lunes, 20 de diciembre de 2010

La sombra del viento. Carlos Ruiz Zafón

“La Sombra del Viento”. Carlos Ruiz Zafón. Editorial Planeta, S.A. Barcelona Marzo de 2005, 41º edición. 576 páginas.



Preámbulo: “El Cementerio de los libros olvidados”.
Daniel es llevado por su padre a primeros del verano de 1945 a un sitio muy importante para él, se lo enseña a la vez que le hace jurar que lo que ve no se lo puede contar a nadie. Se trata del Cementerio de los Libros Olvidados, y en él cada persona que acude por primera vez puede llevarse un libro bajo la condición de protegerlo siempre. En el camino recuerdan a su madre que murió de cólera, cuando el tenia cuatro años, después de la guerra civil; allí son recibidos por Isaac, y después de mucho mirar escoge el libro: “La Sombra del Viento” de Julián Carax. Al llegar a su casa comenzó a leerlo y lo acabo en la noche, quedando impregnado de su magia.

Primera Parte: Días de Ceniza. 1945-1949.
Capítulo I.
Pensó en contárselo a su amigo Tomás Aguilar, pero al final decidió mantener el secreto; igualmente decidió leer todo lo que pudiera de Carax. Acudió a su padre, pero este jamás había oído hablar del mismo, pero si le puso en contacto con su colega Gustavo Barceló, que capitaneaba el gremio de libreros de viejo.
Acudieron a verlo al café “Els Quatre Gats” dónde tenía su tertulia; después de enseñarle el libro se lo quiso comprar, pero ante su negativa a vendérselo como a decirle su procedencia y el interés de este por saber algo del autor lo cita en el ateneo.

Capítulo II.
Acude puntual a la cita, se encuentra con D. Gustavo y a su sobrina Clara, chica ciega de unos 20 años, tremendamente bella y conocedora de Carax. Vuelve a intentar comprárselo comunicándole que es el único que hay en el mercado, mientras se lleva el libro para examinarlo mejor él se queda con su sobrina hablando maravillado.

Capítulo III.
Clara le cuenta su historia era huérfana sus padres, él abogado asesinado en el Castillo de Montjuit cuando la guerra y la madre muerta tras su vuelta a Barcelona del exilio concluida la guerra civil. Como su madre y ella se habían exiliado en un pueblo de la Provenza, dónde ella y su prima Claudette, recibían clases de un tutor por ellas llamado Monsieur Roquefort.
Este viajaba todos los meses a Paris en busca de novedades literarias, y de esa manera se hizo con un libro de Julián Carax “La casa roja”. Una vez leído este quiso conocer más a fondo su obra, pero se encontró que no llego a publicar más y jamás se pudo hacer con ninguna otra obra, aunque si llego a saber que el autor por la noche trabajada de pianista en un club nocturno. Posteriormente se entero de que había otra suya “El ladrón de catedrales” pero no se pudo hacer con ella, igualmente se entero de que cuando se iba a casar con una adinerada mujer parisina, el día de su boda se batió en duelo con otra persona, y nunca más se supo de él ni de su cadáver, corriendo la versión de que se había vuelto a su Barcelona natal, dónde posteriormente se hablo de que falleció en la más absoluta miseria. Jamás olvidó a Carax y once años después se las dio a leer a las primas, a las que impacto desde un primer momento.

Capitulo IV.
Clara igualmente busco por todas partes sus obras sin éxito, un día el tutor le contó una extraña historia de que había una persona que recorría librerías y bibliotecas para comprar o robar los libros y que posteriormente los quemaba. Él se ofrece para irle a leer libros a su casa, quedando para el día siguiente.

Capítulo V.
Daniel de pequeño siempre quiso ser novelista, por eso le atraía de forma muy especial una estilográfica de oro y plata que había en una tienda y que veía cada vez que paseaba con su padre. Un día entraron al local para interesarse por ella y les contaron que era una Montblanc Meinterstück de serie numerada, que había pertenecido a Victor Hugo, pero obviamente su precio era desorbitado para la economía de su padre, aunque este le prometió que cuando tuviera edad para escribir se la compraría.
Había comenzado a escribir una historia, pero no era capaz, y con el tiempo olvido la pluma, dejando de ir a verla en cada paseo, por los juguetes de latón.
En la cena y al contar a su padre el contacto que tuvo con Clara, le pregunta por la guerra, y este le habla algo de ella, a pesar de la promesa que le había realizado a su madre de no hablarle nunca de ella a su petición.

Capítulo VI.
Acude por primera vez a casa de D. Gustavo en la Plaza Real quedando maravillado de la misma y comienza a leerle el libro a Clara.
Todos los días acudía a leerle cualquiera de los innumerables libros de la extensa biblioteca de su tío, y a pasear con ella por la ciudad. Un día ella le cuenta que le para en la calle una persona con una máscara de cuero que le acaricia la cara, él cree que inventa la historia pero ella insiste en su veracidad.
Se había granjeado la amistad de Clara, de D. Gustavo y de la criada Bernarda que lo trataba como a un hijo, le habían dado las llaves de la casa, pero se encontraba con la postura contraria a dicha relación de su padre, que no entendía esa amistad con tanta diferencia de edad y que le insistía en todas las cosas negativas que le iban a traer. Sus relaciones con su padre, al que ayudaba en la librería eran mínimas.

Segunda Parte: Miseria y Compañía. 1950-1952
Capítulo VII.
El día que cumple 16 años decide invitar a cenar a su casa a D. Gustavo, a Clara y a Bernarda, cuenta con la oposición de su padre, pero él lo achaca a que le tiene envidia por lo bien que se relaciona con ellos, de una clase social superior. Por aquella época sus relaciones con Clara estaban muy deterioradas y ya casi nunca podía estar a solas con ella, con la invitación buscaba una solución definitiva al problema.
A la cena solo se presenta la Bernarda con un gran retraso, D. Gustavo esta de viaje y Clara tiene clase de música. Desesperado se va de casa a la zona de los muelles, dónde es seguido y abordado por una persona igual que la descrita en uno de los capítulos del libro. Esta persona con la cara quemada le ofrece dinero por el libro, le conoce perfectamente a él y a su entorno, y le amenaza si no se lo vende. Para ganar tiempo le miente y le dice que no lo tiene ni él ni Clara, que lo tiene un tal Neri, profesor de música de ella, al que él odia desde un inicio al considerarlo un serio competidor en su afán de conseguir su amor.

Capítulo VIII.
Acosado por el miedo y la intensa lluvia acude a casa de Clara en busca del libro, ya que se lo había regalado hacia unos años, lo que le valió una gran riña de su padre por faltar al juramento realizado en el Cementerio. Se da cuenta de que este personaje era el que le comentaba que la paraba en las calles.

Capítulo IX.
Consigue rescatarlo, pero al oír ruido en la habitación de ella acude y observa atónito a su “amada” haciendo el amor con Neri, este lo ve y se le enfrenta, pegándole un brutal paliza y quitándole las llaves de la casa.
Es socorrido por un mendigo, al que antes le negó la entrada en el portal, que resulta ser un antiguo espía de la república y le cuenta un montón de historias, dándole tiempo a tranquilizarse y entrar en calor.
Decide acudir al sitio dónde le llevo su padre aquel lejano día, el Cementerio de los Libros Olvidados, dónde es reconocido por el guardián Isaac, que le da ropa seca y le cura las heridas.

