domingo, 19 de diciembre de 2010

La puta vida corporativa

TITULO: “LA PUTA VIDA CORPORATIVA” (Una fábula sobre el éxito en la empresa).
AUTOR: Mariana Ferrari. (pvc@marianaferrari.com)
Ediciones Granica. Barcelona. 1º edición mayo 2007. 158 páginas.


Agradecimientos.
Los proyectos que llegan a buen puerto se logran gracias al trabajo, apoyo y colaboración de muchas personas.
“Los hombres se gobiernan más por el capricho que por la razón”.
No se trata de liderazgo.
Se trata también de marketing personal, de circunstancias, de contexto, de ser listo, de entender las emociones que mueven al mundo, de miedos, de amores y de odios. Y, por sobre muchas otras cosas, se trata de relaciones, de amigos y enemigos.
“Al fin y al cabo, mañana será otro día”.

El Reino de los Naranjos.
Los resultados de los cambios políticos rara vez son aquellos que sus amigos esperan o que sus amigos temen”. Thomas Henry Huxley.
Describe el Reino de los Naranjos, creado en 1958 y pertenecía al grupo de la Gran Manzana, en la que la muerte del soberano trae consigo toda una serie de conjeturas sobre el sucesor.
Para ser soberano hay dos opciones: competir en una carrera difícil en la que solamente podrán participar los animales más expertos y resistentes; o ser nombrado directamente por el consejo de leones. El soberano gozaba de los poderes conferidos por el consejo, vivían con muchos privilegios y sus obligaciones eran cumplir con las cuotas de producción que les marcaban.
Casi siempre, el nuevo soberano deshacía lo que el anterior había hecho para implantar su propio método. Los animales, amantes de la dulce rutina, solían argumentar que lo que se proponía hacer ya se había intentado en el pasado y ponían en práctica toda clase de peripecias con tal de que nada cambiase.
El Leopardo que acababan de matar los leones había sido un soberano aventurero, tajante y autoritario. Le gustaba desafiar a los animales con ideas nuevas, romper los statu quo existentes, cuestionar las formas tradicionales de trabajo y el poder de quienes creían tenerlo hasta su llegada. Estas actitudes provocativas, cargadas de una cuota de altanería, pronto le generaron algunos enemigos que comenzaron a desear que se marchara y que finalmente lograron su objetivo.

