viernes, 17 de diciembre de 2010

La Diosa contra Roma. Pilar Sánchez Vicente.

TITULO: “La Diosa contra Roma”.
AUTOR: Pilar Sánchez Vicente.
Roca Editorial de Libros, S.L. Barcelona junio 2008. 299 páginas.

CAPITULO 1.

Cleóstrato, asiste en Roma al funeral de Caius Iulius Caesar Octavianus, que instauro a su llegada al poder una dictadura que enterró a la República y que con sus actos de despotismo se mantuvo en el poder cuarenta años. Su afamada y denostada esposa Livia fue la sacerdotisa oficial de las exequias y se le rindieron más honores que a Marta, además del anuncio de celebrar unos juegos fastuosos en cada aniversario de su muerte. La historia de Roma se escribió sobre mármol y mentiras.

CAPITULO 2.

Edeira con su hija aún sin nombre en espera de la señal se dispone a viajar a la costa, a la tierra de Arga, a Noega y las van a acompañar de guardianes sus sobrinos Labar y Duerno. En el camino la madre vuelve a contar la historia de su padre a la hija, aunque en esta ocasión mucho más detallada y extensamente que en otras.
No había sido madre hasta muy entrada edad, cuando conoció a Doudero, del que supo enseguida que era el encargado de engendrarla. Era lusitano y de joven se alisto en el ejército romano, era un valiente guerrero que hubiera llegado a general sino fuera extranjero. En el ataque a una fortaleza tuvo que liderar el ataque que acabo en masacre de sus vecinos, aquello le trastorno de tal forma que no le dejaba dormir, por ese motivo deserto del ejército y busco su salvación por los caminos de Dios. Su hija había heredado sus ojos grises, el resto eran de la diosa blanca, cuando abandono Zieldunum ellas no le acompañaron debido a su responsabilidad de defender el culto a Arga, la diosa.
Le explico la historia de la creación de Zieldunum huyendo de Ataulia en cuanto los pueblos empezaron a asentarse y defender su territorio, se fueron a las montañas en dónde Arga recibió la señal y el espíritu del zieldon (caballo) y allí se instalaron para siempre. Su madre era la heredera de Arga y algún día lo sería ella.
En Noega deberían cambiar pieles por pescado y sal, y recoger encargos realizados en un anterior viaje; allí su hija vio por primera vez a los romanos y su madre se sobresalto de una manera excesiva. A toda prisa se fueron a la Gran Cabaña en dónde exigió ver a Campilo, que le manifestó la llegada de Valerio Botus con la paz romana y su intención de pagar bien los víveres y metales. Ederia montó en cólera, recordó que su pueblo le protegía y que si negociaba que al final sería su esclavo.
Hechos los recados se fueron a depositar las ofrendas a lo que había sido el santuario de Ataulia cuando la tribu vivía en la costa. En el camino fueron asaltados por soldados romanos, que dieron muerte a los gemelos y a Edería, ella heredando el espíritu de su padre mato a los dos soldados sobrevivientes en un descuido de estos.
Los habitantes de Gigia y Noega hicieron duelo y finalmente llevaron a los tres muertos a la aldea. Allí asistieron enviados de todas las tribus amigas que renovaron los pactos con los zieldonnes, el Consejo de Ancianos mantuvo las condiciones establecidas y su tía Pellia gobernaría hasta alcanzar la mayoría de edad la hija de la fallecida.
Al pie del tejo estuvieron tía y sobrina de duelo durante varios días, uno de ellos la joven recibe la visita del hijo menor del jefe de los orniacos, Pintaio, que le da una piedra con un trébol dentro que encontró en el río Ástura cuando iba en su búsqueda y que a su tribu le da suerte. Al cogerla ella enseguida noto la energía que le transmitía desde la mano. Él le dice que su padre le dijo que Doudero era ciego, lo había cegado el dios de la guerra por envidia, su tía se lo confirma, pero que veía con el corazón al estar protegido por la Gran Madre
La huérfana se mudo a la casa de su tía, que vivía junto a su hijo Caranto, que en realidad era el legítimo heredero de la vara de mando, y que nunca empuño, excepto cuando se recibían visitas.
Al venir el primer sangrado se reunió el Consejo de Ancianos, y su tía que era tenía el poder del espíritu de los nombres, la bautizo como Imborg, la guerrera, por el poder del espíritu de la tormenta. Aquella noche recibiría el poder del espíritu del beleño, reservado para los elegidos. Igualmente su tía eligió su instructor, Magilo, gran guerrero, con mucha paciencia, conocimientos y experiencias.
Al cabo de un tiempo Caranto le trae un caballo atado, según su instructor había heredado la maestría de las armas de su padre y el poder de ver dentro del contrario y la sabiduría de su madre. Un buen guerrero debe de tener un buen caballo, él lo había reducido pero ella debía domarlo, lo llamaría “Ala de cuervo”.