Capítulo X.
Isaac al conocer su intención de devolver el libro para su custodia al correr serio peligro, se sorprende de que sea de Julián Carax y ante la insistencia de Daniel le cuenta todo lo que sabe acerca del autor.
Le cuenta que conocía a su editor en España, Toni Cabestany, que compro sus derechos en un viaje a Paris, que lo que le importaba era el dinero, y que no sabe como llego a publicarles sus obras ya que no se vendía ninguna. Su padre era español,se apellidaba Fortuny y tenía negocio en Barcelona, y su madre francesa, que trabajaba de pianista por las noches en un club de alterne y que escribía por el día.
También le contó que el editor había fallecido, que el negocio lo había heredado su hijo, y que al poco tiempo recibió una importante oferta por el fondo editorial de Carax, de un tal Laín Coubert para quemarlos, que la rechazo y que a los pocos días todo el almacén de la editorial se había quemado. Daniel se sorprende mucho, ya que este personaje aparece en el libro para darle nombre al diablo.
Le explica que la secretaria de Cabestany había cogido un libro de cada obra antes del incendio, que ella era la que mantenía la correspondencia con Carax y que en su momento había traído los libros al Cementerio ya que se sentía perseguida, y al pensar que podía ser Coubert los depositaba para salvarlos. La secretaria resulto ser Nuria, la hija de Isaac con la que no mantiene muy buenas relaciones, y que en su momento cree que fue amante de Carax; ahora se encontraba casada y accede a darle la dirección.
A su llegada al amanecer a casa, se encuentra a su padre levantado y preocupado por su ausencia, había vuelto a fumar, la mesa esta como la había dejado, con el pastel y el regalo y el recado de que Clara había llamado varias veces y que la llamara. Le ruega que abra el regalo y se encuentra con la estilográfica soñada de la infancia con su nombre grabado en el capuchón. Su padre tenía la cara de mayor felicidad que le recordaba y se abrazaron efusivamente.

Tercera Parte: Genio y Figura. 1953.
Capítulo XI.
Había pasado un mes y debido en parte a la carga de trabajo que tenía no se había acordado de Clara ni deseaba verla ni rondarla. Su padre le comenta la necesidad de meter a otra persona con ellos debido a la carga de trabajo, él se acuerda del mendigo que le socorrió en el portal de Clara al entender que es la persona ideal, con el visto bueno de su padre acude en su búsqueda, se trata de Fermín Romero de Torres.
A Fermín lo lavan y visten con ropas antiguas de su padre y comienza a trabajar para ellos, lo alojan en una pensión conocida dónde no van a tener en cuenta sus antecedentes políticos. Una medianoche los despiertan, esta como loco encerrado en su habitación, acuden a un médico amigo (Dr. Baró) que descubre en su cuerpo marcas realizadas con lámpara de soldar por el inspector Fumero.
Se cura en una semana y en el tiempo libre acude con Daniel al cine, dónde van perfilando una buena amistad, en una de películas vio en las filas delanteras a Coubert, aunque prefería pensar que era una pesadilla.

Capítulo XII.
La llegada de Fermín que trabajaba de maravilla y conseguía con gran facilidad los escabrosos encargos de los clientes, trajo consigo más tiempo libre para él, este lo dedico a sus dos principales asuntos que tenía apartados: Carax y la amistad con Tomás. A este lo había conocido en los jesuitas, era meditabundo y reservón con un aspecto de matón que hacía que la gente no se le acercara; él lo conoció porqué le dijo unas palabras a su hermana Beatriz que no le gustaron y le valió para recibir una buena paliza, luego Tomás le pidió perdón y ahí comenzó a labrarse su amistad. Tomás se divertía inventando cosas inútiles, y al conocer a Fermín se hicieron buenos amigos.

Capítulo XIII.
La Bernarda acude a comprar un libro para su sobrina y Fermín se enamora locamente de ella, van a merendar y luego se ven con asiduidad. Aquella tarde Daniel se quedo solo en la librería, estaba en la trastienda, escucho ruidos y al salir vio que alguien había dejado una fotografía de una pareja medio quemada delante de una sombraría con el rótulo de Antonio Fortuny e hijos.

Cuarta Parte: Ciudad de Sombras. 1954.
Capítulo XIV.
Su padre el envía a la Universidad a llevar al catedrático Javier Velásquez un pedido de libros, tenía fama de pedante y mujeriego, lo encontró en compañía de una señorita que por detrás le impacto, quedando asombrado al comprobar que se trataba de Beatriz Aguilar, a la que hacía mucho tiempo que no veía. Hablaron del día que la insulto, de su novio de El Ferrol que estaba en la mili y observando su tristeza opto por atreverse a quedar con ella para verse.

Capítulo XV.
Acude a la sombrerería que lleva al menos 10 años cerrada, consiguiendo granjearse al amistad de Aurora, la portera del inmueble, que le informa acerca de la vida de Fortuny y su forma de tratar a la madre de Julián. Le enseña la fotografía pero no reconoce a la mujer que lo acompaña, le habla de su amistad con un tal Aldaya, perteneciente a una familia aristócrata y la dirección del administrador de fincas que lleva el piso, ya que no había dejado testamento y su mujer se había ido a Buenos Aires.

Capítulo XVI.
Juntos entran en el piso cerrado hace años, aunque existen huellas de pisadas recientes, dónde descubren que la habitación cerrada con llave esta llena de crucifijos. Ven una foto en la que aparecía la misma chica, Penélope, y una carta que la portera había dejado en la casa que le habían enviado a Julián.
Se fue a ver al Sr. Molins, el administrador de fincas, que le dio el nombre del abogado que llevaba los papeles de Sophie Carax, José María Requejo, pero le daba una dirección que no existe y le comenta que la correspondencia la envían a un apartado de correos, y ante su insistencia le reafirma que Fortuny no era su legitimo padre.
Se describe la historia de Fortuny, como conoció a Sophie y la forma de tratarla tanto a ella como a su hijo.
Acude a la librería, dónde Fermín le comenta que ha pasado Clara a preguntar por él, y aprovechando la ocasión le habla de sus amores con la Bernarda. Como hay poco trabajo le da la tarde libre para que se pueda ir con la Bernarda, pero le pide que se entere del apartado de correos dado por el administrador. Estando solo recibe una desagradable visita de un personaje extraño, que le hizo temblar al pronunciar el nombre: Inspector Jefe Francisco Javier Fumero, quién le avisa de la peligrosidad del relojero del barrio Federico Flavio, por sus aficiones sexuales y de Fermín, al que se refería como Wilfredo Camagüey.
Asustado, antes de irse a casa, decide pasar a vera al relojero, le da un nuevo reloj para su padre y otro para Fermín, pero no se atreve a decirle nada. En casa lee la carta que había cogida, se la había escrito Penélope Aldaya.

Capítulo XVII.
Absorto por la lectura de la carta, y al no poder dormir, decidió subir al Tibidabo antes de ir a trabajar a intentar conocer detalles sobre Penélope. Allí conoció a un jardinero de la casa de al lado, ya que la de los Aldaya estaba cerrada hacía años; este le cuenta que lleva allí desde el año 20, que cree que la familia solo tenían hijos varones y que Jorge Aldaya creía que estaba en Argentina, a Penélope no la conoció y cuando le da la fecha de la carta de 1919, le insiste en que él lleva allí desde el 20. Igualmente le contó que la casa estaba en venta, pero mejor que la tirarán ya que se oían ruidos extraños y parecía que esta embrujada, escuchándose lamentos desde una habitación.