El Leopardo.
“Temo más las maldiciones de mis vasallos que las lanzas de mis enemigos”. Enrique II de Trastamara.
El Leopardo procedía de un reino floreciente. A su llegada, le dijeron que “todo iba bien” pero la realidad era otra, la mala gestión de sus antecesores y un largo período de sequía han traído como consecuencia una aminoracion importante de las cosechas. Pronto se dio cuenta de que había una enorme cantidad de hormigas, en la primera reunión del comité de confianza los ratones le hicieron ver su inconveniencia, el Coyote no estaba de acuerdo, pero manifestó que fueron aprobadas por el comité, pero todos estaban de acuerdo en echar las culpas al anterior soberano.
Cada vez que llegaba un nuevo soberano, deshacía lo que había hecho el anterior, luego reorganizaba el reino y cuando al fin todo estaba en orden, lo cambiaban a otro reino y llegaba un nuevo soberano. Parecía el cuento de nunca acabar.
Los ratones estaban encantados con el recién llegado soberano, el anterior era un holgazán. El Coyote no se pronunciaba ni a favor ni en contra de nadie, solo esperaba el momento oportuno de apoderarse del cargo de soberano. En tantos años, había aprendido el hábito de escuchar mucho y hablar poco de los elefantes, el ir paso a paso, de las tortugas, de las liebres la velocidad mental, de las serpientes, a medir a su enemigo para saber en qué momento atacar. El Leopardo no le caía bien, aunque aún no pudiera explicar exactamente por qué.
Como cada vez que se anunciaban cambios, el revuelo en el reino era generalizado. Pronto empezaron las especulaciones sobre los nombramientos del comité de confianza y que su persona de confianza sería una hembra, esto se había planteado, pero los cotilleos hicieron que la noticia corriese y llegase al soberano, la explicación es que era vanidoso y le gustaba tener hembras a su alrededor.
El león del consejo responsable le había sugerido esa posibilidad al soberano, que estuvo de acuerdo ya que entendía que las hembras no solamente podían ser tanto o más eficaces que los machos sino que, además, podían ejercer un equilibrio en las decisiones que se tomaran en un comité. El león le sugirió a la Cacatúa.
La Cacatúa le podía ser útil, era extremadamente cotilla y conocía la vida y obras de cada uno de los animales del reino, sumado a que aparentemente estaba enfrentada al Coyote. El Leopardo era de la teoría del divide y reinarás y prefería un comité de confianza donde prevaleciera la discordia entre sus miembros, más que la camaradería. La Cacatúa conocedora de la recomendación fue a verle y este le confirmo su nombramiento, así como su intención de incorporar también al Mono, lo que la disgusto, pero no lo evidencio.
Había escuchado en la Central que el Mono era muy trabajador, práctico y con una gran capacidad para encontrar soluciones a cualquier problema que se presentara, por lo que su perfil le parecía interesante para formar parte del comité de confianza. Llamo al Mono y le comunico el nombramiento.
La Cacatúa fue a ver al Mono y le dijo a este que ella había sido el que lo recomendara, la Serpiente protegida del Coyote no daba crédito de lo que escuchaba, rápidamente se lo comunico a este, que enseguida se mostro indignado, el nombramiento de la Cacatúa le traía sin cuidado, pero el Mono si le molestaba, era un trepa sin escrúpulos, de quién si había que cuidarse.
Los nombramientos rápidamente corrieron por el reino, así como que el nombramiento de la Cacatúa era por ser la amante del Leopardo. La noticia llegó al soberano que no hizo nada por evitarla, por lo que llego a noticias del Consejo de Leones, que no toleraban escándalos públicos encabezados por soberanos, que lo llamaron a la vez que le pidieron explicaciones y le obligaron a hacer un comunicado desmintiéndolo, cosa que no hizo. Posteriormente el Coyote corrió la voz de que el reino estaba en venta, y otra vez fue llamado al Consejo. Esta vez no le quedo más remedio que convocar una reunión de todos los animales, comunicarles los miembros del Comité de Confianza y que el reino no estaba en venta. También comunicó para sorpresa de todos el nombramiento de una Tigresa como responsable de producción.
El Coyote, al que le habían quitado la responsabilidad de producción, harto de su jefe, sólo quería ver el día en que los leones acabaran con él y decidió que había que hacer algo para que esto sucediera pronto y así quedar él como soberano. El Leopardo por su parte ser reía de él y le amenazaba con despedirlo o destinarlo a otro reino. La soberbia de poder y el sentimiento de infalibilidad cegaron a este soberano hasta el punto de desestimar al Coyote como enemigo.
Pronto llego el momento de presentar la cuota de producción pactada con los leones, para su sorpresa la cuota, registrándose un 28 % de menos. A la hora de presentarlos intento demostrar que realmente eso no importaba, ya que las medidas establecidas darían resultado el próximo ejercicio. El Rey León consideraba que el Leopardo era un súbdito poco cómodo de dirigir, principalmente porque era una animal feroz, agresivo y capaz de enfrentarse a los leones o a quien se interpusiera en su camino. Su carácter no le ayudaba a ganar amigos fácilmente, algo que le traía sin cuidado porque hasta entonces los resultados habían avalado su buena labor.
Los leones sabían que no se iban a cumplir los resultados, de haberse tratado de otro soberano más dócil, el incumplimiento no hubiera significado un problema grave, pero tratándose del Leopardo algunos de los leones del consejo se alegraron de tener un argumento válido para apartarlo del grupo. Y así decidieron eliminarlo del grupo de confianza. Esto para el Leopardo significaba la muerte, que consideraba prematura, injusta, arbitraria y escandalosa.
El león amigo suyo le explico que había hecho lo posible por defenderte, pero había tomado decisiones que le habían generado adversarios a quienes había desestimado. Sin embargo, éstos han adquirido fuerza y poder en el consejo, y ya ves, han sido capaces de convencer a quien fuera necesario de que no eras un súbito fácil de dirigir y que constantemente te rebelas ante las decisiones del consejo.
El Leopardo no regreso jamás al Reino, mando que le enviaran sus cosas y de acuerdo con el consejo, envió una carta a los animales explicándoles que dimitía por motivos personales.
Hablo personalmente con la Tigresa para comunicárselo, disculpándose por haberla persuadido para trabajar con él. También recordó que tenía que hablar con su familia, sabía qué tenía recursos suficientes para que no les faltara de nada, pero ¿Cómo haría para asumir semejante desprestigio frente a los suyos? ¿qué haría a partir de ese momento?.
Para quienes habían trabajado con él, el Leopardo había sido un soberano revolucionario, inquietante y eficiente. Durante su mandato los costes se redujeron significativamente, al tiempo que las ventas aumentaban. Cualquiera hubiera dicho que con estos resultados, los leones no solamente lo matarían, sino que además lo premiarían dándole un destino mejor al cabo de cuatro años. Pero parecía evidente que no se trataba exclusivamente de resultados.

Tiempo de confabulaciones.
“El comportamiento es un espejo en el que cada uno muestra su imagen” Johann Wolfgang von Goethe.

