viernes, 8 de abril de 2011

Desfile de Antroxu 2011 en Gijón.

Gijón vivió su noche grande del Antroxu del 2011 la tarde noche del pasado 7 de marzo, y lo vivió mitad satírico, mitad reivindicativo.
Se dice y con razón, que los carnavales (Antroxu) son cosas de las ciudades de costa, si nos atenemos a los que más éxito y fama tienen tenemos que pensar que es cierto, y si no solo hay que pensar en los mundialmente famosos de Río de Janeiro, Venecia, Tenerife o Cádiz.
En el Principado de Asturias, son sin duda en dos ciudades marinas en los que con más intensidad se viven: Gijón y Avilés. Mientras la segunda tiene su día grande el sábado de Antroxu con el “Descenso de Galiana” en la primera es la noche del lunes de Antroxu cuando la ciudad se echa a la calle a disfrutar del mismo.
Me acuerdo siempre por estas fechas de lo mucho que me contaba mi difunta madre de lo que significaban y como se festejaban en la capital de la costa verde el Antroxu, en el que toda la sociedad participaba en el mismo y toda ella era una fiesta. Al acabar la guerra civil se suspendieron los festejos del Antroxu, aunque la sociedad los seguía realizando de forma privada, siendo el trece de marzo de 1981, cuando la ciudad recupero los mismos como actos festivos de disfrute general, y pocos años después ha hecho del martes de Antroxu fiesta local, lo que permite el disfrute masivo de la tarde-noche de lunes.
Son por tanto ya treinta años de celebración popular, en la que no solamente la ciudadanía de Gijón, sino también de otros puntos del Principado, participan de una forma activa en una de las fiestas más pintorescas y gratas que tenemos, convirtiéndose la misma en una explosión de fiesta y buen rollo por todos los rincones de la ciudad.
El momento álgido de los carnavales gijoneses tiene lugar la tarde noche del lunes, en el que se celebra el ya clásico desfile del Antroxu, que saliendo de la Plaza de Toros, y recorriendo la Avenida de la Costa llega al Humedal en dónde concluye. En el éxito del mismo, sin duda, una gran parte reside en la involucracion que tienen con la fiesta las Asociaciones de Vecinos de los diferentes barrios y pueblos del municipio, que trabajan duramente todo el año las carrozas, indumentarias, música y bailes con las que nos sorprenden año a año y aprovechan para realizar las reivindicaciones propias de la fiesta.
La Sardina Sufragia fue la primera en demandar el voto para todas las parrochas del planeta, abrió una comitiva que ocupó toda la avenida de la Costa, llegando un momento en el que mientras los primeros participantes concluían el recorrido, los últimos aún no habían salido. En total, fueron dos kilómetros en los que se congregaron decenas de miles de personas para presenciar el paso de los disfraces más originales al ritmo del potente sonido de percusión y silbatos de las charangas.
Los mensajes críticos se sucedieron envueltos en disfraces originales, charangas de todos los gustos y colores, que aprovecharon el momento para reivindicar un mundo mejor. El desfile reflejó con el habitual tono mordaz y ambiente playu las preocupaciones del momento: desde las críticas ante la dificultad para acceder a una vivienda hasta el enfado por la prohibición de fumar en sitios cerrados pasando por la censura a las crisis de toda índole: económica, financiera, cultural y hasta sexual. También recordaron los problemas locales, como la pérdida de elementos etnográficos en la zona rural o el auge del botellón en varios puntos de la ciudad.
La lectura infantil por parte de los niños; la integración social de discapacitados físicos y mentales; la supervivencia del único lavadero que queda en Poago; la protección de los menores ante el botellón; la lucha contra la contaminación en el concejo; el juego de las mariquitas en la infancia de las niñas; contra la reducción del límite de velocidad e incluso un numerosísimo grupo del Consejo de Mujeres de Gijón que ataviadas con ropa de antaño reclamaban la igualdad entre sexos, fueron algunas de las muchas reivindicaciones que se pudieron observar.
Todas ellas convivían con otros grupos y charangas más lúdicas como la de los monjes tibetanos; la de los “finitos de San Andrés” con toda una fiesta andaluza en torno al fino; una de fiestas tropicales; una reproducción el Moulin Rouge; otra de personajes marinos; otra de piratas; no falto la de astronautas; la de la xielera de Gijón con una reproducción de la vida esquimal; otra de un jardín de flores; la de los insectos; la de los genios sidreros imitando al slogan de Gijón de sidras; un hospital andante; una tribu celta; el coche de la guardia civil; las gatunas; de modernos indios y como no dos reviviendo el histórico gol de Iniesta y el título mundial; la familia de boda; una tribu de negros; otra con los típicos caballitos de fiesta; otra con personajes de tebeos u otra de payasos recreando el circo de las elecciones. Y con ellos disfraces individuales de lo más original y variopinto.
Animación, fiesta y música que inundo la ciudad hasta bien entrada la madrugada, y es que un porcentaje muy alto de la población no quiere desaprovechar la ocasión de disfrazarse y disfrutar de un cambio de personalidad durante unas horas.
Pero no todo es disfraz, y en todo el Principado de Asturias, el Antroxu se festeja también desde un punto de vista gastronómico, celebrándose con su coincidencia “Jornadas Gastronómicas” en prácticamente todo el territorio. El pote de Antroxu, compuesto de berzas, patatas y todo tipo de carne de cerdo, los callos, el picadillo, los fixuelos, les casadielles y el arroz con leche son algunos de los platos típicos que degustamos en estas fiestas. Un año más se dio cuenta de los suculentos manjares y en los establecimientos hosteleros familiares, amigos y compañeros vivieron momentos de confraternidad en torno a nuestra historia.
Si en otras zonas del país y del mundo los carnavales son objeto de interés turístico, no estaría de más comenzar a pensar en poder explotar los mismos en nuestra tierra. Elementos diferenciadores, fiestas, gastronomía y entorno hay suficiente para explotarlos con otros fines que no sean lúdicos.

VER VIDEO DEL DESFILE.
"Sólo es capaz de realizar los sueños el que cuando llega la hora, sabe estar despierto". León Daudi (1905-1985) escritor español.













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