Capítulo XVIII.
En la librería reciben la visita de su vecina Merceditas, que no le desagrada para su padre, que les trae manzanas. Estando de conversación oyen mucho ruido en la calle, salen y su otro vecino Anacleto Olmo, les explica que la otra noche han cogido al relojero que goza de la simpatía de todo el barrio, vestido de mujer actuando en un local andrajoso, que lo han detenido, metido con la chusma y que detrás de la operación estaba el inspector Fumero.

Capítulo XIX
Lo habían dejado con las ropas que llevaba y la paliza y el mal trato que había recibido tirado en el portal de su casa. Su padre manda a Fermín a interesarse por su salud, a la vez que le manda comprar lo que necesite. El momento lo aprovechado para contarle la visita del inspector y las amenazas hacia Federico y Fermín.
Su padre ya conocía que había visto a Bea, y le da libre el resto del día. Como tenía tiempo decide visitar a Nuria Monfort. La encontró leyendo en la calle y le comento el motivo de la visita y que venía de parte de su padre.

Capítulo XX.
Vivía en un mísero piso sin la menor de las comodidades, malvivía de traductora de documentos y su marido Miquel Moliner llevaba dos años en la cárcel. Le contó todas sus desgracias, toda su relación con Julián negando haber tenido ninguna relación amorosa con la misma y todo lo que sabía sobre el mismo, pero sin añadir nada nuevo a lo conocido por él, de Penélope manifestó su desconocimiento, así como las relaciones con su padre.
Daniel quedo prendado de ella y ante la oportunidad que se le presento en la despedida le dio un beso en los labios, siendo rechazado por ella.

Capítulo XXI.
Acude a su cita con Bea en la Universidad, estaba especialmente lanzado y se atrevió a decirle e insinuarle muchas cosas, fueron a un café, ante el interés por saber que era lo que le iba a enseñar para que no se olvidara de él ni de Barcelona, le contó la historia del libro y del autor y después la llevo al Cementerio de los Libros Olvidados.
Isaac no daba crédito, los dejo pasar, le enseño el libro y ella le hizo ver que sabía dónde lo había escondido: Ella se quería llevar el libro pero la dejo y se llevo otro. Se atrevió a darle un beso y luego la acompaño hasta su casa.

Capítulo XXII.
En la librería esta Fermín, este le pregunta y aconseja sobre la salida con Bea, le habla de su amor por Bernarda y se pregunta si algún día podría ser un buen padre.
Daniel le comenta la historia del libro y de Carax; este toma nota de todo y le cuenta que el apartado de correos sobre el que le mando indagar pertenece a un abogado y a una calle que no existe, y que la correspondencia la recoge Nuria Monfort. Se sorprende mucho y le cuenta la reunión que ha tenido ese mismo día.

Capítulo XXIII.
Tiene la esperanza que Bea llame o pase por la librería, sin embargo el que pasa es Tomás, se había ido de casa su padre, estaba tremendamente enfadado por la tardanza del día anterior de su hija, a la que había amenazado así como a la persona que hubiese estado con ella. Le dice que ha sido él, Tomás no sale de su asombro y le amenaza advirtiéndole que no le haga daño a su hermana.

Capítulo XXIV.
Es domingo y se va con Fermín a desayunar, recapitulan sobre la información que tienen; Fermín le hace ver la amenaza que le hizo Jorge a Carax sobre su hermana, él siente la que le hizo Tomás y tiene que ir al baño a devolver.
Se dirigen al Colegio San Gabriel, el colegio de la aristocracia por excelencia, dónde les recibe el padre Fernando Ramos, para conseguir información le dicen que Daniel es hijo de Julián Carax.

Capítulo XXV.
El cura les relata con todo tipo de detalles la vida de Carax en el colegio. Fue compañero y amigo de él, ya que eran de los pocos que no pertenecían a la aristocracia él era el hijo del cocinero, el resto de los amigos eran Jorge Aldaya y Miquel Moliner, al que más tarde se sumaria Francisco Javier Fumero. El más unido a él era Miquel, al preguntarle si conocía, había oído o si estaba casado este con Nuria, el padre se sorprendió mucho y dijo no saber nada; no lo veía desde antes de la guerra.
Les cuenta como Carax le contó su relación con Aldaya, todo comienza cuando el padre acudió a la sombrerería dónde él ayudaba a su padre, le tomo medidas, le hablo y Ricardo Aldaya se encapricho con su sabiduría, le costeo los estudios en el colegio y le llevo a su casa para ser amigo de su hijo Jorge y le enseño la enorme biblioteca que poseía al conocer las inquietudes literarias, que a Jorge no le interesaban, pero si a su hermana Penélope, a la que vio desde lejos y se quedo prendada de ella.
Les detalla como eran los días de colegio, la amistad que forjo con Miquel, de cómo murió la madre de este que era alemana, de su afición a leer a Segmund Freíd y de cómo analizaba a las personas.
Les da a conocer como establecieron amistad con Javier, hijo de los conserjes del colegio, de la extravagancia de la madre de este, de la amistad que trabo con él, a pesar de los consejos de alejarse de él de Miquel, y del aviso de su obsesión que tenía por Penélope desde que la vio un día en el colegio con su padre. Les cuenta también como fue la muerte de la madre de Javier, que fue considerado un accidente, pero realmente fue asesinada por su hijo.
Fermín temblaba al oír hablar del inspector Fumero, Fernando se da cuenta de que Daniel es hijo de Julián, y deciden contarle la verdad. El reconoce que había leído y tenido todos los libros de Carax, pero que se los habían quemado en su habitación, que sospechaba de Fumero ya que este intento matar con su escopeta a Julián en el colegio, pero le salvo Miquel al detener al agresor. El motivo parece ser que vio besarse a Julián y a Penélope. Él y sus padres fueron expulsados del colegio.
Le comentan que el que quema los libros es Coubert, llegan a la conclusión que en el centro de todo esta Penélope, Fernando no les puede ayudar al no conocerla apenas, pero les habla de su aya Jacinta Coronado, que esta en un asilo de ancianos, desde la marcha de los Aldaya a la Argentina

Capítulo XXVI.
Después de comer en un bar de Sarria, se van para sus casas Fermín tenia que prepararse para ir a la Bernarda, le habla de su hermana, que de hembra tenía muy poco y de su tristeza, Daniel echa mucho de menos a su madre.
Fermín le comenta que no cree que el cura les haya dicho todo lo que conoce, y que va a intentar saber algo de Miquel y no estaría de más volver a visitar a Nuria. Él se dirige a su casa y delante de la librería encuentra a Bea, que lo cita para la tarde en una dirección bien conocida por él: Avda del Tibidabo, 32 para también mostrarle algo que jamás ha visto de Barcelona.

Capítulo XXVII.
Con una intensa lluvia y totalmente mojado acude a la cita. Bea le esta esperando, le guía por la casa, enciende fuego en la chimenea y le abriga. Le cuenta que el verdadero nombre de la casa es “El ángel de Bruma”, ella lo conoce por vía del secretario de su padre, que es la persona que tiene el encargo de vender la casa desde hace quince años y la explicación de porqué tiene la llave.