Unos motivados por el poder, otros por el deber y otros por el haber, ante un cambio repentino los animales del reino buscaban cobijo donde creían que lo encontrarían. Así, perseguían su propio objetivo por diferentes caminos; unos más éticos, otros más honrosos o decorosos, otros más tramposos, otros más soberbios.
Inmediatamente después de hacerse pública la noticia, la guerra de poder se desató entre los miembros del comité de confianza haciendo que las reuniones entre ellos fueran un rito donde la verdad era la única que no se sentaba a la mesa. Todo cuanto allí se discutía carecía de importancia, lo que allí se acordaba, fuera se desacordaba; lo que allí se decía, fuera se contradecía.
El Coyote había hecho todo lo posible para que el consejo despidiera al Leopardo, sin embargo no había pensado que lo lograría tan pronto, por lo que la noticia le cogió desprevenido y quizá por esa razón no se sintió lo alegre que pensó que estaría cuando finalmente ocurriera. Tuvo dos grandes armas para conseguir su objetivo, por un lado el soberano tenía un carácter difícil con lo que había logrado hacerse bastantes enemigos en el grupo, y por otro lado le asigno a él la responsabilidad de ventas. Lo único que tenía en su contra, era la Tigresa, una nueva competidora, que representaba un nievo estilo de dirección, de alguna manera muy seductor, y por supuesto, diferente al suyo; representaba a un grupo no existente, el de hembras, felinas, entrenadas, jóvenes y en buena forma, que con una mezcla de seducción, educación y estilo iban convirtiéndose en una creciente competencia.
Conversando con su amiga y consejera la Serpiente, le hizo ver la posibilidad de que se convocara una carrera para el puesto por el tan deseado, y que posiblemente se invitara a los miembros del comité de confianza. Con el Mono y la Cacatúa no había problemas, pero si con la Tigresa, y decidieron que lo mejor era acabar con ella y no permitir que corriera la carrera. Deberían conseguir aliados para enfrentarse a ella, al primero al que se dirigió fue al Mono, este había sido destituido de responsable de logística por ella, que enseguida comprendió que no le interesaba el trabajo, sino caerle en gracia al jefe, y enseguida se alió con el Coyote con la promesa de que sería su sucesor de soberano, una vez se fuese él. Egoísta y narcisista, el Mono perseguía sus objetivos con obcecada determinación y estratégica inadvertencia; era el animal más tenaz y con la mejor capacidad de aprendizaje del reino, por lo tanto, lograba lo que se proponía.
La alianza quedo sellada, el próximo paso sería la Cacatúa, pero no era problema, lo único que no quería era problemas y, si alguien le ofrecía un plan de futuro que le permitiera seguir disfrutando de sus beneficios no dudaría en sumarse a él y hacer lo que fuera. Le hablo y enseguida esta supo que lo mejor era que la Tigresa se marchara por decisión propia y para ello oferto hablar con el soberano del reino vecino; su distancia con ella era clara y lo que peor llevaba era que todos los animales del reino hablaran bien de la Tigresa. Apoyaría al Coyote y luego podría relajarse y jubilarse sin sufrir más sobresaltos.
Rápidamente fue a ver al Perro, soberano del otro reino, del que sabía que estaba buscando una persona de confianza para su comité y le hablo maravillas de la quería desterrar y todos los logros alcanzados en su gestión. También le dijo al Coyote, que si ese plan fallaba, tenía sus amistades en el consejo a los que podía acudir.
El plan no tenía fisuras, primero lo harían por las buenas con la oferta del Perro, sino el plan del Mono y sino la oferta de la Cacatúa. Sin embargo la serenidad de la Tigresa le preocupaba, estaba seguro de que también ella tenía un plan, pero lo único que escuchaba era que no tenía ninguno, que jamás hablaba mal de él o de ningún otro, sino todo lo contrario.
La Tigresa consciente de que su puesto de trabajo corría alto riesgo, pero tenía una actitud entusiasta, producto de haber aprendido de las grandes dificultades que desde joven había tenido que afrontar. Experimento vivencias como subsistir a la muerte, soportar el éxito, sobrellevar a los mediocres manipuladores y sobrevivir a situaciones ridículas, rutinarias o dolorosas y difíciles. Esa mezcla de experiencias le habían convertido en una valiente, arremetedora y atrevida felina, con un sentido del humor ácido y un temperamento simpático. Su energía y vitalidad provocaban en el resto de los animales toda clase de sensaciones, salvo la indiferencia. Era consciente de que sus compañeros del comité la habían tomado con desagrado.
A sabiendas de que todo lo nuevo produce temor, ella actuó de manera abierta, generosa, amable y cercana. Los animales fueron dándose cuenta de que hablar y trabajar con ella resultaba fácil; demostraba respeto hacia los demás, dando siempre cabida a que otro animal aportara más experiencia y conocimientos que ella y nunca hacia uso de su posición. Este comportamiento despertó el respeto y la admiración de los más innovadores.
La Tigresa venía de una gran familia, dónde había aprendido a compartir todo lo que tenía. Sus padres les había enseñado a no competir entre hermanos, porque cada vez que los hacían quién se beneficiaba era algún animal extraño, como por ejemplo en la caza. Por ello, tenía muy presente que entre compañeros de trabajo había que compartir y colaborar, pero jamás competir. Para ella el tener y el poder eran una consecuencia de los actos que emprendía, pero jamás permitía que fueran una causa. Si algún día llegaba a ser soberana en algún reino, sería como una consecuencia de su trabajo, pero no por haber recurrido a mil artimañas para lograrlo. Sabía que para sentirse contenta en un trabajo, éste debía suponer un desafío, un reto, un aprendizaje para ella; para dar lo mejor de sí tenía que disfrutar, emocionarse y apasionarse con lo que hacía.
Quedaba mucho por hacer, pero cuanto más pasaba el tiempo más burocracia había y su trabajo ya no tenía sentido, por eso no entendía el cese del Leopardo, estaba claro que hacer las cosas bien no es lo que más importa o al menos lo único que importa. En estas estaba cuando recibió la visita del Perro, que le ofreció ser su hombre de confianza. Elegir bien el camino que seguir era la decisión más importante que tenía que tomar la Tigresa en esos momentos, con los años había aprendido que el conocimiento abre caminos y que cuanto más se sabe, más libre se es y cuanto mayor es la libertad, menor el temor a equivocarse. Desestimo la oferta, había asumido un compromiso y aún no había cumplido con él. La Cacatúa escondida no daba crédito a lo que escuchaba y su rechazo aumento el interés del Perro, que intento persuadirla con todos los argumentos, obteniendo solo que si cambiaba de opinión sería el primero en saberlo. Sabía que asumía un riesgo pero estaba dispuesta a arriesgar.