CAPITULO 3.

Cleóstrato recuerda como fue su vida hasta ser hecho esclavo. Su familia era toda una generación de comerciantes que desde Atenas lo hacían con todo tipo de bienes y prácticamente todas las naciones. Su padre a los doce años le lleva al oráculo a Apolo con el fin de conocer el futuro que los dioses tienen preparado para él, este se pronunciaba en la misma fecha del nacimiento del dios.
Tras la interminable cola y la correspondiente entrega de regalos, el profeta revelo lo percibido por la pitonisa: “serás la voz muda de la niebla que impera en los confines de la tierra”. Al no entenderlo acudieron a un adivino en el mismo templo que ayudaba a desvelar las profecías, que le explico que significa que viajará lejos y que compondrían hermosos poemas.
Visto aquello fue educado para no solo continuar con el comercio marítimo sino también para hacerlo tierra adentro. Con 18 años hablaba latín y casi todas las lenguas conocidas y llevaba la contabilidad del negocio.
En un viaje por el Mare Nostrum hizo escala en Alejandría coincidiendo con la batalla entre Marco Antonio y Cleopatra contra Octavius Augustus. La batalla sería marítima y los romanos tenían pocas posibilidades de victoria, si esto era así era el fin de su imperio. Sin embargo fue al revés, él junto a sus esclavos fue hecho prisionero y sus bienes embargados. Una vez en Roma fue asignado a las VI Legión, cuyo centurión Titus Casius se intereso por él y al conocer que sabía lenguas lo vendió al historiador Tito Livio como esclavo; recorrería el mundo tras las tropas para suministrarle la información para que el escribiera la historia de Roma. Hizo cierta relación con el centurión, que al cabo de un tiempo le comunicó que con la caída de Atenas los romanos confiscaron los bienes familiares y que sus padres se había quitado la vida.

CAPITULO 4.

Una delegación de los zieldúnigos, que tenían con los astures de la meseta tratos sellados desde antiguo, fueron abatidos por los romanos que habían pactado con los vacceos al ir a recoger el grano convenido por su protección. El resto de las tribus ante aquello fueron a pedirles que ejercieran la protección acordada. Imbrog se quiso llevar con el espíritu de venganza, fue convencida por Caranto para que antes consultara a la Diosa, debería de acostumbrarse a decidir por si sola, no por las circunstancias e incitada por los demás. Debajo del tejo la memoria de Arga le indico el camino:”había sido predestinada por la Gran Madre a combinar el poder de la palabra con el dominio de la espada”.
Convoco el Consejo de Ancianos y consiguió la aprobación para realizar en Zieldunum el Consejo de las Tribus, el enemigo era muy potente y solo con la unión de todas las tribus bajo su mando se les podría hacer frente, salvando las reticencias que tenía algún anciano porque el resto de tribus conociera el lugar, hasta la fecha mantenido en secreto.
Este se celebro y a pesar de que algún representante no veía con malos ojos a los romanos, todos acordaron unirse y prepararse para hacer frente al enemigo, bajo el mando de Imbrog, que fue quien convoco y llevo el peso de la reunión. Su enseña sería negra y blanca, los colores que mejor definían la personalidad y entorno del pueblo. Los astures habían apartado sus diferencias para formar un mismo ejército sin importar el clan o tribu de procedencia.
Comenzaron a estudiar los movimientos del enemigo y hacerles los primeros sabotajes en cuanto comenzaron a hacer desmontes y arrastres para hacer nuevas comunicaciones en dirección a su territorio. Ellos primero pensaron en maleficios para posteriormente pasar a torturar y asesinar a la gente, aquél trato hizo surgir el primer ataque organizado del que salieron airosos, Imbrog ordeno al jefe Statiliu Taurus regresar a territorio vacceo y no invadir el suyo.

CAPITULO 5.

En abril del año 27 a.c. Cleóstrato se dirige a Hispania con el cometido de ser los ojos y oído de su amo. Viajaba en la flota de Octavius Augustus junto el cronista del Senado, un historiador y un poeta esclavo de Virgilio, para dejar constancia de los hechos que acontecerían.
Iban a un territorio situado al norte del Durius, aún sin conquistar y último bastión de la resistencia, la tierra de los astures. Rica en metales nobles y minerales, en ganadería y agricultura, su ciudad más grande era Noega y la capital Lancia, se agrupan en bandas y están preparados para la guerra.