Capítulo XXVIII.
Le cuenta el melodrama de la casa, que fue construida en 1899, por orden de Salvador Jausá, millonario que había amasado de forma poco clara su fortuna en Puerto Rico y en Cuba. Cuando se perdieron las colonias, vino a vivir a Barcelona con su mujer norteamericana y Marisela, una criada mulata bellísima que decían era su amante y que tenía poderes de bruja. Vivieron en el Hotel Colón hasta que le construyeron su casa, en un tiempo record de seis meses después de enviar a los arquitectos a Nueva York a conocer sus construcciones.
En julio de 1900 se instalan en la casa, apareciendo las dos mujeres muertas en agosto y él agonizante esposado a su butaca. La versión policial era que el matrimonio había sido envenenado por Marisela, al estar la mujer embarazada, y que ella se había suicidando cortándose las venas y llenando todas las paredes de la casa de sangre.
Aunque él no murió sus secuelas fueron terribles, conoció a Ricardo Aldaya que quiso comprar la casa para derribarla y vender el terreno. No se la vendió pero si lo llevo a su casa, estaba convencido que el espíritu de la negra permanecía en la casa.
Financió a unos estudios cinematográficos para que grabaran en la casa, en el relevado se desparramo vino por la cinta y los efectos ocasionados sirvieron de base para sostener la existencia del espíritu, Ricardo acudía a verlas y poco a poco se hizo con los poderes, autorizaciones y control financiero de Jausá. Este falleció viendo una cinta al parecer en un accidente, Ricardo pidió la misma, la visiono destruyéndola y dando una importante cantidad de dinero al artista para que se olvidara para siempre de todo lo acontecido.
Meses más tarde los Aldaya se trasladaron a vivir a la casa, allí nació a las dos semanas su hija y la rebautizo con “Villa Penélope” en su honor. El caserón era en si mismo todo un misterio, los ruidos no paraban, las cosas y sobre todo las joyas desaparecían y aparecían en los sitios más extraños, a pesar de los ruegos de su mujer, jamás acepto trasladarse a vivir a otro lugar.
Un día su hijo Jorge desapareció en la casa y tardaron ocho horas en encontrarlo, dijo que había sido retenido en la biblioteca por una mujer de color, que le enseño fotografías viejas y le dijo que todas las mujeres de la casa morirían en la misma para limpiar los pecados de los varones. En la fecha que le dijo que iba a morir su madre, esta fue hallada muerta en su habitación (12-04-21) sus joyas habían desaparecido, apareciendo posteriormente en el pozo de agua junto a una muñeca que había sido de su hija Penélope. Una semana más tarde con su imperio bajo mínimos Ricardo decidió vender la casa y marcharse a la Argentina dónde mantenía negocios. En 1922 fue puesta a la venta, y en 1923 cerrado definitivamente, nadie lo quería comprar.
Bea le cuenta que lo cito para contarle la historia y decirle que le ha escrito una carta, que le enseña cerrada, solicitando a su novio casarse lo más pronto posible. Hablan y él echa al fuego la carta, haciendo el amor, Bea tiene 17 años.

Capítulo XXIX
Se dirigen a Barcelona cogiendo taxis por separado siguiendo la voluntad de ella y quedando en verse de martes. Apenas consigue dormir, y es despertado al alba por Fermín que le interroga sobre su éxito con Bea al observar sus enormes ojeras.
Le cuenta que se ha estado informando sobre Miquel, y que en la cárcel no les consta a nadie su existencia y que sería conveniente visitar a la aya de Penélope en el asilo. En el camino aprovecha para una vez más hacer muestras de sus conocimientos y explicarle la historia del actual asilo.

Capítulo XXX.
Para poder entrar se hacen pasar por empleados de la funeraria que vienen a buscar a un cadáver. El sitio es tétrico y está en penoso estado, las personas que allí se encuentran están en un estado lamentable, no hay rastro de Jacinta. Al final un anciano le dice dónde esta a cambio de que le jure que le va a llevar a una mujer de la vida.

Capítulo XXXI.
Dan con ella y para obtener información le dicen que los ha mandado el padre Fernando, al que ella le tiene especial cariño. Se acordaba perfectamente de todo.
Se describe su historia, de su existencia en un Toledo, de sus sueños con Zacarías y su gato, del abandono que sufrió de su marido, de su viaje a Barcelona, de la vida miserable que llevaba hasta que comenzó a trabajar para Ricardo Aldaya, y este la había llevado de aya para sus hijos. De cómo su vida cambio en 1903 con el nacimiento de Penélope, a la cuido y quiso como la hija que nunca tuvo, y que con el tiempo se convirtió en su mejor amiga.
De la relación de esta con Julián, al que al principio odio pero que luego quiso, de cómo servía de alcahueta en sus encuentros. De cuando detecto que la niña era presa de las miradas y el deseo de Fumero en sus visitas al colegio, que hasta un día le regalo una talla para que se la entregase y le había robado una fotografía de los dos juntos delante del negocio del padre de Julián.
También de que cada día se tenían más cariño, de las sospechas que Sophie tenía relaciones con el mujeriego Aldaya, de su implicación en el colegio, del abandono de sus amigos de la infancia y del negocio del padre. Todo esto motivo que Fortuny acudiera a Aldaya para decirle lo que entendía que era su hijo, pero este no le hizo caso y se vengo de él desacreditando la sombrerería.
Cuando cumplió Jorge los 18 años su padre le organizo una gran fiesta, al que él no acudió por estar con una querida, y al que habían sido invitados casi todos sus compañeros de colegio. Entre ellos estaba invitado Fumero, que no quería acudir, pero fue obligado por su madre que lo llevo con un traje de marinerito que le quedaba pequeño, no fue dejado entrar a la fiesta al no traer la invitación y fue ridiculizado él y su madre por el resto de invitados; cuando se marchaban vio a Julián y Penélope besarse en la biblioteca.
En el colegio todos se reían de él, pero al observar que traía una escopeta en la mano todo cambió. Disparo a Julián pero fallo, en el segundo intento Miquel se abalanzo hacia él y consiguió evitar la muerte de su amigo, aunque la gente pensó que los disparos iban dirigidos a Jorge; él y sus padres fueron expulsados del colegio.
Era el último año de colegio, y casi todos tenían planes de futuro, por Julián ya pensaba Ricardo que quería hacerle todo un hombre de fianzas, mientras su padre pensaba enrolarlo en el ejército. Todo su tiempo y pensamiento era para Penélope, quería fugarse con ella y Miquel les preparo un plan perfecto para irse a París, se lo comento a ella y quedaron de acuerdo que en seis días, de domingo, realizarían la fuga.
El día de la despedida subieron a la habitación de Jacinta y allí hicieron el amor, siendo sorprendidos por la madre de ella. Temeroso de las reacciones se lo contó a Miquel. Aunque tardaron días al estar el padre de viaje estas llegaron, de viernes no le dejaron entrar en el colegio, estaba expulsado y al llegar a su casa vio a Ricardo hablar con su padre. En casa su madre le cuenta el acuerdo que los dos habían alcanzado de mandarle al ejercito, ella le aconseja que se fugue, pero presiente que le esconde algo. El domingo Miquel le espera en la estación, le da el billete y dinero y le despide para siempre, se va a París.
Les cuenta la reacción del padre de ella, el llamamiento a un médico, como la encerraron en su habitación y que a ella le habían despedido y ante su insistencia en merodear la casa la habían encerrado en el manicomio de Horta.
Una vez abandonado el asilo, son abordados por el inspector Fumero y sus hombres, a Fermín le pega una paliza de muerte pero a él no le toca, este pide que no le lleven al hospital, sino a la casa de la Bernarda.

Capítulo XXXII.
En la casa de Barceló son bien recibidos y el doctor Soldevilla le presta los primeros auxilios, aunque la paliza ha sido muy dura sobrevivirá sin problemas. Se ducha y recibe la visita de Clara cuando esta desnudo que le lleva ropa de su tío; hace mucho tiempo que no se ven y ella intenta recuperar su amistad.

