lunes, 29 de agosto de 2011

La Catedral nueva de Vitoria-Gasteiz.

La visita a la Catedral nueva y el Museo Diocesano es una manera más de comprender la idiosincrasia del pueblo alavés que cuenta con un gran arraigo católico.

La historia de la misma va pareja a la Diócesis de Vitoria, con cuya creación en 1862 surgió la necesidad de construir un nuevo templo adecuado y grandioso, ya que la vieja Catedral de Santa María se consideraba pequeña y de difícil acceso. Fue en 1906 cuando el obispo Cadena y Eleta –cuyo nombre lleva la calle dónde está ubicada- impulsó su creación con un concurso, siendo adjudicado a los arquitectos Javier Luque y Julián Apraiz, comenzando las obras al año siguiente.
Los trabajos se paralizaron en 1914, quedando en suspenso durante treinta y dos años, continuándose en 1946, y durante el tiempo que ha llevado su construcción, se ha intentado mantener su primitivo estilo neogótico, aunque adaptado a los nuevos tiempos.
En 1969 se consagró el templo con el nombre de María Inmanculada Madre de la Iglesia, terminándose el pórtico en 1973, aunque aún se considera una obra inacabada.







Su estilo neogótico, que era el considerado como el más espiritual y apropiado para un templo de principios del siglo XX. Su interior es grande y diáfano gracias a sus cinco naves, los amplios ventanales y los 35 metros de altura de la nave central. Cuenta con arcos apuntados, bóvedas de crucería y esbeltas columnas, a la vez que un triforio recorre todo su perímetro. Su exterior es sobrio y las torres y el cimborio del proyecto original no se llegaron a construir.






Su programa escultórico quedó inconcluso y se desarrolló de manera dispersa en elementos arquitectónicos como capiteles, frisos, claves y gárgolas. Hay un amplio repertorio de temas religiosos, pero también abundan los profanos, pudiendo diferenciarse dos estilos. Uno académico, sereno e idealizado reservado a temas religiosos y otro más moderno, libre y expresivo con figuras caricaturescas.






Los temas de las vidrieras son variados, además de embellecer el interior, son metáfora de lo espiritual y el soporte idóneo para transmitir un mensaje. Hay en ellas santos venerados en las provincias vascas, papas, apóstoles, evangelistas y la Asunción de la Virgen en otros temas. Son obra de la casa Maumejean en diferentes períodos y se caracterizan por el realismo de las figuras, el detallismo y los ricos matices de colores.






Mención aparte merece la Cripta, su parte más antigua y artísticamente más interesante. Fue inaugurada en 1911 y concebida como panteón de los obispos de Vitoria, aunque ninguno de ellos está enterrado en ella. Su arquitectura, la escultura y la pintura de sus vidrieras están perfectamente integradas en un espacio de gran unidad estética. Sus vidrieras narran escenas bíblicas referidas a la muerte y la Resurrección acorde con la función funeraria prevista para este espacio.






En la actualidad es utilizada para el culto, estando en ella ubicada la parroquia de María Inmaculada y tiene una gestión propia y un acceso independiente.







En la girola de la Catedral se ubica desde 1999 el Museo Diocesano de arte sacro de Álava, que fue creado con la función de proteger, conservar, estudiar y difundir el patrimonio religioso alavés;  está dividido en las siguientes secciones:
 Talla en piedra. Con ejemplares que muestran las huellas de los primeros cristianos (tumbas, estelas o altares) y las esculturas labradas en las iglesias románicas (capitales, ventanales, ménsulas o canecillos) abarcando piezas de los siglos V al XIII.
 Talla en madera. Imágenes góticas de los siglos XIV y XV, objeto de veneración de los fieles durante generaciones como esculturas de Cristo, santas y santos o pintura con escenografía religiosa.
 Pintura sobre tabla renacentista del siglo XVI llegada desde Flandes y obra autóctona desarrollada en los retablos. El retablo de San Nicolás de Baria de la iglesia del pueblo alavés de Fontecha es quizá su obra más llamativa.
 Pinturas sobre lienzo de los siglos XVII y XVIII por algunos de los artistas más destacados del Barroco, como el Greco, José Ribera o Juan Carreño de Miranda. El cuadro de la “Lamentación sobre Cristo muerto” de Gaspar de Crayer tiene en la sección un tratamiento especial, siendo digno de admirar.
 Orfebrería con objetos litúrgicos minuciosamente trabajados en metales nobles, abarcando obras de los siglos XIII al XX. Obras en oro, plata, cobre, bronce o latón de objetos utilizados en las misas durante siglos y que son auténticas obras de arte.
 Liturgia con una muestra de platería y vestiduras sagradas de los siglos XVI-XVIII elaboradas en terciopelo, oro y sedas. Espectacular es el altar neogótico de mármol que alberga objetos litúrgicos.
 Nacimiento napolitano. Sin ser una sección propia es un excepcional conjunto de obras de arte que representa una sección sagrada y está compuesta por 56 piezas realizadas con gran dramatismo y en él que se puede apreciar la vida cotidiana del Nápoles del siglo XVIII de una manera realista.
El Museo con amplio horario de visitas merece sin duda ser visitado, su entrada es gratuita y el único pero es que no se pueden sacar fotografías dentro del mismo.



Puerta de acceso a la Catedral y al Museo.



Precioso el conjunto que forman la Catedral y el Museo, su riqueza escultórica, en muchos casos correspondiente al estilo modernista, que ornamenta los paños de las naves y el ábside exterior, el trascoro y la cripta son dignas de ser observadas con tiempo y detenimiento; en ellas se encuentran verdaderas curiosidades que hacen trasladarse por un lado a los pensamientos de sus autores y por otro a los de los religiosos.






Parece ser que en su momento se fundó una escuela de moldeado y talla y sin duda sus frutos se pueden ver.






No es llamativa exteriormente, pero a mí me ha causado muy buenas sensaciones. Lo que sí es cierto es que esta inacabada, circunstancia está que se puede observar analizando la maqueta –de un considerable tamaño- expuesta en su interior. Yo me quedo con sus tallas y con su cripta, que por cierto solo se puede visitar en horarios de culto, permaneciendo cerrada el resto del tiempo.






“La verdadera grandeza consiste en hacer que todos se consideren grandes”. Charles Dickens (1812-70) escritor inglés.

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