué de su no funcionamiento.
Capítulo aparte merece el mantenimiento de algunos de los contenidos. En varias cubetas se veía dejadez con óxido en algunas de sus partes, pequeñas roturas y lo que es peor alguna de ellas no estaba llenas de formol (o el líquido conservante que fuese) y las especies no estaban totalmente cubiertas.








Por curiosidad indague en los huecos de la planta inferior y veo que hay una sala con una pantalla gigante. Pregunto su función y me comunica que es que hay un documental sobre fondos marinos y que si quiero me lo pone, eso si, dura 50 minutos. Perplejo me quedo, el resto del grupo ya estaba todo fuera del recinto, y si no pregunto nos quedamos sin saberlo, nada se nos había comunicado. He visto una parte del mismo, es tremendamente interesante y muy logrado, pero su duración es excesiva sino se tiene tiempo suficiente. Este está muy bien para gente que quiera profundizar más o tenga tiempo, pero uno de más corta duración para ser una parte más de la visita, no estaría de más.
En fin, en ocasiones es positivo hablar también de las cosas que son mejorables, esa es mi única intención. Una gran parte de los fallos es de comunicación, y eso tiene fácil solución, otros son más complejos de solucionar, pero sin duda también la tienen. Los visitantes que salen encantados (como es mi caso) con los contenidos, no se pueden ir con un “sinsabor” por desganas incomprensibles.
Hay algo que no entendí, aunque ignoro las causas, los ejemplares de Calamares gigantes son espectaculares, pero a pesar de haber espacio suficiente, no se ven las medidas reales de los mismos, al no estar completamente estirados. Si ya son espectaculares con medidas que no superan los cuatro metros, no me imagino ver al de 17 metros extendido entero. Doy por hecho que alguna explicación técnica debe de existir.
Para los que estén interesados en visitarlo, de lo que no se arrepentirán, esta abierto todos los días, excepto los lunes, en horario de 10,00 a 14,00 horas y de 16,00 a 20,00 horas. El precio de la visita 4 €, barato precisamente no lo es, pero es por una buena causa.
No quiero acabar sin un reconocimiento, este tipo de organizaciones como el CEPESMA, no es posible sin la figura de un “alma-mater” que la ponga en marcha, aglutine, lidere y contagie al resto de miembros su pasión por la causa. En este caso, me consta que Luis Laria, al que no conozco, es este “alma-mater”, mi felicitación y reconocimiento por la labor realizada y mis mejores deseos para el futuro. Organizaciones como esta, son necesarias en nuestro Principado.



VÍDEO DEL CENTRO.








MÁS INFORMACIÓN: http://www.cepesma.org/.




Tarde o temprano seguro que la naturaleza se vengará de todo lo que los hombres hagan en su contra. Johann H.Pestalozzi (1746-1827) pedagogo suizo.

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