Capítulo XXXIII.
El doctor insiste en denunciar el hecho a la policía, pero Barceló al observar la reacción de Daniel se hace cargo de la situación. Le interroga y este le cuenta todo el lío en el que están metidos, les ofrece su ayuda y financiación para poder esclarecer todo el asunto. Fermín pasa la noche en la casa con la cama con la Bernarda, que entre el disgusto y el brandy duerme placidamente.

Capítulo XXXIV
Fermín acude a trabajar al día siguiente a pesar de la situación en la que se encontraba, su soledad no le permitía otra cosa.
Acude a la cita con Bea en el caserón pero con tiempo suficiente para inspeccionar la estancia, busco leña para poder hacer fuego y en el sótano vio una estufa moderna que consiguió encender pero con dudas si funcionaria. Busco y encontró que al único lugar donde llegaba calor era un baño ubicado encima de la caldera.
Cuando llego Bea la condujo al baño, dónde hicieron el amor hasta que fueron conscientes de que alguien estaba al otro lado de la puerta golpeando la misma. Muertos de miedo huyeron pero él se paro y fue en busca del mirón, descendió al sótano comprobando que una puerta que anteriormente estaba cerrada ahora se encontraba abierta, penetraron y descubrieron un sarcófago de niño y una lápida con el nombre de Penélope Aldaya 1902-1919. Allí pudo escuchar la voz de Coubert que les ordena salir de allí, con el miedo en el cuerpo huyeron de la casa dejando la llave en la cerradura.
Se fueron a casa de ella en taxi, y al despedirla pudo observar a Tomás que los miraba desde la ventana pero que no contesto a su saludo.

Capítulo XXXV
En su casa había restos de cena de dos personas, con un gran susto descubrió que en su cama dormitaba Fermín, le despertó pero le dejo y se fue a dormir al salón.
Bea no llamaba y acudió a su casa con la esperanza de verla, no lo consiguió.

Capítulo XXXVI
Acudió a la Universidad en su búsqueda, pero no estaba, una de sus amigas le comunico que habían dicho que se encontraba enferma. Desesperado llama desde una cabina a su casa sin identificarse, recibiendo las amenazas de su padre.
Acuden al Quatre Gats dónde son seguidos por un hombre de Fumero, al que poner en ridículo a través del camarero y le ordenar ir en búsqueda de su jefe. En el café Fermín le cuenta su verdadera historia desde que trabajaba para el gobierno de la Generalitat, de cómo fue hecho prisionero cuando intentaba evacuar a uno de sus jefes por el inspector Fumero, que con un soplete aplicado a su cuerpo consiguió sacarle toda la información sobre sus superiores y como a los pocos días se entero de que todos ellos habían sido asesinados. También le contó que desde entonces vivía en la calle siendo detenido cada poco sin causa justificada hasta que él le dio trabajo en la librería.

Capítulo XXXVII
Para llevar a cabo el plan Barceló se dirigió a casa de Nuria sin conseguir saber de que se había disfrazado Fermín que a mi salida de la casa, tenía que seguirla para ver hacia dónde se dirigia.

Capítulo XXXVIII
Se puso muy duro con ella dándole explicaciones en la que le hacía ver que lo había engañado, que estuvo en casa de los Aldaya, que allí se escondía Jorge que fue el que había matado a Carax y que ella lo sabía. Enterada que Fumero estaba detrás de ellos lo mando irse sin antes decirle el riesgo que corrían las vidas de todos.

Capítulo XXXIX
Cuando llego a la librería Fermín no había llegado, su padre le dejo solo y leyó la carta que había llegado de la oficina de reclutamiento con el aviso para incorporarse a filas en dos meses.
Recibió la visita de Barceló que le informo que ha indagado con un funcionario de la morgue la muerte de Carax, de los fallos administrativos cometidos, del reconocimiento del cadáver por parte de su padre y del actuar del inspector Fumero. Con aquella información estaba claro que Nuria mentía, le explico que estuvo con ella y que estaba pendiente de la llegada de Fermín que se había quedado para seguirla.

Capítulo XXXX
Al no aparecer Fermín decide llamar a su pensión y a casa de los Barceló, dónde Clara una vez más le quiere recuperar como amigo y le cuenta que se va a casar, nadie sabe nada de él.
A medía noche reciben la visita de la policía con Fumero a la cabeza, buscan a Fermín. Al poco rato el vecino Anacleto llega con el diario dónde dan la noticia del asesinato por apuñalamiento de Nuria por un indigente que identifican como Fermín, al que buscan denodadamente.

Capítulo XXXXI
La policía les pone vigilantes en la librería, su padre le interroga sobre Nuria y como la conoció, le dice que Fermín no la conocía y que la noticia era falsa.
Acudió a la casa de Bea, dónde fue recibido por la criada Beatriz, que le comento que ella ni sus padres se encontraban en casa, el único que estaba era Tomás, pero no lo quería recibir, lo vio desde la ventana pero una vez más le negó el saludo.

Capítulo XXXXII
A la vuelta el relojero le llama y le da el misal que vio al sacerdote que esperaba en la plaza de la casa de Nuria. Lo lee en el baño, era una nota de Fermín, estaba bien y en lugar seguro. Uno de los policías sospecha, pero se traga el papel y se escabulle de él.
Acude a primera hora de la mañana a por el periódico que incluía la esquela de Nuria, en trayecto no ve un autobús que casi le atropella, el salva un hombre al que reconoce como el inspector Palacios.

Capítulo XXXXIII
El entierro es Montjuic, apenas hay gente e Isaac su padre no estaba, en cambio si estaba el inspector Palacios. Se cae la noche, no hay autobuses ni taxis, un coche se para y le invita a subir, lo conduce Palacios que esta fuera de servicio, le agradece que lo haya salvado de la muerte el día anterior, pero le manifiesta su deseo de no saber nada de él
Este le aconseja que abandone la búsqueda, que ya van demasiadas muertes, que Nuria murió en sus brazos y que antes de morir sus últimas palabras cree que habían sido para él, creía entender que había dicho que dejara irse a Penélope.

Capítulo XXXIV
Se dirige a casa de Nuria, dónde encuentra la puerta abierta y a Isaac dentro, destrozado le cuenta lo desgraciado que es al no haber podido conocer verdaderamente a su hija, que él era el afortunado que la consiguió conocer. Le comenta la visita que le hizo dos días antes con una carta dirigida para él, con la condición de no abrirla y que se la diese si no volvía en dos días. Lo dejo en su tristeza y se llevo su casa la carta para leerla.

Quinta Parte. Nuria Monfort: Memoria de aparecidos. 1933-1955.
Capítulo I.
Nuria conoció a Carax en el otoño de 1933, ella trabajaba de secretaria del editor Cabestany que había comprado sus derechos para España, los libros no se vendían pero él los seguía publicando ya que los financiaba Miquel Moliner. Ella no lo comento con nadie pero si fue a conocer a aquella persona.
Este había heredado una gran fortuna que dilataba en obras culturales y benéficas y vivía en el palacete de su padre. Llevaba una vida casi monacal, escribía artículos y columnas y también realizaba traducciones. Rapido se hicieron amigos.
Cabestany la envío a renovar unos contratos a París y a recoger los manuscritos del último libro de Carax “El ladrón de catedrales”. De ese modo lo conoció quedándose a dormir en su casa para ahorrar costes, vivía solo con su gato en una buhardilla minúscula encima del local nocturno dónde tocaba el piano, propiedades ambas de Irene Marceau que lo había recogido en la calle en 1921 después de haberse envenenado, esta mujer lo recogió, curo, protegió y le dio trabajo.
Iba para tres días pero estuvo semanas, estaba totalmente enamorado de él, un día él le enseño una pluma estilográfica que desea que parece ser pertenecía a Víctor Hugo y se la compró para regalársela con el dinero que se madre había estado ahorrando para comprarle el vestido de novia, al salir de la tienda fue abordada por Irene que le pregunto se era la mujer que Julián llevaba años esperando, en aquel momento comprendió que jamás sería de ella, hizo el amor con él por última vez y aprovechando que él había salido, le dejo la pluma, recogió sus cosas y sin despedirse se fue de París.