CAPITULO 6.

La unión dio resultado, las victorias se sucedían y cada vez más tribus se unían, entre ellas la de Intercatia con Pintaio al frente. Al verlo el espíritu de Ederia se apodero de ella, aquél era el esperado, su corazón se desbocó. Venía con más de cien hombres que recelaban de la mujer, ella se enfrentó al más fuerte de ellos, al que derroto y aunque perdono la vida falleció posteriormente en la aldea, su mando no era discutible.
Al cabo de unos días se fueron a hablar y entre juegos se amaron apasionadamente. La gente fue consciente de ello, le abrieron paso hacia su cabaña y en ella siguieron disfrutando. Ammia que no se fiaba de él cogió sus pertenencias y se fue a la cabaña de su tía. Satisfecha y aún embriaga de placer tiene que recibir a Magilo, que enrolado como esclavo traía noticias de los romanos, habían cambiado de centurión y el nuevo estaba dispuesto a acabar con los astures antes de la vuelta de las nieves.
Con Sixturs Apuleius una nueva táctica se impuso, dividió las fuerzas y creó nuevos asentamientos mejor fortificados. Cerca de Lancia hizo un fortín, dónde encerró a los prisioneros, acudieron a su rescate pero ya no los cogieron desprevenidos, los astures salieron victoriosos, pero las bajas habían sido cuantiosas, se empezó a saborear el agridulce gusto de la victoria bañada en sangre. Mientras recomponían las fuerzas al enemigo le llegaban nuevos refuerzos venidos del sur.
Calvisius Sabinus, un nuevo general tomo el mando, y llevo sus tropas por sorpresa por la Vía Alta ocupando la cima de Curriechu. Allí se habían fortificado y aguantaban los asedios, los prisioneros se hicieron por ambas partes, y por primera vez llevaron a romanos a Zieldunum, grave error, el poder de su palabra era tremendo. Pintaio era uno de los guardianes y llegó a hacer amistad con uno de ellos, Titus Casius, ante el reproche de ella y que finalmente acabo escapando.Al cabo de muchos pequeños combates al final abandonaron Curriechu.
El Consejo de las Tribus se reunió en territorio de los luggones, allí comprobó que Pintaio y su hermano mayor se odiaban, al no respetar el primero la tradición de ser el heredero el primogénito, cada vez eran más las diferencias entre ellos, pero una fuerza sobrenatural lo unía a él. No fue invitada a formar parte del gran círculo del poder, que movido por Campilo, propuso disolver el ejército al ser expulsado el enemigo y que cada tribu vigilase su territorio, la misma fue aprobada.
Aquella noche ella, acompañada de su hermana y su compañero, invocó a la diosa y con el espíritu de beleño observo que el augurio de Lug estaba equivocado, la decisión era errónea. Así lo hizo ver al resto de jefes, pero su sugerencia no fue admitida, ella no tenía el espíritu de su madre que siempre se había negado a la lucha, no entendía la paz. Admitió el resultado, pero envió espías a informarse, los dioses le decían que la guerra no había hecho más que comenzar. Su amado quiso que abandonaran Zieldunum pero al negarse ella él también lo hizo, aunque ya no existía la magia del primer momento.

CAPITULO 7.