Para algunos todo vale ….
“Cuidado con la hoguera que enciendes contra tu enemigo, no sea que te chamusque a ti mismo”. William Shakespeare.

La Cacatúa fue a ver a su amiga el León para desprestigiar a la Tigresa, podía no ser la más lista, pero si ella se proponía quitarse un animal de encima, lo lograba en la mayoría de los casos. A su vuelta le conto tanto la entrevista con el león como la negativa dada al Perro al Coyote, el cual estaba intranquilo por lo que fue a ver al Mono para que este pusiese en marcha su plan.
La Tigresa esta sola trabajando fuera de tiempo cuando olio a humo, fue a ver de dónde procedía y el lugar era la casa del Coyote, pidió ayuda a los perros guardianes, pero estos no estaban en su sitio, entro haber si había alguien dentro y cuando salió resbalo con una pulpa de plátano justo cuando llegaba el Coyote, que la ayudo pero le hizo ver que eso le pasaba por hacer travesuras, si el comentario hubiese venido de otro animal no se preocuparía, pero de aquel ya había aprendido a leer entrelineas, ya que siempre hablaba con doble intención.
Al día siguiente todos hablaban del incendio, pero el perjudicado no se mostraba molesto ni preocupado. Los conspiradores hicieron llegar la noticia al Reino, y el León encargado al que le encantaba viajar, parecía que estaba siempre ocupado, pero realmente le gustaba los honores con los que era recibido, no dudo en presentarse a conocer las causas del incendio, cogiendo la visita por sorpresa a la Tigresa, a la que querían hacer culpable del incendo. A pesar de ello se defendió con la seguridad del que no tiene nada que ocultar, consciente de su inocencia. El león le hizo ver que debía escuchar a todos, cuanto más alto sea el cargo, mayor el sentido común que se exige. La visita se zanjó mandando hacer una investigación profunda a la Cacatúa, ya que entendía que aquello no era un simple accidente, a la vez que les comunicaba un nuevo salto en su carrera lo que significaba que ya no sería el encargado de coordinar el reino.
Aquella decisión no le gusto ni al Coyote, ni al Mono, la Cacatúa estaba tranquila basándose en sus amistades en las altas esferas, mientras que la Tigresa estaba profundamente disgustada, era evidente que sus compañeros no la querían cerca, por el motivo que fuera, y se valdrían de cualquier argumento para quitarla de en medio, pero no estaba dispuesta a librar ninguna batalla.
Al comienzo de su carrera había creído que en los reinos se valoraba que uno hiciera bien su trabajo y obtuviera buenos resultados, hasta que un día un jefe muy gracioso que tenia le explicó que lo único que había que hacer bien en la vida era elegir a los amigos y a los enemigos. Ella creía que los enemigos no se elegían, pero aquél le explico que sí, y que jamás se enfrentara a un enemigo poderoso, más bien si alguien tiene poder alíate con él, a la vez que le decía que recordara siempre que no había nada más peligroso que un enemigo poderoso. Había decidido aceptar la oferta del Perro.

Otros intentarán escaparse.
“Obrar es fácil, pensar es difícil; pero obrar según se piensa, es aún más difícil”. Goethe.
La Tigresa se puso en marcha hacia el Reino de los Manzanos, era de decisiones rápidas, en busca del Perro para aceptar su oferta, en el camino se acordó de su gran amigo y consejero el Búho, que curiosamente la estaba esperando en uno de los lugares en los que solían encontrarse. Era conocedor de sus problemas y allí estaba para aconsejarla y guiarla.
Le dijo a ella que tenía miedo y se rendía, pero ella le recordó que fue él la que le enseño que había que ceder ante la realidad, explicándole que no era lo mismo ceder que rendirse. Sabiamente él le contesto que cedía a la aceptación de la realidad y te rindes ante la desesperación que te causa la verdad. Ella no estaba aceptando la realidad, se estaba rindiendo ante una verdad que le desesperaba.
La aconsejo que aceptara sus miedos, ellos son los que habían generado su fuerza y valentía; en los caminos llenos de obstáculos es donde se encuentran las mejores oportunidades y debía de hacer frente al desafío, debería de ser ella la que iniciara el cambio. Al final la convenció de que debería volver y enfrentarse a la realidad.
La Tigresa acabo haciéndole dos preguntas ¿por qué tenía la manía de hacerla pensar y de convencer? Porque te quiero y te valoro, era de los animales capaces de hacer que el mundo sea mejor. La otra pregunta era como ella sola podía hacer frente a toda la vieja guardia.