Capítulo II.
Tardó muchos días en visitar a Miquel, en el que continuaba viendo al único ser que le podía informar de la relación de Julián y Penélope. Se había arruinado, su salud no era la mejor y sus hermanos querían desahuciarlo del palacio al no poder mantenerlo siguiendo el testamento de su padre. No sabia porqué, pero se hizo amante de Miquel sin quererlo y siendo consciente él de ello. Un día le pregunto por la historia de los amantes, a pesar de ponerse como una fiera se la acabo contando.
Jorge le contó un día muy asustado que su madre le había dicho a su padre que había sorprendido a Julián y Penélope haciendo el amor, que estaba enloquecido, que había encerrado a su hermana en su habitación, que esta estaba embarazada, que había despedido a su aya y mandado expulsar a Julián del colegio. Por dicho motivo el día que se fue a París él sabia que se iba a ir sólo, no le podía contar la verdad a su amigo.
Aldaya lo busco desesperado a través de la policía y culpó a Fortuny de su desaparición y este a su mujer Sophie; nadie sospechaba de Miquel. A los pocos días Jorge acudió a verle, ya conocía la razón del enloquecimiento de su padre, sabía que él había sido el que lo ayudo a desaparecer, rompió su amistad con él y le amenazo de muerte si revelaba a alguien la historia.
A los pocos días Jorge le abordo otra vez, en esta ocasión le entrego una carta para Julián de Penélope, en el que le contaba que se casaba y se olvidara de él. Miquel vio claramente que la carta no la había escrito ella y no se la envío. Lo que si hacia era enviarle las cartas que Julián le enviaba a Penélope.
Tuvo conocimiento de que Penélope –a través de una criada de la casa- le había escrito una carta a Julián, y supuso que se la había al domicilio de sus padres, al presentarse se encontró que su madre ya no vivía allí y que su padre no quería reconocer la existencia de su hijo. Una vecina le dio la dirección de la madre, al enseñarle la carta que le dio Jorge, le contó la verdad. Julián y Penélope eran hermanos.

Capítulo III.
Sophie llego a Barcelona al morir su padre con 19 años recomendada para trabajar en una familia acomodada, pero estuvo poco tiempo ya que la mujer la expulso de casa por celos. Vivía de su trabajo de profesora de piano y solfeo, salía algunas tardes con Fortuna, daba también clases en casas particulares, en una de ellas conoció a Ricardo Aldaya que la sedujo y de la que quedo embarazada.
Este no quiso saber nada de la criatura, la abofeteo y le aconsejo desprenderse de él. Acepto la petición de Fortuny de casarse y el día de su boda enviaron una gran corona de flores a la iglesia, todo el mundo río el mal entendido excepto ella que comprendió el mensaje.

Capítulo IV.
Ricardo no veía en su hijo Jorge al sucesor de la saga y pensó en Julián, acudió a su rescate cuando tenía 15 años y le dio educación e introdujo en su entorno, sin sospechar que a Julián lo único que le interesaba era Penélope. Cuando su mujer le contó el suceso entre los hermanos, encerró a su hija y preparo con el sombrerero un plan para enviar al culpable al ejercito, dónde moriría en un accidente.
Su hija dio a luz el 26-09-1919 a un hijo cadáver y ella falleció desangrada encerrada en su habitación al negarle el padre atenciones medicas. Fueron enterradas en el sótano de la casa y la habitación vallada. Aquel día comenzó a morir Ricardo, Jorge beodo de culpa y vergüenza se lo contó a Miquel que le envío a su amigo la carta que en teoría le escribió ella para que jamás supiera la verdad.
La madre de Jorge falleció a los 2 años y él y su padre se embarcaron para la Argentina en 1926 al consumarse la ruina económica y con documentación falsa. El padre que se fue en unas condiciones físicas precarias se suicidio en el trayecto e hizo prometer a su hijo que mataría a Julián.

Capítulo V.
A los diez años regreso a Barcelona en la ruina total y enfermo. Al llegar se encontró con Fumero, al que pidió ayuda y le acogió en su casa. Este vivía miserablemente rodeado de insectos y los únicos libros que tenía era los de Carax. A las pocas semanas y al encontrarse mejor se sinceró con él, pidiéndole disculpas por el trato de adolescencia y contándole toda la historia, que le interesaba especialmente en lo concerniente a Carax. Sabía que vivía en Paris por la información recibida de la secretaria de la editorial a la que siguió hasta su casa en varias ocasiones y disfrutaba pensando en el momento que lo iba a matar. Aunque lo pensó decidió que no era el momento de matar a Jorge.

Capítulo VI
En 1934 los hermanos Moliner desahuciaron a Miquel que se fue a vivir a una lúgubre pensión, se lo llevo a su casa y se casaron por lo civil sin decir nada a nadie, estaba arruinado y enfermo de tuberculosis. Varios meses más tarde se presento en casa Jorge, quería saber dónde vivía Julián, Miquel dijo no saber nada, y en la despedida les mando felicitaciones por la boda de parte de Fumero.
Ella seguía trabajando en la editorial y al poco recibió carta de Julián, estaba acabando un nuevo libro “La sombra del viento” que llego a finales de 1935. Un día al llegar a casa escucho discutir a su esposo, escucho y al marchar el otro, le dijo que era Fumero, que venía a traer noticias de Julián, se casaba con Irene Marceau.
A los pocos días fue Jorge, el que visitó la casa venía preso de cólera, Fumero le había envenenado el alma, no le había dicho toda la verdad del casamiento y preparo a Jorge para que retara a duelo a Carax, le facilito un arma defectuosa que al dispararse le estallaría la cara y le instruyo sobre las mentiras que tenía que decir de su hermana. De esta forma sabía que Carax volvería y él lo esperaría.

Capítulo VII.
Julián volvió dos días antes de estallar la guerra civil, la situación en casa era muy mala, Miquel estaba cada vez más enfermo, apenas trabajaba y había perdido gran parte de las colaboraciones. La guerra estalló y con ella todas las calamidades. Recibieron una carta de Irene en la que relataba que Julián había asesinado a Jorge en duelo y que antes de expirar este ya lo sabía la policía a través de una llamada anónima, y que tuvo que huir perseguido por la policía.
Conociendo sus intenciones lo buscaron, primero en los alrededores de la casa de los Aldaya, luego en el colegio San Gabriel dónde Fernando les dijo no saber nada pero que ya había recibido la visita de Fumero, fueron a su casa paterna pero su padre se había encerrado en el local y negaba tener hijo alguno.
Un día Miquel se presento con una botella de Oporto que le habían regalado en el diario como recuerdo, ya no le podían publicar su columna. Bebieron y ella se emborracho al despertar vio una nota de Miquel en la que vio claramente su despedida.