Las huestes de Augustus llegaron a Tarraco y mando informar al legado Calvisius Sabinus, este le hablo de lo fuertes y organizados que eran los astures, del inhóspito de su territorio y que sus caudillos eran Cocorotta en los montañeses e Imborg, que era la que verdaderamente mandaba y por la que los dioses hablaban en su boca. Aquello además de las risas produjo el enojo del emperador, una mujer desafiándolo era impensable, además de los bienes materiales ahora era cuestión de orgullo la conquista de aquellas tierras.
Los escribas se reunieron y el ateniense les toco el orgullo al vanagloriar a aquella diosa, ante el estupor de aquellos que los consideraron persona non grata. Los comentarios de los que habían estado en Curriechu llevaron el miedo al cuerpo de los soldados, hasta el punto que Augustus tuvo que intervenir para infundirles valor.
Acamparon en Segisama y allí el esclavo vio por primera vez un caballo zieldón y hablando con un esclavo astur –Magilo- pudo conocer algo por primera vez acerca de la diosa. Los generales se reunieron y plantearon el ataque desde cuatro frentes diferentes con ayudas exteriores, si aquello funcionaba aquellos indígenas quedarían reducidos a brasas. Se lo hizo saber al astur, pero no todo, el ataque sería por el Pisoraca.
Mientras las tropas se organizaban Augustus y la VI Legión se fueron a Lancia a reconocer el territorio, Cleóstrato fue el único escriba acompañante. Montaron un impresionante campamento a las afueras, pero una tormenta inmunda lo arrasó, con ella vino una epidemia y una invasión de ratas, que causo muchas muertes y enfermedades, entre ellas la del emperador. Finalmente volvieron a Segisama y se reanudo la operación de ataque.
A pesar de las tropas mermadas la invasión se produjo, tardando treinta días en cruzar las líneas enemigas y realizaron muchas detenciones. El jefe Corocotta se presenta al emperador, que lo recibe bien y agasaja con dinero, la traición estaba consumada. Augustus volvió al Astura para dirigir el ataque por el Mons Vindius personalmente, los ástures habían abandonado la fortificación de la Vía Alta.
En el campamento de Curriechu el escriba comprobó no solo lo peculiar del terreno, antes jamás visto, lo duro de su climatología, sino que desde el alto se veía perfectamente la costa, y por tanto la isla de Britania, aquél territorio era estratégico para sacar la plata de la isla. El entorno era duro y además sus habitantes habían levantado una muralla entorno a los montes, el paso hacía el mar era una continua trampa y las tropas no pudieron avanzar, lo que se preveía como un paseo de las legiones se convirtió en una guerra de guerrillas.
El emperador se empeño en que había espías y torturo a los esclavos, Magilo que no estaba entre los elegidos se descubrió para evitar más muertes, falleciendo como un héroe, pero su muerte no sirvió de nada, la flota no llego a desembarcar al ser abortados por los locales y el ataque a cuatro bandas no había sido exitoso. A Augustus en una tormenta un rayo casi acaba con su vida, mandó abandonar Curriechu y se fue a Tarraco, dónde cayo enfermo y fue salvado milagrosamente.

CAPITULO 8.

Los lancianos acuden a Imborg para pedirle protección, para llegar a ella tuvieron que dar un buen rodero pues los romanos controlaban los caminos; además le traían un mensaje de Magilo: el emperador en persona lideraría el ataque. Se prepararon para fortificar por completo Faro, convencidos que allí se produciría la gran batalla.
Imborg y Magilo se reúnen en el llano y este le explica el ataque a cuatro bandas y que me lo mejor es hacer guerra de guerrillas, si les hacen frente en Faro están perdidos; ella quería que él volviera pero este se negó, era más útil dentro. Cocorotta y sus cántabros cayeron y los supervivientes acudieron a los astures y estos engañaron a los enemigos haciéndoles ver que acudían a su auxilio.
Comenzaron las primeras incursiones y las bajas enemigas eran cada vez más, los cilúrnigos repelieron el ataque por mar, pero los salianos habían cedido, al igual que por el occidente Bergidum, pero la columna central había sido detenida. Una tarde visto su avance, invocó a los dioses con un diluvio que los arrasara ladera abajo, el Dios del trueno había acudido en su ayuda, descargo con fuerza y a pesar de que el emperador no falleció por la ayuda de sus dioses, abandonaron el campamento.
Felices por el triunfo se convoco el Consejo de las Tribus. Había que dar el golpe definitivo: expulsar al invasor, este se había agrupado en el llano y apenas salían de sus campamentos. La estrategia era volver a las aldeas, no ser descorteses con ellos y preparan el ataque final. En los preparativos Pintaio desaparecido y su tía Pellia falleció, ello unido a que no había noticias de Magilo, acabó por perturbar y minar el ánimo de la diosa, a pesar de los consuelos de su hermana.
El momento del ataque había llegado, todo iba de acuerdo a lo previsto, pero al hacerlo se encontraron con que el campamento estaba vacío, y los atacaban desde diferentes frentes; los estaban esperando, aquello era una encerrona. Las bajas fueron numerosas, se retiraron y encerraron en las murallas de Lancia, dónde acabaron con sus fuerzas y los supervivientes hechos prisioneros y crucificados vivos, aunque para orgullo de estos y sorpresa de aquellos lo hicieron entonando la canción de la victoria, era su peculiar forma de venganza.
Las mujeres que estaban prisioneras, entre ellas Imborg y Ammia, eran sacadas poco a poco y vejadas por sus captores. Ya estaban preparadas con la pulpa mortal del tejo para no caer en sus manos, cuando a las celdas llegan su exprisionero Titus Casius y Pintaio, él había sido el traidor, les dejan escaparse llevando la derrota a su tierra.
Crecidos por la victoria y alentados por la división, los romanos se aplicaron en dos frentes: visitar las aldeas como amigos y sembrar la división y perseguir ferozmente a los sublevados. Zieldunum no podía ser descubierto, y por eso los contraataques los realizaban muy lejos del lugar, fue la piedra negra con su magia la que les permitió sobrevivir. Esta fue descubierta por Arga en un bosque entre Faro y Zieldunum en un desprendimiento de una ladera, al verla parecida a la que ahuyentaban a los espíritus la guardó. En la fiesta de recogida de la avellana al consumirse la madera las echo a ella y vio que ardían sin producir humo y que daba calor. En la piedra negra late la sangre de la tierra, el corazón de la Diosa.