El “plan cangrejo”.
Algunas personas miran al mundo y dicen ¿por qué?. Otras miran al mundo y dicen ¿Por qué no?.George Bernard Shaw.
El Búho le explico que el plan a seguir lo había aprendido de un cangrejo, y al ver que se sorprendía le hizo ver que de todos los animales se aprendía algo. Del Coyote podría aprender que aunque había perdido una batalla, como cuando llego el Leopardo, jamás se siente derrotado y eso le permitía volver a la carga, atacar y finalmente salir victorioso. Del Mono su ingenio y su gran capacidad para luchar, lo que le hacía salir airoso de cualquier situación, además de inteligente, astuto y práctico. Eso sí solo debía de aprender de las cosas buenas, el Mono por ejemplo cuando pierde no es obstinado, sabe que cuando la suerte no le favorece tiene que ceder y por eso se había unido al Coyote. De la Cacatúa debería de aprender que había gente que prefería un charlatán que promete un buen futuro a un sabio que explique la cruda realidad.
Le explico que el mejor sistema para lograr lo que uno quiere lo había aprendido del cangrejo; andar en todas las direcciones y enterrarse hacia atrás. Plan Cangrejo ¿Por qué no?. Los pasos a seguir son:
1.- Saber lo que se quiere.
No hay que confundir lo que se quiere con lo que se cree que se puede, ya que ahí solo logras aquello para lo que se siente capaz y no lo realmente deseado. Le recordó la vez que cambio de trabajo por ganar más y solo duro dos meses. Ella reconoció que había confundido una necesidad con un objetivo, por lo que había ceñido sus posibilidades de éxito. Para tener claro era necesario pararse a pensarlo y escribirlo para recordarlo.
2.- Tener fe.
Creer en uno mismo, desafiar cualquier obstáculo que se te pasara por la mente. La fe es lo contrario al temor y también hay que tener un plan.
3.- Tener un plan.
Si cuentas con un plan sabes automáticamente cómo llegar al objetivo. Si se sabe cómo llegar, creería que los podía lograr y así sucedería. Lo que es increíble es que uno inteligente, capaz, rápido y arriesgado no pueda lograr sus propios objetivos pero supere año tras año los que le imponen, y eso es solo debido a que hay un mandato, hay que cumplir los objetivos y punto, no hay alternativa. Los objetivos se consiguen por que los jefes confían en sus equipos y ellos lo saben, nadie asume el riesgo del fracaso.
También explico que cada uno tiene su forma de planificar, pero que el cangrejo no se equivocaba con su método ya que era un estratega excelente y eficiente a la hora de hacer un movimiento preciso para lograr su objetivo. Veía que el cangrejo, capaz de moverse en todas las direcciones, cuando tenía un objetivo claro se movía de adelante hacia atrás, como si deshiciera un camino ya conocido. Así, el Búho había llegado a la conclusión de que para lograr lo que se quiere, lo mejor es comenzar por el final e ir deshaciendo el camino paso a paso, pensando en qué hubo que haber hecho para llegar hasta donde se estaba.
Para planificar el trabajo había que partir del objetivo y del tiempo que se disponía para alcanzarlo; comenzar a diseñar el plan desde la fecha del fin, hasta llegar a saber qué había que hacer en el presente.
4.- Saber con qué recursos cuentas y cuáles te faltan.
Los recursos más importantes son los propios, ya sea conocimientos, habilidades o recursos económicos. A continuación había que analizar qué era necesario de los demás y qué había que hacer para conseguirlo. Los amigos o aliados que apoyan eran fundamentales.
Cuando uno empieza a ocupar puestos de responsabilidad no necesita saber todo. Simplemente hay que tener muy presente qué es lo que no sabes y adquirirlo.
El Búho continuó que además de contar con un plan cangrejo, había ciertos ingredientes que no podían faltar si uno quería alcanzar los objetivos. Estos son:
1.- Concentración en el objetivo.
Hagas lo que hagas, no debes perder el objetivo de vista. Tenlo siempre presente y verás cómo actúa de luz en tu camino. Mientras lo mantengas en tu mira, no te perderás, no te equivocarás y además tendrás energía de sobra para sortear cualquier obstáculo que encuentres en el camino, porque sólo el hecho de tener un objetivo claro y concreto funciona como alimento para el alma. Tener un objetivo claro era tener un aliciente, un motivo para levantarse por la mañana, algo por el que luchar.
2.- Constancia en la ejecución.
Te has de marcar un paso, un ritmo lo suficientemente ágil y acompasado o constante como para poder cumplir con los tiempos requeridos.
3.- Confianza de los demás.
Y la confianza se debe principalmente al conocimiento. Es mucho más fácil confiar en quién conoces que en quien no conoces, por eso un ser abierto que se deja conocer, que comparte el trabajo es fundamental para generar la confianza de quienes dependen de ti, de tus jefes y de quién te rodea.
Cuando hay animales que no confiaran en ti jamás será importante ganarse la confianza de los amigos, por qué si se logra, ellos hablarán bien de ti hasta el punto de hacer que sus amigos cambien de opinión. Es como tener agentes publicitarios, que estén tan encantados contigo que fueran ellos los que se encargaran de hablar bien de ti.
Eso no es manipular, ya que si lo hacen es que has hecho algo bueno por ellos. Además cualquiera sabe que no se llega lejos sin amigos.
4.- Comunicación.
Comunicación es compartir, y compartir es lo opuesto de competir. Es interesante pensar que una obviedad tan grande como la comunicación muchas veces está mal gestionada.
5.- Cuidado.
Por un lado, un detalle bien o mal cuidado tiene la capacidad de enaltecer o arruinar un proyecto. Por otro lado, este ingrediente también es calcular los imprevistos que puedan surgir y estar preparados para ellos. Si en un proyecto se calculan los imprevistos, dejarán de ser “im-previstos” y pasarán a ser un tema más a tener en cuenta que no sorprenderá al equipo y por tanto no pondrá en riesgo el éxito de la empresa.
¿Sabes cuál es la diferencia entre quienes miran al mundo se preguntan “por qué” y quienes dicen “por qué no”?.
Quienes preguntan “por qué” cuando se enfrentan a una crisis inician de forma inmediata una serie de actividades: cotilleos, conjeturas, comeduras de coco, confabulaciones y competencias internas.
Quienes preguntan “por qué no” es porque tienen un “plan cangrejo”, con cinco ingredientes: concentración, constancia, confianza, comunicación y cuidado. Tanto unos como otros comienzan con la letra C de crisis.
Al despedirse la Tigresa le mostro su gratitud por contar con su amistad, y el Búho le contesto: “la amistad es una suerte compartida”
El Coyote se prepara.
“Y que ningún estado piense que siempre va a poder elegir alianzas seguras, es más, que piense que las alianzas que haga siempre serán dudosas”. Nicolás Maquiavelo.
El Coyote se preparaba para el día en que viniera el nueve jefe a visitarlos, sería un gran día, el día en que se decidiría quién sería el próximo soberano. Los animales le tenían un gran respeto y la mayoría lo apreciaban, era un símbolo de seguridad y estabilidad, cualidades elementales que cualquier trabajador deseaba en un soberano. Estaba convencido de que la mayoría de animales le apoyarían en el caso de haber carrera por el simple hecho de generarles confianza.
Como de los cuatro miembros del comité de confianza él era quien más tiempo llevaba en el reino, se le había encomendado la organización de la visita del nuevo jefe. Pidió a la Serpiente que pasara todos los detalles de la reunión a la Cacatúa y al Mono, pero que no avisara a la Tigresa hasta el día antes.