Capítulo VIII.
El jardinero de enfrente de la casa había avisado al diario de la presencia de una persona como por la que se había interesado Miquel. Acudió en su búsqueda y en efecto lo encontró en la finca. La alegría fue inmensa, le contó que se habían casado, él que no les quería comprometer y que había estado en casa de su padre que lo recibió como a un verdadero hijo, y por dónde también había pasado Fumero. Le contó a su padre el motivo de la vuelta: encontrar a Penélope Aldaya, este se ofreció para buscarla pero su intento fue en vano, por eso se decidió él a ir en su búsqueda. También que su madre estaba en Bogotá donde se había vuelto a casar.
Miquel no reparó en el camarero que llamaba por teléfono y al poco vio llegar a la policía, Julián tenia un revolver, Miquel le pidió su documentación y se la cambio por la de él, cogió el revolver y junto con el ejemplar de la “Sombra del Viento” se dirigió a ellos, mato a dos de ellos pero no le dio tiempo con el tercero, que acabó con él cuando tenía 36 años.

Capítulo IX
Sacaron el cadáver de Miquel del bar y lo abandonaron en la calle doce horas después para no involucrar a la policía, a la morgue llego dos días después.Localizaron a Fortuny que al comprobar de quién se trataba lanzo alaridos que interpretaron como un reconocimiento de su hijo. Fumero que había ido a ver a Julián, al encontrarse con Miquel sonrió y firmo el acta.
Ella recogió la llamada del funcionario de la morgue a la editorial y al sentirse mal se fue a casa, la puerta estaba forzada y en su interior se encontraba Julián, con el que acabo haciendo el amor.

Capítulo X.
Al día siguiente él le echo en cara que sabía algo que no quería decirle y que iba a volver a la casa, insistió en acompañarle no quería tener la pesadilla del día que se fue Miguel. Al acercarse a la casa la identifico rápidamente por la descripción de su libro “La casa roja”.
Deambularon sin que encontrara nada, hasta que decidió bajar a las cocinas y demoler a puñetazos un muro que escondía la puerta de la iglesia dónde descubrió las dos tumbas con los nombres de Penélope y de su hijo David, con fecha 1919.

Capítulo XI.
Se vino a bajo y comprobó en sus ojos el odio hacia ella y a Miquel por engañarle y hacia si mismo. No quiso saber nada de ella, salio de la casa y desapareció, al llegar a su casa había una gran humareda comprobando que él había estado allí, le había dejado la pluma que le había regalado en Paría y quemado todos sus libros.
En la editorial Coubert había pasado con la intención de comprar todo el fondo editorial, el precio pedido no le había convencido y ante la insistencia del hijo del editor en que lo buscase le contó que esa persona no existía y que lo único que quería era saber dónde estaban guardados para quemarlos. Por precaución cogió un ejemplar de cada libro y se los llevo a su padre al Cementerio. Esa misma noche el almacén ardió por completo y los bomberos encontraron a un hombre casi quemado por completo al que llevaron al hospital del mar.
Allí ella lo reconoció por los ojos, de milagro sobrevivió ante lo que decidió decir que era su marido Miquel Moliner. Allí permaneció durante 12 meses en los que solo pronunció la palabra “déjame”. La editora quebró a los dos meses del incendio y ella no encontró un nuevo trabajo.
Poco a poco se fue recuperando y cuando se vio al espejo solo pudo decir que se había convertido en uno de sus personajes de ficción: Coubert. Ella no encontraba trabajo, malvendió todo lo que tenía e incluso la pluma estilográfica. Un tiempo después él desaparecía por las noches y traía dinero o joyas, le llego el rumor de un hombre que asaltaba las librerías y quemaba libros. Posteriormente desaparecía días, semanas e incluso meses, recorrió Francia buscando sus libros para quemarlos.
En una de sus ausencias ella se encontró con su padre que la reconoció y mantuvo una fluida relación con él, a quién visitaba hasta que un día lo encontraron muerto sentado con las fotografías de su mujer y de su hijo.
Vivían en una miseria total en gran parte debido a la caridad de los vecinos, tramo el plan de escribirle a la madre de él bajo el nombre de un abogado falso para poder vender las propiedades, pero la madre que enviaba dinero para los gastos del piso pero no quiso vender. De ese dinero vivían míseramente, ella con el tiempo encontró trabajo siempre con la esperanza de que Fumero los hubiese olvidado, pero no fue así y un buen día un becario se presentó a preguntar por Miquel para una pensión del fondo periodístico, calculo quién estaba detrás e hizo desaparecer a Julián, llevándole a vivir a casa de sus padres, dónde ella iba de noche y en ocasiones salían a pasear.

Capítulo XII.
En 1945 ella comenzó a trabajar en una nueva editorial, propiedad de Pedro Sanmartí, hombre con pocos escrúpulos que quiso aprovecharse de ella y que resulto ser amigo de Fumero. Allí encontró ayuda en una compañera Mercedes que comprendió que algo pasaba entre ella y el inspector. Intento cambiar varias veces de trabajo sin éxito e incluso en una de ellas avisaron a su jefe. Este la llego a acusar de tortillera y la despidió. Sus compañeros pusieron dinero en señal de solidaridad.
Acudió con Julián, quién le había echo un poema, en la noche él salió de casa y al día siguiente los periódicos ponían la noticia de la muerte del empresario editor.

Capítulo XIII
Se dio cuenta que Caubert seguía vivo, a los cinco días la policía la detuvo y fue interrogada por la muerte del editor, el mismo Fumero se encargó de ello jurando que no iba a parar hasta ver a los dos muertos, ella primero y luego él pero antes le diría que su gran amor era su hermana.
Apenas lo veía y supo que volvía al caserón y que había sacado los sarcófagos, un tiempo después lo empezó a ver en el cine, de dónde se iba antes de acabar las películas, fue cuando le comento que existía otro libro en Barcelona, que lo tenía Daniel Sempere, que no se quería deshacer de él y que le recordaba a él mismo.
Supo que él vivía en el caserón a dónde ella acudía. Él intento volver a escribir pero no lo conseguía, le hablaba de Daniel a quién seguía continuamente, de su relación con Clara, con Fermín, con Bea a quién el veía como una nueva Penélope, por eso cuando fue a su casa por primera vez sabía bien de quién se trataba.
En la carta acaba reconociendo que morirá a manos de Fumero, que cada vez la tiene más cercada y le ruega que no la olvide.

La Sombra del Viento. 1955.
Capítulo I
Daniel acabo de leer el manuscrito al amanecer y se fue directo a casa de Bea en su búsqueda. Lo recibió Tomás que le comunico que ella se había ido de casa, que sus padres y la policía la buscaban, que la había dejado embarazada y después de sacudirle una buena paliza le volvió a amenazar de muerte.

Capítulo II.
Malherido salió del edificio, a pesar de que el portero lo quería socorrer, y a los pocos metros fue recogido por dos hombres en un coche, para su sorpresa eran Fermín y el relojero Federico que lo llevaron donde se encontraban escondidos, lo socorrieron y le dieron cobijo. Al amanecer se escapo.

Capítulo III.
Bien sabía dónde se escondía, acudió al viejo caserón y allí la encontró, ella pensó que era Julián, que también vivía allí y aparte de hacerle compañía le daba comida, la cobijaba y le hablaba. Al preguntarle dónde estaba, le dijo que en la biblioteca, que esperaba a un hombre al que él guiaría cuando la fuera a buscar. Rápidamente escucho las pisadas de Fumero.