CAPITULO 9.

Toda la comitiva del emperador se desplazo a Tarraco, había iniciado una guerra pero no había sido capaz de darle fin, a pesar de ello sus escribas recitaban su gesta heroica. En agradecimiento a su hospitalidad allí proyecto una segunda Roma.
El legado de Lusitania, Publius Carisaus acude a comunicarle que los indígenas preparan un ataque en invierno a los campamentos del llano. Con el legado iría el ejército del emperador con sus dos hijos (Tiberio y Marcelo) y a ellos se les unirían las legiones de Lusitania. La batalla de Lancia fue un éxito memorable, la ciudad quemada se mantuvo como monumento, se fundo una nueva colonia para los lusitanos, muchos prisioneros desfilaron por Tarraco y a la Legión VI le concedieron el sobrenombre de Victrix.
Titus Casius Flavius llegó para recibir un reconocimiento del propio emperador, había sido prisionero de los zueldonnes y participo en la batalla. Cleóstrato que lo conocía le pregunto por la diosa, y este le presento a Pintaius de Intercatia. Ella estaba viva, pero se había quedado sin ejército. Les hizo ver que le gustaría poder escribir sobre la conducta de aquellas tribus, y ellos le ofrecieron acompañarlo, no volvería a Roma con la comitiva del emperador. Tenía el presentimiento que su destino y el de Imbrog estaban unidos de alguna forma.
Las leyendas de los soldados sobre los ástures de la montaña y su diosa crecía, y lo que más llamaba la atención a la soldadesca era que las que mandaban eran las mujeres: Para el escriba la persistencia del matriarcado era como atestiguar la existencia de cíclopes, y le recordó las historias que había escuchado de las amazonas de Escitia.
Se asentó en el campamento de Ástura para poder ejercer su cometido junto a su amigo Titus Casius, que era el encargado de pagar a los soldados, además de reclutar gladiadores para su lucro personal, a Pintaius lo tenía como su protegido y le nombro su secretario particular a pesar de que no sabía escribir.
Estando sus amigos fuera unas mujeres del poblado ástur de Saldunum llegan a pedir protección a cambio de grano, no quieren seguir dependiendo de los zieldonnes. Él les hace de traductor y viajara con los encargados de recoger el grano y unos legionarios. Les dejo una misiva a sus amigos, al final conocería su tierra, aquella que Pintaius se mostraba remiso a enseñarle.
Al bajar de Curriechu fueron atacados y todos matados excepto él que se salvo gracias a que sobre él cayeron los cuerpos de dos legionarios. Fue hecho prisionero y llevado ante la diosa, que lo relaciono con su amigo Magilo, siendo bien recibido, a la vez que le devolvieron su caja de escritura. Comenzó a tomar notas sobre aquél pueblo guerrero que en ocasiones le recordaba al griego, pero cuyas costumbres toscas y antisociales le chocaron mucho, así como sus animales: caballos, cerdos y ovejas que jamás había visto y las construcciones de sus casas. Una gran cabaña, un poco alejada de la aldea le llamaba poderosamente la atención, solicito verla, pero no lo atendieron.
Llegaron épocas de lluvia, y una noche Ammia lo saco de su cabaña, lo desnudo y juntos se tumbaron en el suelo a la intemperie, sus cuerpos se purificaron con el agua de la lluvia y lo introdujo en la cabaña, cuyo interior estaba entero cubierto de pieles de animales. Había mucha gente, le dieron de beber una poción y se traslado emocionalmente como un demente, no entendía nada, pero al despertar al día siguiente, la gente lo veía diferente.
Comprobó que realmente se regían por un sistema matriarcal, y que su alimentación era buena, no bebían vino sino zhytos, y él se animo a prepararles kikeón, la bebida favorita de los griegos, sin éxito alguno. Agradecido con el tiempo les construyo una clepsidra, pero cuando lo enseño a las hermanas se dio cuenta de que no valoraban el medir el tiempo, el reloj no formaba parte de su existencia, se guiaban por las normas de la naturaleza. A veces desaparecían entre grandes alaridos y comprendió que era el momento en que realizaban los ataques a los romanos.
Uno de los días la gente se fue al río a bañarse, a la vuelta lucieron sus mejores galas y joyas que sin duda tenían escondidas, aquello era muy diferente a lo visto anteriormente. Se preparó una gran fiesta, con gran cantidad de comida e Imbrog les dio un discurso a camino entre una sacerdotisa y una caudilla, él estaba ensimismado. Después vino para aún mayor sorpresa la música y el baile, tenían instrumentos como flautas y tambores que dominaban perfectamente y sus bailes eran sobre motivos cotidianos. Aquella tierra era especial, pertenecía a los ástures y los romanos no tenían ningún derecho a apoderarse de ella.
Una mañana el ruido lo despertó, Casius Flacus en persona lo saludó, los romanos habían localizado el emplazamiento, lo destruyeron y sus habitantes perseguidos y aniquilados, sin embargo las hermanas no aparecieron. Manifestó haber sido muy bien tratado y fue aconsejado que no lo dijera a nadie.
CAPITULO 10.