La Tigresa se prepara.
La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia. Sócrates.
Con el recetario recibido del Búho la Tigresa comenzó a trabajar desde el primer día y comenzó a elaborar su “plan cangrejo”. El primer paso de la estrategia para convertirse en soberana sería lograr que el nuevo león del consejo decidiera convocar una carrera de soberanos e invitarla a ella a participar.
La reunión con el nuevo león y sus asistentes era clave y debía prepararla bien. Necesitaba saber de él cuanto más fuera posible y así tener más posibilidades tendría de acertar con la presentación que le hiciera.
También sabía que las reuniones servían para confirmar algo que ya se sabía o se pensaba. Seguro que el león ya tendría en mente una decisión acerca de quién sería el próximo soberano. Por lo tanto, como no la conocía, lo que debía de hacer era generarle la expectativa de conocerla. Para ello alguien le tendría que hablar bien de ella y para que eso sucediera ella debía darle a alguien cercano al león un motivo para que le hablara de ella. Supo inmediatamente qué hacer para que esto sucediera.
En primer lugar involucraría al Ratón, el animal más inteligente del reino, que formaba parte de su equipo y con quien se llevaba muy bien. También convocaría al Elefante y le pediría ayuda en la preparación de la reunión; conocía muy bien a todos los integrantes y su magnífica memoria le permitía comparar el presente con cada año anterior de manera inmediata: El Elefante era generoso y disfrutaba compartiendo su conocimiento con quien lo necesitara; su bondad le permitía gozar de buenas amistades tanto en el reino como en la central y era el más indicado para que supieran de primera mano el trabajo realizado por la Tigresa y su equipo.
El Lobo era otro importante a sumar a la causa. Él era el maestro y podía suplir la falta su falta de conocimientos en algunos aspectos claves. Tenía una influencia importante en el reino. Su función de maestro le permitía estar en contacto con todos los escalones del reino y con los maestros de la central. Era cauteloso y de pocas palabras, pero cuando confiaba en alguien le era muy leal. A él también le pediría ayuda para preparar la reunión.
Convoco una primera reunión, en la que analizaron los datos, el Elefante quedó sorprendido con los logros del equipo, habían conseguido con exactitud cuáles eran los árboles con mayor potencial de producción, cuáles estaban en su punto óptimo y cuáles ya no daban mucho más de sí. Si todo era correcto daría cuenta a la Gran Manzana, aquello podía ser extensible a todos los reinos. El Lobo igualmente quedo sorprendido por el trabajo del Ratón y le asombro la mezcla de tranquilidad y rapidez mental para organizar conceptos y centrar a todo el equipo en pos de un objetivo que tenía la Tigresa.
Esta estaba encantada, había conseguido el apoyo de sus tres compañeros y era correspondida sobre todo cuando los invito a presentar todos juntos el trabajo, sobre todo el Ratón que estaba feliz. Qué bueno era trabajar cuando te gusta lo que haces. Y es que el trabajo en si era bueno, el problema radicaba que a veces uno se encontraba con animales que hacían de lo simple y entretenido, algo complicado y tedioso.