Capítulo IV.
La dejó par ir a avisar a Carax, dando un rodeo llegó a la biblioteca, el policía le tendió una trampa poniendo la foto de Carax y Penélope en una pared clavada con un cuchillo, cuando la fue a coger le encañono para que lo llevara ante Julián.
Este apareció y comenzó a pelearse con el inspector, sonaron disparos y el inspector Palacios acudió al rescate de su jefe cuando en peor momento se encontraba, a su orden le dio la pistola con la que disparo, Daniel se cruzo en el camino y recibió el disparo a la vista de Bea. Julián siguió peleándose con el inspector, pero reconvertido en Caubert, al que finalmente le dio muerte en el exterior de la casa.
Daniel perdió el conocimiento y ante su vista pasaron sus seres queridos, su padre, Nuria, Fermín, la Bernarda, Tomás y vio después de muchos años el rostro de su madre.

27 de Noviembre de 1955. Post Mortem.
Al cabo de ocho días recobró el conocimiento en el hospital, la bala se había colado entre dos costillas y había salido al exterior. Recibió la visita de todos sus seres queridos, había estado velado todo el tiempo por su padre, por Fermín que le había donado la sangre necesaria para vivir y de Bea.
Estando solo recibió la visita de Julián que venía a despedirse y al que le regalo la pluma que momentos antes le había traído su padre, por sus ojos supo que nunca conoció la verdad sobre Penélope. Al despertar y preguntar a Bea por él le comento que había desaparecido cuando el incidente en un reguero de sangre y que lo habían dado por muerto. La pluma ya no estaba en la habitación.

Las aguas de marzo. 1956.
Daniel se caso con Bea, su padre al final le concedió su mano y acabo admitiéndolo en la familia, Fermín lo organizó todo y convenció al cura de la necesidad de casarnos al negarse este al saber que la novia acudía preñada a la iglesia. Emborracho al cura y este acabo leyendo un soneto de Pablo Neruda.
Fermín le organizó una despedida de soltero el día anterior, se fueron a un club de alterne, sacaron a una conocida de él y la llevaron al asilo a cumplir la promesa realizada en su día al anciano. Allí supo que Jacinta había fallecido feliz después de recibir la visita de un tal Julián, y que sus últimas palabras fue que se iba a su casa con Penélope.

Dramatis personae. 1966.
Su hijo cumple diez años, él lleva la librería con Bea que se encarga de las compras y los clientes, su padre descansa en la casa. Fermín dejó la librería se caso con la Bernarda, tiene cuatro hijos y sustituyo a Isaac de guardes del Cementerio. Tomás trabaja en Alemania, esta casado, tiene una hija pero nunca viene a visitarles.
Barceló cerró la librería y les traspaso los fondos, viaja continuamente y montó una editorial para reeditar las obras de Carax. Su sobrina se caso con el banquero pero se separo, tiene sus amantes, y en ocasiones siguiendo el consejo de Bea acudió a visitarla. El inspector Palacios dejó el cuerpo y le contó que la memoria de Fumero comenzaba a olvidarse incluso entre sus compañeros. El palacete fue vendido y reconstruido para albergar oficinas.
Un día recibió un libro de París “El ángel de las brumas” enseguida lo reconoció, descubrió la dedicatoria escrita con el trazo azul de su adorada pluma:
Para mi amigo Daniel, que me devolvió la voz y la pluma y para Beatriz, que nos devolvió a amos la vida.
A los dos días un padre y un joven al amanecer se dirigen al Cementerio de los Libros Olvidados……

PERSONAJES:
 Daniel Sempere: Personaje principal del libro.
 Señor Sempere. Padre de Daniel, librero de coleccionistas y usados.
 Tomás Aguilar. Compañero de estudios, su primer y gran amigo.
 Isaac Monfort. Guardián del Cementerio de los libros olvidados.
 Merceditas, vecina de los Sempere.
 Gustavo Barceló. Propietario de una librería de usados.
 Clara Barceló. Sobrina de Gustavo, huérfana, ciega y de la que se enamoro.
 Bernarda. La criada de los Barceló.
 Adrián Neri. Profesor de música de Clara y a la vez su amante.
 Toni Cabestany. Editor de Julián Carax en España.
 Nuria Monfort. Secretaria de Cabestany e hija de Isaac.
 Laín Coubert. Personaje sacado de un libro de Carax.
 Fermín Moreno de Torres. Mendigo, se convirtió en su mejor amigo.
 Beatriz Aguilar. Hermana de Tomás, con la que se acabo casando.
 Javier Velásquez. Catedrático de Universidad y cliente de la librería.
 Antoni Fortuna y Sophie Carax, padres de Julián.
 Aurora, la portera del edificio del piso de los padres de Julián.
 Federico Flaviá i Pujades. Relojero del barrio, soltero y en ocasiones travésti.
 Anacleto Olmo, catedrático y vecino de los Sempere.
 Fernando Ramos. Cura del Colegio S.Gabriel y compañero de colegio de Carax.
 Ricardo Aldaya, padre de Javier y Penélope.
 Javier Aldaya, gran amigo del colegio de Julián Carax.
 Penélope Aldaya, hermana de Jorge y novia de Julián.
 F. Javier Fumero de Sotoceballos, compañero de colegio e inspector de policía.
 Miquel Moliner. Mejor amigo de colegio de Carax y marido de Nuria.
 Salvador Jausá. Millonario que mando construir la casa de Tibidabo 32
 Jacinta Coronado, aya de Penélope.
 Irene Marceau. Recogió a Carax en París y con la que se iba a casar.
 Inspector Palacios. Consciente del peligro siempre quiso ayudar a Daniel.
 Pedro Sanmartí. El editor que dio trabajo a Nuria después de la guerra civil.
 Mercedes Pietro. Compañera y amiga de Nuria en el nuevo trabajo.

LO MEJOR: La intriga que rodea toda la historia, realmente engancha al lector.

MEJORABLE: En ocasiones se hace cansino, hay datos que se repiten o se recuerdan con demasiada asiduidad.

Argumento de “La Casa Roja”, el otro libro de Julián Carax.
Relataba la atormentada vida de un misterioso individuo que asaltaba jugueterías y museos para robar muñecos y títeres, a los que posteriormente arrancaba los ojos y llevaba a su vivienda, un fantasmal invernadero abandonado a las orillas del Sena. Al interrumpir una noche en una mansión suntuosa de la avenue Foix para diezmar la colección privada de muñecos de un magnate enriquecido a través de turbias artimañas durante la revolución industrial, su hija, una señorita de buena sociedad parisina, muy leída y fina ella, se enamoraba del ladrón. A medida que avanzaba el tormentoso romance, plagado de incidencias escabrosas y episodios a media luz, la heroína desentrañaba el misterio que llevaba el enigmático protagonista, que nunca revelaba su nombre, a cegar a los muñecos, descubría un horrible secreto sobre su propio padre y su colección de figuras de porcelana y se hundía inevitablemente en un final de tragedia gótico sin cuento.

AUTOR.
Carlos Ruiz Zafón, Barcelona 1964, obtuvo el Premio Edebé con su primera novela “El Príncipe de la niebla” en 1993, desde entonces a publicado cuatro novelas. Con la “Sombra del viento” fue finalista del Premio de Novela Fernado Lara 2001 y Premio Llibreter 2002, elegido mejor libro de 2002 por los lectores de La Vanguardia, y fue publicado en más de veinte idiomas.
Actualmente vive en Los Ángeles y colabora habitualmente con los diarios La Vanguardia y El País.


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"Nada vale la pena de ser encontrado  sino lo que jamás ha existido aún"  Pierre Teilhard de Chardin ( 1181-1955) filósofo, teólogo y paleontólogo jesuita francés.

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