La batalla de Lancia los redujo a un tercio, sin embargo la indignación fue tal que los ástures que aún no se habían sumado a la causa lo hicieron de forma inmediata, eso permitió que no cesara el hostigamiento. Sus construcciones mostraban su intención de establecerse definitivamente, por eso se les intentó atraer al territorio conocido, la artimaña de la escasez de trigo como cebo fue obra de Ammia. La trampa funciono y solo quedo vivo el esclavo griego del que le había hablado Magilo.
Ammia desconfiaba de él, estaba convencida de que les traería la ruina, pero su hermana le perdono la muerte, les contó la muerte de Magilo y siempre estuvo grato en el poblado y solo esperaba de él que hiciera buen uso de todo lo que apuntaba.
La llegada al poblado del enemigo fue trágica, casi nadie se salvó, de Zieldunum siguieron por el Gran Caudal, arrasando todo, matando a mujeres y niños y haciendo prisioneros. Sin freno recorrieron la cordillera del Salia al Navia, no solo arrasaron con todo sino que llevaron los codiciados metales e incluso los caballos, aquellos superaba a los bravos ástures, quedaban muy pocos con ganas de luchar y hacerles frente. Hubo aldeas que renunciaron a su pasado y se aliaron con el enemigo, hasta detestar a sus dioses y rehuir a sus hermanos.
Ammia comunica a su hermana la existencia en territorio saliano de una banda de mujeres que habían perdido todo estaban asaltando a los caminantes, y que tenían su base en la Montaña Horadada. Imborg emprende el camino sola en su encuentro. En una cueva se refugiaban una cantidad de mujeres nunca visto, de todas clases, edades y situaciones, se entrevisto con Tala que parecía la jefa, aunque las decisiones se tomaban entre todas, estaban desanimadas y daban la derrota por hecha. Pidió permiso para hablar, se remonto a su origen divino y les hizo ver la cruel realidad, para acabar pidiéndoles que se unieran a ella.
Llevada a un camarín de una cueva, vio que el techo estaba cubierto de pinturas sobre cosas cotidianas: animales, ríos, montañas. Allí enfermo con grandes fiebres, el espíritu del oso de las cavernas se había apoderado de ella, deliro y estuvo en contacto con los dioses, y se curo gracias a las atenciones de una anciana llamada Abamia. Para celebrarlo organizaron una fiesta en la que se comunico que las mujeres validas se unían a su ejército con la condición de no tener relaciones con los hombres, las enfermas y viejas se quedarían en la montaña.
. Atacaban cuando podían y acudían en defensa de los que los solicitaban, eran el auténtico azote permanente del enemigo. No eran muchos pero estaban muy bien organizados.

CAPITULO 11.

Cleóstrato de nuevo tuvo ocasión de regresar a Roma y la rechazó enviando recado a su amo, se quedaría para ver como los salvajes se adaptaban a las costumbres del imperio. No le enviaría ningún escrito hasta que no tuviera el fin, y ese solo podía ser la victoria o la muerte de la diosa.
La respuesta vendría al verano siguiente de la mano de Cecilias Molón, el cronista del Senado, que había prosperado mucho últimamente y venía a realizar un informe sobre la situación de las provincias. Le solicita que le acompañe a Noega, allí exige a Campilo cumplir su palabra de paz, sino lo pagarían muy caro y su ciudad no se convertiría en la mayor factoría siderúrgica del norte de Hispania, obligándole a que acompañe a sus hombres a tierra pésica. A los soldados les ordena ser impecables con los sublevados y no dejar el mínimo movimiento.
Le exige a su amigo que intente localizar a Imborg, sus eunucos lo seguirían y darían muerte para su gloria, antes de que un barco lo venga a buscar a Noega. Recorren las aldeas pero la trama era tan clara, que nunca la llego a ver. Las negociaciones con los pésicos también fallaron y los luggones se sublevaron al irse su jefe. Augustus resultó defraudado por sus mejores hombres.
Una tarde el escriba es abordado por Ammia, la diosa quiere verlo en su campamento. Quería saber a dónde habían sido enviados los luggones que habían sido hechos prisioneros en la última sublevación y que habían salido en barco desde la playa de Entrellusa. Su destino era la Galia y Titus Casius Flacus el encargado de la venta y del traslado.