El gran día.
“Aunque la verdad de los hechos resplandezca, siempre se batirán los hombres en la trinchera sutil de las interpretaciones”. Gregorio Marañón.
El gran León llegó acompañado por su equipo formado por la Pantera y el Chacal. El Coyote, acompañado por el Mono y la Cacatúa, contaba con dos horas para hacer su exposición y, según lo organizado por éste, la Tigresa se incorporaría al final de la reunión para hacer su parte. Cuando iba a comenzar, llego la Serpiente a comunicar que la Tigresa se iba a retrasar por cuestiones personales.
El Coyote extendió mucho más su tiempo, mientras el León y su equipo estaban molesto por el comportamiento de la Tigresa. Cuando fue llamada acudió con el Ratón, el Elefante y el Lobo, sabía que le habían hablado bien de ella, por lo que no entendían sus semblantes, rápidamente se dio cuenta de lo sucedido y dejo claro que esperaban desde un inicio, pero que no habían sido llamados. Dado que era la hora de la comida en diez minutos realizarían la presentación y en la comida despejarían las dudas que pudiesen tener, ya que como había dicho Einstein “el estomago vacio es un mal consejero”. Los visitantes agradecieron tan rápida y eficiente presentación y durante la comida les aclararon alguna de las dudas.
Reunidos los enviados, estaban de acuerdo en que el Mono y la Cacatúa debían estar descartados, pero mientras la Pantera era partidaria de nombrar ya a la Tigresa al seguir la misma línea de trabajo que el León, mientras que el Chacal aconsejaba no dejar fuera al Coyote, ya que contaba con el apoyo del comité de confianza. La Pantera consideraba que no era apoyo, sino una alianza estratégica, y afirmo que sí quería que todo siguiese como antes adelante con el Coyote, pero si quería cambiar cosas ahí tenía a la Tigresa, los dos le podían ser válidos.
El León concluyo, evidentemente ambos son válidos, cada uno con sus características, pero los dos pueden gobernar con éxito. La decisión está tomada habrá carrera en una semana y será el consejo de leones quien decida si el ganador es aceptado o no.
A la Pantera no le parecía justo al estar herida la Tigresa, y le echo en cara que prefería al Coyote. El León no lo prefería, y aunque le pareciera injusto sería lo correcto. Lo políticamente correcto, porque la política es necesaria hasta en casa.
Cuando comunico la noticia, el Coyote estaba asombrado y enfadado a la vez, no entendía que había hecho mal, además la Tigresa no había llegado puntual a la reunión, era nueva, desconocida y no tenía posibilidades físicas de ganar; estaba realmente desconcertado. La Tigresa estaba encantada, había logrado su primer cometido. La Cacatúa no daba crédito a sus oídos, todo su trabajo no había válido para nada, por culpa de un León nuevo, joven y engreído. El Mono se desilusiono por un instante, pero enseguida fue en busca de su aliado el Coyote para animarse a luchar contra su enemigo, contándole para ello un chiste:
“Resulta que el león soberano estaba muy estresado y el veterinario le recetó unos días de descanso en una granja. Éste partió, pensando que probablemente allí se aburriría. Al llegar, el granjero le dijo que para quitar el estrés lo mejor era estar ocupado, por lo que le encomendó decapitar a dos mil pollos.
Con esto tendrá para tres días de trabajo-dijo el granjero-.
Al cabo de cuatro horas el león soberano ya había acabado. El granjero, sorprendido, le pidió que distribuyera cien pilones de estiércol por toda la granja, pensando que tendría por lo menos para dos días de trabajo. Al día siguiente había acabado de repartir el estiércol.
El granjero, sin saber mucho que hacer, le pidió entonces que seleccionara las manzanas que estaban a punto, las cosechara y las metiera dentro de una cesta.
Al cabo de tres días, el granjero vio al león de pie mirando un manzano y le preguntó que le pasaba. El león soberano le contesto: Vera, yo soy soberano, esto de cortar cabezas y repartir mierda lo hago perfectamente bien, pero lo de tomas decisiones no tengo ni la menor idea de cómo se hace”.
El Mono le explico que era mejor realizar la carrera, él ganaría sin duda al estar la Tigresa herida y así el León no tendría que justificar su decisión ante el Consejo y dar explicaciones. El Coyote mostro su conformidad.
La Tigresa estaba muy satisfecha, había conseguido su primer objetivo, ahora le quedaba poner en marcha su gran estrategia para ganar la carrera y aunque tenía una desventaja física, eso no tendría ninguna importancia. Guardaba un as debajo de su manga, que cuando fuese necesario provocaría que no hubiera carrera, su as tenía que ver con el incendio. “El control de la información es el poder” recordó e inmediatamente salió al encuentro de sus compañeros y todos fueron a celebrarlo.
El Ratón previsor pregunto y ahora ¿cómo harás para ganar la carrera con esa pata herida? Las guerras se ganan con la cabeza, no con la fuerza, después de todo, mañana será otro día.