CAPITULO 12.

Un grupo numeroso de mujeres acuden al bosque, eran pescadoras lugganas que habían perdido todo y buscaban protección en la diosa. Su líder era Ornía, hija del jefe del poblado de Peran cerca de Noega, y quería que Imborg fuera al rescate de sus hombres hechos prisioneros y enviados en barco a algún sitio que desconocía, haciéndole prometer a la diosa que iría en su búsqueda. Para conocer el destino de aquellos hombres mando buscar al griego que le explico donde estaban y como habían llegado allí.
La Galia quedaba lejos y era terreno desconocido, sin embargo picada en el orgullo por Ornía que dudaba de que cumpliera sus promesas, emprendieron el viaje a lo desconocido siguiendo las indicaciones del griego. Llegaron a la villa indicada y allí vieron en penosas condiciones a sus seres queridos, las hermanas prepararon la estrategia de ataque para el día siguiente, ellas se tendrían que introducir entre las esclavas que servían la comida. A la finca llegó un nuevo grupo de esclavos, y para gran sorpresa eran llevados por Titus Casius y Pintaio. Era demasiado tarde ya estaban dentro, sin embargo ellos hicieron como si no las hubieran visto. Imborg juro darles muerte a los dos y en su búsqueda se fue.
El ástur la estaba esperando, le explico que él no había sido el traidor, que había sido el jefe de los brigaecino. Ella no lo creyó pero se dio cuenta que aún le amaba, le martirizo con todos los recuerdos para acabar mencionándole el fallecimiento de su padre y hermano deshonrados por su traición, y que por ello sus espíritus no podían descansar en paz. Negoció con él la retirada de las legiones que comandaba su amigo a cambio del enterramiento con honores de su padre y hermano. Las tropas se retiraron y el grupo pudo liberar a los esclavos, dar muerte a todos los ocupantes de la villa y quemar sus instalaciones.
La vuelta fue costosa, se dividieron en grupos en función de su estado físico y al final alcanzaron tierra ástur, siendo recibidos en muchos puntos intermedios por gente a la que le habían llegado noticias de su gesta. Pararon en la Montaña Horadada para ver a las mujeres que allí habían quedado, se habían enterrado en vida, se suicidaron y taparon la entrada a la cueva que les sirvió de cobijo. Una parte de los luggones volvieron a su tierra y otros pasaron a formar parte del ejército, entre Ornia e Imborg se sello una amistad eterna, era una pena que se volviera para Perán.
Al llegar a Zieldunum Tala y Caranto había preparado una estrategia para atacar como suicidas el campamento enemigo de Lancia; les hace ver lo descabellado del plan, pero les propone acudir y robarles su símbolo, el águila imperial, ello sería un deshonor que caería sobre la legión entera. Allí llegan haciéndose pasar por vacceos, consiguen el botín pero al final son descubiertos y muchos asesinados, entre ellos sus queridos Tala y Caranto que fueron vilmente crucificados. El águila de bronce la arrojaron a una profunda sima dónde nunca jamás sería recuperado, y el ejército vago por los bosques.
Los romanos heridos en su orgullo, dieron con ellos al cabo de un tiempo gracias a una nueva traición, en este caso de Campilus y acabaron con el ejército, Ammia salvo a su hermana y la llevo a su petición bajo el tejo sagrado, allí renovó la memoria de Arga y luego se la llevó de nuevo dispuestas a emprender un largo viaje, la diosa le había elegido para prender la guerra contra Roma.

CAPITULO 13.

Augustus que descansaba en la isla de Capri fue llamado al Senado a dar explicaciones, habían llegado noticias de la liberación de esclavos en la Galia por parte de los ástures y que la Legión VI había sido atacada y su águila robada, y lo que era peor que eran liderados por una mujer salió a la luz. Su general, el fiel Agripa sería enviado allí y sería el encargado de acabar con aquellos salvajes.
Este tuvo mucho trabajo a su llegada, pero al final los aplasto y no hubo escapatoria para Imborg. El griego acompaño la expedición y fue observador directo de la carnicería, aunque pudo ayudar a que Ammia se pudiera escapar, ante un general encolerizado que prometió vengarse de él y se lo llevaron junto a la diosa que estaba muy malherida mientras el ejército acababa con los pocos insurrectos que lograron escapar. Ammia acude al rescate de su hermana y con la ayuda del escriba consigue liberarla.
Cleóstrato es llamado a la tienda de Agripa, para su sorpresa estaba leyendo sus rollos de papiro, encolerizado creyendo que este sirve al enemigo en Roma le afirma que sin duda será entregado a los leones, a su amo le enviarán los apuntes sobre los caballos y las bellotas, pero nadie jamás sabrá que una mujer osó enfrentarse al emperador y que mucho menos había vencido a las poderosas legiones. Para asegurarse de ello quemo todos aquellos papiros, Imborg había sido condenada al olvido oficial, a la execración.
En Roma lo quisieron castrar y cortar las manos, pero su amo se opuso aunque no pudo evitar que le cortaran la lengua. Años después Pintaius vino a despedirse con Casius antes de desplazarse a Germania a defender el imperio y le comunicó que el Senado estaba preocupado, los britanos andan sublevándose, se están haciendo pactos entre las tribus y formando un gran ejército; dicen también que una barca abandonó Entrellusa la noche que Agripa asaltó la montaña. Ambos se miraron y no manifestaron sus pensamientos.
Imborg había recordado a los dispersos ástures de dónde venían, desvelando su pasado y dotando de sentido su existencia; fue artífice de una alianza de tribus que mantuvo diez años la guerra contra Roma. Mudó a los esclavos en guerreros y fue su guía, su memoria y su orgullo; convirtió el fuego de su cólera en un motivo para seguir viviendo, trocando su desesperación en valor. Augustus quiso acabar con ella, pero otro fue el parecer de los dioses. Tenía el poder de la palabra y a su fiel Ammia.
Augustus desde la noche del rayo en Curriechu jamás volvió a dormir en paz, y sus múltiples trastornos nocturnos nunca encontraron la paz. Castigo cualquier recuerdo, pero no pudo evitar que en poemas aparecieran su existencia y la de IMBORG.

PROTAGONISTAS:

 Cleóstrato. Escriba ateniense, esclavo de los romanos.
 Titus Casius Flacus. Centurión, amigo de Cleóstrato y protector de Pintaio.
 Arga. Diosa de los zieldúnigos e hija de la primera mujer.
 Edeira. Descendiente de Arga y líder de los zieldúnigos.
 Doudero. Guerrero luso desertor de las filas romanas.
 Imborg. Hija de Edeira y Doudero, descendiente de Arga.
 Pellia, Labar y Duerno. Hermana de Edeira y sus sobrinos gemelos.
 Ammia. Hermana de leche, fiel compañera y asesora de Imborg.
 Caranto. Su primo, hijo de Pellia, su protector, valedor y asesor.
 Magilo. Su instructor y confidente al introducirse como esclavo de los romanos.
 Campilo. Jefe de los luggones, ubicados en Noega y que nunca fue de fiar.
 Pintaio. Hijo menor del jefe de los orniacos de Intercatia, amante y traidor de Imborg, que acabo en las filas romanas.
 Corocotta. Jefe de los cántabros y que se vendió a los romanos.
 Tala. Jefa de las mujeres del Salia, genérala de Imborg y mujer de Caranto.
 Ornia, hija del jefe del poblado de Perán e incitadora del viaje a la Galia.
 Agripa. General de Augustus que acabó definitivamente con los ástures.

Los poderes de Imborg, eran:
“El poder del espíritu del caballo de la montaña, cuya sangre corre por las venas de los zieldonnes”.
“El del tejo, donde habitan nuestros antepasados, testigo de la historia de Zieldunum y custodio de la memoria de Arga”.
“El del beleño, para viajar a los mundos donde habitan los dioses y volver con la palabra revelada”.
“El de la tormenta, cuyo rayo es mi espada”.
“El de la lechuza, para ver en la oscuridad”.
“El del espíritu del agua, capaz de ser río, nieve, lluvia y cascada”.

"Una vida sin propósito es una muerte prematura". Johann Wolfgang Goethe (1749-1832) novelista y dramaturgo alemán.

1 comentario:

  1. Precioso libro con una muy buena descripción de los astures, en gran parte seguimos siendo como nuestros antepasados. Muy buen resumen, casí no hace falta leerlo, aunque yo lo recomendio. Elena Fonseca. Gijón.

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