Nota de la autora (integro)
En el mundo de la empresa, todos los talentos, las habilidades y personalidades tienen cabida. Como ejecutivos, nos enfrentamos constantemente a realidades incómodas que nos hacen desear dejar todo de lado y salir corriendo por la primera puerta. Injusticias, estupideces, luchas de poder, intrigas son actividades diarias en el mundo de la empresa y, con frecuencia, hacen que nos preguntemos ¿quién contrato a esta panda? y que nos hacen pensar que la vida corporativa es una putada.
Sin embargo, lo sorprendente es la actitud que tomamos los diferentes seres humanos ante las mismas situaciones. Como dice Bernard Shaw, ante un problema hay quienes se preguntan “¿por qué?”, reprochándole al sistema, a la empresa o a quien sea las circunstancias en las que se encuentran inmersos. Pero al igual que la Tigresa, hay quienes se preguntan “¿por qué no?”. Y éstas son las personas con capacidad para hacer la vida interesante, para marcar la diferencia en las empresas, personas de las que tenemos que aprender, a las que tenemos que apoyar y en las que hemos de confiar.
Espero haberte animado con esta fábula a que te sumes a este segundo grupo, más arriesgado, pero infinitamente más exitoso, entretenido y desafiante. Y cuando te enfrentes a un desafío, analices tus circunstancias, el contexto de tu empresa, la cultura, los personajes, y sobre todo, sus emociones. ¿Quién es la Tigresa? ¿Quién es el Coyote, el Mono, la Cacatúa, la Serpiente, el Lobo, el Ratón? ¿Quién es tu Búho? De esta manera sabrás en quién apoyarte, de quién cuidarte, en quien confiar. Haz tu “plan cangrejo” y no te olvides de los cinco ingredientes, y verás que así podrás cumplir tus objetivos.
¿Quién ganara la carrera en el Reino de los Naranjos? ¿La Tigresa o el Coyote? Cada cual tiene su método, su forma de proceder y de ser. Pero hay que tener presente que en la historia del mundo animal, las especies que han sobrevivido y que aún lo hacen, tienen una característica en común: su capacidad de adaptación.
Para añadir la reflexión del lector, le he preguntado a algunos amigos que han llegado donde querían en su carrera profesional, cuáles consideraban ellos que habían sido las claves de su éxito en el mundo corporativo. He aquí sus generosas respuestas, que considero consejos extremadamente valiosos por su sinceridad y practicidad.
 Carmen Valera. Consejera Delegada Burson Marsteller. Instinto, conocimiento práctico de mi sector de actividad, empatía y cómo no… disfrutar cada día de mi trabajo. Todo esto es importante pero, sobre todo, tener habilidad para identificar talento y mantenerle dentro de un equipo-estrella.
 Pedro Moreno Cantalejo, Director General. Administración y Finanzas Banco Santander México. El secreto del éxito profesional está en hacer converger los distintos valores de talento de las personas en una organización para que apunten al mismo punto cardinal. O sea, tener talento para dirigir talento.
 Rafael de Ramón García. Director General Saint Gobain Canalización. Cuando te pongas una camiseta, sea del equipo que sea, sal a ganar. Y cuando lo hagas, añádele tu mejor sentido del humor posible.
 En cuanto a habilidades personales, el éxito requiere constancia. En cuanto a aspectos profesionales, el éxito está en saber formar, y mantener un buen equipo.


CONTRAPORTADA.
Un apasionante relato sobre las luchas de poder en la empresa, cuyos personajes –casi todos animales salvajes- harán todo lo posible para alcanzar el máximo poder. El lector encontrará retratados a los típicos personajes de empresa en monos trepas, coyotes tramposos, tigresas luchadoras, cacatúas cotillas, búhos sabios y muchos otros que dando color a una narración que tiene más de realidad que de ficción.
Ante la inesperada destitución del soberano local, los leones del consejo deberán elegir a un nuevo responsable. La competencia se desata entre la vieja guardia, para la que el fin justifica los medios, y la nueva guardia, mucho más sensata y transparente, que deberá sortear todo tipo de engaños de sus compañeros para poder sobrevivir y tener éxito.
Mariana ha sido capaz de seducirnos a través de una evocación imaginativa de la “fauna corporativa”. Quienes vivimos cada día en esta “jungla” hemos podido reconocer con un fino sentido del humor a muchos de nuestros colegas y, tal vez, a nosotros mismos. Sin duda, una invitación a la reflexión para hacer a nuestras empresas cada vez mejores.
Luis Álvarez. Director General British Telecom para España y Portugal.

EL AUTOR
Mariana Ferrari Quijano, tiene más de veinte años de experiencia profesional en marketing, comunicación, estrategia e innovación, la que ha desarrollado principalmente en compañías multinacionales. Estadounidense nacida en Buenos Aires, luego de haber residido en varias ciudades del mundo se instalo en Madrid en 2002, donde vive actualmente. Con una trayectoria profesional brillante, es asesora de empresas con una verdadera actitud innovadora.

"Nunca los cetros y coronas de los emperadores farsantes fueron de oro puro, sino de oropel y hoja de lata". Miguel de Cervantes (1547-1616) escritor español.

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